17 de marzo de 2012

Personalidad seductora. La coqueta


La habilidad para retardar la satisfacción es el arte consumado de la seducción: mientras espera, la víctima está subyugada. 


Las coquetas son las grandes maestras de este juego, pues orquestan el vaivén entre esperanza y frustración.


Josefina
Josefina
Azuzan con una promesa de premio -la esperanza de placer físico, felicidad, fama por asociación, poder- que resulta elusiva, pero que sólo provoca que sus objetivos las persigan más. Las coquetas semejan ser totalmente autosuficientes: no te necesitan, parecen decir, y su narcisismo resulta endemoniadamente atractivo. Quieres conquistarlas, pero ellas tienen las cartas. La estrategia de la coqueta es no ofrecer nunca satisfacción total. Imita la vehemencia e indiferencia alternadas de la coqueta y mantendrás al seducido tras de ti. 

En el otoño de 1795, París cayó en un extraño vértigo. El reino del terror que siguió a la Revolución francesa había terminado; el ruido de la guillotina se había extinguido. La ciudad exhaló un colectivo suspiro de alivio, y dio paso a celebraciones desenfrenadas e interminables festejos.

Napoleón
Napoleón
Al joven Napoleón Bonaparte, entonces de veintiséis años, no le interesaban tales jolgorios. Se había hecho famoso como general brillante y audaz al ayudar a sofocar la rebelión en las provincias, pero su ambición era ilimitada, y ardía en deseos de nuevas conquistas. Así, cuando en octubre de ese año la infausta viuda Josefina de Beauharnais, de treinta y tres años, visitó sus oficinas, él no pudo menos que confundirse. Josefina era demasiado exótica, y todo en ella lánguido y sensual. (Capitalizaba su raro aspecto: era de la Martinica.) Por otra parte, tenía fama de mujer fácil, y el tímido Napoleón creía en el matrimonio. Aun así, cuando Josefina lo invitó a una de sus veladas semanales, él aceptó, para su propia sorpresa.

En la velada, Napoleón...

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1 comentario:

  1. Una relación de amor de parte de Napoleón...porque ella sabía lo que quería. O eso parece.

    Saludos Carolus

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