21 de septiembre de 2009

Las cosas del querer


Para conseguir algo hacen falta tres cosas: querer, poder y saber. Dicho en lenguaje de estrategia: voluntad de vencer, libertad de acción y capacidad de ejecución. Y donde hay varios contendientes, rivales o como les quiera llamar, hay que emplear alguna estrategia, porque lo que es seguro es que la van a emplear contigo. Si no se lo cree, analice la campaña de Gandhi, ha leído bien, de Gandhi, para lograr la independencia de la India respecto al Imperio. No excluyó ninguno de estos principios: quiso, pudo y supo hacerlo. Hay otros principios secundarios, pero el tema daría para otros artículos.

¿Por qué le cuento esto? Porque me da la impresión que el bando en el que Usted y yo estamos, ya no se aplican todos los principios. Tal vez se use una apariencia de tales, pero creo que ha renunciado a la voluntad de vencer. Hemos perdido el empuje, la juventud y el vigor. De hecho, la población envejece a gran velocidad, por lo menos en la Vieja Europa. Con la edad física se envejecen las mentes y las voluntades. Sólo otro rival, Japón, está en similar tesitura. Disfrutamos de un cálido y decadente otoño como civilización, a la sombra de grandes glorias pasadas y de un elevado nivel de vida. La descreída Europa y la antaño también pujante USA, sólo piensan en disfrutar de la Pax del Imperio. De nuestro bando, sólo Iberoamérica, a mi entender conserva cierto vigor y juventud, pero su vecino gringo del norte la tiene dividida, como siempre. Esto es lo que hay por nuestra cultura que se remonta a Atenas y Esparta, a Roma y Constantinopla. Se agota. ¿Ejemplos? Póngalos Usted en los comentarios, tanto a favor como en contra de estas ideas. El conflicto de Afganistán y el deseo de tirar la toalla es una buena prueba a lo que cito, pero hay más. Muchos mas.

Sin embargo, estas tres preguntas también puede usarlas para estudiar otros competidores del Siglo XXI: China, el Islam, Rusia, India, Persia, Turquía, o los que Usted considere. A ver qué conclusiones obtiene Usted sobre el querer, poder y saber. Tal vez se haga una idea del mundo que viene.

Por cierto; si Usted, su empresa, negocio o lo que sea, compite con alguien, también puede usar este sencillo análisis. Y si me dice que no le hace falta todo esto, porque es muy belicista, no se engañe, Jesucristo, Mahoma, Buda, Sócrates y tantos otros grandes hombres quisieron, supieron y pudieron. Todo tiene su estrategia.

 “Querer, saber y poder. Si falla cualquiera de estas condiciones, estás asegurando el fracaso y tú no quieres que eso ocurra. Querer es tener la firme voluntad de lograr el objetivo propuesto. Implica fe en uno mismo, convencimiento de que es posible, deseable y realizable la empresa propuesta. Más hace el que quiere que el que puede. Saber es adquirir o conocer cómo usar los conocimientos que tenemos para conducir nuestras actividades hacia donde nos interese. Debes siempre preocuparte en tener conocimientos sobre todas las actividades que realices. Nadie intenta domar una fiera sin saber cómo se hace, te destrozaría. Poder hacer algo quiere decir que ninguna circunstancia o voluntad ajena estorbará tus acciones. Siempre debes conservar la capacidad de poder hacer lo que te propones y si estás enfrentado a alguien, negarle o interferirle esta necesidad, pues en verdad, es una necesidad.”  


5 comentarios:

  1. muchas gracias. seguiremos tu consejo! visitaremos tu blog más seguido.

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  2. hay un dicho en inglés, no me acuerdo cómo era exactamente pero venía a decir when there is a why there is a way... o algo así.

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  3. Hasta el más pacifista, tiene su lado belicista y su estrategia de confrontación, si se dice lo contrario mienten como bellacos, la estrategia siempre esta presente, ahora falta desarrollarla bien. Muchos tenemos el saber y el querer, pero ¿donde conseguir el poder?, hay el poder.

    Estoy leyendo tranquilamente Manual y espejo de cortesanos, ya te comentare varias cosas.

    Un saludo

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  4. Hola Carolus:
    Su entrada es válida para el quehacer diario. Hacemos porque queremos, podemos y sabemos, que traducido en otras palabras es el trabajo y el comportamiento diario.

    Una vez leí que los imperios duran en promedio unos ciento cincuenta años. Si creo que estamos en el otoño de la hegemonia de la cultura occidental (quizás más cerca del invierno de lo que parece). Y vendrá nuevamente el tiempo de confrontación, para dominar al resto....
    Saludos

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  5. Si, es una lástima ver como Europa se queda en el pasado, disfrutando de su sueño poshistórico mientras no ve cómo las fuerzas de oriente se la están comiendo. El único país de Occidente que parece tomar su rol hegemónico en serio es los Estados Unidos. Nosotros en América Latina tenemos contradicciones demasiado profundas; entre nuestra pertenencia a Occidente heredada del Imperio Español y el recuerdo traumático del indigenismo. Esa dialéctica es totalmente destructiva, y nos mantiene reducidos.
    Por otra parte, yo diría que la debilidad de Occidente se debe a su nihilismo, a su falta de fe en sí mismo, en su propio pasado cultural y en su religión. Nos hundimos en un individualismo escéptico y en una autocrítica suicida. Sólo hay que echar un vistazo a las culturas orientales como tu dices, y comprender su naturaleza fuertemente autocrática y contraria con nuestra tradición de libertad para ver que nosotros somos los mejorsitos de ésta fiesta.

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