Gásilo: el arma astuta rusa. Descubre la historia del arma letal, oculta y barata que redefinió la defensa personal en la Rusia medieval.
Contrariamente a la imagen idealizada del caballero medieval empuñando una espada, la realidad histórica es muy distinta. El alto costo del buen acero y la evolución de las tácticas de guerra relegaron la espada a un artículo de lujo, reservado principalmente para la nobleza. El soldado o el ciudadano común debía ingeniárselas con medios más accesibles. Por esta razón, las armas contundentes y perforantes, mucho más simples y económicas de fabricar, se popularizaron masivamente.
La infantería, regida por el principio de que "la pobreza agudiza el ingenio", adoptó herramientas sencillas pero devastadoramente efectivas. Entre los rusos, un lugar especial lo ocupó el gásilo – un arma de absoluta simplicidad, pero tan terriblemente eficaz que sus variantes aún resuenan en la historia. Ver La sabiduría secreta de Maquiavelo
El gásilo: equivalentes y la universalidad de un concepto sencillo
Las leyes de la física son universales. La idea de atar un peso al final de una cuerda o cadena para aumentar la fuerza y el alcance del golpe surgió de forma independiente en diversas culturas.
- China, el liúxīngchuí ("martillo meteorito"): Consistía en una bola metálica sujeta a una cuerda de unos 4 metros de largo. Se utilizaba en varias formas (esfera, pera, octágono), a veces incluso con dos bolas en los extremos, lanzándose y girándose en círculos para desorientar al oponente. Cuenta la leyenda que un maestro de artes marciales la inventó al repeler bandidos usando su pesado bolso atado a una cuerda.
- Japón (Okinawa), el surujin: Dos pesas en los extremos de una cuerda de 2-3 metros. La versión con cadena corta se conoce como kusari-fundo. Es interesante notar que portar este tipo de arma sigue estando prohibido por ley en lugares como Irlanda y Massachusetts.
- Indígenas de América Central y del Sur, las bolas: Varias piedras forradas en cuero unidas por cuerdas. Eran giradas y lanzadas contra las piernas de los animales para enredarlos e inmovilizarlos. Este mismo principio se aplicó en el Lejano Norte ruso por pueblos como los chukchi y los koryaks.
¿Por qué se le consideraba un arma "vil" o astuta?
En Rusia, el gásilo se ganó el apodo de "подлое оружие" (arma astuta o vil), y no sin motivo. El viajero alemán Adam Olearius, que visitó Moscovia en el siglo XVII, dejó constancia: "Los habitantes de Moscovia llevan mangas muy largas en las que a veces esconden una piedra atada a una cuerda. Como el gásilo no se ve, a menudo lo usan de noche para atacar y matar sin previo aviso."
La letalidad del ataque sorpresa era casi imposible de detener, lo que explica su gran popularidad entre los bandidos.
Sin embargo, también era utilizada por las víctimas. El poeta ruso Vladimir Jemchuzhnikov relató la historia de su bisabuelo: "El abuelo saltó como un loco, giró su kisten y destrozó el cráneo de su oponente de un solo golpe." Aquí, el término "kisten" se refiere a una versión más compacta y sin asa, pero que funciona exactamente bajo el mismo principio que el gásilo.
Vladimir Dahl, en su célebre diccionario, lo describe con precisión: "Kisten volador: peso en una correa que se enrolla alrededor de la muñeca, gira y se suelta con un golpe seco; algunos luchaban con dos kisten a la vez, rotándolos alternativamente, golpeando y recuperando; es imposible acercarse a un guerrero así en combate cuerpo a cuerpo." El peso habitual oscilaba entre 200 y 400 gramos, con una correa de aproximadamente un metro que terminaba en un lazo para asegurar la mano.
¿Quiénes eran sus usuarios reales?
El uso de esta arma trascendía la esfera criminal.
- Los cocheros (iamshchiks), a menudo atacados en caminos solitarios, la adoptaron como su arma de defensa favorita.
- Durante los pogromos en el Imperio ruso, muchos judíos la utilizaron para protegerse. Algunos, buscando mayor eficiencia, fijaban el peso a una goma elástica o un muelle en espiral. Esto permitía golpear muy rápido mientras el arma se mantenía oculta en la manga.
En resumen, el gásilo era un arma popular, barata y letal, perfectamente disimulable en una manga. Era valorada y custodiada tanto por ciudadanos honestos que buscaban defensa personal como por bandidos. Era, literalmente, un tesoro de gran valor. Ver Las 20 leyes de la astucia
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