Benjamin Franklin, uno de los fundadores de los Estados Unidos de América, fue un escritor, teórico político, científico, músico, inventor y la lista sigue y sigue.
¿Cómo fue Franklin capaz de lograr tantas cosas? La clave del éxito asombroso de Franklin fue su continua búsqueda de la superación personal.
Benjamin Franklin fue el ingeniero de la personalidad. No se conformó con ser un "buen tipo"; diseñó un sistema de software moral para reprogramar su carácter. En 1726, a los 20 años, decidió que la improvisación era para los mediocres y estableció 13 virtudes para alcanzar la "perfección moral".
Aquí tienes el manual de Franklin para dejar de ser un proyecto a medias y convertirte en una obra maestra:
El Código de las 13 Virtudes de Franklin
1. Templanza
Franklin no era un puritano, era un estratega. Sabía que un cuerpo pesado genera una mente lenta. La templanza es la base porque te da la frescura y claridad mental necesarias para vigilar todas las demás virtudes. Si no controlas lo que te metes en la boca, no controlarás nada más.
2. Silencio
El ruido es el refugio de los ignorantes. Franklin entendió que el conocimiento entra por los oídos, no por la lengua. Además, quería purgar ese hábito tóxico de la charla inconsistente y las bromas baratas que solo atraen a compañías mediocres. Si no tienes nada útil que decir, cállate.
3. Orden
El caos es el mayor ladrón de tiempo. Franklin buscaba eficiencia extrema para dedicar más horas a sus estudios y proyectos. Si cada objeto tiene su sitio y cada tarea su hora, dejas de reaccionar a las urgencias para empezar a dictar el ritmo de tu vida.
4. Resolución
La diferencia entre un soñador y un realizador es la palabra dada a uno mismo. Una vez que decides que algo debe hacerse, el debate se termina. La resolución es el músculo que convierte el pensamiento en realidad.
5. Frugalidad
La libertad financiera empieza por el autocontrol. No se trata de ser tacaño, sino de ser inteligente. Cada moneda desperdiciada en vanidades es un gramo de libertad que pierdes frente a la deuda o la dependencia de otros.
6. Diligencia
El tiempo es la materia de la que está hecha la vida. Franklin eliminaba lo superfluo. Si una actividad no te construye, te está destruyendo por omisión.
7. Sinceridad
La honestidad no es solo un valor ético, es una simplificación de la vida. Vivir sin mentiras te ahorra la energía mental de mantener fachadas. Sé transparente o prepárate para vivir agotado.
8. Justicia
La justicia es activa. No basta con no hacer daño; estás fallando si dejas de hacer el bien que te corresponde. Es una responsabilidad con el tejido social que te sostiene.
9. Moderación
No dejes que las ofensas de los demás dicten tu estado de ánimo. Reaccionar con la misma moneda es ceder tu poder. Mantén el equilibrio, incluso cuando el mundo intente sacarte de quicio.
10. Limpieza
El entorno es un reflejo de la mente. Un espacio descuidado delata una psique desordenada. La pulcritud es una forma de respeto hacia uno mismo y hacia los demás.
11. Tranquilidad
¿Se rompió un plato? ¿Llovió? ¿Hay tráfico? Son accidentes de la existencia. Gastar energía emocional en lo inevitable es una forma de locura. Guarda tu fuego para las batallas que realmente importan.
12. Castidad
Franklin veía el exceso de deseo como un distractor de la energía vital. El autocontrol en la intimidad asegura que tus impulsos biológicos no saboteen tus objetivos intelectuales y espirituales.
13. Humildad
Un recordatorio constante de que, sin importar cuánto logres, siempre hay modelos más grandes. La soberbia es el techo que detiene el crecimiento; la humildad es el suelo que permite seguir escalando.
El Método Franklin: ¿Cómo lo hacía?
Franklin no intentó ser perfecto de la noche a la mañana. Se enfocaba en una virtud por semana. Durante siete días, ponía toda su atención en, por ejemplo, el Silencio. Si fallaba, ponía una marca negra en su diario. Al final de 13 semanas, había recorrido toda la lista y comenzaba de nuevo. Repitió este ciclo cuatro veces al año.
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Fíjate que el proyecto de vida que se trazó el fundador del cuerpo de bomberos de Filadelfia,muy comedido sobre todo en el tema sexual y gastronómico, lo ideó a los 20 años, edad a la que la gente capaz e inteligente ya es capaz de elegir un sistema de vida. Lo difícil -aunque no hay nada imposible- es que su ejemplo valga para adultos ya hechos a vicios, rutinas y hábitos.
ResponderEliminarUn saludo.
Hasta hace poco no conocía la profundidad mental de esta persona. Cuanto mas leo sobre él, mas me asombra y mas aprendo de él. Además, el amigo Benjamín (con nombre de champán) practicaba lo que decía, cosa poco frecuente en la historia humana.
EliminarUn saludo
Yo tenía 15 años cuando estudié en Historia sobre los Espartanos y los Estoicos y decidí ser así : fuerte, valiente, no demostrar dolor. Ser frugal. Vivir en forma sencilla, con poco. Ser limpia y sobre todo, ser perseverante. Ahora tengo 71 años y lo he logrado.
EliminarAlgunas practico, otras se me olvidan. El silencio y la frugalidad es básico. Le enseño a mis hijos, que mejor aprendes escuchando que hablando. Hablar solo lo justo y necesario. Y gastar...Tres cuartos de lo mismo...
ResponderEliminarSaludos
Me ocurre algo parecido, en general, me vigilo, pero sin la metodología del Sr. Benjamin.
EliminarSaludos