Ministerio de la Igualdad

Así, como lo oyen, como en la novela 1984, de George Orwell. En España, tras la constitución de un nuevo gobierno elegido democráticamente en las urnas por menos de la cuarta parte de la población de censo (como siempre), se ha creado un nuevo Ministerio de Igualdad. Para pasmo y asombro de la Humanidad y de las generaciones venideras. Con un par. Si Usted que me lee no es español, ¿tiene o ha tenido su país semejante ministerio?

Antes de que me tachen de cualquier ideología política, les diré que la mía no concuerda en casi nada con ninguna formación política española o extranjera. Vaya eso por delante, que siempre es bueno para evitar insultos y embestidas ajenas.

En la naturaleza no hay igualdad, en la variedad está la vida. No quiero ser igual a nadie, solo quiero ser único, no quiero clones propios. ¿Los quiere Usted, estimado lector?

Lo que me empieza a preocupar es qué carajo entenderán por igualdad estos tipos que están en el gobierno. Porque sobre este tema cada cual tiene su muy respetable opinión, y lo que pasa es que entre todas las opiniones, la que se va a ejecutar es la de este Ministerio. No sé si les he dicho que todo esto me preocupa, y mucho. ¿Me igualarán con un mendigo y así seremos todos más mendigos e iguales? ¿Con un travestido para ser todos travestidos? ¿Con un musulmán, así ya no hay Jihad? ¿Con Albert Einstein? Ya me dirán cómo van a multiplicar mi inteligencia. ¿Con un terrorista? ¿Con un abuelo centenario? ¿Con un bebé? ¿Con quien carajo me van a igualar, Sres. y Sras. del Gobierno?

Hitler ya hizo un intento de igualar: todos arios. Y ya conocemos el resultado. Por no seguir por Stalin, quien parodiado por George Orwell en otra novela - Rebelión en la Granja -, en boca de los cerdos del partido que gobernaba a todos los animales decía que todos somos iguales, pero los cerdos somos mas iguales que el resto. En Camboya, los jemeres rojos hicieron una igualdad que te cagas. Sobre todo en los cementerios.

En fin, Sra. o Srta. Ministra, que si a la igualdad que se refería era ante la ley, su ministerio sobra, muchas leyes nos amparan, tal vez tantas que no hay quien se aclare. Y si es en privilegios, puestos a ser iguales, me apunto a ser joven, guapo, guay y ministro como Usted. Sobre todo con su sueldo.

Como creo que por ahí no va a colar, por favor, no me iguale con otras vidas que no deseo, con la mía ya me voy acostumbrando, no me la cambie.