El Islam revela la figura de Jesús como un profeta excepcional que nació de María por decreto divino y regresará al mundo antes del Juicio Final.
Bajo la sombra de una palmera solitaria, una mujer buscaba consuelo y sustento en medio del asombro por un milagro sin precedentes. Según los relatos sagrados, este fruto no solo alimentó su cuerpo, sino que simbolizó la protección divina sobre un linaje sagrado. El Islam describe este nacimiento como un acto puro de voluntad celestial, alejando a la figura de Jesús de las interpretaciones teológicas occidentales para situarlo en un pedestal de profecía y sumisión absoluta a un único Creador.
El Islam reconoce el origen milagroso de la virgen María
La concepción de Jesús es aceptada en el Corán como un suceso extraordinario resultado de una orden directa de Dios. Para los creyentes, este hecho no otorga una naturaleza divina al profeta, sino que subraya el poder infinito de la divinidad sobre la materia. El Islam destaca que María, o Maryam, es una de las mujeres más honorables de la historia, cuya devoción permitió que un enviado de Dios llegara al mundo para guiar a los hijos de Israel por el camino de la rectitud.
La misión profética se manifiesta a través de milagros divinos
Durante su ministerio, a este gran profeta se le concedió la capacidad de realizar actos asombrosos para validar su mensaje ante los judíos. El Islam enseña que Jesús podía sanar a los ciegos y devolver la vida a los difuntos, pero siempre enfatiza que estos prodigios eran favores concedidos por Dios y no brotaban de un poder propio del hombre. Esta distinción es fundamental para comprender cómo el Islam integra la figura del Mesías dentro de su estructura monoteísta estricta.
El Corán niega la crucifixión y defiende la ascensión viva
Una de las discrepancias más profundas con otras creencias es la visión sobre el final de su vida terrenal. El Islam sostiene que Jesús no fue crucificado ni murió en la cruz, sino que se proyectó una ilusión ante sus enemigos. En lugar de la muerte, se cree que ascendió corporalmente a los cielos, donde permanece vivo por la gracia divina. Esta protección especial de Dios hacia su enviado refuerza la idea de que los profetas son amparados contra la humillación extrema de sus verdugos.
Jesucristo volverá a la tierra para restaurar la justicia suprema
La escatología islámica otorga a Jesucristo un papel protagonista en los últimos días de la humanidad. Se espera que regrese a nuestro mundo cuando el Juicio Final esté cerca para enfrentarse al falso mesías y establecer un reinado de paz y equidad. En este contexto, Jesucristo es visto como el guerrero de la verdad que unificará a los creyentes bajo una misma fe, cumpliendo así su destino final antes del fin de los tiempos.
El profeta es el precursor del mensaje final de Mahoma
Considerado el último de los mensajeros enviados al pueblo de Israel, Jesús es definido en el Corán como un musulmán en el sentido más puro: aquel que se somete a la voluntad de Dios. El Islam recalca que él nunca reclamó para sí mismo la divinidad ni el título de hijo de Dios. Su misión fue preparar el terreno y predecir la llegada de Mahoma, cerrando el ciclo de la revelación que comenzó siglos atrás. El Islam nos invita a ver en él a un mortal elegido, un sello de sabiduría que culmina con la entrega del mensaje final para toda la humanidad. Ver Las estrategias ocultas de la Biblia
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