Agresión en la oficina. Jefes miserables y compañeros tóxicos

La agresión en la oficina existe y puede provenir tanto de unos jefes miserables como de unos compañeros tóxicos


Los oasis laborales pueden convertirse, a toda velocidad, en ambientes resecos y deplorables, porque la guerra psicológica trepa más rápido que la felicidad, araña con sus zarpas las autoestima y revienta la lealtad y el orgullo de pertenecer a un equipo llamado a hacer grandes cosas y, sobre todo, a hacerlas pasándoselo bien.

Hay formas de saltar ante esta agresión en la oficina antes de que se estampe el coche, de administrar al compañero que lo enmierda todo y de no perder los nervios ni, la mayoría de las veces, la sonrisa.

  
Agresión en la oficina por jefes miserables


No es lo mismo que el agua sucia de la agresión en la oficina mane de la fuente de un jefe, de la propia cultura de la empresa o de un compañero de igual rango. Los jefes miserables suelen ser de dos tipos: o fuertes y narcisistas o débiles y cobardes.
  
Los fuertes y narcisistas machacan a sus empleados con comentarios destructivos que excusan como una forma de motivar; se preocupan exclusivamente de su bienestar, de su poder y de su estatus (y asumen que si ellos están bien, el equipo está bien); se atribuyen todos los éxitos e ideas de sus subordinados también delante de ellos y viven enganchados al trabajo e imponen a su gente el mismo ritmo (aunque no tengan ni el mismo salario ni la misma responsabilidad) con llamadas y correos urgentes a horas intempestivas.

En paralelo, establecen objetivos inalcanzables que redundan en la desmoralización y sensación de insuficiencia de la mayoría de los suyos y reservan para los mandos intermedios una de sus estrategias más perversas: dejarlos sin galones ni poder para que los devoren sus subordinados, y echarles después la culpa del caos de su gestión.  
  
Los líderes débiles y cobardes, simplemente, toleran que la cultura tóxica de la empresa y las presiones de sus jefes fuertes y narcisistas recaigan, como bolas de plomo, directamente sobre sus equipos. Acusarán a sus colaboradores de los fracasos del departamento en reuniones a puerta cerrada con sus amos. Se atribuirán, también en privado, todos sus éxitos.

Agresión en la oficina. Jefes miserables y compañeros tóxicos
Agresión en la oficina. Jefes miserables y compañeros tóxicos
Aceptarán puestos de poder para los que saben que no están en absoluto capacitados y para los que sus propios equipos no confían en ellos, y eso les llevará a depender, como marionetas al viento, de los caprichos de sus jefes narcisistas. Mirarán para otro lado cuando haya agresión en la oficina y los más matones de sus subordinados abusen, marginen y degraden a sus compañeros. A sus malas prácticas se suman entonces las de los subordinados tóxicos. 
  

Agresión en la oficina por subordinados tóxicos: Tarados


Los subordinados tóxicos tienen perfiles diversos y, en ocasiones, acumulan más de una tara. Entre las taras posibles se encuentra, para empezar, ser un vago lamentable que intenta, con cierta habilidad y gracejo personal, que otros le hagan su trabajo.

Es el rey de las excusas y las bromas; a veces apela al falso sentimentalismo para justificar su pobre rendimiento (¡No veo a mis hijos! ¡Nadie me reconoce!) y casi siempre se alinea con los líderes naturales del equipo, que son los que van a defender su holganza a cambio de servidumbre y seguidismo.

La segunda tara suele ser el matonismo puro y duro, toscamente disimulado como la capacidad de espolear a otros para que rindan u obedezcan más. No saben la diferencia entre dar una hostia y transmitir una orden.
  
La toxicidad, sobre todo en profesionales del mismo rango, también se revela en los rumores y los comentarios que pretenden aislar y destruir a los colegas a los que o se envidia o se sospecha que vienen a cuestionar el statu quo. Seguirán el manual del buen maltratador: primero, destrozan la reputación y la autoestima de la víctima; después, la víctima aceptará o incluso demandará el justo castigo por ser mejor que su agresor. Es una provocadora.
  
Muchas veces, no se libran de esta situación ni los llamados lobos solitarios, que son trabajadores de rendimiento estelar, pero demasiado individualistas como para jugar en equipo.

Es posible que estos también se vuelvan tóxicos por las dinámicas que generan, pero no es fácil porque intentan situarse al margen de la colectividad. Quizás lo sean, con el tiempo, si los elevan a cargos de responsabilidad y se transforman en jefes narcisistas y fuertes. O si su despreocupación por el equipo los lleva por la senda de la debilidad.
  

La agresión en la oficina y la banalidad del mal


Por supuesto, los compañeros que todo lo enmierdan pueden sufrir taras propiamente psicológicas o psiquiátricas, pueden hacer daño a otros porque carecen de empatía y asumen que nadie tiene nada que enseñarles y pueden ser sujetos con una personalidad extremadamente permeable en situaciones extraordinarias.
  
Estas situaciones no son otra cosa que un ambiente devastador en una empresa que recompensa a los que actúan con crueldad disfrazándola de excelencia.
En vez de optar por el exilio interior, por marcharse, por denunciarlo, por protegerse o por hacer el mínimo daño posible, esas permeables marionetas prefieren jugar un papel activo y destacado en este régimen de opresión después de convencerse de que no había alternativa.
  
Es lo que Hannah Arendt llamó «la banalidad del mal», un rasgo que compartían muchos altos funcionarios nazis que no mataron ni torturaron, directamente, a nadie. Dirán, dijeron, que solo cumplían órdenes.

La mejor forma de sobrevivir depende muchísimo de la fuente de la toxicidad. Si la cultura de la empresa es tóxica, entonces hay que marcharse cuanto antes y evitar sentirse humillado por la huida. Abandonar en estas ocasiones no solo es de inteligentes, sino también de personas fuertes que saben cómo quieren ser tratadas.
  

Alternativas de solución a la agresión en la oficina 


Si el cáncer proviene de un tumor llamado jefe, cabe la posibilidad de negociar ciertos límites y de que salga algo positivo de una conversación delicada y honesta. Si es veterano, no hay que hacerse demasiadas ilusiones. Ha tenido muchas oportunidades de cambiar y le ha ido de maravilla evitando hacerlo. ¿Por qué iba a rectificar ahora?
  
Cuando la toxicidad viene de un compañero caben distintas estrategias. Una es, de nuevo, conversar con franqueza, establecer ciertos límites y tratar de reconstruir la relación dañada.

Otra es avisar al jefe de que esto está perjudicando al rendimiento y la moral de la tropa. La más difícil, quizás, sea contener las arremetidas, apuntalar la autoestima propia y del equipo y no caer en las mismas bajezas que el agresor (a veces, el camino más rápido para volvernos tóxicos es combatir a una persona tóxica con sus mismas armas).
  
Es imprescindible mantener la credibilidad exterior que el tumor maligno intenta erosionar delante de otros departamentos, colegas o clientes de la empresa y demostrar con hechos y con palabras que la metástasis de ese cáncer no solo hace daño a un órgano sino que, con el tiempo, pondrá en peligro al cuerpo entero.
  
Si nada funciona y se vuelve imposible disfrutar del trabajo, hay que votar con los pies y marcharse antes de convertirse en una marioneta más de ese ambiente envenenado. Salir corriendo de un incendio no es de cobardes. Son los que se quedan los que están paralizados por el miedo. 


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La inmortalidad humana real


Transhumanismo: ¿Puede lograrse una inmortalidad humana real? Los alquimistas buscaron la piedra filosofal en la Edad Media y los transhumanistas quieren prolongar la vida sin fin.


Pero, al contrario de lo que dicen, por ahora no existe una tecnología fiable para lograr la inmortalidad humana real.


"Algunos prefieren asegurar su inmortalidad por medio de sus descendientes, otros por sus obras, yo prefiero asegurar la mía no muriendo". Con esta proyección primordial, Woody Allen no sabía que iba a convertirse en el heraldo del transhumanismo. Hoy, sin embargo, ninguna tecnología nos puede hacer vivir mil años. Por lo tanto, Kurzweil, uno de sus gurús, engaña a su pequeño círculo cuando habla de una vida infinita.

La inmortalidad humana real
La inmortalidad humana real
¿Qué solución propone para alcanzar la inmortalidad humana real? Come pescado ahumado con bayas rojas y una buena dosis de gachas mientras tomas unas gotas de té verde o soja sin azúcar... sin mencionar las 250 píldoras de suplementos alimenticios, un regalo de unos pocos miles de dólares por día, para la ¡salud del corazón, ojos, sexo o cerebro!

En esto, el eminente Kurzweil no es diferente de sus compañeros baby boomers con cabello de plata que monitorean su dieta y su ejercicio, y hacen meditación y relajación para mantener su cuerpo y alma en las mejores condiciones posibles. Otros gurús de la disciplina, como Max More, el filósofo culturista, su esposa Natasha Vita-More o el británico Aubrey de Gray buscan descubrir "curas de la juventud" para cancelar los efectos del envejecimiento, aparecen en muchos aspectos como una obviedad.

La bandera de la crioconservación


Enfrentados con aquellos que se oponen al argumento de una vida biológicamente limitada, los transhumanistas blanden la bandera de la criogenización. Y no dudan en pasar de la caricatura al ridículo. La idea de mantener un cuerpo en una solución de nitrógeno líquido congelado a -196 ° C, justo después de la muerte, nos mantendría sin degradación. Esta tecnología es conocida desde mediados de la década de 1960, además de un pequeño avance de la vitrificación que enfría un tejido humano sin formación de hielo. Un pequeño grupo de personas (200 a 300 personas y sus mascotas) probaron el viaje.

Max More, probablemente no sea una coincidencia, ha estado haciendo negocios desde que fundó la primera compañía especializada, Alcor, con sede en Arizona. "La criogenización está un poco pasada de moda", reconoce Marc Roux, presidente de Technoprog, una Asociación Transhumanista Francesa, ya que la salida del proceso no se domina del todo”. En un futuro inmediato, los transhumanistas “duros” no tienen nada que ofrecer. Las tecnologías NBIC (nanotecnología, biotecnología, ciencias de la computación, ciencia cognitiva) nos permitirán aumentar aún más nuestra esperanza de vida.

La inmortalidad humana real
La inmortalidad humana real

La reencarnación en una máquina para intentar la inmortalidad humana real


No solo nos ayudarán a mantenernos saludables hasta la edad de Jeanne Calment (122 años), sino que podemos esperar ganar una o dos décadas más. Incluso, lleavarnos un día a la edad de 300 años. Es un adelanto enorme, pero no tiene nada que ver con la inmortalidad. El "hoy" - comer bien y ejercitarse para vivir por mucho tiempo - y el "mañana" - desarrollar algunas tecnologías para mejorar nuestra vida útil - plantean pocos problemas éticos. Pasado mañana, sí.

Muchos transhumanistas sueñan con un gran salto tecnológico en la que las computadoras serán más inteligentes que los hombres. En ese momento, esperan vernos reencarnados en máquinas para alcanzar, finalmente, la inmortalidad. Un concepto llamado "carga" que consistiría, más o menos, en descargar el contenido de nuestro cerebro. Con un postulado simplista: una mente sería resumida técnicamente como la interacción entre las neuronas. Es suficiente para entenderlo, para mapearlo, antes de reproducirlo para hacer una copia de seguridad de nuestra personalidad. Luego conecte ("enchufar") nuestro cerebro a cualquier soporte informático.

Los proyectos más locos para una inmortalidad humana real


¿Sería suficiente crear un objeto con la misma estructura que un cerebro humano para poseer la misma conciencia? Sin embargo, tal ambición está empezando a resonar, particularmente a raíz de los diversos programas neurocientíficos internacionales: el Human Brain Project (Europa) o la Brain Initiative (EE. UU.), que a menudo se han presentado erróneamente como un intento de simulación de un cerebro humano a través de un ordenador.

Los transhumanistas más extremos aprovechan esta vaguedad para desempacar sus diseños más salvajes. Como la del multimillonario ruso Dmitry Itskov, bautizado como "Avatar" (obviamente, ha visto la película de James Cameron), que promete crear un holograma para 2045, una copia perfecta de su ser humano original. El rico ruso continúa difundiéndose en los medios de comunicación como en este ejemplo: "La inmortalidad es un efecto secundario, un medio de transformar y mejorar la conciencia humana”.

Un discurso que se radicaliza


Al deshacernos de nuestros cuerpos, ya no necesitaremos refugio, vivienda. Tampoco necesitaremos consumir los recursos que quemamos hoy. La atención médica se enfocaría en la reparación de órganos artificiales, no en un sistema biológico convencional”.

Poco a poco, el discurso transhumanista se radicaliza. "Ayudamos a poner fin a la finitud humana, esa es la idea final que trivializan los transhumanistas", advierte el filósofo Jean-Michel Besnier (Universidad de París-Sorbona). Ya no se trata de reinventar al hombre, sino de preparar su sucesión, de dar a luz a un posthumano.

Kevin Warwick, profesor de cibernética en la Universidad de Reading (Reino Unido) advierte: "Los que decidan quedarse en forma humana y se nieguen a tener una forma mejor serán una subespecie y formarán los chimpancés del futuro”. Con sus sueños de inmortalidad, los ayatolás nunca estarán lejos. Será mejor que consideren el otro aforismo de Woody Allen: "La eternidad es larga, especialmente hacia el final".

Tal vez deberíamos recordar la película Troya, donde Brad Pitt hace de semi-dios, casi inmortal, y nos habla de su punto de vista sobre la muerte. Esa que tanto tememos y por la que todos tenemos que pasar: “te contaré un secreto, algo que no se enseña en tu templo, los dioses nos envidian. Nos envidian porque somos mortales, porque cada instante nuestro podría ser el último, todo es más hermoso porque hay un final."


Detener el pensamiento, encontrar la paz

Pensar demasiado es peligroso para tu salud y puede causarte ansiedad y depresión. Es mejor aprender a detener el pensamiento para encontrar la paz


Todos hacemos nuestros mejores esfuerzos para mantener una actitud positiva, pero a veces podemos caer en un patrón de pensamientos negativos que pueden causar estragos en nuestras vidas. Es posible que tengamos que preocuparnos por nuestros errores o limitaciones del pasado y pensar en cómo nos pueden conducir a resultados negativos en el futuro. Puedes llegar a estar obsesionado o a sobre-analizar experiencias e interacciones regulares, para leer en ellas cosas que realmente no están ahí. En cuanto ocurre algo negativo, lo asociamos con todas las cosas malas que han sucedido en nuestra vida y comenzamos a sentirnos miserables. Incluso podemos estar ansiosos y ser incapaces de dar un paso atrás por cualquier cosa que nos pueda salir mal.

Detener el pensamiento, encontrar la paz
Detener el pensamiento, encontrar la paz
Si a menudo tienes esta sensación eres alguien que piensa demasiado. Esta forma de pensar puede ser peligrosa para tu salud. Los psicólogos han descubierto que pensar demasiado puede interferir con el comportamiento humano y puede causar ansiedad y depresión, especialmente en las mujeres, que reflexionan más sobre el estrés y la desilusión que los hombres.

Muchas personas que piensan demasiado son adorables, inteligentes, valoran las relaciones y cuidan bien a las personas en sus vidas. Desafortunadamente, están presionando a las mismas personas por las que están preocupadas o buscando apoyo y consuelo porque pueden volverse obsesivas, ansiosas, deprimidas y negativas. No se trata de un cambio en el cerebro que pueda extinguirse, sino más bien de un esquema que requiere compromiso y trabajo para recuperar el control. Aquí verás algunos consejos sobre cómo detener el pensamiento y encontrar la paz en un momento.

Detener el pensamiento y encontrar la paz 1. Acepta que tienes un problema pensando demasiado


El primer paso para curarte es reconocer que tienes un problema. Si sientes que no puede salir de tu cabeza y piensas demasiado en llevar una vida feliz, tomar decisiones, hacer cosas o hacer conexiones profundas, entonces tienes un problema. Si te hundes en la negatividad y la depresión cuando sucede algo malo, tienes un problema. Si tu temor al futuro te impide disfrutar el presente, tienes un problema. Si practicas la pose del avestruz o niegas esta realidad, solo empeorarás la situación. Si no estás seguro de tener un problema, pídele a tus amigos y parientes que sean honestos contigo, porque generalmente lo verán incluso si tú no puedes verlo.

Detener el pensamiento y encontrar la paz 2. Perdónate a ti mismo: tu cerebro está programado de esta manera


Una vez que admites que piensas demasiado, perdónate a ti mismo, porque el cerebro en realidad está programado para tener una tendencia natural a pensar demasiado. De acuerdo con la psicóloga Susan Nolen-Hoeksema, la principal experto en este campo, "la organización de nuestro cerebro está configurado para sobre-pensar" porque nuestros pensamientos y recuerdos se entrelazan intrínsecamente, no de forma compartimentada. Por lo tanto, cuando los factores estresantes se activan o ingresas a una fase de mal humor, esto puede causarte una "avalancha" de pensamientos negativos que no tienen nada que ver con el desencadenante original del mal humor. Nolen-Hoeksema pone el ejemplo de "cuando un mal desempeño en el trabajo te hace pensar en tu tía que murió el año pasado".

Además, cuando algo sale mal o alguien tiene sentimientos negativos, es más probable que piense en cosas negativas y también que vea conexiones (que pueden no existir realmente) entre todos los eventos malos que suceden o han tenido lugar en su vida. Cuanto más sucede esto, más tenderá a seguir este patrón de pensamiento en el futuro.

Aunque el cerebro puede programarse para hacer estas asociaciones, una vez que te das cuenta de ello puedes comenzar a resolver el problema.

Detener el pensamiento y encontrar la paz 3. Respira más


Si nuestro cerebro está programado en esta "telaraña interconectada" donde un evento malo puede desencadenar una marea de asociaciones negativas de pensamientos, ¿cómo podemos romper con este patrón?

Lo primero y más fácil de hacer es la RESPIRACIÓN. La respiración te relajará, te calmará, te conectará con el momento presente y te conectará con la Madre Tierra. Suena muy simple, pero a menudo, cuando nuestra mente comienza a volar en la dirección equivocada, nos volvemos maníacos y frenéticos cuando necesitamos relajar nuestro cuerpo y nuestra mente.

Acuéstate, respira durante dos segundos por la nariz y exhala por la boca durante cuatro segundos. Este modo de respiración aumenta el nivel de oxígeno en la sangre, lo que puede relajar tu cuerpo y calmar la respuesta del sistema suprarrenal a los pensamientos obsesivos. Hazlo durante 10 minutos o hasta que el excesivo de pensamientos disminuya.

Detener el pensamiento y encontrar la paz 4. Habla menos


Las muchas personas que piensan demasiado, especialmente entre la población femenina, no pueden evitar querer "externalizar" cuando están estresadas o preocupadas. Hablar sobre tus preocupaciones a veces te puede ayudar, pero pone peor las cosas en general, sobre todo si la persona que está escuchando también piensa demasiado, y pasa todo su tiempo analizando y diseccionando cada detalle de cada aspecto negativo de tu la vida. Podrías terminar en un frenesí de negatividad y sentirte enojado después de la conversación.

Este tipo de correlación, en el que dos pensadores compulsivos se reúnen para pensar demasiado sobre sus vidas, puede hacer que se hundan en una mayor negatividad y estrés. Por ejemplo, la investigación ha encontrado una asociación entre este fenómeno entre amigos y el aumento de cortisol, la hormona del estrés.

Si realmente sientes la necesidad de expresar tus problemas, siempre puedes apuntuarlos para despejarlos de tu mente y puedes darte cuenta de que tus problemas pueden parecer tontos cuando los vuelves a leer.

Detener el pensamiento, encontrar la paz
Detener el pensamiento, encontrar la paz

Detener el pensamiento y encontrar la paz 5. Sé activo y productivo


¿Qué deberías hacer en lugar de hablar? Bueno, ya sabes que tienes que respirar para calmar el cuerpo y la mente, pero a veces solo quieres evacuar esa energía. En este caso, puede ser increíblemente beneficioso hacer algo físico, por ejemplo, puedes dar un paseo rápido, jugar con tu mascota o con tus hijos, hacer yoga, practicar deportes, nadar o correr. Las actividades que son mental y físicamente cautivadoras son las mejores porque requieren una participación suficiente para sacarte de tus patrones de pensamiento obsesivo y ponerte en un estado de energía circular.

Además de los ejercicios físicos, las actividades cautivadoras que estimulan el cerebro también pueden ser efectivas para reorientar los patrones de pensamiento obsesivo. Jugar a las cartas, aprender un idioma o practicar diferentes tipos de juegos puede ser una buena distracción para despejar la mente. O siempre puedes aprender un nuevo pasatiempo, hacer arte, dibujar, pintar o hacer manualidades, como hacer joyas, ropa, atrapasueños, extensiones de cabello, cualquier cosa que puedas hacer o desear. Incluso puedes descubrir un talento oculto, comenzar una nueva carrera o conocer nuevas personas a través de ella.

Detener el pensamiento y encontrar la paz 6. Practica la atención plena


Muy a menudo las personas que piensan demasiado tienen muchos problemas para vivir el momento. El momento presente no recibe la atención y el amor que merece debido a los fracasos del pasado y al miedo al futuro. Lao Tse dijo: "Si estás deprimido, vives en el pasado. Si estás ansioso, vives en el futuro. Si estás en paz, vives en el presente. Entonces, ¿cómo podemos vivir en paz en el momento presente?

Bueno, ya hemos hablado sobre algunas estrategias que pueden ayudar a calmar tu mente y conectarte con el momento, incluida la respiración, hablar menos, hacer ejercicio físico y otras actividades que ayudan a redirigir la mente y la atención y traer un estado de energía circular. Pero una de las mejores cosas para hacer es practicar la atención plena, una forma de meditación en la que te centras en el momento presente sin juzgar. Cuando te preocupes, los pensamientos obsesivos se manifestarán, los reconocerás, los dejarás ir, los liberarás enérgicamente y vaciarán tu espacio. Puedes aprender técnicas de Meditación Trascendental, o si tienes dificultades para hacerlo tú mismo, busca el consejo de alguien que esté practicando terapia cognitiva basada en mindfulness.

Detener el pensamiento y encontrar la paz 7. Abandónate al universo


Cuando nos preocupamos, principalmente esperamos controlar el flujo de la vida porque estamos apegados al resultado de una situación. Queremos que las cosas sucedan de cierta manera, y nos aterroriza que las cosas puedan salir mal o que las cosas malas puedan suceder. En realidad, tenemos poco o ningún control sobre el curso de los acontecimientos de la vida, al menos no desde el punto de vista consciente de que nuestra ansiedad tendrá un impacto inminente en el resultado que deseamos. Entonces podemos preocuparnos o aceptar la situación y dejar nuestro compromiso con los resultados. El universo es mucho más antiguo y más sabio que nosotros, y en lugar de tener preocupaciones obsesivas, podemos dejarlo ir y con amor y confianza, abandonarnos al universo.

Abandonar no significa rendirse, simplemente significa que estás listo para dejarte llevar por la corriente, en lugar de tratar de nadar contra ella y golpearte varias veces en las rocas. El abandono es una forma de liberación y una forma de paz, ya que significa que estás dispuesto a confiar en que todo será como debe suceder: una cosa a la vez y que sea exactamente donde debe ser. Incluso el concepto de preocuparse por los resultados "buenos" o "malos" es incorrecto desde este punto de vista y no es más que un síntoma de dualidad, que es solo una ilusión. Cuando visualizas desde lejos el gran esquema del universo, no hay una cosa "buena" o "mala".

Detener el pensamiento y encontrar la paz 8. Recuerda que tus pensamientos crean tu realidad


Aunque acabamos de ver que "no tenemos control sobre el desarrollo de los acontecimientos en la vida", y eso es cierto al menos para la parte de la mente consciente y su capacidad para dictar eventos, nuestros pensamientos crean nuestra realidad con el tiempo ¡Cuanto más te preocupas por algo, más empiezas a atraer la energía que te preocupa!

Debemos ser conscientes de nuestros pensamientos porque nuestros pensamientos tienen poder, más de lo que pensamos. Si constantemente temes perder tu trabajo, realmente estás aumentando la probabilidad de ser despedido. De la misma manera que si tienes miedo de contraer una enfermedad que ponga en peligro tu vida, mientras más energía envíes en esa dirección, es más probable que deje inconscientemente que tu cuerpo manifieste ese afecto.

¿Quieres crear una vida feliz, detener el pensamiento y encontrar la paz en el momento presente? Si es así, tienes todas las herramientas para hacerlo realidad siendo consciente y presente en tus pensamientos. También tienes todas las herramientas para crear una vida de preocupación y negatividad, si continúas pensando demasiado y te obsesionas con los eventos negativos. ¡La elección es tuya!


¿Soy un narcisista?

Cómo saber si soy un narcisista, si soy el centro del universo, si carezco de empatía por otras personas y si estoy excesivamente preocupado por mí mismo


Uno de los trastornos de la personalidad más incomprendidos es el narcisismo. Esta condición mental hace que la persona que la padece tenga un sentido exagerado de su ego, es decir, que piense que es el centro del universo y que está extremadamente preocupado por sí mismo. El narcisista no tiene empatía por otras personas. El egocentrismo es la base del narcisismo.

¿Soy un narcisista?
¿Soy un narcisista? 
Aunque las causas de este tipo de trastorno siguen siendo desconocidas, su desarrollo se vuelve más fuerte en las personas que generalmente han tenido una infancia generalmente insensible. Si te preguntas “¿ soy un narcisista ?”, presta atención al siguiente artículo porque te damos las claves para saber si padeces esta afección que te hace sentir como la persona más importante de tu vida.

Pasos a seguir para saber si soy un narcisista


1. El narcisismo tiene sus orígenes en la mitología griega.


Se dice que el joven y hermoso Narciso rechazó a todas las mujeres que se enamoraron de él. Su belleza era tal que se enamoró de sí mismo después de ver su reflejo en el agua. Se enamoró tanto de su propia imagen que saltó al agua donde finalmente murió y se convirtió en una hermosa flor, que ahora llamamos narciso. Fue el castigo infligido por los dioses a su desmesurada autoestima.


2. El narcisismo es un síndrome que sufren las personas con baja autoestima, aunque esto parece sorprendente.


La sensación de vacío provoca en ellos un deseo de egocentrismo y admiración por sí mismos, porque no encuentran este amor en su entorno. El narcisista también debe demostrar continuamente a sí mismo y a los demás  el éxito, el dinero, el estado social o el poder.


3. Para un narcisista, todo se reduce a objetos tangibles, desde la belleza al poder hasta una pareja.


Todo y todos deben ser una definición de su propio éxito, por lo tanto, son perfeccionistas y eliminan el valor de todo lo que los rodea para atribuirlo.

4. Para saber si soy un narcisista, necesitaré comenzar a observar y analizar mi propio comportamiento.


La persona que padece este trastorno psicológico siente un amor desproporcionado por sí mismo y tiene comportamientos de personalidad disfuncionales, es decir, son demasiado positivos con respecto a sus posibilidades y éxitos, requieren una admiración constante por sí mismos y no muestran un mínimo de empatía por los demás.

Que haya cierto grado de autoestima es normal e incluso saludable para seguir siendo optimista y positivo, pero cuando ese amor se vuelve extremo u obsesivo, estamos hablando de un trastorno narcisista.


5. Para saber si soy un narcisista y tengo este problema de personalidad psicológica, lee atentamente los siguientes puntos.


Si te reconoces en 5 o más de ellos, esto puede ser una indicación de que eres un narcisista:
  • Exageración de fantasías en relación con el éxito, el poder, la belleza o la autoestima.
  • Soy un narcisista  si tengo un desproporcionado sentimiento de amor e importancia hacia mí mismo.
  • Soy un narcisista cuando necesito una admiración excesiva.
  • Me considero tan especial que solo puedo conocer personas que son al menos tan importantes como yo, despreciando todo lo que está por debajo de mí.
  • Soy pretencioso. Espero un trato especial y necesito que mis expectativas sean siempre respetadas, sean las que sean.
  • Me aprovecho de los demás para alcanzar mis propios objetivos.
  • Soy apático y sin empatía. No me identifico con los sentimientos y las necesidades de los demás.
  • Creo que todos son envidiosos y celosos.
  • Tengo una personalidad orgullosa y arrogante.

¿Soy una narcisista?
¿Soy una narcisista? 

6. Si crees que tu forma de ser es similar a la de un narcisista, probablemente sufras síntomas como:


  • Reaccionas a cualquier crítica, sin aceptarla.
  • Exageras tus talentos, logros y éxitos.
  • Requieres la atención constante de todos los que te rodean.
  • Tienes un interés obsesivo por ti mismo.
  • Eres egoísta.
  • Eres egocentrista.
  • Desprecio por los demás al no considerarlos en tu nivel.

7. Las personas con trastornos narcisistas a menudo tienen muchos problemas debido a su egocentrismo, egoísmo y a su falta de empatía por los demás.


En general son suficientes y pretenciosos, lo que complica aún más el establecimiento de relaciones sanas y sinceras.

La necesidad apremiante de aprobación y evaluación por parte de quienes los rodean los lleva a exigir el reconocimiento de los demás, incluso si están equivocados y pueden ridiculizar y despreciar a todos por hacerlo. Su objetivo es sentirse aceptado, apreciado y amado.

8. En el fondo, y aunque pueda parecer sorprendente, el narcisista es una persona con deficiencias y baja autoestima que busca en sí mismo el ser realizado, valorado y amado.


Si crees que está sufriendo este trastorno y te preguntas ¿soy un narcisista?, consulta a un psicólogo para establecer un tratamiento psicoterapéutico que te ayude a establecer relaciones con los demás de una manera más positiva, empática, comprensiva y compasiva.

Si todavía tienes dudas, debes saber que tu trastorno de personalidad narcisista puede diagnosticarse mediante un examen psicológico. Hay muchas pruebas de personalidad que pueden detectar este trastorno psicológico.

Este artículo es puramente informativo y no tiene la capacidad de prescribir tratamiento médico ni realizar diagnósticos. Te invitamos a que vayas al médico si tienes inquietud por saber si eres narcisista.

Las 7 leyes de las emociones según Nico Frijda

El psicólogo Nico Frijda era un investigador de prestigio. En el año 2006 expuso las 7 leyes de las emociones que pueden sintetizarse en 7.


Las emociones son realidades que son difíciles de clasificar. Es muy complicado encontrar patrones emocionales comunes de un individuo a otro. Por otro lado, basándose en una búsqueda muy larga, Frijda afirmó que hay reglas generales que pueden aplicarse universalmente.

Las 7 leyes de las emociones según Nico Frijda
Las 7 leyes de las emociones según Nico Frijda

El investigador señaló que, como en todas las reglas, en este caso también hay excepciones. Por otro lado, según su opinión, hay más patrones fijos que desviaciones. Aunque Frijda ha establecido doce leyes de las emociones, podemos sintetizarlas en un número de siete.


"No olvidemos que las pequeñas emociones son los capitanes de nuestras vidas y las obedecemos sin siquiera darnos cuenta. " Vincent Van Gogh

Ley de las emociones nº 1. Significado situacional, la primera ley de las emociones


Para Frijda, las emociones son el resultado de situaciones específicas. No surgen espontáneamente, sin razón, sino que son el resultado de escenarios concretos. Incluso si tales escenarios solo existen en la imaginación, siempre están asociados con situaciones reales. Por lo tanto, dos situaciones similares generan el mismo tipo de respuestas emocionales. Una pérdida, por ejemplo, lleva a la tristeza y una victoria a la felicidad. No importa qué pérdida o qué victoria sea, la respuesta emocional siempre es la misma.

Ley de las emociones nº 2. Realidad aparente


Esta es una de las leyes de las emociones más importantes. Dice que reaccionamos emocionalmente a lo que consideramos real. No a lo que es real, sino a todas las cosas a las que se atribuye esta cualidad. Es la forma de interpretar la realidad lo que da vida a las emociones y no a la realidad misma. Por esta razón, podemos vernos abrumados por las lágrimas viendo una película o sintiéndonos asustados al imaginar un peligro que no se ha presentado.

Ley de las emociones nº 3. Habito, comparación y cambio


En este caso, en realidad hay tres leyes de las emociones: hábito, comparación y cambio. La ley del hábito dice que habitualmente nos acostumbramos a nuestra situación y la consideramos "normal", incluso cuando no lo es. La respuesta emocional al hábito no es intensa. La ley de comparación indica que siempre estamos comparando la intensidad de nuestras respuestas emocionales, ya sea consciente o inconscientemente. La ley del cambio, por su parte, afirma que frente a una novedad, la respuesta emocional es más intensa.

Las 7 leyes de las emociones según Nico Frijda
Las 7 leyes de las emociones según Nico Frijda

Ley de las emociones nº 4. Asimetría hedónica


Esta es una de las leyes de emociones más desconcertantes. Se basa en el hecho de que es mucho más difícil acostumbrarse a situaciones negativas. La respuesta emocional en este caso es una respuesta de resistencia y la aplicación de la ley del hábito es más relativa. Frente a las situaciones positivas, reaccionamos de la manera opuesta. Nos acostumbramos a estos con mucha más facilidad. Por lo tanto, y debido a nuestros hábitos, las emociones positivas tienden a ser menos intensas cada vez hasta que finalmente desaparecen.

Ley de las emociones nº 5. Preservación del momento y la situación


Las experiencias negativas tienden a mantener su poder emocional con el tiempo. El impacto que producen puede durar varios años. Las emociones permanecen, aunque la situación ya ha desaparecido. Esto permanece inalterable hasta que surja una situación similar y permita una reevaluación positiva. De hecho, debemos volver a vivir la situación y resolverla adecuadamente para que la emoción negativa pueda desaparecer.

Ley de las emociones nº 6. Cierre y atención a las consecuencias


La ley del cierre dice que las emociones tienden a forjar una idea absolutista de la realidad. Cuando la intensidad de la emoción es muy grande, todo se analiza como en blanco o negro. Solo apreciamos parte del problema. Otra ley de las emociones es la atención a las consecuencias. Señala el hecho de que las personas logran modular sus emociones de acuerdo con las consecuencias que pueden causar. Por ejemplo, puedes sentir mucha ira sin atacar, a menos que las consecuencias sean graves.

Las 7 leyes de las emociones según Nico Frijda
Las 7 leyes de las emociones según Nico Frijda


Ley de las emociones nº 7. Carga más ligera y una victoria más grande


La ley de carga más ligera dice que las personas pueden cambiar sus emociones si interpretan las situaciones de manera diferente. El ser humano tiende a buscar las emociones que más lo ayudan a evitar las emociones negativas. Por ejemplo, "si esta mala situación me pasó a mí, es porque algo bueno me sucederá pronto". La ley de mayor victoria indica que estamos tratando de interpretar las situaciones para obtener un beneficio emocional gracias a esta nueva versión. Por ejemplo, cuando sentimos el miedo a la altura y afirmamos que aquellos que lo desafían son realmente irresponsables.

Las leyes de las emociones de Frijda son una contribución importante en el campo de la comprensión de las emociones humanas. Aunque este investigador lo publicó como leyes, en realidad no fueron admitidos como tales por las escuelas psicológicas. Por otro lado, de ninguna manera esto cuestiona la exactitud de sus conclusiones.

Trucos de persuasión contados por un experto

4 trucos de persuasión para que la gente haga lo que tú quieras. Robert Cialdini te cuenta los trucos de persuasión utilizados por anunciantes y políticos


Si hay un hombre que sabe de memoria las trampas de la comunicación y los trucos de persuasión, es él. Robert Cialdini es un psicólogo estadounidense que se hizo famoso por sus libros explicando cómo no caer en las trampas de comunicación de anunciantes, lobistas o políticos. En su nuevo libro, revela los ejes principales, cambia de opinión y ofrece consejos para manipular a las personas y obtener lo que quieras de ellas.

Trucos de persuasión contados por un experto
Trucos de persuasión contados por un experto

En este libro titulado "Pre-Suasion", Robert Cialdini, quien también es profesor en la Universidad de Arizona, desarrolla técnicas y trucos de persuasión para personas que desean tener más influencia en los negocios, con colegas o con amigos.

Truco de persuasión nº 1. Elige el ambiente


El primer paso desarrollado por Robert Cialdini se le apoda "cebado". La idea es que las personas son estimuladas sin saberlo por su entorno y, por lo tanto, estarán en mejores condiciones de responder favorablemente a tus peticiones en un entorno que se adapte a la situación y en el que se sientan cómodos.

Robert Cialdini se basa en el estudio de un psicólogo francés que demostró en 2012 la influencia del medio ambiente en la decisión de una persona. Durante su experiencia, colocó a los hombres frente a varias tiendas, su misión era acercarse y seducir a los transeúntes. Así, los hombres colocados frente a una floristería, símbolo de romance, obtuvieron un número de teléfono en el 25% de los casos, frente al 10% de los que se colocaron frente a una zapatería y el 14% frente a una panadería.

Truco de persuasión nº 2. Juega con el "dar-dar"


Es difícil decirle que no a alguien que acaba de prestarte un servicio. Según Robert Cialdini, es más fácil obtener algo de las personas cuando sienten que están en deuda. Puede ser útil ofrecer algo (un regalo, un consejo, un cumplido) a la persona adecuada antes de preguntar qué es lo que desea.

El psicólogo ilustra esta teoría con un experimento realizado en los Países Bajos en 2012. Varios holandeses recibieron una carta proponiendo participar en una larga encuesta de opinión a cambio de una remuneración. Algunos recibieron el dinero antes del cuestionario y otros después. Al final, aquellos que recibieron su pago antes de la encuesta tenían más probabilidades de responder que aquellos que recibieron el dinero después, porque se sentían en deuda. Robert Cialdini señala que los fabricantes juegan con esta sensación cuando distribuyen muestras gratis.

Truco de persuasión nº 3. Pide consejo, nunca pidas una opinión


Según los gurús del marketing, a los consumidores les gusta que se les pida su opinión, porque les da una sensación de participación y propiedad. Pero la redacción aquí es importante, dice Robert Cialdini. Pedir a los consumidores "consejos" dará como resultado comentarios positivos y benevolentes, mientras que pedir una "opinión" invita a los consumidores a ser críticos.

Cita un estudio realizado en 2010 en los Estados Unidos. Los estudiantes de negocios crearon un proyecto para lanzar una cadena de restaurantes y lo presentaron a dos grupos de conejillos de Indias. En el primer grupo, las personas fueron invitadas a dar consejos sobre este proyecto y en el segundo grupo, tuvieron que dar su opinión. Al final, los participantes que dieron consejos eran mucho más propensos a expresar su deseo de probar este nuevo restaurante que aquellos que tenían que dar su opinión, volviéndose más exigentes de repente.

Truco de persuasión nº 4. Crea un sentido de pertenencia


Los vendedores usan esta noción para influenciar a los clientes potenciales, explica Robert Cialdini, pero algunas marcas llegan incluso a imponer un sentido de unidad entre una empresa y sus consumidores, haciéndoles creer que son de la misma familia. Esto va más allá de las tácticas de marketing comunitario que se encuentran, por ejemplo, en Nike, Starbucks y Apple.

El psicólogo cita el ejemplo de una carta del famoso empresario Warren Buffet a los accionistas de su empresa Berkshire Hataway: "Te diré lo que le diría a mi familia", escribió. Este "momento privilegiado", como lo llama Robert Cialdini, hace posible crear un vínculo sentimental que resulta ser precioso cuando se obtiene lo que uno quiere. "Cuando tienes que hacer una elección, tenderás a escuchar más el consejo de la persona que consideras más cercana a ti que la persona que sería más razonable".


Felicidad aquí y ahora

La felicidad no reside en la comodidad material o en la satisfacción del placer. Sucede cuando se alcanza la tranquilidad del alma aquí y ahora, cuando ya no se sufren más problemas o dolor.


La sabiduría de Epicuro (341-270 a.C.) todavía se confunde con demasiada frecuencia con la de Aristipo de Cirene (435-356 a.C.), y ambos están excesivamente caricaturizados. No, el epicúreo no es ese "cerdo" que asalta la buena comida y florece solo en un libertinaje desenfrenado. Tal vez sea una de las filosofías más útiles para nuestro tiempo, ya que propone liberarnos de la ansiedad, así como protegernos del peligro y el sufrimiento.

Felicidad aquí y ahora
Felicidad aquí y ahora

El sabio epicúreo realiza todos los actos de la vida diaria de acuerdo con un único objetivo: la búsqueda de la felicidad.


Pero, para Epicuro, la felicidad no reside en la comodidad material o en la simple satisfacción del placer. Sucede cuando el hombre alcanza la tranquilidad del alma, es decir, cuando ya no sufre más problemas o dolor.

¿Cómo acceder a la felicidad aquí y ahora?


"Disfrutemos plenamente el momento, porque el único presente es el tiempo de la felicidad pura de existir". Al eliminar el factor de ansiedad principal, que es el miedo, te encuentras con Epicuro. Pero el miedo se manifiesta en dos formas principales: el miedo a Dios y el miedo a la muerte.

Si existen los dioses, dice Epicuro, son indiferentes a los asuntos humanos (esto privaría que se ocupen de los mortales: el precio es la autarquía divina), por lo que no puedes temerlos. En cuanto a la muerte, ella "no es nada para nosotros", dice Epicuro. Pero eso no significa que tengamos que perseguir la idea de la muerte de nuestras cabezas. ¡De lo contrario! Ignorar esta realidad solo refuerza la ansiedad cuando terminas pensando en ello, y ese momento siempre sucede. Es comprender que la muerte no es más que el final de las actividades vitales: el alma, al dejar el cuerpo, se desintegra, porque no puede sobrevivir sin su envoltura protectora.

La muerte, ya que es la desaparición de la afectividad, no puede afectarnos, y es irracional temerla: después de la muerte no hay nada; estamos muertos, eso es todo. Lejos de desesperarnos, esta convicción debería salvarnos y hacer de nuestras vidas una fiesta; de hecho, dado que no hay nada que esperar y nada que temer, somos totalmente libres. Liberados de la angustia, podemos aplicarnos a vivir el momento presente lo más intensamente posible, y lo lograremos con mayor facilidad al admitir que somos mortales.

El poeta Horacio, un discípulo de Epicuro, irá aún más lejos: “carpe diem” nos dice. Permitámonos disfrutar plenamente el momento, ya que el presente solo es el tiempo de la felicidad pura para existir.

Felicidad y deseos


Pero la felicidad no puede ser perfecta si no distinguimos cuidadosamente los deseos que nos asaltan y que a menudo nos perturban. Algunos son naturales y necesarios (beber, comer, aparearse...) y deben estar satisfechos, otros son naturales pero no necesarios (fantasías culinarias o sexuales, por ejemplo, y más generalmente todo lo que pertenece al ilimitado mundo de los deseos naturales y necesarios), otros son vanos (son los deseos sociales: los honores, la riqueza, el poder, la gloria...).

¡A primera vista, la sabiduría epicúrea parece bastante ascética! Pero si el sabio epicúreo no es el libertino que tan a menudo se ha descrito, tiene el mérito de exonerar el deseo (que Platón y Aristóteles habían calificado como indigno), que practica con moderación.

¿Qué es necesario para obtener la felicidad como un epicúreo aquí y ahora?


  1. Buscar la felicidad, concebida como la eliminación de lo que nos hace sufrir.
  2. No temer a la muerte.
  3. Vivir en el presente y no en los recuerdos del pasado o en la expectativa del futuro.
  4. Negarse a creer en los dioses, la providencia o cualquier otro propósito (nada es premeditado, ni siquiera el orden y la belleza del mundo).
  5. Admitir la existencia de una infinidad de mundos más allá del nuestro.
  6. Adoptar un estilo de vida basado en el equilibrio natural: la naturaleza es la única guía.
  7. Considerar que cada búsqueda, porque es la búsqueda es interminable, nos lleva más allá de lo que es natural en nosotros, y así nos separa de la felicidad.
  8. Filosofar, ya que pensar es la única actividad que puede tranquilizar al hombre, disipar la oscuridad del alma y permitirle alcanzar la tranquilidad que es la condición de la felicidad.