Deja de ser prisionero del qué dirán. Descubre cómo recuperar tu libertad y vivir sin miedos. ¡Domina tu vida y sé fiel a ti mismo hoy mismo!
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1. No es su vida, por lo que nadie puede opinar
Las personas tienen derecho a pensar lo que quieran. Igualmente, tú tienes derecho a pensar lo que quieras. Lo qué piensen de ti no puede cambiar quien eres, salvo que se lo permitas. Se trata de que vivas tu vida. Al final del día eres la única persona que debe aprobar sus propias elecciones.
2. No saben lo que es mejor para ti
Nadie vivirá tu vida. Solo tú sabes lo que es mejor para ti, y consiste en aprender de tus propias elecciones. La única manera de la que realmente aprenderás es tomando tus propias decisiones y asumiendo toda la responsabilidad por sus consecuencias. De esa manera, al menos puedes aprender de verdad, en lugar de culpar a alguien. Ver Las 20 leyes de la astucia
3. Lo que es correcto para alguien puede ser completamente incorrecto para ti
Es importante reconocer que la opinión de una persona a menudo se basa en lo que ésta haría. Ese es el problema. Lo qué es lo mejor para alguien, puede ser lo peor para ti. Lo que una persona considera basura puede ser un tesoro para otra. Todos somos así de únicos. Solo tú sabes lo que es correcto para ti.
4. Cumple tus sueños
Si estás constantemente preocupado por lo que otros creen, nunca llegarás a donde tienes que ir en la vida. Vas a tener que hacer cosas que no siempre cumplen las normas de la gente. Te encontrarás en situaciones donde tendrás que usar tu orgullo y tu reputación para conseguir lo que deseas. Si estás constantemente preocupado por lo que la gente piensa, nunca tendrás la voluntad de hacer lo correcto.
5. Tú eres el que responderá del resultado final
En la vida, eres tú el que respondes de las consecuencias de tus decisiones. Por ejemplo, si alguien te sugiere que compres algunas acciones, pero no sientes que sea la elección correcta, eres el único que va a vivir con las consecuencias. Si la acción cae y pierdes mucho dinero, eres tu quien tendrá que vivir con el hecho de que no hiciste caso a tu voz interior. Cuando las personas te den sus sugerencias o incluso te pidan cosas, no existe ningún riesgo para ellos. No tienes que vivir con sus opciones, vive con las tuyas
6. Las personas cambian de pensamientos
Constantemente estamos cambiando. Algunos filósofos y teóricos sugieren que estamos en un estado constante de flujo, llegando incluso a pensar que no podemos decir que tenemos una una personalidad fija. Los pensamientos, ideas y opiniones de las personas cambian de forma constante. Eso significa que incluso si alguien piensa mal de ti en este momento, hay muchas probabilidades de que piensen diferente en un futuro próximo. Así que, básicamente, los pensamientos de la gente no importan.
7. La vida es demasiado corta
Sólo tienes una vida para vivir, entonces ¿por qué la malgastas en preocuparte por las opiniones de otras personas? Haz lo que quieras, sé quien quieras ser. No vas a ver a estas personas después de que te mueras. Probablemente no incluso no vas a verlas en un año a partir de ahora. Vive tu vida sin tener que preocuparte de los pensamientos y la opinión de otras personas.
8. Sólo tú cosechas lo que siembras
Preocuparse demasiado por lo que otros piensan sobre ti puede convertirse en una profecía autocumplida. Con frecuencia, la gente disfruta de tu necesidad de ser querido llegando a dictarte la forma en que debes comportarte. Algunos se convierten en personas tan sumisas que muchas personas acaban ignorándoles. El comportamiento que utilizas como un intento de asegurarte de que les gustas, realmente puede convertirse en aversión hacia ti.
9. A los otros no les importa tanto como crees
Los demás generalmente no piensan demasiado fuera de ellos mismos. Es una triste pero simple verdad que una persona normal filtra su mundo a través de su ego, lo que significa que piensan en la mayoría de las cosas en términos de "yo" o "mí". Esto significa que, a menos que quien eres o lo que hayas hecho afecte directamente a otra persona o a su vida, no es probable que los demás pasen mucho tiempo pensando en ti.
10. La dura verdad: es imposible agradar a todo el mundo
No se puede complacer a todas las personas todo el tiempo. Es imposible vivir hasta satisfacer las expectativas de todos por lo que no tiene sentido quemarte a ti mismo tratando de hacerlo. Por favor, ¡sólo asegúrate de que una de las personas que complaces seas tú mismo! Ver La sabiduría secreta de Maquiavelo
Conclusión
El peso de las opiniones de los demás puede convertirse en una pesada carga para ti. Puede inhibir tu vida, porque tu ser entero (tu personalidad, tus pensamientos, tus acciones) estén controlados por un estándar idealizado de lo crees que la gente quiere ver. Cuando te obsesionas tanto con la opinión de otras personas sobre ti, te olvidas de la propia opinión.
Puedes hacer un esfuerzo consciente para dejar de hacerlo. Es una habilidad que debe practicarse, como la meditación. Pero una vez que realmente entiendes cómo dejar de preocuparte por las opiniones ajenas, verás el mundo de una forma completamente diferente.
Una vez que renuncies a hacer caso a la opinión y los pensamientos de otras personas, sabrás quien eres realmente, y esa libertad va a ser como respirar por primera vez. Ver Lo que nunca te enseñaron
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