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28 de noviembre de 2016

El vaso de agua

En una sesión grupal, la psicóloga en un momento dado levantó un vaso de agua.


Cuando todos esperaban oír la pregunta: "¿Está el vaso medio lleno o medio vacío?" , ella en lugar de ésto preguntó:


- ¿Cuánto pesa este vaso?

Las respuestas de los componentes del grupo variaron entre 200 y 250 gramos.

El vaso de agua
El vaso de agua
Pero la psicóloga respondió:

- El peso absoluto no es importante, sino el percibido, porque dependerá de cuánto tiempo sostengo el vaso: Si lo sostengo durante 1 minuto, no es problema. Si lo sostengo 1 hora, me dolerá el brazo. Si lo sostengo 1 día, mi brazo se entumecerá y paralizará.

El vaso no cambia, pero cuanto más tiempo lo sujeto, más pesado y más difícil de soportar se vuelve.
Después continuó diciendo:
- Las preocupaciones son como el vaso de agua. Si piensas en ellas un rato, no pasa nada. Si piensas en ellas un poco más empiezan a doler y si piensas en ellas todo el día, acabas sintiéndote paralizado e incapaz de hacer nada.

¡Acuérdate de soltar el vaso!
Moraleja
A veces las preocupaciones se enquistan en nuestros pensamientos y no nos dejan centrarnos en las soluciones, en lo que sí podemos hacer. Preocuparnos en exceso y anclarnos en pensar en los problemas nos agota, absorbe nuestras energías y nos quita fuerzas para actuar, y para movilizarnos hacia soluciones. Está muy bien ser consciente de los problemas y tener presente las dificultades y los riesgos, pero llenar nuestra cabeza de preocupaciones durante mucho tiempo nos agota emocionalmente. ¿Sabéis soltar el vaso a tiempo?



5 comentarios:

  1. Está historia la he estado usando con algunos pacientes. Ha resultado muy convincente, puesto que piensan sobre si está lleno o vacio. En todo caso, el vaso siempre está lleno de aire...

    Saludos Carlos

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    Respuestas
    1. Y de vidrio... La preguntita da para muchas respuestas.

      Saludos, Manuel

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  2. A veces me cuesta soltar el vaso, aunque uno va aprendiendo trucos mentales para lograrlo. La meditación zen viene al pelo: te levantas de la cama, te sientas diez minutos en una silla, te relajas, procuras no pensar en nada mientras mientras respiras pausadamente y cuentas mentalmente y del uno en adelante, despacito. Seguramente cuando vayas por el tres o por el cuatro se te cruza un pensamiento por la cabeza. Vuelves a empezar a contar. Y así. Es un ejercicio para lograr que tu mente controle solo lo que quiere y deseche lo demás. (Este ejercicio me lo indicó mi hijo mayor que es casi casi un monje budista, aunque está casado,jejeje)
    Un saludo.

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    Respuestas
    1. Estas meditaciones las hacemos mas personas de las que te imaginas, y funciona, como habrás observado. Espero que tu hijo no se afeite la cabeza ;-)

      Un saludo

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  3. La entrada del vaso la tengo progamada para mi blog
    un saludo

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