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Mostrando entradas de noviembre, 2016

El Arte de la Estrategia evoluciona: Nos hemos mudado

La estrategia dicta que para ganar, hay que evolucionar. Hemos trasladado todo nuestro arsenal de conocimientos, análisis y tácticas a una nueva plataforma más robusta y profesional. A partir de hoy, nuestro cuartel general definitivo es: 👉 https://elartedelaestrategia.com/ Este antiguo blog de Blogspot dejará de actualizarse. Si quieres seguir dominando el arte de la estrategia, te esperamos en nuestra nueva casa. Actualiza tus marcadores y no te pierdas las nuevas publicaciones que ya están viendo la luz en el nuevo dominio. Nos vemos

La mariposa azul

Había una vez un viudo que vivía con sus dos hijas curiosas e inteligentes. Las niñas siempre hacían muchas preguntas; alguna de ellas, él sabía responder, otras no. El pretendía ofrecerles la mejor educación, por tanto mandó a las niñas de vacaciones con un sabio que vivía en lo alto de una colina. La mariposa azul  El sabio siempre respondía a todas las preguntas sin ni siquiera dudar. Impacientes las niñas decidieron inventar una pregunta que él no sabría responder. Entonces, una de ellas apareció con una linda mariposa azul que usaría para engañar al sabio. “¿Qué vas a hacer?”- Preguntó la hermana, a lo cual le respondió: “Voy a esconder la mariposa en mis manos y preguntarle al sabio si está viva o muerta” “Si él dijese que está muerta, abriré mis manos y la dejaré volar. Si dice que esta viva la apretaré y la aplastaré. Y así, cualquiera que sea su respuesta, ¡Será una respuesta equivocada!” Las dos niñas fueron entonces al encuentro...

Lo que enseñaba el ermitaño

Se cuenta lo siguiente de un viejo anacoreta o ermitaño, es decir, una de esas personas que por amor a Dios se refugian en la soledad del desierto, del bosque o de las montañas para solamente dedicarse a la oración y a la penitencia. Se quejaba muchas veces que tenía demasiado que hacer. La gente preguntó cómo era eso de que en la soledad estuviera con tanto trabajo. Lo que enseñaba el ermitaño Les contestó: “Tengo que domar a dos halcones, entrenar a dos águilas, mantener quietos a dos conejos, vigilar una serpiente, cargar un asno y someter a un león”. No vemos ningún animal cerca de la cueva donde vives. ¿Dónde están todos estos animales? Entonces el ermitaño dio una explicación que todos comprendieron. Porque estos animales los tienen todos los hombres, ustedes también. Los dos halcones, se lanzan sobre todo lo que se les presenta, bueno y malo. Tengo que domarlos para que sólo se lanzan sobre una presa buena, son mis ojos. Las dos águilas con...

El vaso de agua

En una sesión grupal, la psicóloga en un momento dado levantó un vaso de agua. Cuando todos esperaban oír la pregunta: "¿Está el vaso medio lleno o medio vacío?" , ella en lugar de ésto preguntó: - ¿Cuánto pesa este vaso? Las respuestas de los componentes del grupo variaron entre 200 y 250 gramos. El vaso de agua Pero la psicóloga respondió: - El peso absoluto no es importante, sino el percibido, porque dependerá de cuánto tiempo sostengo el vaso: Si lo sostengo durante 1 minuto, no es problema. Si lo sostengo 1 hora, me dolerá el brazo. Si lo sostengo 1 día, mi brazo se entumecerá y paralizará. El vaso no cambia, pero cuanto más tiempo lo sujeto, más pesado y más difícil de soportar se vuelve. Después continuó diciendo: - Las preocupaciones son como el vaso de agua. Si piensas en ellas un rato, no pasa nada. Si piensas en ellas un poco más empiezan a doler y si piensas en ellas todo el día, acabas sintiéndote paralizado e incapaz de hacer...

El árbol de los problemas

El carpintero que había contratado para ayudarme a reparar una vieja granja, acababa de finalizar un duro primer día de trabajo. Su cortadora eléctrica se estropeó y lo hizo perder una hora de trabajo y ahora su antiguo camión se niega a arrancar. Mientras lo llevaba a casa, se sentó en silencio. Una vez que llegamos, me invito a conocer a su familia. Mientras nos dirigíamos a la puerta, se detuvo brevemente frente a un pequeño árbol, tocando las puntas de las ramas con ambas manos. Cuando se abrió la puerta, ocurrió una sorprendente transformación. Su bronceada cara estaba plena de sonrisas; abrazo a sus dos pequeños hijos y le dio un beso a su esposa. El árbol de los problemas  Posteriormente me acompaño hasta el carro. Cuando pasamos cerca del árbol, sentí curiosidad y le pregunte acerca de lo que lo había visto hacer un rato antes. ‘Oh, ese es mi árbol de problemas’, contesto. Se que yo no puedo evitar tener problemas en el trabajo, pero una cosa es segura, ...

Expectativas sobre la vida

Cuentan que cuando los jóvenes monjes ingresaban al monasterio, les preguntaban qué esperaban de aquello. Tres jóvenes, que habían coincidido en el camino, empezaron su formación el primer día con el maestro más veterano. El maestro les preguntó: - ¿Qué esperáis de la vida?. El primer joven respondió que siempre había admirado a los maestros, pues personas de todo el mundo recorrían miles de kilómetros para encontrarse con ellos y que les diesen consejo.  "Me gustaría ser un  gran maestro, famoso en regiones y comarcas", recalcó. Expectativas sobre la vida El segundo de ellos contestó que provenía de una familia muy humilde donde apenas les llegaba el sustento. " Quiero ser un gran maestro para tener dinero suficiente para ayudar a familiares, amigos y conocidos con mis riquezas", concluyó. El tercer joven comentó que había oído cómo los mejores maestros tenían poderes extraordinarios. " Me gustaría llegar a tener un gran poder...

El Barquero y el Estudiante

Un día, un joven estudiante naturalista sube con su auto a una vieja barca comandada por un viejito, de cuerpo fuerte y alma curtida. En el viaje el joven, sorprendido por la inmensidad de paisajes del lugar, se bajó de su auto y le pregunto al viejito que estaba ocupado con su trabajo: El Barquero y el Estudiante -Buen día señor, veo que usted lleva mucho que esta en este trabajo. – Si, toda mi vida fui barquero - ¿Y siempre recorrió este mismo camino que estamos recorriendo ahora mismo? - Si, es un camino muy transitado, que me deja el dinero necesario para vivir. - Entonces sabrá usted que son esas hermosas piedras que veo a la orilla, ¿Cómo se llaman? - No señor, disculpe que no sepa responderle, pero no se como se llaman esas hermosas piedras… - Ahhh, entonces, amigo, ha perdido una gran parte de su vida por no conocer la amplia variedad de estas piedras hermosas. El barquero, sin saber que responder, siguió dirigiendo la balsa, mientra...

El anillo del Rey

Una vez, un rey de un país no muy lejano reunió a los sabios de su corte y les dijo: - "He mandado hacer un precioso anillo con un diamante, con uno de los mejores orfebres de la zona. Quiero guardar, oculto dentro del anillo, algunas palabras que puedan ayudarme en los momentos difíciles.  Un mensaje al que yo pueda acudir en momentos de desesperación total. Me gustaría que ese mensaje ayude en el futuro a mis herederos y a los hijos de mis herederos. Tiene que ser pequeño, de tal forma que quepa debajo del diamante de mi anillo". El anillo del Rey Todos aquellos que escucharon los deseos del rey, eran grandes sabios, eruditos que podían haber escrito grandes tratados… pero ¿pensar un mensaje que contuviera dos o tres palabras y que cupiera debajo de un diamante de un anillo? Muy difícil. Igualmente pensaron, y buscaron en sus libros de filosofía por muchas horas, sin encontrar nada en que ajustara a los deseos del poderoso rey. El rey tenía muy próximo ...

El caballo y el cerdo

Un rico hacendado coleccionaba caballos y sólo le faltaba uno de determinada raza. Un día se dio cuenta que su vecino tenía éste determinado caballo, así que trató día tras día de convencerlo de que se lo vendiera hasta que por fin lo consiguió. Un mes después que hiciera la compra el caballo enfermó y llamó al veterinario quien le dijo “su caballo tiene un virus y es necesario que tome este medicamento por tres días consecutivos, luego de ese tiempo veremos si ha mejorado, si no lo ha hecho entonces no queda mas remedio que sacrificarlo”. Un cerdito escuchaba la conversación. El caballo y el cerdo Al día siguiente después que el veterinario le dio el medicamento al caballo y se fue, el cerdito se acercó a el y le dijo “¡fuerza amigo! ¡levántate de ahí, o vas a ser sacrificado!”. Al otro día luego que el veterinario le dio el medicamento al caballo y se fue, el cerdito nuevamente se acercó a éste y le dijo “¡vamos mi gran amigo! ¡levántate, sino vas a morir!, ¡vamo...

El valor

-“Vengo, maestro, porque me siento tan poca cosa, que no tengo fuerzas para hacer nada. Todos me dicen que soy una calamidad, que no sirvo para nada, que no hago nada bien, que soy bastante tonto… ¿Cómo puedo mejorar?…¿Qué puedo hacer para que me valoren más?” El maestro, sin mirarle le dijo: – “!Cuánto lo siento, pequeño saltamontes!. No puedo ayudarte, porque debo resolver primero mi propio problema. Si quisieras ayudarme tú a mí, podría resolver el tema con más rapidez y luego, tal vez te pudiera ayudar.”. – “Encantado”– titubeó el muchacho, aunque una vez más sintió que volvía a ser desvalorizado y vio sus necesidades otra vez postergadas. El valor – “Bien”, asintió el maestro. Se quitó un anillo que llevaba en el dedo meñique izquierdo y dándoselo al chico, agregó: – “Toma el caballo que está allí afuera y cabalga hasta el mercado. Debes vender este anillo y trata de obtener por él la mayor suma posible, pero nunca aceptes menos de una moneda de oro. Ve...

La amistad y los recuerdos

Dos amigos viajaban por el desierto y en un determinado punto del viaje discutieron. El otro, ofendido, sin nada que decir, escribió en la arena: “Hoy mi mejor amigo me pegó una bofetada en el rostro”. La amistad y los recuerdos Siguieron adelante y llegaron a un oasis donde resolvieron bañarse. El que había sido abofeteado y lastimado comenzó a ahogarse, siendo salvado por el amigo. Al recuperarse tomó un estilete y escribió en una piedra: “Hoy mi mejor amigo me salvó la vida”. Intrigado, el amigo preguntó: -¿Por qué, después que te lastimé, escribiste en la arena, y ahora escribes en una piedra? Sonriendo, el otro amigo respondió: -Cuando un gran amigo nos ofende, deberemos escribir en la arena donde el viento del olvido y el perdón se encargarán de borrarlo y apagarlo; por otro lado, cuando nos pase algo grandioso, deberemos grabarlo en la piedra de la memoria del corazón donde viento ninguno en todo el mundo podrá borrarlo.

La luciérnaga y la serpiente

Cuenta la leyenda que una vez una serpiente empezó a perseguir a una luciérnaga.  La luciérnaga huía rápido con miedo de la feroz depredadora y la serpiente al mismo tiempo no desistía. La luciérnaga y la serpiente Huyo un día, dos días y la seguí… al tercer día ya sin fuerzas, la luciérnaga paro y le dijo a la serpiente: -¿Puedo hacerte tres preguntas? -No acostumbro dar este precedente a nadie pero como te a devorar, puedes preguntar, contesto la serpiente!! -¿Pertenezco a tu cadena alimenticia? -No, contesto la serpiente. -¿Yo te hice algún mal? -No, volvió a responder la serpiente. -Entonces, ¿Por qué quieres acabar conmigo? -¡Porque no soporto verte brillar! MORALEJA Muchos de nosotros nos hemos visto envueltos en situaciones donde nos preguntamos: ¿Por qué me pasa esto si yo no he hecho nada malo, ni daño a nadie? Sencillo de responder: ¡porque no soportan verte brillar! Cuando esto pase no dejes de brillar, continua siendo tu mismo, continua ...

La sabiduría de los psicópatas

Es posible que no te des cuenta, pero no todos los psicópatas no son criminales. Por otra parte, tienen ciertos rasgos de carácter que son activos valiosos que nos pueden inspirar. Esto es lo que revela Kevin Dutton, profesor de investigación en psicología en Oxford y autor del bestseller “La sabiduría de los psicópatas”. El psicópata no es (siempre) el que tú piensas Cuando piensas en un psicópata, sin duda te imaginas a uno de estos personajes míticos de película, como Hannibal Lecter, alguien fascinantemente horroroso. Pero sin que te des cuenta, en realidad estás rodeado diariamente por representantes de esta "especie", es decir, por personas que comparten los mismos rasgos de personalidad que los asesinos más macabros, sin que, afortunadamente, se entreguen a las mismas actividades. Ver  Cómo saber si soy un psicópata con 9 preguntas La sabiduría de los psicópatas De acuerdo con estudios realizados por Kevin Dutton, la mayoría de las profesiones representadas e...

La carrera de los sapos

Era una vez una carrera… de sapos. El objetivo era llegar a lo alto de una gran torre. Había en el lugar una gran multitud. Mucha gente para vibrar y gritar por ellos. Comenzó la carrera. La carrera de los sapos Pero como la multitud no creía que pudieran alcanzar la cima de aquella torre, lo que más se escuchaba era: “¡Qué pena! Esos sapos no lo van a conseguir… no lo van a conseguir…” Los sapitos comenzaron a desistir. Pero había uno que persistía y continuaba subiendo en busca de la cima. La multitud continuaba gritando: “… ¡¡¡Qué pena!!! ¡Ustedes no lo van a conseguir!…” Y los sapitos estaban dándose por vencidos, salvo por aquel sapito que seguía y seguía tranquilo y ahora cada vez más con más fuerza. Ya llegando el final de la competición todos desistieron, menos ese sapito que curiosamente, en contra de todos, seguía y pudo llegar a la cima con todo su esfuerzo. Los otros querían saber qué le había pasado. Un sapito le fue a preguntar cómo...

Los tres ancianos

Una mujer que salía de su casa vio a tres ancianos de barbas blancas sentados en el jardín de su casa. “No sé quienes son ustedes, pero deben tener hambre. Por favor, pasen que les daré algo de comer” Los tres ancianos “¿Está el hombre de la casa?”, preguntó uno de ellos. “No, no está” “Entonces no podremos entrar” dijeron los ancianos. Al atardecer, cuando su marido llegó a la casa, la señora le contó lo sucedido. “Ve y dile que yo estoy en casa y que los invito a pasar a los tres” La mujer salió y los invitó amablemente a que pasaran. “Nosotros no podemos ser invitados a una casa juntos” dijo con determinación uno de los ancianos. “¿Por qué?” preguntó la mujer muy intrigada. El anciano con la barba más blanca respondió: “Su nombre es Riqueza” dijo señalando a uno de ellos y señalando al otro agregó: “Su nombre es Éxito, y el mío es Amor… ahora, ve con tu marido y decidan a cuál de nosotros prefieren invitar” “¡Q...

La cobra y el gato (y un ratón)

Erase una vez un gato que cansado de no poder alcanzar al ratón, al ser este más rápido y más listo, decidió ir a ver a una cobra que vivía en el jardín de la casa. Con la zalamería que solo un gato puede tener comenzó a hablar con la cobra: -¿Sabes gran serpiente? Hay un ratón que presume de ser más rápido y más listo que tú –decía ronroneando. La cobra y el gato (y un ratón) -¿Y? – Contestó la serpiente con cierto interés. -Dice que cualquier día aprovechando que te haces vieja te matará y se quedará con tu territorio – dijo regocijándose el gato al haber captado el interés de la cobra –y es muy fuerte ese roedor, si tiene una oportunidad... -¿Y dónde se esconde ese ratón? – preguntó la serpiente totalmente levantada. -Junto al agujero que hay al lado del reloj de pie – contestó el gato sin poder esconder su satisfacción. Al día siguiente la cobra esperó detrás del reloj a su victima. No pasaron más de 5 segundos desde que el ratón asomas...

El futuro marido

Mi novia y yo habíamos salido durante mas de un año, y decidimos casarnos. Mis padres nos ayudaron en toda forma posible, mis amigos me apoyaban. Y mi novia era un sueño. Solo había una cosa que me molestaba mucho, y era la mejor amiga de ella. Era inteligente y sexy, y a veces flirteaba conmigo, lo que me consternaba. Ver Cómo ser el mejor amante El futuro marido Un día, la amiga de mi novia me hablo por teléfono y me pidió que fuera a su casa a ayudarle con la lista de los invitados a la boda. Así que fui para allá. Ella estaba sola, y cuando llegue, me susurró que, ya que me iba a casar con su mejor amiga, y tomando en cuenta que ella tenia ciertos sentimientos y deseos hacia mi persona, y que ya no podía aguantarse mas, y que antes que me casara y comprometiera mi vida a su mejor amiga, quería hacer conmigo el amor una sola vez. ¿Qué podía decir? Estaba totalmente sorprendido, y no pude decir palabra. Así que me dijo, “Iré al cuarto, y si tu lo deseas, entra y me ...

“Las 33 estrategias de la guerra”, de Robert Greene

El estadounidense Robert Greene ofrece con el libro "Las 33 estrategias de la guerra" una visión global de las principales estrategias militares. Basa su síntesis en los cinco tipos principales de la psicología militar - la guerra contra uno mismo, guerra en equipo, la guerra defensiva, la guerra ofensiva y la guerra no convencional - y identifica lo que llama "Las 33 estrategias de la  guerra" como treinta y tres principios que cualquier líder debe tener absolutamente en cuenta tanto en la preparación como en las operaciones militares. Ver libro “Las 33 leyes de la guerra”, de Robert Greene Estos treinta y tres axiomas son cada uno el objeto de un capítulo, siempre estructurado de la misma manera: un resumen muy breve como introducción, varios ejemplos históricos puestos en perspectiva con citas e interpretados por el autor, un relato corto sobre estas imágenes, un argumento de autoridad prestado de un gran estratega, y finalmente un párrafo que contradice ...

La moral del banquero

Una tarde un famoso banquero iba en su limusina cuando vio a dos hombres a la orilla de la carretera comiendo césped.  Preocupado, ordenó a su chófer detenerse y bajó a investigar. La moral del banquero  Le preguntó a uno de ellos: – ¿Por qué están comiéndose el césped? – No tenemos dinero para comida. – dijo el pobre hombre – Por eso tenemos que comer césped. – Bueno, entonces vengan a mi casa que yo los alimentaré – dijo el banquero. – Gracias, pero tengo esposa y dos hijos conmigo. Están allí, debajo de aquél árbol. – Que vengan también, – dijo nuevamente el banquero. Volviéndose al otro pobre hombre le dijo: – Usted también puede venir. El hombre, con una voz lastimosa dijo: – Pero, Sr., yo también tengo esposa y seis hijos conmigo! – Pues que vengan también. – respondió el banquero. Entraron todos en el enorme y lujoso coche. Una vez en camino, uno de los hombres miró al banquero y le dijo: – Señor, es usted muy buen...