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Lo suave vence a lo duro

¿Cuándo fue la última vez que perdió una discusión y se quedó convencido? Deje que le responda: nunca. Las discusiones no se logran ganar ni perder, y en el caso extremadamente raro que eso ocurra, genera un residuo emocional de rencor y similares bajas emociones.

Discutir sólo nos hace perder el tiempo, afianzar más nuestras opiniones y despreciar las del resto. Otra cosa es dialogar y exponer puntos de vista. Pero por estos lares amamos discutir, tenemos pasión por disipar así nuestras energías. Y todo esto, ¿para qué? Pues para que nos escuchen y nos den la razón. Nos encanta que nos den la razón.

Otra cosa es que luego sepamos qué hacer con la razón. Conozco muchas personas que han conseguido que les den la razón y a cambio han sufrido muchas pérdidas: trabajo, negocios, etc. Y conozco otras que siempre dan la razón y se acaban llevando el gato al agua. En general, los primeros son hombres y las otras mujeres. Curiosamente.

Discutir frente a persuadir, Usted elige.

Duros y blandos, nada es lo que parece.


Todos hemos tenido un jefe duro, en el mejor de los casos. O, dicho mas claro, un jefe cabrón. Un jefe que ideó unas normas, órdenes e instrucciones que nos dejaron a todos bien jodidos. Pero como no hay mal que cien años dure, es cuestión de tiempo que venga otro jefe “mas humano”. Pasan los meses y se va notando la diferencia con el anterior. Sin embargo, este nuevo jefe nunca deroga ninguna de esas normas de su antecesor que a todos nos tenían agobiados. Tal vez haga la vista gorda con su cumplimiento, pero no las cancela. Que curioso, ¿verdad?

Por mi parte, con los años también he ascendido por la jerarquía, y ahora entiendo el porqué de esta muy humana costumbre. Es evidente. Si Usted aun no lo capta, insista en su razonamiento y lo logrará. Y por favor, no me pregunte qué es lo que hago en mi caso, ya debería saberlo.

Siguiendo este razonamiento, viene una de las preguntas del millón: ¿qué diferencia hay en cuanto a normativa del jefe “borde” con el otro jefe “menos borde”? Ya le respondo yo: ninguna. Otra cosa, como ya he expresado antes, es la voluntad de hacer cumplir permanentemente esas directivas. Aunque al jefe "blando", si le interesa, puede desempolvar las directivas que su antecesor "duro" dejó en herencia. Siempre le puede culpar al anterior que ya no está.

¿Por qué les cuento esto? Porque si lo extrapolan al juego político de su país, verá que nunca un partido anula ninguna de las leyes que criticaba cuando estaba en la oposición, salvo en excepciones muy claras de leyes escandalosas para los votantes. Y si no me cree, cíteme a continuación algún ejemplo demostrando lo contrario para que me quede mas tranquilo.

Piense en todo esto a la hora de ir a votar, si en su país vale para algo y si usted tiene esa curiosa costumbre.