La mariposa azul

Había una vez un viudo que vivía con sus dos hijas curiosas e inteligentes. Las niñas siempre hacían muchas preguntas; alguna de ellas, él sabía responder, otras no.


El pretendía ofrecerles la mejor educación, por tanto mandó a las niñas de vacaciones con un sabio que vivía en lo alto de una colina.

La mariposa azul
La mariposa azul 
El sabio siempre respondía a todas las preguntas sin ni siquiera dudar.

Impacientes las niñas decidieron inventar una pregunta que él no sabría responder.

Entonces, una de ellas apareció con una linda mariposa azul que usaría para engañar al sabio.

“¿Qué vas a hacer?”-

Preguntó la hermana, a lo cual le respondió:

“Voy a esconder la mariposa en mis manos y preguntarle al sabio si está viva o muerta”

“Si él dijese que está muerta, abriré mis manos y la dejaré volar. Si dice que esta viva la apretaré y la aplastaré.

Y así, cualquiera que sea su respuesta, ¡Será una respuesta equivocada!”

Las dos niñas fueron entonces al encuentro del sabio, que estaba meditando.

-“Tengo aquí una mariposa azul. Dígame, sabio ¿está viva o muerta?”

Muy calmadamente el sabio sonrió y respondió:

“Depende de ti… Ella está en tus manos.”

Así es nuestra vida, nuestro presente y nuestro futuro.

No debes de culpar a nadie cuando algo falle: somos nosotros los responsables por aquello que conquistamos (o no conquistamos).

Nuestra vida está en nuestras manos. Dios nos la dio, como la mariposa azul… Nos toca a nosotros escoger que hacer con ella.


Lo que enseñaba el ermitaño

Se cuenta lo siguiente de un viejo anacoreta o ermitaño, es decir, una de esas personas que por amor a Dios se refugian en la soledad del desierto, del bosque o de las montañas para solamente dedicarse a la oración y a la penitencia.


Se quejaba muchas veces que tenía demasiado quehacer. La gente preguntó cómo era eso de que en la soledad estuviera con tanto trabajo.

Lo que enseñaba el ermitaño
Les contestó:

“Tengo que domar a dos halcones, entrenar a dos águilas, mantener quietos a dos conejos, vigilar una serpiente, cargar un asno y someter a un león”.

No vemos ningún animal cerca de la cueva donde vives.

¿Dónde están todos estos animales?

Entonces el ermitaño dio una explicación que todos comprendieron.

Porque estos animales los tienen todos los hombres, ustedes también.

Los dos halcones, se lanzan sobre todo lo que se les presenta, bueno y malo. Tengo que domarlos para que sólo se lanzan sobre una presa buena, son mis ojos.

Las dos águilas con sus garras hieren y destrozan. Tengo que entrenarlas para que sólo se pongan al servicio y ayuden sin herir, son mis dos manos.

Y los conejos quieren ir adonde les plazca, huir de los demás y esquivar las cosas difíciles. Tengo que enseñarles a estar quietos aunque haya un sufrimiento, un problema o cualquier cosa que no me gusta, son mis dos pies.

Lo más difícil es vigilar la serpiente aunque se encuentra encerrada en una jaula de 32 varillas. Siempre está lista por morder y envenenar a los que la rodean apenas se abre la jaula, si no la vigilo de cerca, hace daño, es mi lengua.

El burro es muy obstinado, no quiere cumplir con su deber. Pretende estar cansado y no quiere llevar su carga de cada día, es mi cuerpo.

Finalmente necesito domar al león, quiere ser el rey, quiere ser siempre el primero, es vanidoso y orgulloso, es mi corazón.


El vaso de agua

En una sesión grupal, la psicóloga en un momento dado levantó un vaso de agua.


Cuando todos esperaban oír la pregunta: "¿Está el vaso medio lleno o medio vacío?" , ella en lugar de ésto preguntó:


- ¿Cuánto pesa este vaso?

Las respuestas de los componentes del grupo variaron entre 200 y 250 gramos.

El vaso de agua
El vaso de agua
Pero la psicóloga respondió:

- El peso absoluto no es importante, sino el percibido, porque dependerá de cuánto tiempo sostengo el vaso: Si lo sostengo durante 1 minuto, no es problema. Si lo sostengo 1 hora, me dolerá el brazo. Si lo sostengo 1 día, mi brazo se entumecerá y paralizará.

El vaso no cambia, pero cuanto más tiempo lo sujeto, más pesado y más difícil de soportar se vuelve.
Después continuó diciendo:
- Las preocupaciones son como el vaso de agua. Si piensas en ellas un rato, no pasa nada. Si piensas en ellas un poco más empiezan a doler y si piensas en ellas todo el día, acabas sintiéndote paralizado e incapaz de hacer nada.

¡Acuérdate de soltar el vaso!
Moraleja
A veces las preocupaciones se enquistan en nuestros pensamientos y no nos dejan centrarnos en las soluciones, en lo que sí podemos hacer. Preocuparnos en exceso y anclarnos en pensar en los problemas nos agota, absorbe nuestras energías y nos quita fuerzas para actuar, y para movilizarnos hacia soluciones. Está muy bien ser consciente de los problemas y tener presente las dificultades y los riesgos, pero llenar nuestra cabeza de preocupaciones durante mucho tiempo nos agota emocionalmente. ¿Sabéis soltar el vaso a tiempo?



El árbol de los problemas

El carpintero que había contratado para ayudarme a reparar una vieja granja, acababa de finalizar un duro primer día de trabajo.

Su cortadora eléctrica se estropeó y lo hizo perder una hora de trabajo y ahora su antiguo camión se niega a arrancar.


Mientras lo llevaba a casa, se sentó en silencio. Una vez que llegamos, me invito a conocer a su familia. Mientras nos dirigíamos a la puerta, se detuvo brevemente frente a un pequeño árbol, tocando las puntas de las ramas con ambas manos. Cuando se abrió la puerta, ocurrió una sorprendente transformación. Su bronceada cara estaba plena de sonrisas; abrazo a sus dos pequeños hijos y le dio un beso a su esposa.

El árbol de los problemas
El árbol de los problemas 
Posteriormente me acompaño hasta el carro. Cuando pasamos cerca del árbol, sentí curiosidad y le pregunte acerca de lo que lo había visto hacer un rato antes. ‘Oh, ese es mi árbol de problemas’, contesto. Se que yo no puedo evitar tener problemas en el trabajo, pero una cosa es segura, los problemas no pertenecen a la casa, ni a mi esposa, ni a mis hijos. Así que simplemente los cuelgo en el árbol cada noche cuando llego a casa. Luego en la mañana los recojo otra vez.

Lo divertido es, dijo sonriendo, que cuando salgo en la mañana a recogerlos, no hay tantos como los que recuerdo haber colgado la noche anterior.




Expectativas sobre la vida

Cuentan que cuando los jóvenes monjes ingresaban al monasterio, les preguntaban qué esperaban de aquello.


Tres jóvenes, que habían coincidido en el camino, empezaron su formación el primer día con el maestro más veterano.


El maestro les preguntó:

- ¿Qué esperáis de la vida?.

El primer joven respondió que siempre había admirado a los maestros, pues personas de todo el mundo recorrían miles de kilómetros para encontrarse con ellos y que les diesen consejo.  "Me gustaría ser un  gran maestro, famoso en regiones y comarcas", recalcó.

Expectativas sobre la vida
Expectativas sobre la vida
El segundo de ellos contestó que provenía de una familia muy humilde donde apenas les llegaba el sustento. " Quiero ser un gran maestro para tener dinero suficiente para ayudar a familiares, amigos y conocidos con mis riquezas", concluyó.

El tercer joven comentó que había oído cómo los mejores maestros tenían poderes extraordinarios. " Me gustaría llegar a tener un gran poder".

Al cabo del tiempo, cuando llevaban muchos años de aprendizaje, el maestro les volvió realizar la misma pregunta.

El primer monje contestó que le gustaría hacer un trabajo bien hecho.

El segundo monje transmitió que le gustaría ayudar a cada persona a proveerse su propio sustento.

El tercer monje reflexionó cómo le gustaría ser capaz de no utilizar los poderes que había desarrollado.

Mientras veían llegar a nuevos aprendices, cavilaban en cómo habían evolucionado, cada uno, con sus propias expectativas. Fue entonces cuando uno de ellos le preguntó al maestro:

-Maestro, ¿y tú qué esperas de la vida?

-Lo que suceda.



El Barquero y el Estudiante

Un día, un joven estudiante naturalista sube con su auto a una vieja barca comandada por un viejito, de cuerpo fuerte y alma curtida.

En el viaje el joven, sorprendido por la inmensidad de paisajes del lugar, se bajo de su auto y le pregunto al viejito que estaba ocupado con su trabajo:


El Barquero y el Estudiante
El Barquero y el Estudiante
-Buen día señor, veo que usted lleva mucho que esta en este trabajo.

– Si, toda mi vida fui barquero

- ¿Y siempre recorrió este mismo camino que estamos recorriendo ahora mismo?

- Si, es un camino muy transitado, que me deja el dinero necesario para vivir.

- Entonces sabrá usted que son esas hermosas piedras que veo a la orilla, ¿como se llaman?

- No señor, disculpe que no sepa responderle, pero no se como se llaman esas hermosas piedras…

- Ahhh, entonces, amigo, ha perdido una gran parte de su vida por no conocer la amplia variedad de estas piedras hermosas.

El barquero, sin saber que responder, siguió dirigiendo la balsa, mientras el Estudiante observaba el paisaje.

En un momento el Estudiante vuelve a dirigir la palabra hacia el barquero, y le pregunta:

-¿Usted sabe que son esas hermosas flores, de los colores mas variados, que florecen a la orilla de estas aguas?

-No señor, no lo se. Se que son flores, pero no se qué flores son.

-Ahh, entonces, amigo, usted ha perdido otra gran parte de su vida al no conocer la hermosa variedad de flores del lugar.

El barquero, nuevamente sin decir nada, continuo con su viaje por el rio, mientras el Estudiante observaba la naturaleza.

En un momento, el Estudiante volviendo a dirigir la palabra al Barquero, le pregunta:

-Disculpe, ¿usted sabe como se llaman esos hermosos peces que nadan por las cristalinas aguas de este rio?

-No señor, solo se que son peces, pero no se sus nombres y nada referido a ellos.

– Ah, que lastima, entonces, sepa usted que ha perdido una gran parte de su vida al no saber nada de peces, ni de flores, ni de rocas.

Al momento siguiente, el barquero se da cuenta que la balsa comienza a hundirse de forma rápida, y le pregunta al Estudiante:

-Disculpe, ¿usted sabe nadar?

-No, no lo se, nunca se me dio la oportunidad para aprender

– Ah, que lastima, entonces amigo, ¡sepa que usted va a perder toda su vida!

Moraleja: A veces, las cosas mas estúpidas o que nunca usamos, son las que nos pueden “salvar” la vida en precisos momentos. El estudiante podía saber muchas cosas sobre la naturaleza, pero no sabia lo que necesitaba para seguir en vida, Saber nadar: algo tan simple, pero tan útil en su momento...


La mujer del juez

El severo juez Hidalgo contrae matrimonio con la joven y frágil Casilda. Desde una azotea Nicolás Vidal, prófugo de la justicia, contempla la escena... Adaptación del relato del mismo nombre escrito por Isabel Allende y publicado en su libro “Cuentos de Eva Luna”.


Nicolás Vidal siempre supo que perdería la vida por una mujer. Lo pronosticaron el día de su nacimiento, pero no imaginó que la causa sería Casilda, la esposa del Juez Hidalgo.


La divisó por primera vez el día que llegó al pueblo a casarse y no la encontró atractiva.

Transparente, con la mirada huidiza y unos dedos finos, le resultaba inconsistente como un puñado de ceniza. Conociendo bien su destino, se cuidaba de las mujeres, limitándose a encuentros rápidos para burlar la soledad. Observó a la señorita de la capital cuando ésta bajo del coche el día de su matrimonio y como todos los habitantes del pueblo, Vidal pensó que la novia no aguantaría el clima, las manías o el mal humor del solterón de su marido. El Juez Hidalgo la doblaba en edad y en toda la provincia temían su temperamento severo, capaz de castigar con igual firmeza el robo de una gallina que un homicidio calificado. Sin embargo, no se cumplieron los funestos presagios y Casilda sobrevivió a tres partos y parecía contenta. De igual modo, todos se sorprendieron al ver su influencia en el juez, cuyos cambios eran notables, volviéndose mucho más benevolente y comprensivo. Pero nada de eso interesaba a Nicolás Vidal, porque se encontraba fuera de la ley y tenía la certeza de que no habría piedad para él cuando pudieran llevarlo engrillado delante del Juez.

La mujer del juez
La mujer del juez
Vidal había nacido treinta años antes y era hijo de una prostituta, de Juana La Triste. Su madre intentó arrancárselo del vientre, pero la criatura se empeñó en sobrevivir. Cuando la comadrona notó que tenía cuatro tetillas, guiada por la experiencia en esos asuntos, pronosticó que perdería la vida por una mujer. A los diez años tenía la cara marcada a cuchillo por las peleas y a los veinte era el jefe de una banda de hombres desesperados. Cada vez que se cometía una fechoría, los guardias salían en su busca con los perros de caza para volver con las manos vacías. La verdad es que no deseaban encontrárselo porque no podían luchar con él. Nadie se atrevía a enfrentarlos. El Juez pidió al gobierno que enviara tropas del ejército para reforzar a la policía, pero todo fue inútil.

Sólo una vez estuvo Nicolás a punto de caer en las trampas de la justicia, pero lo salvó su incapacidad para conmoverse. El Juez Hidalgo preparó una trampa para el bandolero, pasando por alto los escrúpulos y sabiendo que en defensa de la justicia iba a cometer un acto atroz. El único cebo que se le ocurrió fue Juana La Triste. La sacó del local donde trabajaba fregando suelos y limpiando letrinas, la metió dentro de una jaula y la colocó en el centro de la Plaza de Armas, sin más consuelo que una jarro de agua.

El rumor de ese castigo llegó a oídos de Nicolás. Hacía muchos años que no tenía contacto con ella, tampoco guardaba ni un solo recuerdo placentero de su niñez. Ningún hombre puede aguantar semejante ofensa, pero no dio muestras de prisa. Sus hombres pensaron que era más desalmado de lo que jamás imaginaron. Pero su único comentario fue: “ Veremos quién tiene más cojones, el Juez o yo”.

Los lamentos de Juana entraban por los postigos cerrados, se quedaban prendidos en los rincones, los recogían los perros para repetirlos aullando y molían los nervios de quien los escuchaba. La gente del pueblo desfilaba por la plaza compadeciendo a la anciana, las prostitutas hicieron huelga y el cura encabezó a un grupo de feligreses que se presentaron ante el Juez, pero el magistrado se encerró en su despacho y se negó a oírlos. Entonces los notables del pueblo acudieron a doña Casilda. Cuando la visita se retiró, salió con sus hijos rumbo a la plaza. Llevaba un cesto con provisiones y una jarra con agua fresca. Los guardias le impidieron el paso, pero entonces los niños comenzaron a gritar.

El Juez estaba en su despacho frente a la plaza y cuando distinguió las voces de sus hijos comprendió que había alcanzado el límite de su resistencia. Él mismo tomó la cesta y la jarra de manos de doña Casilda y abrió la jarra para socorrer a su prisionera.

Cuando Vidal se enteró de lo sucedido sólo comentó que el Juez había demostrado tener menos cojones que él. Al día siguiente Juana La Triste se colgó de la lámpara del burdel, porque no pudo resistir que su único hijo la abandonara en una jaula en el centro de la Plaza de Armas. La familia Hidalgo partió a un balneario de la costa para pasar el mal gusto de la derrota. El Juez en una posada en la que habían parado para descansar, tuvo indicios de que Vidal los perseguía para tomar venganza. Como el lugar no ofrecía protección, ordenó a su mujer que montara a los niños en el coche y apretó el pedal a fondo. Pero estaba escrito que Vidal se encontraría ese día con la mujer de la cual había huido toda la vida.

Extenuado por la situación vivida, el corazón del Juez Hidalgo pegó un brinco y estalló sin ruido. El coche salió de la carretera y Casilda tardó unos minutos en darse cuenta de lo ocurrido. Nunca se imaginó que su marido la dejaría así, a merced de sus enemigos. Comprendió la necesidad de poner a salvo a sus hijos y en una cueva natural en la cima de un cerro, dejó a los niños ordenándoles que bajo ningún motivo dejaran el lugar hasta que llegaran los guardias a rescatarlos.

Descendió el cerro, llegó hasta el coche, bajo los párpados de su marido y se sentó a esperar. No tuvo que aguardar largo rato. Nicolás Vidal se presentó solo, sin sus hombres, porque ése era un asunto privado que debían arreglar entre los dos. Con una mirada comprendió que su enemigo se encontraba a salvo de cualquier castigo. Guardó el revolver y Casilda sonrió. La mujer del Juez empleó todos los recursos de seducción para brindar a aquel hombre el mayor deleite. Trabajó sobre su cuerpo y el refinamiento de su espíritu se puso al servicio de su causa. Cada minuto transcurrido acercaba el destacamento de guardias, pero también lo acercaba a esa mujer prodigiosa. Pero en algún momento Casilada se abandonó, maravillada de su propia sensualidad, y sintió por ese hombre algo parecido a la gratitud. Por eso, cuando oyó el ruido lejano de la tropa le rogó que huyera y se ocultara en los cerros.

Pero Nicolás Vidal prefirió envolverla en sus brazos para besarla por última vez, cumpliendo así la profecía que marcó su destino.



Un niño arregla el mundo

Un científico, vivía con preocupación todos los problemas del mundo.


Estaba decidido a encontrar por todos los medios una solución. Pasaba días en su laboratorio, en busca de respuestas.


Cierto día, su hijo de 7 años, invadió su lugar de trabajo, dispuesto a ayudarle a encontrar esa ansiada solución.

Un niño arregla el mundo
Un niño arregla el mundo
El científico, nervioso por la interrupción, le pidió al niño que fuese a jugar a otro lugar. Viendo que era imposible sacarlo, el padre pensó en algo que pudiera distraer su atención:

Encontró una revista, donde había un mapa del mundo, ¡justo lo que precisaba!

Con una tijera, recortó el mapa en varios pedazos y se los entregó al niño con un rollo de cinta, diciendo: Hijo, como te gustan tanto los rompecabezas, te voy a dar el mundo en pequeños pedazos, para que lo repares.

El científico pensaba, quizás se demoraría meses en resolverlo, o quizás nunca lo lograse, pero por lo menos, le dejaría tranquilo por un tiempo; pero no fue así. Pasada algunas horas, escuchó la voz del niño: "Papá, papá, ya hice todo, conseguí terminarlo".

Al principio el padre no dio crédito a las palabras del niño. ¡No puede ser, es imposible que a su edad, haya conseguido recomponer un mapa que jamás había visto antes! Levantó la vista de sus anotaciones, con la certeza de que vería un trabajo digno de un niño: Para su sorpresa, el mapa estaba completo. Todos los pedazos habían sido colocados en sus debidos lugares.

¿Cómo era posible? ¿Cómo había sido capaz?

-"Hijito, tú no sabías cómo es el mundo, ¿cómo lograste armarlo?"

-"Papá, yo no sabía cómo era el mundo, pero cuando sacaste el mapa de la revista para recortarlo, vi del otro lado la figura de un hombre. Así que le di la vuelta a los recortes y comencé a recomponer al hombre, que sí sabía cómo era.

Cuando conseguí arreglar al hombre, di vuelta la hoja y me di cuenta que había arreglado al mundo."

 Moraleja: PARA ARREGLAR EL MUNDO EMPIEZA POR TI

El anillo del Rey

Una vez, un rey de un país no muy lejano reunió a los sabios de su corte y les dijo:


- "He mandado hacer un precioso anillo con un diamante, con uno de los mejores orfebres de la zona. Quiero guardar, oculto dentro del anillo, algunas palabras que puedan ayudarme en los momentos difíciles. 


Un mensaje al que yo pueda acudir en momentos de desesperación total. Me gustaría que ese mensaje ayude en el futuro a mis herederos y a los hijos de mis herederos. Tiene que ser pequeño, de tal forma que quepa debajo del diamante de mi anillo".

El anillo del Rey
El anillo del Rey
Todos aquellos que escucharon los deseos del rey, eran grandes sabios, eruditos que podían haber escrito grandes tratados… pero ¿pensar un mensaje que contuviera dos o tres palabras y que cupiera debajo de un diamante de un anillo? Muy difícil. Igualmente pensaron, y buscaron en sus libros de filosofía por muchas horas, sin encontrar nada en que ajustara a los deseos del poderoso rey.

El rey tenía muy próximo a él, un sirviente muy querido. Este hombre, que había sido también sirviente de su padre, y había cuidado de él cuando su madre había muerto, era tratado como la familia y gozaba del respeto de todos.

El rey, por esos motivos, también lo consultó. Y éste le dijo:

- “No soy un sabio, ni un erudito, ni un académico, pero conozco el mensaje”

- "¿Como lo sabes preguntó el rey”?

- “Durante mi larga vida en Palacio, me he encontrado con todo tipo de gente, y en una oportunidad me encontré con un maestro. Era un invitado de tu padre, y yo estuve a su servicio. Cuando nos dejó, yo lo acompañe hasta la puerta para despedirlo y como gesto de agradecimiento me dio este mensaje”.

En ese momento el anciano escribió en un diminuto papel el mencionado mensaje. Lo dobló y se lo entregó al rey.

- “Pero no lo leas", dijo. "Mantenlo guardado en el anillo. Ábrelo sólo cuando no encuentres salida en una situación”.

Ese momento no tardó en llegar, el país fue invadido y su reino se vio amenazado.

Estaba huyendo a caballo para salvar su vida, mientras sus enemigos lo perseguían. Estaba solo, y los perseguidores eran numerosos. En un momento, llegó a un lugar donde el camino se acababa, y frente a él había un precipicio y un profundo valle.

Caer por el, sería fatal. No podía volver atrás, porque el enemigo le cerraba el camino. Podía escuchar el trote de los caballos, las voces, la proximidad del enemigo.

Fue entonces cuando recordó lo del anillo. Sacó el papel, lo abrió y allí encontró un pequeño mensaje tremendamente valioso para el momento...

Simplemente decía “ESTO TAMBIÉN PASARÁ”.

En ese momento fue consciente que se cernía sobre él, un gran silencio.

Los enemigos que lo perseguían debían haberse perdido en el bosque, o debían haberse equivocado de camino. Pero lo cierto es que lo rodeó un inmenso silencio. Ya no se sentía el trotar de los caballos.

El rey se sintió profundamente agradecido al sirviente y al maestro desconocido. Esas palabras habían resultado milagrosas. Dobló el papel, volvió a guardarlo en el anillo, reunió nuevamente su ejército y reconquistó su reinado.

El día de la victoria, en la ciudad hubo una gran celebración con música y baile…y el rey se sentía muy orgulloso de sí mismo.

En ese momento, nuevamente el anciano estaba a su lado y le dijo:

- “Apreciado rey, ha llegado el momento de que leas nuevamente el mensaje del anillo”

- “¿Qué quieres decir?”, preguntó el rey. “Ahora estoy viviendo una situación de euforia y alegría, las personas celebran mi retorno, hemos vencido al enemigo”.

- “Escucha”, dijo el anciano. “Este mensaje no es solamente para situaciones desesperadas, también es para situaciones placenteras. No es sólo para cuando te sientes derrotado, también lo es para cuando te sientas victorioso. No es sólo para cuando eres el último, sino también para cuando eres el primero”.

El rey abrió el anillo y leyó el mensaje... “ESTO TAMBIÉN PASARÁ”

Y, nuevamente sintió la misma paz, el mismo silencio, en medio de la muchedumbre que celebraba y bailaba. Pero el orgullo, el ego había desaparecido. El rey pudo terminar de comprender el mensaje. Lo malo era tan transitorio como lo bueno.

Entonces el anciano le dijo:

- “Recuerda que todo pasa. Ningún acontecimiento ni ninguna emoción son permanentes. Como el día y la noche; hay momentos de alegría y momentos de tristeza. Acéptalos como parte de la dualidad de la naturaleza porque son la naturaleza misma de las cosas.”



El caballo y el cerdo

Un rico hacendado coleccionaba caballos y sólo le faltaba uno de determinada raza.

Un día se dio cuenta que su vecino tenía éste determinado caballo, así que trató día tras día de convencerlo de que se lo vendiera hasta que por fin lo consiguió.


Un mes después que hiciera la compra el caballo enfermó y llamó al veterinario quien le dijo “su caballo tiene un virus y es necesario que tome este medicamento por tres días consecutivos, luego de ese tiempo veremos si ha mejorado, si no lo ha hecho entonces no queda mas remedio que sacrificarlo”. Un cerdito escuchaba la conversación.

El caballo y el cerdo
El caballo y el cerdo
Al día siguiente después que el veterinario le dio el medicamento al caballo y se fue, el cerdito se acercó a el y le dijo “¡fuerza amigo! ¡levántate de ahí, o vas a ser sacrificado!”.

Al otro día luego que el veterinario le dio el medicamento al caballo y se fue, el cerdito nuevamente se acercó a éste y le dijo “¡vamos mi gran amigo! ¡levántate, sino vas a morir!, ¡vamos, anímate, yo te ayudo!”.

Al tercer día el caballo recibió su medicamento y el veterinario al no ver gran mejoría en él le dijo al hacendado “probablemente vamos a tener que sacrificarlo mañana porque puede contagiarle el virus a los demás caballos”.

Cuando los dos hombres se fueron el cerdito se acercó al caballo y le dijo “¡vamos amigo es ahora ó nunca! ya no queda más tiempo ¡ánimo! ¡fuerza! yo te ayudo… vamos…uno, dos, tres…despacio…ya casi…eso es…eso es… ahora corre despacio… mas rápido… fantástico… ¡lo lograste amigo! ¡corre! ¡corre! ¡venciste campeón! ¡¡¡Bravoooo!!!

En eso regresa el hacendado dispuesto a sacrificar al caballo y lo ve corriendo y dice “¡milagro, milagro…! el caballo mejoró… ¡hay que hacer una fiesta!… ¡vamos a matar a este cerdito para festejarlo!

Moraleja: Es bueno ayudar a los demás… mientras no se arriesgue el pellejo…



El valor

-“Vengo, maestro, porque me siento tan poca cosa, que no tengo fuerzas para hacer nada.


Todos me dicen que soy una calamidad, que no sirvo para nada, que no hago nada bien, que soy bastante tonto… ¿Cómo puedo mejorar?…¿Qué puedo hacer para que me valoren más?”


El maestro, sin mirarle le dijo:

– “!Cuánto lo siento, pequeño saltamontes!. No puedo ayudarte, porque debo resolver primero mi propio problema. Si quisieras ayudarme tú a mí, podría resolver el tema con más rapidez y luego, tal vez te pudiera ayudar.”.

– “Encantado”– titubeó el muchacho, aunque una vez más sintió que volvía a ser desvalorizado y vio sus necesidades otra vez postergadas.

El valor
El valor
– “Bien”, asintió el maestro. Se quitó un anillo que llevaba en el dedo meñique izquierdo y dándoselo al chico, agregó:

– “Toma el caballo que está allí afuera y cabalga hasta el mercado. Debes vender este anillo y trata de obtener por él la mayor suma posible, pero nunca aceptes menos de una moneda de oro. Vete y regresa con esa moneda lo más rápido que puedas”

El joven tomó el anillo y partió. Apenas llegó, empezó a ofrecer el anillo a los mercaderes. Estos lo miraban con cierto interés, hasta que decía el precio que pretendía por el anillo. Cuando el joven mencionaba la moneda de oro, unos se reían, otros daban media vuelta hasta que un viejito le explicó que una moneda de oro era muy valiosa para entregarla a cambio del anillo.

Después de ofrecer la joya a más de cien personas y abatido por su fracaso, montó en el caballo y regresó. Entró en la habitación y dijo:

– Maestro lo siento… no pude conseguir lo que me pediste. Tal vez podría conseguir dos o tres monedas de plata, aunque no creo que yo pueda engañar a nadie respecto del verdadero valor del anillo”.

– “!Qué importante lo que dijiste, pequeño saltamontes!”- contestó sonriente el maestro. “Debemos saber primero el verdadero valor del anillo. Vuelve a montar y vete al joyero. ¿Quién mejor que él para saberlo?. Dile que quisieras vender el anillo y pregúntale cuánto daría por él. A pesar de todo lo que te ofrezca, nunca se lo vendas. Regresa aquí de nuevo con el anillo”.

El joven volvió a cabalgar. El joyero examinó el anillo. Lo miró con lupa, lo pesó y luego le dijo:

– “Dile al maestro, que si lo quiere vender ya, no puedo darle más que 58 monedas de oro”.

– ¿58 monedas??? Exclamó el joven.

– “Sí”- replicó el joyero- Sé que con el tiempo, podríamos obtener hasta 70, pero nunca si la venta es urgente.

El joven corrió emocionado a casa del maestro a contarle lo sucedido.

– “Siéntate- dijo el maestro después de escucharlo. Tú eres como este anillo: una joya valiosa y única y como tal, sólo puede evaluarte verdaderamente un experto. ¿Qué haces por la vida, pretendiendo que cualquiera descubra tu verdadero valor?.

Y diciendo esto, volvió a ponerse el anillo en el dedo meñique de su mano izquierda.

Moraleja: A veces, evaluamos a la ligera tanto a las personas como a las cosas. A veces lo hacemos sin conocimiento de causa, creyendo conocer todo. A veces esperamos un regalo envuelto de una manera especial y al no recibirlo de esa forma, lo rechazamos mirando sólo el envoltorio y no vemos el valor del contenido. A veces, sólo a veces, respondemos con habilidad.



Tirar el dinero es fácil, no lo hagas

¿Cómo tirar el dinero? En este artículo voy a darte mis mejores consejos para tirar el dinero todos los días.


Ganar dinero parece que es la obsesión común de las personas que navegan por la red y para escuchar a los gurús de la web con el señuelo del dinero fácil. 


Es bien conocido que la creencia común es que cuando se hace el dinero no hay que preocuparse más por los gastos. ¿La idea es tirar el dinero por la ventana todo el tiempo que ganas dinero no es lo que cuenta?

Tirar el dinero es fácil, no lo hagas
Tirar el dinero es fácil, no lo hagas
Tus gastos siempre están aumentando, por lo que siempre trabajarás más duro para satisfacer tus necesidades que nunca serán saciadas, pero te da igual. 

Empieza a fumar


Lo primero que debes hacer es empezar a fumar (me refiero al tabaco...), esto te permitirá usar todos los meses una bonita suma que realmente va a convertirse en humo.

No hagas caso a los críticos que dicen que es malo para la salud y que da cánceres, la clave es divertirse y gastar su dinero. ¿No te gusta el sabor de los cigarrillos? Haz un esfuerzo, fumar más porque está de moda eso es lo realmente importante. 

No cambies nunca


La regla es la misma para todos tus contratos, permanecer fiel de por vida con las compañías telefónicas, tu cuenta bancaria y tu seguro. Ellos te recompensarán con regularidad con un aumento de sus cuotas, si tienes un poco de suerte todos los años, además de permanecer siempre en tu zona de confort. La pereza no es obstáculo para lanzar tu dinero por el desagüe.

¿Para qué cambiar? ¿Por qué no pagar un poco más cada año por los mismos servicios? ¿No es una maravillosa manera de tirar el dinero? SIGUE LEYENDO...



La amistad y los recuerdos

Dos amigos viajaban por el desierto y en un determinado punto del viaje discutieron.


El otro, ofendido, sin nada que decir, escribió en la arena:


“Hoy mi mejor amigo me pegó una bofetada en el rostro”.

La amistad y los recuerdos
La amistad y los recuerdos
Siguieron adelante y llegaron a un oasis donde resolvieron bañarse. El que había sido abofeteado y lastimado comenzó a ahogarse, siendo salvado por el amigo. Al recuperarse tomó un estilete y escribió en una piedra:

“Hoy mi mejor amigo me salvó la vida”.

Intrigado, el amigo preguntó:

-¿Por qué, después que te lastimé, escribiste en la arena, y ahora escribes en una piedra?

Sonriendo, el otro amigo respondió:

-Cuando un gran amigo nos ofende, deberemos escribir en la arena donde el viento del olvido y el perdón se encargarán de borrarlo y apagarlo; por otro lado, cuando nos pase algo grandioso, deberemos grabarlo en la piedra de la memoria del corazón donde viento ninguno en todo el mundo podrá borrarlo.


La luciérnaga y la serpiente

Cuenta la leyenda que una vez una serpiente empezó a perseguir a una luciérnaga. 

La luciérnaga huía rápido con miedo de la feroz depredadora y la serpiente al mismo tiempo no desistía.

La luciérnaga y la serpiente
La luciérnaga y la serpiente
Huyo un día, dos días y la seguí… al tercer día ya sin fuerzas, la luciérnaga paro y le dijo a la serpiente:

-¿Puedo hacerte tres preguntas?

-No acostumbro dar este precedente a nadie pero como te a devorar, puedes preguntar, contesto la serpiente!!

-¿Pertenezco a tu cadena alimenticia?

-No, contesto la serpiente.

-¿Yo te hice algún mal?

-No, volvió a responder la serpiente.

-Entonces, ¿Por qué quieres acabar conmigo?

-¡Porque no soporto verte brillar!

MORALEJA
Muchos de nosotros nos hemos visto envueltos en situaciones donde nos preguntamos: ¿Por qué me pasa esto si yo no he hecho nada malo, ni daño a nadie?

Sencillo de responder: ¡porque no soportan verte brillar!

Cuando esto pase no dejes de brillar, continua siendo tu mismo, continua y sigue dando lo mejor de ti, sigue haciendo lo mejor, no permitas que te lastimen, no permitas que te hieran, sigue brillando y no podrán tocarte…

Porque tu luz seguirá intacta. Tu esencia permanecerá, pase lo que pase.

Se siempre autentico, ¡aunque tu luz moleste a los predadores!


La sabiduría de los psicópatas

Es posible que no te des cuenta, pero no todos los psicópatas no son criminales. Por otra parte, tienen ciertos rasgos de carácter que son activos valiosos que nos pueden inspirar.


Esto es lo que revela Kevin Dutton, profesor de investigación en psicología en Oxford y autor del bestseller “La sabiduría de los psicópatas”.


El psicópata no es (siempre) el que tú piensas


Cuando piensas en un psicópata, sin duda te imaginas a uno de estos personajes míticos de película, como Hannibal Lecter, alguien fascinantemente horroroso. Pero sin que te des cuenta, en realidad estás rodeado diariamente por representantes de esta "especie", es decir, por personas que comparten los mismos rasgos de personalidad que los asesinos más macabros, sin que, afortunadamente, se entreguen a las mismas actividades.

La sabiduría de los psicópatas
La sabiduría de los psicópatas
De acuerdo con estudios realizados por Kevin Dutton, la mayoría de las profesiones representadas entre psicópatas son las de político, cirujano, abogado, agente de policía o, más sorprendentemente, en la iglesia. De hecho, los psicópatas son muy buenos en empleos muy codiciados.

Citando a Jim Kourí, vicepresidente de la Asociación Americana de Jefes de Policía, va aún más allá: "las características comunes de los asesinos psicópatas en serie - la sobreestimación de su propio valor, el don de la persuasión, encanto superficial, la crueldad, la falta de remordimiento y la capacidad de manipulación - están compartidos por los políticos y líderes mundiales ".


Son cualidades muy útiles cuando se dosifican adecuadamente


"Algunas enfermedades mentales pueden ser" prácticas" según la ocasión," dice Kevin Dutton. Y la psicopatía no es una excepción a la regla, ya que también puede tener ventajas. Por supuesto, el pedir prestado algunos rasgos de personalidad de los psicópatas pueden parecer inapropiado, pero tal y como ha explicado por el experto: "la psicopatía es como el sol: si te expones demasiado puede causarte cáncer de piel, pero una exposición con una adecuada protección puede tener un efecto positivo en el bienestar y calidad de vida”. La diferencia entre los psicópatas criminales y los psicópatas que no lo son es muy estrecha: ninguno se preocupa por las consecuencias sociales, morales o legales de sus acciones.

Según Kevin Dutton, los psicópatas tienen siete cualidades esenciales: la crueldad, el encanto, la concentración, la fuerza mental, la valentía, la atención y la acción. "De una forma apropiada, y aplicados con la precaución necesaria, estos principios serían necesarios para que podamos lograr nuestros objetivos, para reaccionar en lugar de sufrir frente a los retos que plantea la vida, y para no terminar siendo una víctima, sino para salir victorioso, pero sin convertirte en un personaje oscuro ", dice el autor.

El psicópata, una persona encantadora


La paradoja de los psicópatas es que son capaces de ser muy apreciados por su comunidad. "Soy una persona muy agradable lo que me lleva a tener un enorme poder sobre la gente", dijo un psicópata criminal entrevistado en el hospital por Kevin Dutton. Estos asesinos de sangre fría pasan por personas completamente normales. El experto cita el ejemplo de John Wayne Gacy, asesino despiadado de los niños... que solía vestirse como un payaso. El autor cita otro asesino, Ted Bundy, un verdadero asesino en serie, que tenía todos los rasgos físicos del perfecto americano. "Su presencia hipnótica nos cautiva", dice. Esta capacidad de mezclarse con la multitud también explica por qué encontramos tantas personalidades psicópatas entre los espías, mientras que el lado seductor de psicópatas hecho maravillas en el campo de los negocios. Los expertos creen también que James Bond, este coleccionista inveterado de aventuras, ¡es un psicópata! Simplemente no está en el lado oscuro de la fuerza.

En efecto, "como demuestra elocuentemente el Dr. Morrison, el destino de un psicópata depende de una variedad de factores - los genes, los antecedentes familiares, nivel de educación, inteligencia, oportunidades ... - y cómo interactúan" analiza el especialista.

El psicópata no conoce el miedo


El miedo, la ansiedad, la tristeza y la depresión son sentimientos que probablemente tendrás en algún momento de tu vida... excepto los psicópatas. Son impermeables al temor e insensibles a la desgracia. Las pruebas han demostrado que su ritmo cardíaco disminuye en los momentos de peligro, ya que tienen una incomparable confianza en ellos mismos. Por eso se encuentran en profesiones que requieren un cierto sentido de auto-control. También debes saber que su atracción hacia la recompensa es tan fuerte que se olvidan del miedo.

Esta es la razón por la que no renuncian a sus presas. Cuando un psicópata es bueno, estará entre las pocas personas que te lograrán sacar de las llamas en un incendio," dice Kevin Dutton. "No es la violencia actuando, es la amenaza de la violencia", bromeó uno de los psicópatas criminales encuestados. En otras palabras, el psicópata tiene esta capacidad tan buscada de vivir en el momento.

Tienen la actitud de saber que el 99% de las cosas que la gente teme, nunca llegan a pasan. Sin remordimientos ni arrepentimientos, se ahorran muchos insomnios. El psicópata está constantemente en la acción y no practica la dilación.

La psicopatía, o el arte de la empatía fría


A menudo se dice que los psicópatas carecen de empatía. Esto es cierto en un sentido. Un eminente cirujano entrevistado en el libro testifica: "no siento ninguna compasión por aquellos que operaba. Es algo que simplemente no puedo permitirme el lujo de darme (...) el implicar sentimientos. Si me trastorno, puedo fallar”. Estas palabras pueden ser frías dichas por este médico que es conocido y reconocido en toda Inglaterra. Al otro lado de la balanza, es lo mismo. "Un psicópata puede decir “te amo”, pero esta frase tiene tanto sentido para él como si hubiera dicho, “me voy a hacer un café," señala Kevin Dutton.

Sin embargo, como todo buen cazador, un psicópata debe ponerse en la piel de la víctima. Un psicópata imita las emociones de los demás (incluyendo las micro-expresiones), sin sentirlas. Esto es lo que se llama empatía fría. "Cuando se sabe dónde están los botones y que no se siente ningún calor cuando las pulsa, tienes todas las posibilidades de ganar el premio gordo", sugiere el experto.
Una concentración extraordinaria

Los psicópatas pueden llegar a ser formidables jugadores de póquer. Menos ansiosos que la media, también tienen una capacidad de concentración y análisis por encima de la media. Tienen una gran fuerza mental y la habilidad de ponerse en un estado de atención plena, el famoso "atención plena" de moda. Según Kevin Dutton, las frecuencias de ondas cerebrales que normalmente se asocian con estados de somnolencia, sueño o meditación son visibles durante los estados de sueño normales, o en las fases de excitación en psicópatas. Por esta razón, el autor cita a los monjes tibetanos, que practican diariamente la atención plena meditación. La ventaja de los psicópatas es que son capaces de tomar decisiones rápidas en situaciones difíciles.
La enseñanza de este libro no es "ser o no un psicópata." Como Kevin Dutton insiste, "ponte en este papel cuando una situación te lo exija. El problema de los psicópatas criminales es que todo el tiempo creen que la situación lo exige”.

La carrera de los sapos

Era una vez una carrera… de sapos.


El objetivo era llegar a lo alto de una gran torre. Había en el lugar una gran multitud. Mucha gente para vibrar y gritar por ellos.


Comenzó la carrera.

La carrera de los sapos
La carrera de los sapos
Pero como la multitud no creía que pudieran alcanzar la cima de aquella torre, lo que más se escuchaba era:

“¡Qué pena! Esos sapos no lo van a conseguir… no lo van a conseguir…”

Los sapitos comenzaron a desistir. Pero había uno que persistía y continuaba subiendo en busca de la cima.

La multitud continuaba gritando: “… ¡¡¡Qué pena!!! ¡Ustedes no lo van a conseguir!…”

Y los sapitos estaban dándose por vencidos, salvo por aquel sapito que seguía y seguía tranquilo y ahora cada vez más con más fuerza.

Ya llegando el final de la competición todos desistieron, menos ese sapito que curiosamente, en contra de todos, seguía y pudo llegar a la cima con todo su esfuerzo.

Los otros querían saber qué le había pasado. Un sapito le fue a preguntar cómo el había conseguido concluir la prueba.

Y descubrieron que…

Los tres ancianos

Una mujer que salía de su casa vio a tres ancianos de barbas blancas sentados en el jardín de su casa.

“No sé quienes son ustedes, pero deben tener hambre. Por favor, pasen que les daré algo de comer”

Los tres ancianos
Los tres ancianos
“¿Está el hombre de la casa?”, preguntó uno de ellos.


“No, no está”


“Entonces no podremos entrar” dijeron los ancianos.


Al atardecer, cuando su marido llegó a la casa, la señora le contó lo sucedido.


“Ve y dile que yo estoy en casa y que los invito a pasar a los tres”


La mujer salió y los invitó amablemente a que pasaran.


“Nosotros no podemos ser invitados a una casa juntos” dijo con determinación uno de los ancianos.


“¿Por qué?” preguntó la mujer muy intrigada.


El anciano con la barba más blanca respondió:


“Su nombre es Riqueza” dijo señalando a uno de ellos y señalando al otro agregó: “Su nombre es Éxito, y el mío es Amor… ahora, ve con tu marido y decidan a cuál de nosotros prefieren invitar”


“¡Qué fantástico! Si ese es el caso invitemos a Riqueza. Así llenaremos nuestra casa con riquezas” Dijo el marido cuando escuchó lo que le contó la mujer.


“No, no me parece buena idea… ¿Por qué no elegimos a Éxito? así seremos admirados por todos”
su hija adoptiva que escuchaba la conversación desde su habitación exclamó:


“¿ Por qué no invitamos al Amor? ¿Por qué siempre hay que pensar en las riquezas y el éxito como si el amor no fuera importante para nosotros?”


La intervención de la niña dejó a sus padres en silencio y avergonzados.


“Sí, ella tiene razón” dijo la madre.


Y el padre agregó: “Sigamos el consejo de nuestra hija”


La mujer salió al encuentro de los ancianos y preguntó :


“¿Cuál de ustedes es Amor? … Por favor, pase y sea nuestro invitado.”


Amor se levantó y comenzó a caminar hacia la casa. Los otros dos también se levantaron y los siguieron. Sorprendida, la mujer miró a Éxito y a Riqueza y preguntó:


“Sí yo solamente invité a Amor ¿Por qué ustedes también vienen?”


Los tres ancianos respondieron juntos:


“Si hubiese invitado a Éxito o a Riqueza los otros dos se quedaban afuera, pero ustedes invitaron a Amor, y donde quiera que él vaya los otros lo siguen. Porque donde hay amor siempre hay éxito y riqueza.


El ingenio de una hormiga

Hace un tiempo me puse a observar detenidamente la vida de las hormigas, y confieso que quede asombrado al verlas trabajar con tanto orden y empeño.


Pero una hormiga en particular atrajo mi atención. Negra y de tamaño mediano, la hormiga llevaba como carga una pajita que era seis veces más larga que ella misma.

El ingenio de una hormiga
El ingenio de una hormiga 
Después de avanzar casi un metro con semejante carga, llegó a una especie de grieta, estrecha pero profunda, formada entre dos grandes piedras. Probó cruzar de una manera y de otra, pero todo su esfuerzo fue en vano. Hasta que por fin la hormiguita hizo lo insólito. Con toda habilidad apoyó los extremos de la pajita en un borde y otro de la grieta, y así se construyó su propio puente, sobre el cual pudo atravesar el abismo. Al llegar al otro lado, tomó nuevamente su carga y continuó su esforzado viaje sin inconvenientes.

La hormiga supo convertir su carga en un puente, y así pudo continuar su viaje. De no haber tenido esa carga, que bien pesada era para ella, no habría podido avanzar en su camino… ¿Captamos la moraleja?

¿Cuántas veces nos quejamos por los problemas, las cargas y las pruebas que debemos soportar? Pero sin darnos cuenta, esas mismas cargas -bien tomadas- pueden convertirse en puentes y peldaños que nos ayudan a triunfar.



Víctima de la infidelidad, ¿qué hacer?

Pocas situaciones son más dolorosas y estresantes que enterarse de eres víctima de la infidelidad. Algunas parejas sobreviven, otras no, pero el impacto sólo puede ser importantes para ti y tu relación.


¿Qué pasa si descubres que tu pareja tiene (o tenía) una relación extramatrimonial? ¿Cómo reaccionar si eres víctima de la infidelidad?


La superación de la infidelidad


La confianza y el respeto mutuo son los ladrillos que construyen una relación a largo plazo. Si usáramos una metáfora, se podría decir que la infidelidad es una gran caída de la pared.

Víctima de la infidelidad, ¿qué hacer?
Víctima de la infidelidad, ¿qué hacer?
Cuando descubres que tu pareja te está engañando, es normal que te sientas traicionado, enfadado y desamparado. La persona en la que confías plenamente te es infiel y ha abusado de esa confianza, es natural que navegues en un torrente de emociones violentas.

Ten cuidado de no tomar una decisión final bajo la influencia de las emociones, porque son males consejeras. La construcción de una pareja es una inversión a largo plazo, y en el estado en que te encuentras, podrías decir o hacer cosas de las que después te arrepientas.

Evidentemente, es normal estar molesto, muy molesto. En pocas palabras, deja las decisiones importantes hasta más tarde, es momento de poner orden en tus pensamientos y ver con mayor claridad tus emociones. Después de todo, no hay ninguna emergencia ni urgencia.

Si puedes, aléjate unos días de la persona infractora (o mándala con su madre). No verla en unos días te ayudará a tomar distancia con la situación.

Tendrás entonces que hacerte algunas preguntas y luego tomar decisiones. SIGUE LEYENDO...



Conjuro sioux para el matrimonio

Cuenta una vieja leyenda de los indios Sioux que una vez llegaron hasta la tienda del viejo brujo de la tribu, tomados de la mano, Toro Bravo, el más valiente y honorable de los jóvenes guerreros, y Nube Alta la hija del cacique y una de las más hermosas mujeres de la tribu.


– Nos amamos – empezó el joven.

– Y nos vamos a casar – dijo ella.

– Y nos queremos tanto que tenemos miedo. Queremos un hechizo, un conjuro, un talismán. Algo que nos garantice que podremos estar siempre juntos. Que nos asegure que estaremos uno al lado del otro hasta encontrar a Manitú el día de la muerte.

– Por favor – repitieron – ¿hay algo que podamos hacer?

El viejo los miró y se emocionó de verlos tan jóvenes, tan enamorados, tan anhelantes esperando su palabra.

– Hay algo…- dijo el viejo después de una larga pausa -. Pero no sé…es una tarea muy difícil y sacrificada.

– No importa – dijeron los dos-. Lo que sea – ratificó Toro Bravo.

– Bien -dijo el brujo-. Nube Alta, ¿ves el monte al norte de nuestra aldea? Deberás escalarlo sola y sin más armas que una red y tus manos, y deberás cazar el halcón más hermoso y vigoroso del monte. Si lo atrapas, deberás traerlo aquí con vida el tercer día después de la luna llena. ¿Comprendiste?

La joven asintió en silencio.

Conjuro sioux para el matrimonio
Conjuro sioux para el matrimonio
– Y tú, Toro Bravo – siguió el brujo – deberás escalar la Montaña del Trueno; cuando llegues a la cima, encontrarás la más brava de todas las águilas y, solamente con tus manos y una red, deberás atraparla sin heridas y traerla ante mi, viva, el mismo día en que vendrá Nube Alta…¡salgan ahora!.

Los jóvenes se miraron con ternura y después de una fugaz sonrisa salieron a cumplir la misión encomendada, ella hacia el norte, él hacia el sur…. El día establecido, frente a la tienda del brujo, los dos jóvenes esperaban con sendas bolsas de tela que contenían las aves solicitadas.

El viejo les pidió que con mucho cuidado las sacaran de las bolsas. Los jóvenes lo hicieron y expusieron ante la aprobación del viejo las aves cazadas. Eran verdaderamente hermosos ejemplares, sin duda lo mejor de su estirpe.

– ¿Volaban alto?- preguntó el brujo.

– Sí, sin duda. Como lo pediste… ¿y ahora? – preguntó el joven- ¿los mataremos y beberemos el honor de su sangre?

– No – dijo el viejo-.

– Los cocinaremos y comeremos el valor en su carne – propuso la joven-.

– No – repitió el viejo-. Harán lo que les digo: Tomen las aves y átenlas entre sí por las patas con estas tiras de cuero… Cuando las hayan anudado, suéltenlas y que vuelen libres.

El guerrero y la joven hicieron lo que se les pedía y soltaron los pájaros. El águila y el halcón intentaron levantar vuelo pero solo consiguieron revolcarse en el piso. Unos minutos después, irritadas por la incapacidad, las aves arremetieron a picotazos entre si hasta lastimarse.

Este es el conjuro…

- Jamás olviden lo que han visto. Son ustedes como un águila y un halcón; si se atan el uno al otro, aunque lo hagan por amor, no sólo vivirán arrastrándose, sino que además, tarde o temprano, empezarán a lastimarse uno al otro.

Moraleja sobre el matrimonio: Si quieren que el amor entre ustedes perdure, vuelen juntos pero jamás atados.



La cobra y el gato (y un ratón)

Erase una vez un gato que cansado de no poder alcanzar al ratón, al ser este más rápido y más listo, decidió ir a ver a una cobra que vivía en el jardín de la casa.


Con la zalamería que solo un gato puede tener comenzó a hablar con la cobra:


-¿Sabes gran serpiente? Hay un ratón que presume de ser más rápido y más listo que tú –decía ronroneando.

La cobra y el gato (y un ratón)
La cobra y el gato (y un ratón)

-¿Y? – Contestó la serpiente con cierto interés.

-Dice que cualquier día aprovechando que te haces vieja te matará y se quedará con tu territorio – dijo regocijándose el gato al haber captado el interés de la cobra –y es muy fuerte ese roedor, si tiene una oportunidad...

-¿Y dónde se esconde ese ratón? – preguntó la serpiente totalmente levantada.

-Junto al agujero que hay al lado del reloj de pie – contestó el gato sin poder esconder su satisfacción.

Al día siguiente la cobra esperó detrás del reloj a su victima.

No pasaron más de 5 segundos desde que el ratón asomase la cabeza y la cobra se lanzase contra él, clavándole con fuerza los colmillos e inyectándole tanto veneno que la muerte fue rápida e indolora.

La serpiente abandonó el cuerpo del roedor junto a su agujero y regresó al jardín.

Al poco rato el gato pasó por el agujero y vio el cadáver del ratón. Sin pensárselo dos veces se lo comió, relamiéndose de gusto por haber sido más listo que él, sin ser consciente que al hacerlo se estaba envenenando él también.

La muerte del gato fue mucho más lenta y dolorosa.

Moraleja:
Destaca por tu inteligencia, por tu velocidad... Por lo que sea, que siempre habrá quien te envidie y desee tu final, como le pasó al gato.

Quizás si la serpiente hubiera invertido 10 minutos en hablar con el ratón éste seguiría vivo.

Hay muchas formas de envenenar, y muchos tipos de veneno, pero al final todo el veneno que soltamos nos acaba afectando.