27 de junio de 2014

El discurso del Rey a la gente invisible

Con la coronación del nuevo Rey Felipe VI, hubo un discurso y una recepción de personas en palacio. Tanto en el discurso como en la recepción faltaba un colectivo muy importante y numeroso.


Muchas selfies de Padres de la Patria (hay que ser hortera, no solo por la foto, sino por publicarla en los medios), mucho análisis al milímetro del Real Discurso, muchos comentarios sobre modelitos de Reinas, Infantas y demás cortesanas, mucha tertulia y bla, bla, bla, pero nadie se fija en lo invisible 

El último año del siglo XX, España tenía 38 millones de habitantes. Ahora los hemos superado largamente llegando a 45 millones o más, gracias a la inmigración, de la que no voy a tratar si se asumió con orden y precisión centroeuropea o al improvisado modo celtibérico. El caso es que por la calle se ven muchas personas que hace 20 años nos hubieran parecido algo exótico. Y son españoles en su mayoría, con los papeles en regla, conviene no olvidarlo. 

El discurso del Rey a la gente invisible
El discurso del Rey a la gente invisible

Es evidente que la sociedad ha cambiado, y mucho, es multicolor, multilenguaje y multicultural. Todo esto se aprecia en las escuelas, en muchos barrios y barriadas, en las estaciones de autobús, en mercados y mercadillos, en mendigos y en la misma calle, la calle que no patea la chusma que va a todas partes en coche oficial.

En fin, que SM. el Rey acabó su discurso y no dijo nada de estos españoles con papeles recién estrenados. Se despidió en las lenguas oficiales del estado, pero omitió hacerlo en las que se hablan en la calle (rumano, árabe, chino, etc.). Invitó a más de un millar de personas, pero no se vio a ningún negro, moro, hispano, chino, gitano o de cualquier otra etnia. Y son también españoles, pero no se les invitó ni se les mencionó ni se les tuvo en cuenta. En realidad, el nuevo Rey no hizo nada que no haga ningún político, ni siquiera el nuevo partido que ha surgido con fuerza en las últimas elecciones. Estamos todos mirándonos el ombligo y discutiendo sobre lenguas regionales, nacionalismos, repúblicas o monarquías y otros temas que a personas con los cojones de atravesar el Sahara con una botella de agua y luego cruzar el estrecho de Gibraltar  en una balsa hinchable les importa un carajo. Solo quieren trabajo, pan, paz y libertad, como los españolitos de toda la vida.

Mal asunto, porque uno de cada siete españoles pertenece a este colectivo y eso se ve en todas partes. Pero no queremos verlo, son invisibles… hasta que se hagan visibles a su manera. Y eso, a lo mejor no nos gustará y nos escandalizaremos. Sin embargo, creo que a estas gentes, cuando quieran que se les tenga en cuenta, no se les apaciguará con una manifa de postureo, declaraciones políticamente correctas y demás chorradas a las que tenemos afición en esta sociedad de pichafrias. Recordad Paris-2005. 

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2 comentarios:

  1. Cuando nos acordemos de ellos será tarde, nos pasará como en Francia, nos lo recordaran con fuego.
    Muchos piensan que se contentan con subsidios y migajas, pero no....

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    1. En realidad, les estamos faltando al respeto al ignorarlos. Y eso el ser humano lo lleva muy mal, se quema cualquier cosa.

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