25 de julio de 2011

La Sabiduría de Confucio (1er Libro Clásico)

Confucio nos proponer un objetivo, en último término, que no es la "salvación", sino la sabiduría y el autoconocimiento. Lejos de la mística y de las creencias religiosas, el confucionismo se propone como una filosofía práctica, como un sistema de pensamiento orientado hacia la vida y destinado al perfeccionamiento de uno mismo.

Confucio
Primer Libro Clásico. (Ta-Hio o Gran Ciencia) atribuido al nieto de Kung-Tse y dedicado a los conocimientos propios de la madurez.

Es preciso conocer el fin hacia el que debemos dirigir nuestras acciones. En cuanto conozcamos la esencia de todas las cosas, habremos alcanzado el estado de perfección que nos habíamos propuesto.

Desde el hombre más noble al más humilde, todos tienen el deber de mejorar y corregir su propio ser.

¿No sería más eficaz lograr que fueran innecesarios los juicios?, ¿No resultaría más provechoso dirigir nuestros esfuerzos a la eliminación de las inclinaciones perversas de los hombres?

Para conseguir que nuestras intenciones sean rectas y sinceras debemos actuar de acuerdo con nuestras inclinaciones naturales.

Cuando el alma se haya agitada por la cólera, carece de esta fortaleza; cuando el alma se halla cohibida por el temor, carece de esta fortaleza; cuando el alma se halla embriagada por el placer, no puede mantenerse fuerte; cuando el alma se halla abrumada por el dolor, tampoco puede alcanzar esta fortaleza. Cuando nuestro espíritu se haya turbado por cualquier motivo, miramos y no vemos, escuchamos y no oímos, comemos y no saboreamos.

Raras veces los hombres reconocen los defectos de aquellos a quienes aman, y no acostumbran tampoco a valorar las virtudes de aquellos a quienes odian.

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2 comentarios:

  1. Me gusta mucho el pensamiento de Confucio. Su filosofía siempre esta presente. Hablaba de la corrupción incluso antes de inventarse esa palabra.

    Lo de las virtudes del enemigo hay que conocerlas, de lo contrario siempre saldremos perdiendo.

    Saludos

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  2. Totalmente de acuerdo, Manuel. Si por estas tierras aplicáramos solo el 10% de sus enseñanzas, mejor nos iría.

    Saludos

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