1 de abril de 2015

El hombre al que Dios no atendía sus plegarias

En aquel tiempo hubo unas inundaciones y un hombre muy creyente en Dios se quedó en lo alto de un campanario totalmente aislado. 


Pasa toda la mañana y por la tarde llega una barca:

- ¡Oiga! suba que le llevamos.

- No gracias, tengo fe en Dios y estoy seguro que él me salvará.

- ¿Está seguro?

- Sí, sigan que Dios me salvará.

El hombre al que Dios no atendía sus plegarias

El hombre al que Dios no atendía sus plegarias

Pasa toda la noche y al día siguiente pasa a su lado una lancha:

- ¡Eh, oiga! Suba que le llevamos.

- No, no hace falta. Soy muy devoto y Dios me salvará.

Y los de la lancha deciden no insistir. Sigue pasando el tiempo y por la tarde llega un helicóptero de la Guardia Civil, otra vez la misma conversación:

- ¡Ehhhhh! ¡El del campanario! ¿Necesita ayuda?

- No, gracias. Confío en Dios y él me salvará.

La Guardia Civil se va depués de haber intentando razonar con él y esa noche vuelve a subir el nivel de las aguas y el hombre se ahoga. Cuando va al cielo se encuentra con Dios y le dice:

- ¡Señor, Dios mío! ¿por qué no me has ayudado?

- ¡¿Qué no te he ayudado?!… te mandé una barca, una lancha, un helicóptero…

5 comentarios:

  1. Él esperaba algo menos prosaico,con más efectos especiales.
    Un saludo.

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    1. Y pagó caro su error, la fe tiene esas bromitas de mal gusto.

      Un saludo.

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  2. Parece que a veces la fe no mueve el campanario... :D

    Saludos

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    1. La fe mueve montañas... si usas pico y pala.

      Saludos.

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