5 de marzo de 2016

La envidia en un saco de plumas

Había una vez un hombre que calumnió grandemente a un amigo suyo, todo por la envidia que le tuvo al ver el éxito que este había alcanzado.


Tiempo después se arrepintió de la ruina que trajo con sus calumnias a ese amigo, y visitó a un hombre muy sabio a quien le dijo:


“Quiero arreglar todo el mal que hice a mi amigo. ¿Cómo puedo hacerlo?”, a lo que el hombre respondió: “Toma un saco lleno de plumas ligeras y pequeñas y suelta una donde vayas”.

La envidia en un saco de plumas
La envidia en un saco de plumas   
El hombre muy contento por aquello tan fácil tomó el saco lleno de plumas y al cabo de un día las había soltado todas.

Volvió donde el sabio y le dijo: “Ya he terminado”, a lo que el sabio contestó: “Esa es la parte más fácil.

Ahora debes volver a llenar el saco con las mismas plumas que soltaste. Sal a la calle y búscalas”.

El hombre se sintió muy triste, pues sabía lo que eso significaba y no pudo juntar casi ninguna.

Al volver, el hombre sabio le dijo:

“Así como no pudiste juntar de nuevo las plumas que volaron con el viento, así mismo el mal que hiciste voló de boca en boca y el daño ya está hecho. Lo único que puedes hacer es pedirle perdón a tu amigo, pues no hay forma de revertir lo que hiciste”.

“Cometer errores es de humanos y de sabios pedir perdón”.

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4 comentarios:

  1. No hay otra. Hay cosas que no se pueden reparar una vez que se han roto.
    Un saludo.

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    1. Eso en física es la entropía, que todo tiende la máximo desorden y no se puede reconvertir la tortilla en un huevo intacto.

      Un saludo

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  2. Una interesante reflexión...Mejor poner el cerebro en funcionamiento antes que poner la lengua en movimiento...

    Saludos

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    1. O contar hasta cien antes de hablar: las palabras son como las flechas, una vez que han salido...

      Saludos

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