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27 de julio de 2007

El precio de una taza de café y la mala educación

Esta semana, en España, el actual presidente del gobierno se ha prestado a responder a cien preguntas realizadas por ciudadanos. 

El café tenía un precio...
No entro en detalles de “política”, eso pasa y en nada queda. No se puede esperar gran cosa de este tipo de programas, pero hay dos detalles preocupantes. Uno, que de todas las preguntas y respuestas, sólo queda en la mente y la memoria de los ciudadanos que el Sr. Presidente no sabía cuanto costaba una taza de café. Dos, todos los ciudadanos que preguntaban lo hacían de Usted y el presidente les respondía tuteándolos.

De lo que se desprenden unas curiosas conclusiones: la capacidad del pueblo (y de todos los medios de comunicación) para captar lo mas “importante” de estas preguntas y respuestas, y la mala educación de la casta política (incluyo a todos los partidos) que nos toca sufrir. Y digo casta, porque como en la India, conviene saber quienes somos los parias, la casta más inferior y los brahmanes, la casta mas elevada.

El tratar de Usted a quien no conocemos demuestra implícitamente que esa persona nos importa y que la respetamos. Habrá quien diga que esto ya está caduco y me parece muy bien, allá cada cual. Si el máximo representante actual de los políticos trata de tú a sus ciudadanos, demuestra poco respeto por nosotros, cosa que ya sabíamos respecto a toda la casta política. En mi opinión, deberían dar ejemplo y ser más educados que la media de la población de la que viven y medran.

Curiosamente, a todos los ciudadanos sudamericanos, que por tener menos dinero que los españoles, vienen aquí a realizar trabajos que nadie quiere, les choca grandemente la falta de educación de los españoles. Y no me refiero sólo al tema del tuteo. Naturalmente, a los pocos meses se les ha pasado, y en general y en temas de educación, ya no se diferencian de los españolitos. ¿Será contagiosa la mala educación? Pues mal asunto, ya que es uno de los pegamentos que mantiene en orden a la sociedad.

Ahora bien, ¿se fijó Usted que ningún ciudadano exigió al Sr. Presidente que cuando le respondiera fuera tratado de Usted? Este curioso fenómeno que se repite constantemente con casi cualquier político. Si Usted no se respeta, mal puede hacerse respetar. Tal vez eso explique muchas cosas.

Así que por una vez, y sin que me sirva de precedente, usaré el tuteo: queridos conciudadanos, tenéis los políticos que os merecéis, tenéis el país que os habéis currado a pulso. Os jodéis y nos jodemos todos, y así andamos todos bien jodidos, pero contentos, que siempre nos queda la Televisión. Pan, circo y tuteo. Y algo de puteo…

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