Una empleada astuta pide un aumento. Sus razones incluyen al marido de la jefa... y un secreto del guardia que lo cambia todo. ¡Descubre el final!
Una empleada de limpieza decidió que era hora de ganar más y le pidió un aumento a su jefa. La señora, altanera, le exigió una condición: "Dame tres razones de peso que demuestren que vales más que yo".
La empleada, que de tonta no tenía un pelo, aceptó el reto:
— Primera razón:
Cocino muchísimo mejor que usted.
— ¿Ah, sí? ¿Y quién te ha dicho esa estupidez?
—preguntó la jefa indignada.
— Su esposo me lo dijo.
La jefa tragó saliva, visiblemente incómoda.
— Está bien... ¿Cuál es la segunda?
— Plancho la ropa mejor que usted.
— ¿Y eso también te lo dijo mi esposo? —replicó
la señora, empezando a sudar frío.
— Sí, su esposo me lo dijo.
La jefa, conteniendo la furia, sentenció:
— Bien. Dime la última razón o estás despedida.
La empleada sonrió con malicia:
— Además, soy muchísimo mejor que usted en la
cama.
La jefa se puso roja de la rabia, perdió los
papeles y gritó:
— ¿¡FUE MI MARIDO EL QUE TE DIJO
ESO!?
La empleada la miró fijamente y le soltó al oído:
— No, señora. El guardia de seguridad me dijo que
soy bastante mejor que usted en la cama.
La jefa palideció al instante y le suplicó:
— ¡Shhh! ¡Cállate por favor y
baja la voz! ¿Cuánto quieres ganar?
¿Quieres dominar el arte de salirte con la tuya?
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Y tú, ¿qué habrías hecho en el lugar de la jefa?
Si te ha sacado una sonrisa (o una mente maliciosa), no te guardes el secreto. Compártelo con tus amigos antes de que lo censuren. ¡Nos vemos en los comentarios!

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