Indios y hospitales


Hospital
Hospital

En el Siglo XIX, preguntado un indio de las praderas por un pastor protestante de porqué no quería ser curado en un hospital, le respondió que no se le ocurriría entrar a un lugar donde los rostros pálidos entran enfermos y salen en cajas de pino. 


En el S. XXI, el concepto de  hospital me desconcierta. En cualquier hospital hacen virguerías en cuanto a cirugía. Es asombroso lo que se ha adelantado en este campo, tanto que me asalta la duda de si se está aplicando el refrán de “a quien sólo tiene un martillo, todo le parecen clavos”. De todas formas, me descubro ante estos avances.

Creo que un hospital, aún así, no todo debe ser rajar, hacer bricolaje de “pata negra” y cerrar. Sólo en uno de los Hospitales que últimamente he visitado se podía abrir la ventana. ¿Por qué les cuento esto de la ventana? Hace poco, visitando a un paciente, éste sufría de retención de gases y de lo que no eran gases. El caso es que le solucionaron el problema. Mediante un tubo, claro. En estos sitios, como pongas mala cara, te ponen un tubo por cada orificio corporal, por si acaso. Ya saben: “Fulano está entubado, pobrecito”. El caso es que como consecuencia del remedio introducido por la puerta trasera, la atmosfera se podía cortar; y claro, la ventana no se podía abrir, pues carecía de manivela. Preguntamos al personal sanitario si la podían abrir, y decían que la llave sólo la tenía la señora de la limpieza y que las ventanas estaban condenadas para evitar suicidios. Al día siguiente, nos hicimos con una llave inglesa y logramos abrir la ventana para evitar que el paciente (y personal cercano) se suicidara en sus propios gases. También recuerdo que en muchos hoteles ocurre lo mismo, y que en algunos existen ventanas anti-suicidios que si que se pueden abrir. 

Hospital
Hospital
Alucino de cómo en un lugar donde se debe curar no se renueve el aire de forma natural, porque hablar del aire acondicionado daría para otro post. Conozco muchos ancianos que entran con una dolencia al hospital y salen listos de papeles con otra enfermedad contraída allí. Hace unos años me realizaron una pequeña operación y lo último que le dije al anestesista antes de dormirme era que a ver si limpiaban la salida del aire acondicionado del quirófano, que se veía bastante negra.

Da que pensar. Parece que nos hemos olvidado que el aire puro, el sol y el ayuno curan lo suyo. Tal vez el indio tenía cierta razón…







La naturaleza fractal de Juan Español

Fractal, fractales en la naturaleza
Fractal. Brocoli.
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Fractal. Lo pequeño como lo grande, da igual  la escala, siempre el mismo patrón, el mismo diseño. 

Fractal.Así es la Naturaleza. El ser humano no podía ser menos.



Si le interesan los fractales, aquí puede ver mas fractales en la naturaleza

Fractal.El ciudadano Juan Español trabajaba desde hace pocos años haciendo chapucillas de albañil. Acababa de cumplir la veintena,  se iba de casar y estaba hipotecado como casi cualquier españolito. Había trabajo, la construcción iba a toda máquina.  Tanto trabajo  tenía que contrató a otros tres curritos más en la cuadrilla. Quería ampliar más el personal, pero no encontraba a nadie que quisiera trabajar de “paleta”. Entonces empezaron a llegar inmigrantes a espuertas y Juan amplió el negocio. Y comenzó a ganar dinero como nunca hubiera imaginado.  Se compró un potente coche alemán, vendió el pisito y se compró un chalet en una zona residencial, la decoración era pelín hortera.  Ganaba mucho y gastaba más. Mucho más.


Fractal
Fractal.
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Fractal. Daba igual, porque el banco no sólo no le atosigaba con sus deudas, sino que le animaba a pedir más créditos. Todos los años se iba de vacaciones al Caribe con su mujer y su hija pequeña, ya no se hablaba con sus amigos del barrio, ahora era rico, y además, se lo creía. Daba gusto verle en la barra del bar, con el BMW en la puerta, moreno, en camiseta marcando bíceps de gimnasio y esteroides, con sus cadenas y pulseras de oro y partiendo la pana: el más listo y el que más follaba de toda la parroquia tabernaria. Tuvo un rollete con la hermana de un peón de su cuadrilla: Tania, rumana ella, un pedazo de hembra, que acabo de querida y mantenida. La moza mandaba a su familia en Bucarest todo lo que Juan le daba. Hoy tiene un buen restaurante en su país.

La legítima de Juan se convirtió en su ex mujer, y gracias a una abogada feminista le sacó una más que buena pensión. Juan no lo acabó de asumir, polvillos blancos entraban por su nariz. Uno de sus capataces era quien llevaba el negocio. Y era quien le sisaba cada vez más, cómo no. Manolo, su hermano, también albañil, siempre trabajó como antes, hizo sus dineros en tiempos de vacas gordas, se compró un buen piso, un coche nuevo de gama media, ahorró y hasta invirtió algo en Bolsa. No se le subió el éxito a la cabeza, pero no lograba enderezar a su hermano.
Fractal, fractales en la naturaleza
Fractal. Ver mas fractales en la naturaleza

Las vacas gordas fueron perdiendo peso y ahora son flacas. Juan está en el paro, ha malvendido su chalet, su coche y sus oros. El banco y los acreedores le persiguen aun sabiendo que nunca cobrarán, Tania se fue a Rumanía, y además, para acabarla de joder, Juan no logra desenganchase de la cocaína. Un nuevo rico venido a menos. En la barra del bar, ya no corta la pana, ahora no va porque no le fían. Su hermano Manolo pasa de pasarle más dinero, y ya no se hablan. Se acabó la fiesta. Ahora viene el resacón, y es de los que hacen época.


Fractal. ¿Le suena? Seguro que lo ha visto más de una vez. Tal vez sea el caso de algún vecino. O el de su Ayuntamiento, el de su Autonomía (de las 17 sub-Españas), o el del Gobierno de España.O el de casi todos los Juan Español que son muchos y por ahí andan como pollo sin cabeza.

Casi se me olvida, como echan de menos la fiesta, si usted tiene ahorrillos, cuídese porque van a por ellos. Como el yonki a la heroína y el toro al trapo.

Fractal. Lo pequeño como lo grande, da igual  la escala.

Sin animo de desanimar

En España tenemos la impresión de que en lo económico, vamos a ir camino de Grecia, y que tras haber llegado al borde del abismo, tras un increíble acto de audacia, daremos un paso al frente. Con un par (de bolsillos vacios y puestos del revés). Eso si no nos hemos tirado hace tiempo a la piscina hace tiempo y estamos cayendo más hondo que Argentina…

En fin, el tiempo lo dirá. También se dice por la calle, que la crisis no es sólo económica, que es algo más profundo.  Que afecta a educación, valores, etc. No seré yo quien les quite sus razones.  Pero tras ver lo que se estudia en las escuelas no me extrañan ciertas cosas. Sobre todo al comprobar lo que no se estudia. Se ha implantado una asignatura llamada “educación para la ciudadanía”. Y como idea no estaba mal, pero al ver los contenidos, me temo que algo falla. Hay temas muy interesantes, pero no he encontrado nada sobre reglas de urbanidad y de lo que yo entiendo por “educación”. Curioso, ¿verdad? Tampoco aparece nada sobre nociones de economía doméstica. Qué despiste mas oportuno, a lo mejor es que nos querían a todos arruinados.Aunque ya saben que a veces soy muy mal pensado para intentar acertar. Ya se sabe, piensa mal y ...

Muchos males actuales y futuros se podrían arreglar explicando que se debe ceder el asiento a las personas mayores, que las papeleras no son exóticos monumentos urbanos, que ensuciar paredes con pintura en spray no es de buen talante ni talento, que escupir al suelo será muy ecológico pero es una guarrada, en fin detallitos de este tipo, por el que seguro que algún ministro y ministra me llamará carca, facha y lindezas semejantes. Espero no haber pensado en demasía pues en esta tierra donde vaga errante la sombra de Cain, por cada cabeza que piensa, diez le embisten.

Si se hubiera explicado que no se puede gastar mas de lo que se tiene y no se puede uno endeudar mas de lo que no se pueda devolver, tal vez no estaríamos en éstas. Esto lo sabían nuestros abuelos, fueran catedráticos o gañanes.  Pero esto lo digo de forma sostenible, ecológica, con talante y respetos al máximo. Por favor.