20 de diciembre de 2016

Come la fruta

El maestro sufí contaba siempre una parábola al finalizar cada clase, pero los alumnos no siempre entendían el sentido de la misma.


- Maestro – lo encaró uno de ellos una tarde. Tú nos cuentas los cuentos pero no nos explicas su significado.


– Pido perdón por eso. – se disculpó el maestro – Permíteme que en señal de reparación te convide con un rico durazno.

– Gracias maestro. – respondió halagado el discípulo.

– Quisiera, para agasajarte, pelarte tu durazno yo mismo. ¿Me permites?

Come la fruta
Come la fruta
– Si. Muchas gracias – dijo el alumno.

– ¿Te gustaría que, ya que tengo en mi mano el cuchillo, te lo corte en trozos para que te sea más cómodo?…

– Me encantaría… Pero no quisiera abusar de tu hospitalidad, maestro…

– No es un abuso si yo te lo ofrezco. Solo deseo complacerte… Permíteme también que te lo mastique antes de dártelo…

– No maestro. ¡No me gustaría que hicieras eso! – se quejó sorprendido el discípulo.

El maestro hizo una pausa y dijo:

– Si yo les explicara el sentido de cada cuento… sería como darles a comer una fruta masticada.


4 comentarios:

  1. Buena metáfora.
    En todo caso, algunos no entienden las historias ni aunque se las mastiquen otros.
    Un saludo.

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    1. Sobre todo desde que en España se cambian a menudo los planes de enseñanza y se suprimen las Humanidades.

      Un saludo.

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  2. Si los discípulos están como algunas personas...Quieren que les mastiques todo...

    Saludos Carlos

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    1. La televisión nos ha acostumbrado a eso, a vivir en un pesebre mental.

      Saludos, Manuel

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