Imagine un mundo sin teclados


Imagine un mundo sin teclados. ¿Verdad que le cuesta? En el ordenador, en el teléfono, en realidad, en casi todo. ¿Cuándo fue la última vez que escribió a mano? ¿Le costó esfuerzo? ¿Le gustó su caligrafía?

He visto textos manuscritos desde finales del siglo XIX y principios del siglo XX y me quedo admirado con la letra con la que escribían, siento una sana envidia de aquellas gentes. Muchos aun viven y escriben igual de bien. Ahora nos quejamos que la letra de los médicos es casi indescifrable, pero vengo observando que cada vez todos escribimos peor. Es difícil encontrar a alguien con una letra bonita y cautivadora y cuando lees una letra elegante, te sorprendes. Son cosas que vamos perdiendo por el camino gracias a los adelantos técnicos y a las nuevas tendencias. Igual que en Europa se perdió el latín a costa del inglés. A veces no sé si avanzamos en algunas cosas.

No hace falta ser grafólogo para que un texto manuscrito nos haga sentir cómo es la persona que lo escribe. Si por ejemplo, viviéramos en 1958, casi todo lo que hiciéramos sería a mano. Y estoy seguro que, en general, por nuestra caligrafía quedaríamos en un mal lugar. En China y Japón hay concursos de caligrafía y es de buen tono el escribir de forma correcta y elegante. En Occidente, esto nos suena a chino, valga el juego de palabras. Es una pena.

Por mi parte, he vuelto a rellenar de tinta mi pluma y llevo varias semanas forzándome a escribir uno o dos folios a mano. Cuando digo escribir me refiero a escribir con la mejor caligrafía que soy capaz. Y los resultados son curiosos. Me acaba doliendo la mano y a veces el brazo. En el mejor de los días la calidad de mis letras obtendría un aprobado raspado, para mis bisabuelos sería la letra de un iletrado. Tengo mucho camino por andar, uno nunca se acaba de conocer. Sin embargo, también hay beneficios: se aumenta la concentración y se alejan los problemas, te relajas. Cuando lleve más tiempo añadiré otra dificultad al ejercicio memorizando sonetos y escribiéndolos después. En mi caso, me encanta Quevedo y Cervantes, será una buena ocasión para volver a los clásicos. Todo esto me lleva unos 20 a 30 minutos y creo que merece la pena, se lo recomiendo.

Tal vez lo que nos enseñaban a base de repeticiones en el colegio en los años sesenta y setenta estaba bien pensado y tenía su fundamento, no hay otra forma de aprenderlo. Ojalá que alguien invente algo para poder escribir en Internet como si usáramos papel y pluma, sería mas bonito y tal vez se escribirían menos chorradas.

Crisis, ¿qué crisis?


En el mundo se habla de crisis. En España se habla de crisis. Tal vez de recesión, hasta de la “crisis perfecta”, como la película de la tormenta perfecta. Me imagino que en su país, si no vive en España, también están pasando lo suyo. ¿O no?

Me explicaré, por lo menos para lo que veo en mi tierra y alrededores europeos. Es evidente que los precios están subiendo, y mucho. Es evidente que el paro sube. Ya ocurrió en otras ocasiones. Pero aun hay pan y aun hay circo. La selección española ha ganado la Eurocopa, luego hay olimpiadas, el Tour de France, etc. Que no pare el espectáculo. Veo los bares igual de llenos, la gente se va de vacaciones como siempre y no se aprecia nada extraño. No hay hambre ni desesperación. Así son las crisis en el Primer Mundo. Un resfriado, que al que pilla lo jode bien, pero que en conjunto sólo hace apretar el cinturón, que tal vez nos hacía falta. Este resfriado en otros países será una grave neumonía, pero nosotros nos seguiremos mirando el ombligo. Claro que una neumonía parece al principio un resfriado, torres más altas cayeron. Pero no nos preocupemos, nuestros excelsos gobernantes y demás tribu con poder decisión velan por nosotros, ellos también se aprietan el cinturón. De momento, ya prescinden del coche oficial y se desplazan en transportes públicos para dar ejemplo. Además, presentan sus cuentas particulares con pelos y señales y se someten a auditorias públicas sobre sus finanzas antes y después de ocupar un cargo. Transparencia. Mucha transparencia, claridad y confianza en nuestra clase política y económica. Para que luego digan los malpensados como el que esto escribe.


Si la crisis le está apretando, espabile Usted solito porque nadie le va a ayudar. A los que viajan en coche oficial, la crisis le resbala. Así, como suena. De todas formas, los chinos, que son muy ingeniosos, hace siglos que dicen que crisis se compone de peligro y oportunidad. Aléjese del peligro y aproveche las oportunidades, que las habrá. Seguro que alguno que viaja con chófer ya está en ello.


Suerte para todos. Ya no pintan oros y parece que vienen bastos. (1)


(1) Palos de la baraja española.