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El extraño deseo de un niño

En una clase de literatura en el colegio, la profesora pidió a sus alumnos que hicieran una redacción sobre en qué les gustaría convertirse. 


Algunos niños querían ser tigres, robots, superhéroes, bomberos.. pero le sorprendió y le conmovió profundamente la redacción en la que uno de sus alumnos le comentaba que quería ser un televisor, decía así:

"Si pudiera hacer magia y transformarme en otra cosa me gustaría ser un televisor. Quisiera ocupar su lugar. Quisiera vivir lo que vive la tele de mi casa. Es decir, tener un cuarto especial para mí y reunir a todos los miembros de la familia a mí alrededor.

El extraño deseo de un niño
El extraño deseo de un niño
Ser tomado en serio cuando hablo. Convertirme en el centro de atención y ser aquel al que todos quieren escuchar sin interrumpirlo ni cuestionarlo. Quisiera sentir el cuidado especial que recibe la tele cuando algo no funciona.

Tener la compañía de mi papá cuando llega a casa, aunque este cansado del trabajo.
Que mi mamá me busque cuando esté sola y aburrida, en lugar de ignorarme, y que mis hermanos se peleen por estar conmigo.

Me gustaría poder divertirlos a todos, aunque a veces no les diga nada. Quisiera vivir la sensación de que lo dejen todo por pasar unos momentos a mi lado. Me gustaría vivir lo que vive mi televisión".


El arte del poder catódico

¿Es real lo que nos muestra la Televisión? Si vemos un informativo, podremos presenciar una gran cantidad de imágenes. Habrán inundado nuestra retina con gran cantidad de información visual. Y por supuesto, serán reportajes espectaculares. Esa es la palabra: espectacular.


“Es verdad, lo he visto en la tele” (Homer Simpson)

Televisor
Pero eso no es información. Es un calidoscopio. Es humo de colores, fuegos artificiales.

¿De verdad le interesan a Usted todas las imágenes (les llaman noticias) con que le van a bombardear? Si lo piensa un poco, tal vez afecten a su vida entre un 0 y un 10 % de lo que le cuentan. Y lo que le van a contar, estará sesgado y manipulado.

Porque haya salido en la televisión, no es necesariamente real. ¿O piensa Usted como Homer Simpson?
Tal vez todos pensemos así.

Haga un pequeño ejercicio de memoria y repase un día normal. Un día rutinario. Se levanta, se asea y va a su trabajo. Hace las cosas de siempre, trata con las personas de siempre, y vuelve a su casa como siempre. Con su familia, hace las mismas cosas de siempre. En fin, un día mas. ¿En que diferencia su cerebro ese día gris del anterior día gris? En que cuando enciende la TV, ve el mundo desfilar ante Usted. Ahí se rompe la rutina. Y el cerebro presta atención. Mucha atención. Tanta atención que queda prácticamente hinoptizado. Y todo nos parece mas real que la realidad, porque otras personas han elegido una realidad espectacular que mostrarnos.

Y nos la creemos como real. Y lo que no sale en la televisión, no es real, no existe. ¿Alguna diferencia con la hipnosis? ¿O con Mátrix...? Y luego hablan del peligro de las drogas.

Les reto a apagar durante 24 horas su televisor, en su ausencia notará su poder. Estoy seguro que lo van a pasar muy mal. Hagan la prueba, y si se creen muy fuertes, aguanten una semana. Su higiene mental lo agradecerá.

Elija un libro y léalo, escuche la música que Usted desee. Pasee. Haga ejercicio.

Sea libre por unas horas y piense por si mismo...