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Las dos pesadillas

Las dos pesadillas que un hijo le cuenta a su padre y las moralejas que de ellas se desprende.


—Buenos días, papá.

—¿Has dormido bien, hijo mío?

—Sí, pero tuve dos sueños extraordinarios.

He aquí el primero: un perrillo hacía dar vueltas a una rueda en la herrería. La rueda, al voltear, movía un fuelle que servía para avivar el fuego de la fragua. El herrero ponía sobre el hogar largas tiras de hierro que retiraba cuando ya estaban enrojecidas, machacando sobre ellas con el martillo para hacer los clavos. De tiempo en tiempo, cuando el perro se fatigaba y la rueda comenzaba a voltear más lentamente, el herrero, enojado, hería al perro con alguno de aquellos fierros candentes. Entonces la pobre bestia se lanzaba sobre la rueda y la hacía girar con precipitación. Pero después de mucho trabajar con la rueda, el perro, debilitado ya, se detuvo de pronto y no quiso moverla más. Entonces el herrero, sin compasión alguna, descuelga un látigo que hay sobre la pared, y se pone a fustigar al perro. El animal resiste sin quejarse; pero, a cada golpe, la bestia va agrandándose: primero es como un lobo, después como un tigre, luego como un león. Por último, es ya como un monstruo gigante que vomita llamas por ojos y boca. Aquellas horribles lenguas de fuego crecen y crecen, y acaban por abrasar y matar al herrero y por incendiar la fragua.... Me preparo a dar grandes voces para pedir auxilio, cuando despierto... ¡Qué sensación tan horrible!.... Esto es lo que se llama una pesadilla, ¿no es así?

Las dos pesadillas
Las dos pesadillas
 —Sí, hijo mío, eso es una pesadilla; pero veo que tu sueño tiene un gran sentido. Significa que no hay que maltratar ni oprimir jamás a nadie, porque la injusticia puede transformar a los hombres, como sucedió con el perro, en bestias feroces que crecen y crecen y acaban por destruirlo todo. Este es el sentido de tu primer sueño; veamos el segundo.

—En el segundo sueño sentía yo un gran terror de algo que corría tras de mí. Sin saber qué era lo que me perseguía, huía yo a toda prisa; pero aquello que iba tras de mí, se acercaba más y más, a medida que yo más corría. Y a medida que se me acercaba, yo me lo figuraba más grande, más terrible, más espantoso. Ya me sentía perdido, en las garras de aquello, cuando se alzó de pronto frente a mí una figura graciosa, llena de calma y sonriente, que me dijo: «Nada temas, pequeño; detente, vuelve tus pasos hacia atrás, ármate de valor y lánzate sobre lo que tanto estás temiendo; es preciso que lo veas frente a frente». Esa bella figura y esas alentadoras palabras me dieron valor. Me volví hacia la gran forma negra que me perseguía, la vi frente a frente, y me puse a correr tras ella. Entonces, a medida que yo corría en su seguimiento, la forma negra se alejaba más y más, disminuyendo, esfumándose, hasta que de pronto se desvaneció por completo convertida en humo. Y entonces desperté contento y tranquilo, como quien se ve libre de un pesado fardo.

—Es una verdad exacta lo que has soñado, hijo mío. Si el miedo y la cobardía te obligan a huir, siempre te parecerá que los monstruos más terribles y los peligros más fieros corren tras de ti. Pero si te detienes, si les ves frente a frente, si les resistes, si les acometes, entonces todo eso que te hacía temblar huirá deprisa, desvaneciéndose como el humo Vence el miedo, hijo mío, y estarás tranquilo y sereno.


Los sueños de invierno de la brizna de hierba

Una brizna de hierba dijo a una hoja caída de un árbol en otoño: 


-¡Cuanto ruido haces al caer! Espantas todos mis sueños de invierno. 

Los sueños de invierno de la brizna de hierba
Los sueños de invierno de la brizna de hierba
La hoja replico indignada:  -¡Tú, nacida en lo bajo y habitante de lo bajo, eres insignificante e incapaz de cantar! ¡Tu no vives en las alturas y no puedes reconocer el sonido de una canción! 

La hoja de otoño cayó en tierra y se durmió. Y cuando llegó la primavera despertó nuevamente de su sueño y era una brizna de hierba.  

Y cuando llegó el otoño, y fue presa de su sueño invernal, flotando en el aire empezaron a caerle las hojas encima. Murmuró para sí misma: 

 -¡Oh, estas hojas de otoño! ¡Hacen tanto ruido! ¡espantan todos mis sueños de invierno!


Cómo dejar de ser mediocre

Muchas personas quedan atrapadas en la mediocridad. Creo que una de las razones principales es no se atreven a ser diferentes.


Necesitas ser diferente si quieres estar por encima de la media y abandonar la mediocridad 


No sé tú, pero una de las cosas me temo en la vida es mediocridad. Para mí, la vida es demasiado preciosa para vivirla en la mediocridad. La vida es una oportunidad de oro, y debemos utilizarla tan bien como nos sea posible. Vivir en la mediocridad significa que no utilizamos como deberíamos esa oportunidad tan buena.

Cómo dejar de ser mediocre
Cómo dejar de ser mediocre

"Seguir a la manada es una ruta segura hacia la mediocridad." Patti Wilson

Desafortunadamente, muchas personas quedan atrapadas en la mediocridad. Creo que una de las razones principales es no se atreven a ser diferentes. Necesitas ser diferente si quieres estar por encima de la media y abandonar la mediocridad. La pregunta es: ¿te atreves a ser diferente?

Esta pregunta puede no ser fácil de contestar, pero cómo la respondas será la diferencia entre excelencia y mediocridad. Estas son algunas preguntas más específicas para ayudarte a comprobarlo tú mismo y empezar a tomar acciones:

1. ¿Tienes un sueño? 


Esta es la primera pregunta que debes hacerte. Creo que una de las principales razones de ... SEGUIR LEYENDO...


¿Sabes si estás despierto o estás soñando?

Un cuento de Lie Zi, en la Dinastía Han, en China, narra que una vez un cazador viejo que caminaba por el bosque divisó un venado. 


Se acercó sin hacer ruido. Disparó su arco con tanta fortuna y habilidad que el venado cayó muerto allí mismo. Siendo imposible cargar al venado, el cazador lo cubrió con hojas para venir con ayuda al día siguiente. 

¿Sabes si estás despierto o estás soñando?
¿Sabes si estás despierto o estás soñando?
Camino a su casa, el cazador trató de recordar el sitio en el que había escondido al venado. No lo pudo hacer. Recordaba detalles, pero no el lugar exacto. Tan desesperado estaba el cazador viejo que comenzó a hablar en voz alta consigo mismo, narrando partes descriptivas del lugar, pero vagamente. Al final, pensó el viejo que si no podía recordar el sitio, eso se debía que todo había sido un sueño. 

Pero ese cazador no estaba solo. Había sido escuchado por otro cazador que usando la información que le había sin querer proporcionado, pudo encontrar el lugar en el que el venado había sido escondido. Siendo más joven y fuerte, cargò el venado y lo llevó a su casa. Allí contó a su mujer: “Un cazador viejo soñó que había matado a un venado y olvidado dónde. Yo encontré al venado, por lo que ese sueño debe ser verdad.”

La esposa le dijo, “Quizá haya sido que tú soñaste escuchar a otro cazador. Ya que...

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10 razones por las que no he logrado mis sueños

Un día tuve que detenerme y hacerme seriamente esta pregunta pues me había dado cuenta de que el tiempo no se había detenido a mis quince años cuando soñaba con ganar el mundo para mí. 


Pasados los treinta años, tenía varios proyectos, aspiraciones, sueños y metas no cumplidas y necesitaba entender cómo llegar a ellas a la mayor brevedad y con menos sacrificio.


Comencé entonces a buscar alternativas de trabajo que me permitieran compartir más con mi familia, lograr mayores niveles de libertad, realizar mis actividades preferidas y aportar a la sociedad, todo esto haciendo, por una vez en la vida, tareas que disfruto hacer como componer e interpretar canciones y enseñar a otros.

10 razones por las que no he logrado mis sueños
10 razones por las que no he logrado mis sueños
El camino hacia la realización de mis sueños me fue llevando poco a poco por una emocionante ruta de autoconocimiento en el que se descubrían poco a poco las verdaderas razones de mi estancamiento, tanto en actitudes mías como en las de los demás, razones que se convirtieron en las lecciones irrepetibles que la vida me regalaba día tras día.

La respuesta a la pregunta “¿por qué no he logrado mis sueños?” me ha sido respondida múltiples veces a través de diferentes creencias limitantes y respuestas de auto – sabotaje que sólo sirven para mantenernos al margen de la mediocridad y a años luz del éxito.

Estas son las 10 razones por las que no he logrado mis sueños:

1. Por no creer.


No creer en mí mismo, en los demás, en que un trabajo puede funcionar para mí, en que yo puedo hacerlo, en que otras personas también pueden, en que el dinero llegará, en que estaré en salud. Creer, siempre creer es como la llave que nos abre la puerta del camino porque lo que no creemos automáticamente deja de existir para nosotros. Y si no existe, nunca lo podremos ver.

2. Por no cumplir.


La palabra empeñada parece haber perdido su valor, pues hacemos promesas, fijamos citas para a una hora, una fecha y luego violamos todo alegremente porque en nuestra lista de prioridades los lugares varían rápidamente en base a nuestros intereses y por esto perdemos grandes oportunidades, perdemos relaciones que pueden ser determinantes en nuestro futuro y sobre todo perdemos tiempo, que es un recurso imposible de recuperar.

3. Por no invertir.


Puede ser que creamos que las cosas vendrán del cielo y que no requerirán de nuestro esfuerzo o de nuestro dinero. Esto es completamente falso y es la creencia más generalizada. A pesar de que implique un gran riesgo, siempre debemos estar a la disposición de invertir en la medida de nuestras posibilidades, porque invertir es como sembrar: cosecharemos siempre en la misma proporción. Claro que, igual que en la siembra, depende también del terreno en el que caen nuestras semillas, por lo tanto debemos estar preparados para perder, inclusive perderlo todo y volver a comenzar. En este caso diremos como Tomas Alba Edison: Muchos fracasos de la vida han sido de hombres que no supieron darse cuenta de lo cerca que estaban del éxito cuando se rindieron.

4. Por no estudiar.


Nadie es propietario de todo el conocimiento, ni existe un conocimiento absoluto. Casi todo ...
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