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13 de febrero de 2013

Los 10 síntomas de la ludopatía


La vida es juego, pero hasta el más inocente de los bingos caseros con habichuelas, mal enfocado, puede desembocar en una adicción. 


En Business Insider alertan de ocho síntomas que deben ponernos en guardia contra este peligro. Aquí añado dos, para redondear. En España hay asociaciones para tratar a los ludópatas, pero sigue pendiente, que yo sepa, el estudio encargado por el Ministerio de Economía y Hacienda (que de entrada no parece el más adecuado) a la Comisión Nacional del Juego. 

Los 10 síntomas de la ludopatía
Los 10 síntomas de la ludopatía
En Estados Unidos, se calcula que el uno por ciento de la población adulta, unos dos millones de personas, tienen problemas con el juego. Como hemos visto en este mismo blog, hay hasta monjas ludópatas y de las adicciones, de todo tipo, tampoco se libran los profesionales. Otro grupo de población más grande, de cuatro a seis millones de ciudadanos, presentan algunos síntomas que convendría vigilar. De no tratarse a tiempo, podrían desembocar en casos mucho más graves, financieros, familiares, de salud, hasta llegar a poner en peligro la vida de la víctima.

Estos son los 10 síntomas:

1. No puedes parar: además del dinero, el jugador adicto es incapaz de dejar de dilapidar su tiempo. 


No se trata de elegir entre una y otra forma de ocio, sino de ser incapaz de levantarse de la mesa, virtual o real. Si tienes dudas, ponte a prueba a ti mismo y marca un límite, que puede ser una hora determinada o una cantidad de dinero. Si no puedes cumplir tus propias propuestas, mala señal.

Los 10 síntomas de la ludopatía
Los 10 síntomas de la ludopatía


2. Juegas con dinero que no puedes permitirte perder. 


Otra clave para el juego sano es apostar solo el dinero que tengas previsto gastar en esa actividad de ocio. Si empiezas a preocuparte porque una hipotética pérdida te causaría problemas, vas por el mal camino. El caso extremo es jugar con dinero prestado o romper el cerdito de tu hijo.

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5 comentarios:

  1. Una enfermedad más extendida de lo que pudiera pensarse.
    Un saludo.

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    1. Me asalta la duda (razonable, creo) si todos los gobiernos que hemos disfrutado eran algo ludópatas.

      Saludos, Cayetano

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    2. Lo dices supongo por el vicio de "jugarse" el dinero de todos a la ruleta. En ese sentido son peores todavía, porque los ludópatas auténticos se juegan primero el suyo.
      Un saludo.

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  2. Como dice Cayetano, es una enfermedad bastante más extendida de lo que piensa. Sucede como el alcohol, el paciente no cree que está enfermo.

    Me gusta el juego de cartas para disfrutarlo. Juego poker de vez en cuando para relajar y cambiar la rutina. Pero sé cual es mi límite y mi frontera. Tengo por cierto algo más de 3 años que no juego.

    Saludos Carolus

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    1. La enfermedad en la que el paciente ignora su condición de enfermo es muy insidiosa. Jugarse el café, la copa y la honrilla a las cartas, no lo veo mal. Hasta el póker, tal y como lo mencionas, entra en lo no enfermedad, creo yo. Pero aquí tú eres el médico...

      Saludos, Manuel

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