20 de marzo de 2012

Almogávares, la derrota no se trata


En 1245 los reyes de Aragón dieron por concluida la Reconquista. 

Habían llegado hasta Alicante, hasta el punto donde el río Segura se encuentra con el mar.


Almogávares, la derrota no se trata
Almogávares,
la derrota no se trata
A partir de ahí le tocaría a Castilla continuar la labor de recobrar la España perdida. El problema es que a los belicosos catalanes, aragoneses y valencianos de la época les quedaba cuerda para rato, y no estaban dispuestos a quedarse cruzados de brazos.

Abrevaron sus caballos en las aguas del Segura y pusieron sus ojos sobre el ancho mar que tenían enfrente: el Mediterráneo, un océano de oportunidades al alcance de su mano que, nobleza obliga, no iban a dejar escapar. [...]

Los almogávares no llevaban armadura, ni casco, ni siquiera la socorrida cota de malla, tan en boga en aquellos tiempos. Su equipo se limitaba a una lanza colgada al hombro, unos dardos o azconas –que lanzaban con tanta fuerza que eran capaces de atravesar los escudos del adversario– y un afilado chuzo, su arma más mortífera. Antes de entrar en combate los almogávares golpeaban con fuerza el chuzo contra las piedras, hasta que saltaban chispas; entonces, cuando el sonido era ya ensordecedor, gritaban al unísono: "Desperta, ferro!", seguido de los más tradicionales "Aragó, Aragó!" o "Sant Jordi!", y se lanzaban sobre el enemigo como auténticos diablos. Estremecedor.

A los enemigos, según veían de lejos...

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1 comentario:

  1. Interesante. Desconocía completamente a estos guerreros. Ni idea que existiesen.

    Saludos Carolus

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