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25 de agosto de 2009

Ostras y tiranos

Hace 2.499 años el primer ejército democrático de la historia del mundo acababa de ganar una crucial batalla en aplastante inferioridad numérica contra el imperio persa (o medo) en la llanura de Maratón. Además, los ciudadanos atenienses acababan de conquistar su "gobierno del pueblo" (demos cratia) y no estaban por la labor de permitir que la experiencia fuera arrancada de raíz por un individuo mas allá de sus fronteras por muy Gran Rey de Reyes que fuera. No obstante, existían otros obstáculos para que el "invento" de la democracia prosperara. Pero estos atenienses eran gente muy previsora...

La ley del ostracismo se puso en práctica en Atenas en el año 487 a. C. como lucha contra la tiranía. Era un método por el cual se podía desterrar durante un cierto tiempo a un ciudadano no grato o peligroso para el bien común. Generalmente eran personas que alcanzaban demasiado poder y podrían manipular a su conveniencia la joven democracia ateniense.

La asamblea se reunía cada año en Atenas para aplicar la ley; votaban a mano alzada y si el resultado era positivo, volvían a tener una votación pública dos meses más tarde. Esta votación se hacía al pie de la colina en la que se ubicaba el Cerámico, el barrio del gremio alfarero de Atenas. Al pie de dicha colina se arrojaban los productos de alfarería defectuosos, rompiéndose en trozos cóncavos que recordaban la forma cóncava e irregular de una concha de ostra (ostrakon). En esta votación cada votante escribía el nombre de la persona a quien quería desterrar en el "ostrakon" (la concha de barro). Si el nombre de dicha persona alcanzaba una determinada cifra de votantes, tenía que marcharse de Atenas antes de 10 días y permanecer en el destierro durante 10 años. El exilio no era nunca permanente y, además, la persona exiliada no perdía jamás sus derechos como ciudadano e incluso podía ser perdonado por una nueva votación de la asamblea.

Muchos generales demasiado victoriosos sufrieron esta medida, así como personajes acaudalados, aristócratas y demagogos. Por ejemplo, a un personaje que se le apodaba “el justo”, se le aplicó esta medida, pues semejante fama apestaba bastante a engaño.

En otras ciudades, como Argos, en el Peloponeso, parece ser que también existía esta medida. Esparta, la rival de Atenas, no tenía esta legislación, pero también estableció unos contrapesos de poder para evitar la tiranía, gran peligro sobre todo para una sociedad tan militarizada como la suya.

Dos docenas de siglos mas tarde, ¿funcionan nuestros contrapesos de poder en nuestras "democracias"? ¿Qué le parecería a usted si una vez al año se celebrara un referéndum "ostrakon" en su país? Desactivar a potenciales "tiranos multimedia" antes de que lleguen a serlo parece una buena idea. Dudo que esta propuesta llegue a algún sitio, pero ¿quien sabe?

Tal vez la democracia esté menguando desde la Atenas de hace 25 siglos… y tal vez por eso, en Europa y concretamente en España cada vez hay menos interés en que aprendamos cultura clásica.

2 comentarios:

  1. Hola Carolus:
    Quizás practicamos el ostracismo, aunque de forma no completa cuando vamos a elecciones.
    Si realmente ejercemos el derecho con plena conciencia y razonamiento, la posible tiranía desaparecería de nuestra democracia.
    Sin embargo, muchas veces no solo desperdiciamos el derecho que tanta sangre costo, sino que ademas lo ejercemos como borregos...Y eso es lamentable.

    Saludos

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  2. Interesantísimo artículo e interesantísimo blog. No se puede extrapolar el mundo antiguo al actual, desde luego. No olvidemos que a veces, cuando las cosas apretaban, los griegos nombraban a un Tirano con poderes absolutos durante un periódo de tiempo, para que les sacara del apuro. También existía el reparto de cargos por sorteo. Me parece recordar que eran los buleutas o algo así. Yo propondría que en las votaciones actuales, el porcentaje de votos en blanco y el de votos de abstención, se dejara sin cubrir en los parlamentos por los partidos políticos. El de votos en blanco, se pintarían de ese color y quedarían vacíos. Y el de votos de abstención, se pintarían de negro y se sortearía entre los que no han votado a un buleuta, o a unos cuantos, como representación. Porque aquí da igual que voten 8 que 80. Luego se reparten los escaños y la pasta que conlleva y aquí paz y después gloria. Basta ver que en las elecciones europeas últimas, ganó el voto en blanco y la abstención con un 54% y luego dicen que si ganó tal o cual. Y no te digo nada con el Estatuto de Cataluña, que el 50% no votó y luego sale Maragall, ZP o Rovira hablando de éxito en nombre del PUEBLO catalán.

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