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23 de noviembre de 2016

El Barquero y el Estudiante

Un día, un joven estudiante naturalista sube con su auto a una vieja barca comandada por un viejito, de cuerpo fuerte y alma curtida.


En el viaje el joven, sorprendido por la inmensidad de paisajes del lugar, se bajo de su auto y le pregunto al viejito que estaba ocupado con su trabajo:


El Barquero y el Estudiante
El Barquero y el Estudiante
-Buen día señor, veo que usted lleva mucho que esta en este trabajo.

– Si, toda mi vida fui barquero

- ¿Y siempre recorrió este mismo camino que estamos recorriendo ahora mismo?

- Si, es un camino muy transitado, que me deja el dinero necesario para vivir.

- Entonces sabrá usted que son esas hermosas piedras que veo a la orilla, ¿como se llaman?

- No señor, disculpe que no sepa responderle, pero no se como se llaman esas hermosas piedras…

- Ahhh, entonces, amigo, ha perdido una gran parte de su vida por no conocer la amplia variedad de estas piedras hermosas.

El barquero, sin saber que responder, siguió dirigiendo la balsa, mientras el Estudiante observaba el paisaje.

En un momento el Estudiante vuelve a dirigir la palabra hacia el barquero, y le pregunta:

-¿Usted sabe que son esas hermosas flores, de los colores mas variados, que florecen a la orilla de estas aguas?

-No señor, no lo se. Se que son flores, pero no se qué flores son.

-Ahh, entonces, amigo, usted ha perdido otra gran parte de su vida al no conocer la hermosa variedad de flores del lugar.

El barquero, nuevamente sin decir nada, continuo con su viaje por el rio, mientras el Estudiante observaba la naturaleza.

En un momento, el Estudiante volviendo a dirigir la palabra al Barquero, le pregunta:

-Disculpe, ¿usted sabe como se llaman esos hermosos peces que nadan por las cristalinas aguas de este rio?

-No señor, solo se que son peces, pero no se sus nombres y nada referido a ellos.

– Ah, que lastima, entonces, sepa usted que ha perdido una gran parte de su vida al no saber nada de peces, ni de flores, ni de rocas.

Al momento siguiente, el barquero se da cuenta que la balsa comienza a hundirse de forma rápida, y le pregunta al Estudiante:

-Disculpe, ¿usted sabe nadar?

-No, no lo se, nunca se me dio la oportunidad para aprender

– Ah, que lastima, entonces amigo, ¡sepa que usted va a perder toda su vida!

Moraleja: A veces, las cosas mas estúpidas o que nunca usamos, son las que nos pueden “salvar” la vida en precisos momentos. El estudiante podía saber muchas cosas sobre la naturaleza, pero no sabia lo que necesitaba para seguir en vida, Saber nadar: algo tan simple, pero tan útil en su momento...


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