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3 de febrero de 2013

Cortar cabezas


Cortar cabezas, cada día se oye más esta expresión. Cortar cabezas, como remedio a los males que nos afligen y desahogo social. Cortar cabezas, como catarsis. Que le corten la cabeza, como decía la Reina del cuento de Alicia en el País de las Maravillas


Cortar cabezas
Cortar cabezas
Y lo malo es que alguna vez, cada vez mas a menudo, todos hemos pensado que sería necesario… en sentido literal. El ser humano tiene memoria histórica de mosquito, sobre todo si por el Poder consiguen que la única historia que conozcamos es la de EE.UU. a través de sus películas y poco más.

Cortar cabezas, se instaló la guillotina y cayó la cabeza del Rey, María Antonieta y un buen puñado de nobles. La masa estaba entusiasmada. Más tarde pasaron por la cuchilla más personas que ya no eran tan “nobles”, al populacho le daba igual, quería su ración diaria de sangre.

Cortar cabezas, más tarde, asentada la Revolución, los colaboracionistas, los tibios, los antirrevolucionarios perdían su cabeza. El pueblo empezó a sentir que, a veces, los decapitados ya no eran gente que se lo mereciera de forma clara. 

Cortar cabezas, avanzada la Revolución, Robespierre instauró el Terror y ahí, el invento de Monsieur Guillotin no paraba, era un sin vivir verlo que no daba abasto. Y en esta historia, en la que el pueblo pedía cabezas, a fe mía que las tuvo, hasta las suyas. Por envidias, por denuncias anónimas, por canallas, por héroes, por si acaso, por brillar demasiado, cualquiera podía aportar su cabeza a la guillotina. 

Cortar cabezas, quien lo iba a decir, Robespierre también aportó su cabeza a la Revolución y se acabó el Terror. De esos polvos apareció el lodo del monstruoso genio de Napoleón y ardió Europa, pero eso ya es otra historia.

¿Quieren más ejemplos? Repasen la revolución bolchevique o la última (por ahora, que nos va la marcha) guerra civil española.

Cortar cabezas
Cortar cabezas

La lección es simple: no celebres ni pidas un linchamiento, pues en cuanto empiezan, sangre llama a sangre y ya no hay quien lo pare. Y si tú crees y deseas que Fulano debe ser guillotinado, habrá un Mengano que también crea que tu cabeza sobra.  De esta forma, como quien no quiere la cosa, pronto andaremos todos como pollos sin cabeza. 

Cuidado con lo que deseas, sobre todo cuando se trata de cortar cabezas.



4 comentarios:

  1. Que se corten cabezas de forma metafórica. Es decir, mandar a la cárcel a todos los que han metido la mano en la caja o se lo han llevado crudo a bancos extranjeros.
    Un saludo.

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    Respuestas
    1. Lo malo, Cayetano, es que hay muchos que no entienden de metáforas y sutilezas semejantes.

      Saludos

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  2. Hacer rodar cabezas por otro lado puede ser adecuado, pero tiene que ser de forma mesurada... y prudentemente meditada. Como Carolus recordará en el acervo aragones tenemos la historia-leyenda de "La campana de Huesca" donde el Rey Ramiro II corta la cabeza a los 12 más culpables de sus nobles, y de este modo se asienta en el poder y acaba con la rebeldía generalizada en el reino...

    Creo que cortar por cortar es contraproducente y lleva a una voragine siempre negativa... pero un único castigo ejemplar puede ser muy positivo

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    1. Hay un matiz entre que el poderoso decapite unos pocos nobles de una sola vez y entre que el pueblo cabreado monopolice la guillotina por tiempo indeterminado. Lo primero es una forma de ejercer el poder y acabar con cierto desorden y lo segundo es el caos, un sangriento caos.

      Saludos, csc212

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