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Todos a la cárcel

De vez en cuando releo la Constitución, sobre todo la parte que trata de de Derechos y Deberes (que también tenemos deberes). Al compararla con la realidad me invade una sensación de risa amarga y de pena. Parece que tenemos derechos, pero, y es sólo una vaga sensación en las tripas, me da a mi que los derechos y deberes que disfrutamos sólo se asemejan a un sucedáneo. No sabría demostrarlo, pero lo siento así. Por cierto, ¿cuánto hace que no lee Usted la Constitución? ¿Sabría citar cinco derechos que como ciudadano Usted tiene recogidos en la Carta Magna? Tal vez se asombre del resultado de la pregunta. A lo mejor es que nadie ha puesto interés en que Usted la lea y menos en que medite sobre ella, pero ya sabe que el que esto escribe suele ser muy mal pensado.

Por otra parte, de unos diez años a esta parte, sin prisa ni pausa, poco a poco, da igual que el gobierno sea de izquierdas o derechas, en España están apareciendo unas leyes muy curiosas. Ignoro si está ocurriendo lo mismo en otros países, aunque me temo que si. Cada vez es más fácil que cualquiera de nosotros pueda dar con sus huesos en la cárcel. La última medida es contra los conductores: conducción temeraria o dosis bastante escasas de alcohol son consideradas delito. Y no me queda muy clara dónde está la línea que separa el meter en la trena al joputa que conduce borracho a 200 Km./h y el que se haya tomado tres cervezas y por muy poco dé positivo en el control de alcoholemia, que también puede ir al trullo. Y ha habido más casos en otras leyes: niños que denuncian a sus padres por un cachete con resultado de prisión preventiva y desatinos semejantes. ¿Estas leyes son desatinos, casualidad, incompetencia, mala leche? ¿Una terrible conspiración de una orden oculta como las que están de moda en tantas novelas? Si sumamos cómo se hacen las leyes (Poder Legislativo) a cómo se aplican (Poder Judicial) con la multitud de casos que todos conocemos, pues la verdad, está el patio para andar por lo memos mosqueado. No vamos a caber en las prisiones, vamos a parecer EEUU o el Gulag soviético, cubano, norcoreano o chino.

Añada Usted a esta lista la infinidad de cámaras de video que nos vigilan, incluida la que tal Usted lleve en su bolsillo (tfno. móvil con vídeo), el control sobre Internet, etc. y la paranoia está servida. Claro está que todo este control es por nuestro bien y nuestra seguridad. Curiosamente, todo este montaje lo reclama la ciudadanía. Mi única duda es si nos dirigimos hacia “Un mundo feliz” de la novela de Huxley o hacia el “gran hermano” de Orwell en su novela 1984. Tal vez hacia las dos. Por cierto, si no las ha leído, le recomiendo su lectura, son dos clásicos visionarios y acojonan bastante viendo sus aciertos en su futuro que es nuestro presente.

Mientras tanto, cuando el azar ponga cerca de Usted a algún personaje poderoso metiendo la pata, si su teléfono lo permite, puede grabarlo y colgarlo en Internet para escarnio público. Si es que se atreve…