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9 de abril de 2012

La venganza mas refinada

Viendo los hermanos de José que su padre era muerto, dijeron: quizá nos aborrecerá José, y nos dará el pago de todo el mal que le hicimos.



José en Egipto
José en Egipto

Y enviaron a decir a José: tu padre mandó antes de su muerte, diciendo: Así diréis a José: Te ruego que perdones ahora la maldad de tus hermanos y su pecado, porque mal te trataron; por tanto, ahora te rogamos que perdones la maldad de los siervos del Dios de tu padre. Y José lloró mientras hablaban. Vinieron también sus hermanos y se postraron delante de él, y dijeron: henos aquí por siervos tuyos. Y les respondió José: No temáis; ¿acaso estoy yo en lugar de Dios? Vosotros pensasteis mal contra mí, mas Dios lo encaminó a bien, para hacer lo que vemos hoy, para mantener en vida a mucho pueblo. Ahora, pues, no tengáis miedo; yo os sustentaré a vosotros y a vuestros hijos. Así los consoló, y les habló al corazón. Y habitó José en Egipto, él y la casa de su padre; y vivió José ciento diez años. Y vio José los hijos de Efraín hasta la tercera generación; también los hijos de Maquir hijo de Manasés fueron criados sobre las rodillas de José. Y José dijo a sus hermanos: Yo voy a morir; mas Dios ciertamente os visitará, y os hará subir de esta tierra a la tierra que juró a Abraham, a Isaac y a Jacob. E hizo jurar José a los hijos de Israel, diciendo: Dios ciertamente os visitará, y haréis llevar de aquí mis huesos. Y murió José a la edad de ciento diez años; y lo embalsamaron, y fue puesto en un ataúd en Egipto.
Muerte de José. Génesis, Cap. 50

Después de que José huyera de la mujer de Putifar, y tras varias peripecias, como la de interpretar los sueños del Faraón, logró medrar en tierra extraña. Ciertamente era una persona excepcional, pues perdonó a sus hermanos que en su día quisieron matarle y al final truncaron su aciago destino en esclavitud de por vida.


Éxito
Éxito

Pero tal vez lo que al final hizo José fue la venganza más refinada: el éxito. Muchas veces recibimos agravios infundados o reales, tanto da; y lo primero que hacemos es gastar inútiles energías en planear y ejecutar la venganza. Esta venganza, si se lleva a cabo en su totalidad, creará la simiente de otra venganza, y así se irán encadenando como cerezas en una cesta. Evidentemente, no es práctico este tipo de venganza, pues ambas partes serán destruidas.

Si estas energías se encauzan hacía conseguir un éxito personal fuera de toda duda, nos elevamos de tal forma sobre la situación anterior que la venganza nos parecerá una niñería. Además, conseguiremos que la parte que nos agravió al final venga a nosotros de forma humilde a solicitar el perdón como personas poderosas que seremos. Y si de todas maneras, la fortuna nos niega el triunfo, también nos habremos vengado por medio de la indiferencia y no nos habremos destrozado con el fuego interior del odio. Además, si somos pacientes, sentados en la puerta de nuestra casa veremos pasar el cadáver de nuestro enemigo. Venganzas sí, pero con inteligencia y a nuestro favor.

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3 comentarios:

  1. No se puede vivir toda la vida deseando una venganza. Se sufre mucho. La paz interior viene cuando uno es capaz de perdonar o, simplemente, de olvidar hechos y personas que no interesan porque no aportan nada.
    Un saludo.

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  2. Ese el el truco, Cayetano, olvidarse de la venganza y centrarse en uno mismo. Así vendrá el éxito, y de paso la venganza. Y si no vien el éxito, le habremos pagado con la indiferencia. Nosotros quedamos en paz.

    Saludos

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  3. El que vengarse quiere mire y espere...

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