23 de diciembre de 2011

Pensamientos muy moralistas


Si juzgamos el amor por la mayor parte de sus defectos, se parece más al odio que a la amistad
Pensamientos muy moralistas
  • Es más vergonzoso desconfiar de los amigos, que ser engañado por ellos. 
  • Ningún disfraz puede ocultar el amor durante mucho tiempo, ni puede fingirlo, si no hay amor, durante mucho tiempo. 
  • Hay héroes del mal, lo mismo que del bien. 
  • A menudo nos avergonzarían nuestras grandes acciones si el mundo se diera cuenta de los motivo que las produjeron. 
  • Hay una cosa que no se entiende bien: Una mujer ama a dos hombres y ellos dos no se pueden ver; un hombre ama a dos mujeres y tampoco se pueden ver ellas dos. Parece que no tendría que ser así. 
  • Es muy difícil que dos que ya no se aman, riñan de veras. 
  • La razón por la cual los amantes nunca se cansan de hablar es porque hablan de ellos mismos. 
  • Lo que nos hace amar las nuevas amistades, más que la fatiga que nos producen las viejas o el placer cambiar, es el fastidio de no ser admirados por los que ya nos conocen mucho, y la esperanza de serlo más por los que nos conocen menos. 
  • La intención de no engañar nunca nos expone a ser engañados muchas veces. 
  • No hay más que una clase de buen amor; pero hay mil copias diferentes.

François de la Rochefoucauld fue un moralista francés, nacido en París. Desempeñó un papel activo en la vida de la Corte, la política de Luis XIII y Luis XIV. Participó en las intrigas cortesanas y tuvo relaciones íntimas con distinguidas damas de la nobleza.

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