Cómo ligar en la discoteca con un chico

Guía para ligar en la discoteca con un chico. Hemos desarrollado una mini guía femenina para ayudarte a ligar en la discoteca con un chico para una noche.


Encontrar el amor en una discoteca, ¿por qué no? 


Algunas no lo creen pero puede ser posible.  Es suficiente con hacerlo bien. Una pareja duradera se puede encontrar en cualquier lugar, todo depende de dónde y de qué circunstancias.

Cómo ligar en la discoteca con un chico
Cómo ligar en la discoteca con un chico
Hemos desarrollado una mini guía femenina para ayudarte a seducir a un hombre de una noche: para conocer a un hombre en una discoteca, tienes que poner las probabilidades de tu parte. Hay unas reglas para probar su suerte y no ser al mismo tiempo una chica fácil.

Cómo elegir un hombre en la discoteca: En primer lugar, ir con buen ánimo y con la idea de, ante todo, divertirte. La prioridad es ir a bailar con tus amigas y divertirte. Y dicho sea de paso (lo último en la lista) para encontrar un nuevo chico. Conocer a alguien no debe ser una obsesión. Simplemente, debes permanecer abierta y disponible, sin dejar de divertirte con tus amigas.

Si un hombre te gusta, debes hacer que venga a hablar contigo: juego de miradas, de gestos y sonreír. Te miro, me miras, te miro más, te busco, busco de nuevo...

Una vez que te ha captado SIGUE LEYENDO...


La joven y el príncipe

Cuento chino de la joven y el príncipe

La joven y el príncipe es un cuento corto chino que enseña a los niños que con trampas y engaños no se consigue nada y, es preferible ser honesto y sincero.


Hace muchos años, vivía en China un príncipe que iba a ser coronado emperador. Él era apuesto, inteligente, valiente y lo tenía todo para ser un buen emperador, todo menos una cosa: no estaba casado.

Para solucionar este problema se organizó un concurso entre las muchachas de la corte para que el príncipe pudiera escoger a su futura esposa. El concurso sería complicado puesto que el príncipe impondría un desafío a todas ellas y quien lo consiguiera realizar sería su esposa. 

La joven y el príncipe
La joven y el príncipe


Una anciana que servía en el palacio hacía muchos años, escuchó los comentarios sobre los preparativos. La anciana tenía una hija profundamente enamorada del príncipe. Cuando llegó a su casa le contó todo a su hija y ésta le dijo que quería ir a la celebración. La madre, sorprendida, le preguntó:

- 'Hija mía, todas las muchachas más bellas y ricas de la corte estarán allí. ¿No sería mejor olvidarte del príncipe y buscarte otro pretendiente?'

- 'No, querida madre. Yo sé que jamás seré escogida, pero es mi oportunidad de estar ahí e intentarlo. Si no lo consigo al menos por algunos momentos habré estado cerca del príncipe.' 

Esa misma noche, la joven llegó al palacio del príncipe. Allí estaban todas las muchachas más bellas, con las más bellas ropas, con las más bellas joyas y con las más determinadas intenciones. De pronto, apareció el príncipe y anunció el desafío:

- 'Daré a cada una de ustedes una semilla. Aquella que me traiga la flor más bella dentro de seis meses será escogida por mí, esposa y futura emperatriz de China'. 

El tiempo pasó y la dulce joven se entregaba en cuerpo y alma a cuidar a su semilla a pesar de no tener mucha experiencia en jardinería. Ella sabía que si lo hacía con mucha paciencia y ternura, no tendría que preocuparse con el resultado. Pasaron tres meses y nada brotó. La joven intentó todos los métodos que conocía pero nada había nacido.

Por fin pasaron los 6 meses, pero la joven no tenía flor. A pesar de ello fue al palacio para ver al príncipe. A su alrededor había muchas damas, cada una con su flor. Finalmente, llegó el momento esperado y el príncipe observó a cada una de las pretendientes con mucho cuidado y atención. El silencio inundó la sala y sólo se rompió cuando el príncipe dijo:

- 'Me casaré con la joven sin flor. Es la única que merece ser emperatriz de China puesto que es la única que ha sido honesta. Todas las semillas eran estériles'

Así pues, el príncipe y la joven se casaron y fueron felices y sinceros para siempre.


El maestro samurai y el moscardón

El calor del verano era sofocante y el sudor corría por la frente del samurai. En el engawa del dojo unas pequeñas campanillas furin pendían de la entrada. Ni siquiera una ligera brisa les arrancaba el mas mínimo sonido.


El hombre descalzó sus zoris y subió al entarimado de madera de la entrada, saludo con una reverencia al primogénito del maestro de kenjutsu a cuya lección del día pretendía asistir.


La fama de este maestro samurai era conocida en varias provincias aunque se decía que la edad y la enfermedad estaban minando lentamente la salud del anciano. Pronto su hijo heredaría la escuela y enseñaría en su lugar.

El maestro samurai y el moscardón
El maestro samurai y el moscardón

El samurai, afiliado a un clan y experto también en el manejo de la katana y en las técnicas de combate de su propio ryu, tenia permiso expreso de su señor para recorrer el país como lo hacían otros muchos samurais y ronin en estos tiempos de relativa paz después que los Tokugawa asumieran la dirección del país.

Los alumnos se sentaban en seiza, alineados a lo largo de la pared, en actitud concentrada y respetuosa, esperando la entrada del maestro. El samurai fue conducido por el primogénito hasta el lugar de honor y ambos tomaron asiento, plegando con cuidado sus hakamas. Casi enseguida sus semblantes se volvieron inexpresivos, mirando al frente y entrando en un estado de meditación y recogimiento.

En el silencio del lugar se oía como un trueno, por encima del lejano rumor de las semi eternamente presentes en el verano, el zumbido de un moscardón que vagaba de un lado a otro, posándose donde se le antojaba.

Un instante después el anciano maestro hizo su entrada deslizando muy suavemente sus pies sobre la pulida madera. Después de los saludos rituales, su figura erguida en el centro de la sala era la imagen perfecta del guerrero a punto de comenzar  un combate, ese estado de calma, de vacío, de presencia en el instante y a la vez distancia y desapego, característico de los practicantes formados en la Vía.

El maestro desenvaino su katana y en un solo movimiento, continuo, sin interrupciones ni cambios de ritmo perceptibles, trazo dos tajos perfectos en el aire que habrían sido suficientes para terminar con la vida de un enemigo imaginario. La kata continuo.

El silbido producido por la hoja de la espada, similar al de un junco agitado en el aire, pero infinitamente mortal en su sencillez. El tenue deslizar de los pies. el ruido seco de las ropas. Eran los únicos sonidos que se escuchaban. Pero no, también estaba el del dichoso moscardón que había tomado obcecado interés en el maestro y estaba posándose en una de sus manos, justo en uno de los momentos de mayor tensión interior...

El maestro, impasible, continuo la kata, aparentemente ajeno a la tozudez  del insecto. Pero al finalizar uno de los giros, cambio el movimiento y lanzo un tajo hacia la pequeña figura negra que escapo milagrosamente.

El samurai tomo nota del hecho, la hoja había pasado muy cerca pero si la intención era lucirse cortando en el aire al moscardón, el maestro había fallado en su intento.

Cuando al fin el maestro desapareció por una puerta situada al final de la sala, los alumnos levantaron sus frentes del suelo y salieron en silencio, preparándose para una sesión de entrenamiento.

El samurai se acerco al hijo del maestro y comento en voz baja:

 - Es una lastima que el maestro se haga anciano y pierda el pulso que le ha hecho legendario en todo Japón.

 - ¿Por que lo dices? - contesto el primogénito.

 - Porque al lanzar ese tajo al moscardón no ha conseguido alcanzarle, quizás por milímetros, pero se le ha escapado.

El otro hombre sonrió.

 - Cierto, ha escapado vivo. Pero no te equivoques... ya no podrá tener descendencia...


Manipulación psicológica en 12 trucos

La manipulación y sus trucos psicológicos pueden definirse como el ejercicio de influencia indebida a través de la distorsión mental y explotación emocional, con la intención de aprovechar un trabajo, control, beneficios o privilegios a expensas de la víctima.


Es importante distinguirla manipulación psicológica de la saludable influencia social que ocurre entre la mayoría de la gente y forma parte del dar y recibir en unas relaciones constructivas. 


En la manipulación psicológica, una persona la utiliza en beneficio su beneficio. El manipulador deliberadamente crea un desequilibrio de poder y explota a la víctima para servir a sus interese.

Manipulación psicológica en 12 trucos
Manipulación psicológica en 12 trucos
Más abajo verás una lista de gente manipuladora con catorce "trucos" usados a menudo para coaccionar a los demás poniéndoles en una posición de desventaja. Esto no pretende ser una lista exhaustiva, sino más bien una recopilación de ejemplos sutiles de coerción. No todo el que actúa en las siguientes modalidades puede estar tratando de manipularte deliberadamente. Algunas personas simplemente tienen muy malos hábitos. No obstante, es importante reconocer estos comportamientos en situaciones donde tus derechos, tus intereses y tu seguridad están en juego.


1. Truco de manipulación psicológica de jugar en el terreno que le conviene


Una persona manipuladora puede insistir en que encuentro sea en un espacio físico donde puede ejercer más dominio y control. Puede ser en la oficina de manipulador, su casa, coche u otros espacios donde siente se siente en su propiedad y con familiaridad (y tú careces de ella).

2. Truco de manipulación psicológica de dejar que hables primero para establecer una línea base y buscar debilidades


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Cómo atraen las mujeres a los hombres

Esto es lo que los hombres ven más atractivo en las mujeres (y no es lo que piensas). 


Hay rasgos físicos que son importantes en el 'sex appeal' de una persona, pero la biología no marca todas nuestras preferencias al elegir quién nos gusta y quién no


Los biólogos y neurocientíficos llevan décadas estudiando qué características físicas nos hacen más atractivos. Aunque existen muchos matices, la teoría más extendida es la evolucionista, que afirma que nuestros gustos vienen determinados por preferencias meramente reproductivas. Nos gustan las personas fértiles, con buenos genes y un sistema inmune bien preparado. Y es el aspecto de las personas que cumplen esos requisitos el que nos gusta, aunque no nos paremos a pensarlo.

Según esta teoría, a los hombres les gustan las mujeres con grandes pechos, cintura estrecha, buenas nalgas, labios grandes, mandíbula pequeña y barbilla estrecha. A las mujeres les gustan los hombres con mandíbulas pronunciadas, pómulos bien marcados y un peso correcto.

Cómo atraen las mujeres a los hombres
Cómo atraen las mujeres a los hombres
Dado que estas características de la belleza parecen bien determinadas, son muchas las personas que tratan de potenciarlas artificialmente para, además, destacar sobre el resto de competidores. Según algunos investigadores, la decoración corporal, las joyas, el maquillaje e, incluso, las barbas, empezaron a surgir a medida que las sociedades humanas crecían, como un recurso evolutivo para destacar la calidad de cada individuo como posible pretendiente.

Pero un nuevo estudio publicado en la revista Royal Society Open Science parece indicar que, al menos en las mujeres de la sociedad actual, el maquillaje y los complementos no sirven para parecer más atractiva, sino todo lo contrario.

Los investigadores, liderados por el doctor Julien Renoult, profesor del Institute for Arts, Creations, Theories and Esthetics de la Universidad de París, preguntaron a un nutrido grupo de hombres sobre el atractivo del rostro de diferentes mujeres y estos consideraron más apetecibles las caras más sencillas y, también, más fáciles de recordar.

El atractivo de la simplicidad


Para llegar a este descubrimiento, los investigadores franceses reclutaron a 186 mujeres blancas de entre 18 y 26 años. Sus caras fueron fotografiadas y editadas para que tuvieran el mismo tamaño y el pelo y el cuello aparecieran borrosos: solo debía juzgarse el atractivo del rostro. Tras esta selección, los investigadores pidieron a 169 hombres blancos que evaluaran los rostros del 0 al 20. En un segundo experimento, los científicos crearon un programa informático que mostraba de forma aleatoria los rostros de las mujeres en pares. Otros 56 hombres debían elegir cuál de los dos rostros encontraban más atractivo.

Usando la información obtenida en ambos experimentos, los investigadores SIGUE LEYENDO...



El samurai que escuchaba gatos

Un samurai, feroz guerrero, pescaba apacilemente a la orilla de un río. Pescó un pez y se disponía a cocinarlo cuando el gato, oculto bajo una mata, dio un salto y le robó su presa. 


Al darse cuenta, el samurai se enfureció, sacó su sable y de un golpe partió el gato en dos.


Este guerrero era un budista ferviente y el remordimiento de haber matado a un ser vivo no le dejaba luego vivir en paz.

El samurai que escuchaba gatos
El samurai que escuchaba gatos

Al entrar en casa, el susurro del viento en los árboles murmuraba miau.
Las personas con la que se cruzaba parecían decirle miau.
La mirada de los niños reflejaba maullidos.
Cuando se acercaba, sus amigos maullaban sin cesar.
De noche no soñaba más que miaus.
De día, cada sonido, pensamiento o acto de su vida se transformaba en miau.
El mismo se había convertido en un maullido.

Su estado no hacía más que empeorar. La obsesión le perseguía, le torturaba sin tregua ni descanso. No pudiendo acabar con los maullidos, fue al temploa pedir consejo a un viejo maestro Zen.

– Por favor, te lo suplico, ayúdame, libérame.

El Maestro le respondió:

– Eres un guerrero, ¿cómo has podido caer tan bajo? Si no puedes vencer por ti mismo los miaus, mereces la muerte. No tienes otra solución que hacerte el haraquiri. Aquí y ahora.
– Y añadió: Sin embargo, soy monje y tengo piedad de ti. Cuando comiences a abrirte el vientre, te cortaré la cabeza con mi sable para abreviar tus sufrimientos.

El samurai accedió y, a pesar de su miedo a la muerte, se preparó para la ceremonia. Cuando todo estuvo dispuesto, se sentó sobre sus rodillas, tomó su puñal con ambas manos y lo orientó hacia el vientre. Detrás de él, de pie, el Maestro blandía su sable.

– Ha llegado el momento -le dijo-, empieza.

Lentamente, el samurai apoyó la punta del cuchillo sobre su abdomen. Entonces, el maestro le preguntó:
– ¿Oyes ahora los maullidos?
– Oh, no, ¡Ahora no!
– Entonces, si han desaparecido, no es necesario que mueras.

Maestro: En realidad, todos somos muy parecidos a ese samurai. Ansiosos y atormentados, miedosos y quejicas, la menor cosa nos espanta. Los problemas que nos preocupan no tienen la importancia que les otorgamos. Son parecidos al miau de la historia.

Ante la muerte, ¿qué cosa hay que importe?