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14 de septiembre de 2015

Lo que se aprende de un jarro lleno de piedras

Cierto día un motivador estaba dando una conferencia sobre gestión de tiempo a un grupo de profesionales. Para dejar en claro un punto utilizó un ejemplo que los profesionales jamás olvidaran.


De pie frente a un auditorio compuesto por gente muy exitosa dijo:
Quisiera hacerles una pequeña demostración...

De debajo de la mesa sacó un jarro de vidrio de boca ancha y lo puso sobre la mesa frente a él. Luego sacó una docena de piedras del tamaño de un puño y empezó a colocarlas una por una en el jarro.

Cuando el jarro estaba lleno hasta el tope y no podía colocar más piedras preguntó al auditorio: ¿Está lleno este jarro? Todos los asistentes dijeron ¡Sí!

Lo que se aprende de un jarro lleno de piedras
Lo que se aprende de un jarro lleno de piedras

Entonces dijo: ¿Están seguros? Y sacó de debajo de la mesa un cubo con piedras pequeñas de construcción. Echó un poco de las piedras en el jarro y lo movió haciendo que las piedras pequeñas se acomoden en el espacio vacío entre las grandes.

Cuando hubo hecho esto preguntó una vez más: ¿Está lleno este jarro?
Esta vez el auditorio ya suponía lo que vendría y uno de los asistentes dijo en voz alta: “Probablemente no”.

Muy bien contestó el expositor. Sacó de debajo de la mesa un cubo lleno de arena y empezó a echarlo en el jarro. La arena se acomodó en el espacio entre las piedras grandes y las pequeñas.
Una vez más pregunto al grupo: ¿Está lleno este jarro?
Esta vez varias personas respondieron a coro: ¡No!

Una vez más el expositor dijo: ¡Muy bien! luego sacó una jarra llena de agua y echó agua al jarro con piedras hasta que estuvo lleno hasta el borde mismo. Cuando terminó, miro al auditorio y preguntó: ¿Cual creen que es la enseñanza de esta pequeña demostración?

Uno de los espectadores levantó la mano y dijo: La enseñanza es que no importa como de lleno esté tu horario, si de verdad lo intentas, siempre podrás incluir más cosas.

¡No! replicó el expositor, esa no es la enseñanza.

La enseñanza es que si no pones las piedras grandes primero, no podrás ponerlas en ningún otro momento.



5 comentarios:

  1. Muy buena la enseñanza.
    Siempre hay que poner lo grande primero. Bueno, si es en el carro de la compra todo depende no del tamaño sino de la capacidad para que se despachurre. El rollo de papel higiénico puede ir el último. Jejeje.
    Un saludo.

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    1. En el carro de la compra, creo que el criterio es la fragilidad salvo si tu compra es solo piedras.

      Un saludo.

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  2. Una reflexión que deja una gran enseñanza: las cosas grandes (trabajo) son importantes, pero las cosas pequeñas (ver caminar a los niños por primera vez), llena mucho más que cualquier otra cosa.

    Saludos

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    1. Las cosas que creemos pequeñas, serán las que echemos de menos al pasar de los años. En realidad, no son pequeñas.

      Saludos

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  3. Cuando se crean ideas grandes, las pequeñas pueden ser o serán su complemento.

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