La prohibición del consumo de carne de cerdo en ciertas culturas y religiones tiene raíces profundas que combinan aspectos religiosos, culturales y prácticos. Aunque hoy en día estas restricciones son interpretadas principalmente desde un punto de vista espiritual, su origen parece estar vinculado a factores históricos y ambientales. En el judaísmo , la prohibición se establece en los textos del Levítico y el Deuteronomio, donde el cerdo es considerado un animal "impuro". Según estas escrituras, solo se pueden consumir animales que tengan pezuña hendida y que rumien, características que el cerdo no cumple. Esta norma dietética no solo tenía un propósito religioso, sino también práctico. En las regiones áridas donde vivían los primeros israelitas, los cerdos eran incompatibles con el estilo de vida pastoril basado en ovejas y cabras. Además, su hábito de revolcarse en agua contaminaba las escasas fuentes disponibles, lo que hacía su crianza poco viable. El Islam adoptó esta p...