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11 de febrero de 2014

Seducción indirecta de amigo a amante

El duque de Lauzun es uno de los seductores más grandes de la historia, y su lenta y sostenida seducción de la Grande Mademoiselle fue su obra maestra. Su método fue simple: indirecto.


Anne-Marie-Louise de Orleans, duquesa de Montpensier, conocida en la Francia del siglo XVll como La Grande Mademoiselle, no había conocido nunca el amor. Su madre había muerto cuando ella era joven; su padre volvió a casarse y la ignoraba. La duquesa procedía de una de las familias más ilustres de Europa: el rey Enrique IV había sido su abuelo; el futuro rey Luis XIV era su primo. Cuando ella era joven, había habido propuestas de casamiento con el viudo rey de España, el hijo del monarca del Sacro Imperio Romano, e incluso su propio primo Luis, entre muchas otras. 

Seducción indirecta de amigo a amante
Seducción indirecta de amigo a amante
Pero todas esas bodas perseguían fines políticos, o la enorme riqueza de su familia. Nadie se molestaba en cortejarla; incluso era raro que ella conociera a sus pretendientes. Peor aún, la Grande Mademoiselle era una idealista que creía en los anticuados valores de la caballería: valentía, honestidad, rectitud. Aborrecía a los intrigantes cuyos motivos al cortejarla eran, en el mejor de los casos, sospechosos. ¿En quién podía confiar? Uno por uno, hallaba una razón para rechazarlos. La soltería parecía ser su destino. 

En abril de 1669, la Grande Mademoiselle, entonces de cuarenta y dos años de edad, conoció a uno de los hombres más extraños de la corte: el marqués Antonin Péguilin, después conocido como duque de Lauzun. Favorito de Luis XIV, el marqués, de treinta y seis años, era un soldado valiente con un ingenio ácido. También era un incurable donjuán. Aunque bajo de estatura e indudablemente poco agraciado, sus insolentes modales y hazañas militares lo volvían irresistible para las mujeres. La Grande Mademoiselle había reparado en él años antes, y admirado su elegancia y osadía. Pero apenas entonces, en 1669, tuvo una conversación auténtica con él, si bien breve; y aunque conocía su fama de tenorio, le pareció encantador. Días más tarde se encontraron de nuevo; esta vez la conversación fue más larga, y Lauzun resultó ser más inteligente de lo que ella había imaginado: hablaron del dramaturgo Comedie (el preferido de la duquesa), heroísmo y otros temas elevados. Luego, sus encuentros se volvieron más frecuentes.

Se habían hecho amigos. Anne-Marie escribió en su diario que...

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3 comentarios:

  1. Muy hábil el duque. La condujo por donde quiso.
    Un saludo.

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    Respuestas
    1. Actualmente, en España también tenemos otro duque que condujo a su esposa a donde quiso. Hasta la llevó al juzgado...

      Saludos

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    2. Ese es el dilema, que no sé yo quién llevó al huerto a quién. Él desde luego se va a comer todos los marrones. Y ella se va a ir de rositas con una multa y se acabó. Todo pactado por todos. No me creo nada.

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