12 de septiembre de 2012

El Arte de la Felicidad


La felicidad según Schopenhauer. 


Tallulah Murphy recupera algunos consejos para alcanzar la felicidad del gran pesimista: Schopenhauer. En el libro El arte de ser feliz (Herder), se disfraza de optimista. No todos los filósofos han escrito un manual para conseguir la felicidad. Con frecuencia, la felicidad es tomada como una aspiración fútil, frívola, propia de gentes sin grandes alcances. 


El Arte de la Felicidad
El Arte de la Felicidad
Me cuentan en la redacción de Filosofia Hoy que el concepto de “felicidad” a nuestros lectores les parece subproducto de la literatura de autoayuda. Por llevar la contraria, ya que desde Nueva York no voy a oír las críticas, me he sumergido en los consejos de autoayuda escritos por el maestro supremo del pesimismo; convencido como estaba de que la vida de los humanos oscila entre el dolor y el aburrimiento.

Schopenhauer no se lanza alegremente a una carrera de escritor de libros de autoayuda. De modo resignado pone su talento al servicio de la prudencia, no con la alegría atolondrada de los manuales al uso. Ni siquiera se promete a sí mismo alcanzar la felicidad (eudemonología, eudaimonia o arte de ser feliz en la medida de lo posible), sino meramente evitar las penurias y los golpes del destino con la esperanza de que al menos la ausencia de dolor nos proporcione bálsamo para nuestro corazón decepcionado.

Si puedo tratar de hallar la columna esencial del pensamiento de nuestro Arthur más querido sería: nada como la prudencia para no ser atrapado por la desdicha. ¿No es delicioso? Lejos de nosotros la loca seducción por el riesgo; solo la contemplación puede proporcionar alguna felicidad; la volición es como jugar con un revólver cargado; contemplar la vida y reducir nuestros actos a la mínima exigencia de la búsqueda del sustento imprescindible.

A continuación os propongo una selección de entre las 50 reglas de Schopenhauer para conseguir la eudaimonia:

Regla número 2 de la felicidad: 

Evitar la envidia. Sabemos cuán cruel e implacable es la envidia y, sin embargo, nos esforzamos sin cesar en suscitarla en los demás. ¿Por qué?

Regla número 4 de la felicidad: 

La resumiría en: contén tus pretensiones en los límites de lo que posees.

Regla número 5 de la felicidad: 

La medida del dolor, o de su ausencia, está en nuestro interior y no en las circunstancias externas, de modo que evitar ilusiones o comparaciones injustificadas prepara tu ánimo para entender el conjunto de tu vida con ecuanimidad inalterable.

El Arte de la Felicidad
El Arte de la Felicidad

Regla número 6 de la felicidad:

Hacer con buena voluntad lo que se puede y tener la voluntad de soportar el sufrimiento inevitable.

Regla número 7 de la felicidad: 

Reflexionar a fondo sobre una cosa antes de emprenderla y una vez llevada a cabo no angustiarse con los resultados, sino desprenderse plenamente del asunto.

Regla número 10 de la felicidad:

Sométete a la razón si quieres someterlo todo.

Regla número 12 de la felicidad: 

Nada será tan provechoso como comportarse de manera no llamativa y hablar muy poco con los demás, pero mucho consigo mismo.

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4 comentarios:

  1. Hola Carolus:

    Yo que creo es que uno mismo se forja su felicidad, que no necesariamente está en el éxito obtenido o el dinero ganado. Son las pequeñas cosas: La familia, el amor por hacer bien las cosas y la alegría de vivir.

    No envidiar es un punto básico. Mi papá me dice siempre: No envidies. Si lo quieres, ganatelo...

    Saludos

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    1. Vale mas ser enviado que envidioso, pero lo mejor es no ser ni lo uno ni lo otro. Es inevitable ser envidiado, por eso hay que ensombrecer los méritos propios

      Saludos, Manuel

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  2. Buenas reglas para conseguir la felicidad. Abundando en la nº 4, me identifico mucho con la idea que habla de disfrutar de las cosas pequeñas. Para ser feliz no es imprescindible tener mucho dinero. A veces, un buen paseo, un buen libro o una animada conversación son suficientes. Sobre todo si hay risas por medio, porque la felicidad no es un estado permanente sino ratitos sueltos.
    Un saludo.

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    1. Las cosas que dan la felicidad no suelen costar dinero, es mas, no se pueden comprar.

      Saludos, Cayetano

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