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El consumo responsable te da felicidad

No es un secreto: el (sobre) consumo no es un camino hacia la felicidad. Tampoco te la da el negarse a consumir. La solución es realizar un consumo responsable


¿Y si, sin dejar de consumir por completo, la solución para encontrar un equilibrio saludable para nosotros, así como para el planeta, fuera convertirnos en compradores más responsables? Descúbrelo en tres puntos.


No hace mucho, la sociedad de consumo prometía a todos la felicidad a través de una simple acción: comprar. Para asegurar sus ventas al máximo, la industria no ha parado de desarrollar la oferta de productos disponibles según el principio: "la oferta crea su propia demanda". ¿El resultado de esta lógica consumista? Compras sobrecargadas, productos tecnológicos que tienen que ser cambiados con la mayor frecuencia posible.... Para el consumidor, esta inyección constante de productos siempre está por encima de todo, lejos de hacerte feliz, te desvía de otros caminos posibles de desarrollo. Detén el consumo excesivo, favorece el pequeño comercio y compra productos respetuosos con el medio ambiente. Estas son una de tantas formas de avanzar hacia un consumo responsable, más consistente y más sostenible.

El consumo responsable te da felicidad
El consumo responsable te da felicidad

Consumir por consumir no te hace feliz.


En el libro “El precio del materialismo”, Tim Kasser, profesor de psicología, demuestra que una vez que tenemos cubiertas las necesidades básicas (comer, beber, protegernos del frío o del calor), todo es extra, no nos trae un excedente de felicidad. Una declaración que invita a reconsiderar el lugar que le damos al consumo en nuestras vidas. La idea no es decir que es necesario dejar de consumir a cualquier costo. Pero en las sociedades occidentales, el acto de comprar no ocupa el lugar que debería tener. En lugar de ser algo que cubra nuestras necesidades básicas, se ha convertido en un fin en sí mismo, en una relación privilegiada con la sociedad y en una forma de sentirnos realizados. El consumo no está vinculado a la felicidad individual. Debemos cuestionar otros modos de participación, menos codiciosos para el planeta y la billetera, pero especialmente más beneficiosos para el individuo. "

Restringir el lugar del consumo en nuestras vidas ahorraría tiempo y dinero para invertirlo en diferentes actividades significativas, ya sean culturales, deportivas, asociativas... porque consumir de manera responsable es ir más allá de la simple compra. Hay que dar una orientación más global y positiva al acto de comprar. Elegir un consumo responsable te creará un sentimiento de felicidad y no te llevará hacia una enloquecida acumulación de bienes.


Céntrate en lo que depende de ti y serás feliz

El secreto de la felicidad es muy simple, céntrate en lo que depende de ti y acepta sin actuar las que no dependen de ti.


Qué depende de ti


En cuanto a todas las cosas que existen en el mundo, unas dependen de ti, otras no dependen de ti. De ti dependen; tus opiniones, tus movimientos, tus deseos, tus inclinaciones, tus aversiones; en una palabra, todas tus acciones. Las cosas que no dependen de ti son: el cuerpo, los bienes, la reputación, la honra; en una palabra, todo lo que no es nuestra propia acción.

Las cosas que dependen de ti son por naturaleza libres, nada puede detenerlas, ni obstaculizarlas; las que no dependen de ti son débiles, esclavas, dependientes, sujetas a mil obstáculos y a mil inconvenientes, y enteramente ajenas. Recuerda pues que, si tú crees libres, a las cosas por naturaleza esclavas, y propias, a las que dependen de otro; encontrarás obstáculos a cada paso, estarás afligido, alterado, e increparas a Dios y a los Hombres.

Céntrate en lo que depende de ti y serás feliz
Céntrate en lo que depende de ti y serás feliz
En cambio si tú tienes, a lo que te pertenece, como propio y, a lo ajeno como de otro; nunca, nadie, te forzará a hacer lo que no quieres ni te impedirá hacer lo que quieres. No increparás a nadie, ni acusarás a persona alguna; no harás ni la más pequeña cosa, que no desees; nadie, entonces, te hará mal alguno, y no tendrás enemigos, pues nada aceptarás que te sea perjudicial. Aspirando entonces a tan grandes bienes, recuerda que tú no debes trabajar mediocremente para lograrlos, y que, en lo que concierne a las cosas exteriores, debes enteramente renunciar a algunas y diferir otras. Pues si buscas armonizarlas, y ambicionas estos bienes y también riquezas y honores, quizá no obtengas ni siquiera éstos últimos, por desear también los otros; pero con toda seguridad, no obtendrás los únicos bienes con los que logras tu libertad y felicidad.

Así, ante toda fantasía perturbadora, está presto a decir: “tú no eres sino una imaginación, y en absoluto eres lo que parece”, enseguida examínala con atención y ponla a prueba, para ello sírvete de las reglas que tienes, principalmente con esta primera que es, a saber: de si la cosa que te hace penar es del número de aquellas que dependen de ti o de aquellas que no están en tu poder. Di sin titubear: “Esa en nada me atañe”.

Los deseos


Recuerda pues que: el objeto de tus deseos, es obtener lo que tú deseas, lo que anhelas; tú no te lamentarás de nadie; no acusarás a nadie, no harás nada, ni siquiera la cosa más pequeña, sin que corresponda a tú deseo; entonces, nadie te hará mal, y no tendrás enemigos, pues nada que no desees te motivará. Y que, el objeto de tus temores, es evitar lo que temes. Quien no logra lo que desea es desafortunado, y quien cae en lo que teme es miserable. Si no rechazas sino lo que no corresponde a tu verdadero bien, y que depende sólo de ti, entonces nunca caerás en lo que no deseas.

En cambio si te empeñas en huir de lo que temes, como la muerte, la enfermedad, la pobreza, serás miserable. Si tal ha sido tu elección, conduce entonces tus miedos, y pásalos de las cosas que no dependen de ti, a las que sí dependen; y, en cuanto a los deseos, suprímelos enteramente, por el momento. Pues si tú deseas alguna cosa que no está en tu poder, necesariamente, estarás fracasado; y, en cuanto a las cosas que están en tu poder, no estás en estado aún de saber cuál es la que deseas. Mientras lo sabes, conténtate por el momento con escucharte y analizar las cosas, pero lentamente, siempre con reservas y sin prisa pero sin pausa.

Todo lo que has leído lo escribió Epicteto, un hombre sabio, hace 2.000 años. También escribió cosas igual o más interesantes (ver enlace)


Ser más feliz con el manual de Epicteto

Hace 2000 años, el filósofo griego Epicteto dijo: "Lo que preocupa a los hombres no son las cosas, son los juicios que hacen sobre las cosas"


Epicteto fue un antiguo esclavo que se convirtió en filósofo y que enseñó a los hombres el estoicismo para ayudarlos a mitigar su dolor y sufrimiento.


Este es un artículo sobre el estoicismo, una poderosa filosofía de la libertad interior en la que:

1) este famoso adagio prefigura los principios fundadores de la terapia cognitivo-conductual (TCC)

Ser más feliz con el manual de Epicteto
Ser más feliz con el manual de Epicteto
2) incluso si se trata de una filosofía en la antigua estoicismo es una filosofía que te influirá personalmente y te ayudará a montar algunas piezas de tu rompecabezas en tu viaje a la felicidad. Te propongo que descubras el estoicismo con una metáfora del juego de cartas.

Estoicismo: una filosofía para volver a ser libres y felices


El estoicismo es una filosofía, una visión global sobre la vida que te puede hacer feliz y apaciguar los giros trágicos que puede tomar tu vida. No es una medicina, ni una terapia, ni una religión, sino simplemente una filosofía. Es una filosofía que te ayudará a cambiar tu representación del mundo, como si usaras unas gafas nuevas para ver tu existencia desde otro ángulo y no con tus ojos habituales.

El estoicismo tiene varios principios básicos:

1) No es el suceso en sí lo que te hace infeliz, sino la representación que tienes de este suceso. Así que solo tienes que trabajar en tu percepción del suceso para ser más pacífico y feliz.

2) Distingue lo que depende de ti y lo que no depende de ti.

3) Llega a la apatheia, que es un estado psicológico de desprendimiento total, que te permite acomodar todas las cosas positivamente y con calma en lugar de ser larrastrado automáticamente por tus miedos y emociones.

¡Estos son los principios básicos de la Terapia Cognitiva Conductual! De alguna manera, podemos decir que nuestros primeros terapeuta del alma versión T.C.C fueron los estoicos: Séneca, Epicteto, Marco Aurelio...

Entendiendo la metáfora con un juego de cartas


Para entender algunos principios de la filosofía de Epicteto, utilizaremos la metáfora del juego de cartas. La vida es como un juego de cartas: algunas personas reciben buenas cartas, otras reciben malas cartas. Es absolutamente inútil quejarte de las cartas que recibes porque son la casualidad y el azar del orden natural lo que te ha hecho encontrarte con esa elección.

1) Tú no tienes control sobre el azar.

2) Lo que no depende de ti, dice Epicteto, debes aceptarlo. Acepta tu suerte y tu destino.

3) Lo que depende de ti, por el contrario, debes mejorarlo, actuando en el mejor modo posible de acuerdo con lo que es posible para ti. Es la mejor actitud, la más sabia, a adoptar frente a los eventos externos negativos.

Para ganar un juego de cartas, lo que cuenta no son tanto las cartas, sino lo que haces con tu actitud y tus situaciones personales.

Por lo tanto, Epicteto primero aconseja distinguir lo que no depende de ti, por ejemplo: tus traumas físicos, tus traumas personales, tu personalidad profunda que son el resultado de tus antecedentes genéticos o tu historia personal.  Y distinguirlo de lo que depende de ti y dónde tienes cierto control, por ejemplo: tus socios, tus elecciones personales y profesionales, tus juicios sobre los eventos, tu margen de libertad.

Si un miembro cercano a tu familia está gravemente enfermo, no tiene sentido deprimirte todos los días, debes querer vivir. Porque es el destino el que lo decidió. Y es mejor adoptar una actitud estoica (en el sentido de ser sabio). Por otro lado, lo que depende de ti es ayudar a esta persona enferma visitándolo regularmente o llevándolo al médico adecuado, ayudarle a mejorar su vida o incluso a curarlo.

Del mismo modo, si tienes una personalidad hipersensible o altamente introvertida, si no aceptas que estos elementos que constituyen tu naturaleza interna o que vigilas constantemente las opiniones de los demás (que es lo mismo que querer controlar lo que no depende de mí), siempre serás infeliz o te sentirás avergonzado cuando te encuentres con los ojos de los demás.

Lo que importa es lo que puedes mejorar (lo que depende de ti): tu comunicación social, tu capacidad para afirmarme ante los demás, tu red de sociabilidad, tu situación profesional, tu vestimenta, etc. Todo el asunto, como dice el otro gran estoico, que es Marco Aurelio, es vivir en conformidad con la naturaleza universal.

De hecho, en todas partes del mundo, en todas las culturas, existen códigos sociales universales y nadie puede escapar. Por ejemplo: para hacer amigos, debes ir hacia los demás, hablarles e interactuar con ellos. Para tener una novia, un hombre debe acercarse a ella, externalizar su interés e iniciar acciones sucesivas para ganar su corazón. En resumen, hay códigos de conducta que están programados por naturaleza.

Es parte del juego universal y debes aceptarlo. Y no importa dónde estés en la paleta de la psicodiversidad dentro de la especie humana (tímido, cerebral, hipersensible, autista), aunque a menudo es más difícil cuando vives con una diferencia, eso no te impide no encontrar la felicidad, un amigo o compañero enamorado en tu vida.

"Mantente recto en tu camino, dejándote guiar por tu propia naturaleza y naturaleza universal: ambos siguen un camino único” escribió Marco Aurelio.

Al final, ser feliz es estar en armonía con la naturaleza profunda de uno mismo (tu personalidad, tus singularidades, tu origen masculino o femenino) y estar en conformidad con la naturaleza universal, el orden natural de las cosas que nos mantiene conectados y en movimiento con otros, con el mundo.

Estos son los dos parámetros que te harán "sentirte como en casa" en la sociedad.

Conclusión


En cualquier caso, es esta filosofía inspirada por Marco Aurelio y Epicteto la que puedes adoptar personalmente y que te permitirá estar mucho más sereno y feliz en tu vida.

Para estimular tu curiosidad puedes consultar el famoso "Manual para la vida feliz" de Epicteto, los "Pensamientos para  mi mismo", de Marco Aurelio, así como el muy recomendable libro "Cómo ser un estoico", de Massimo Pigliucci (aquí puedes ver parte del libro en formato PDF

Te invito a consultarlos, porque los dos libros están escritos en aforismos, en oraciones simples y cortas, fáciles de leer. Obviamente, dada su edad (¡2000 años atrás!), algunos consejos ya no son apropiados y difíciles de aplicar para nuestros días modernos (Epicteto defendía un cierto ascetismo radical). Pero nada prohíbe volar sobre estos hermosos textos, e impregnarte de ellos y de sus ideas como lector intreresado.

Concluiré citando una buena frase del escritor Robert Louis Stevenson que podría resumir la idea de este artículo: "En la vida, no se trata necesariamente de tener un buen juego, sino de jugar las malas cartas."



Felicidad aquí y ahora

La felicidad no reside en la comodidad material o en la satisfacción del placer. Sucede cuando se alcanza la tranquilidad del alma aquí y ahora, cuando ya no se sufren más problemas o dolor.


La sabiduría de Epicuro (341-270 a.C.) todavía se confunde con demasiada frecuencia con la de Aristipo de Cirene (435-356 a.C.), y ambos están excesivamente caricaturizados. No, el epicúreo no es ese "cerdo" que asalta la buena comida y florece solo en un libertinaje desenfrenado. Tal vez sea una de las filosofías más útiles para nuestro tiempo, ya que propone liberarnos de la ansiedad, así como protegernos del peligro y el sufrimiento.

Felicidad aquí y ahora
Felicidad aquí y ahora

El sabio epicúreo realiza todos los actos de la vida diaria de acuerdo con un único objetivo: la búsqueda de la felicidad.


Pero, para Epicuro, la felicidad no reside en la comodidad material o en la simple satisfacción del placer. Sucede cuando el hombre alcanza la tranquilidad del alma, es decir, cuando ya no sufre más problemas o dolor.

¿Cómo acceder a la felicidad aquí y ahora?


"Disfrutemos plenamente el momento, porque el único presente es el tiempo de la felicidad pura de existir". Al eliminar el factor de ansiedad principal, que es el miedo, te encuentras con Epicuro. Pero el miedo se manifiesta en dos formas principales: el miedo a Dios y el miedo a la muerte.

Si existen los dioses, dice Epicuro, son indiferentes a los asuntos humanos (esto privaría que se ocupen de los mortales: el precio es la autarquía divina), por lo que no puedes temerlos. En cuanto a la muerte, ella "no es nada para nosotros", dice Epicuro. Pero eso no significa que tengamos que perseguir la idea de la muerte de nuestras cabezas. ¡De lo contrario! Ignorar esta realidad solo refuerza la ansiedad cuando terminas pensando en ello, y ese momento siempre sucede. Es comprender que la muerte no es más que el final de las actividades vitales: el alma, al dejar el cuerpo, se desintegra, porque no puede sobrevivir sin su envoltura protectora.

La muerte, ya que es la desaparición de la afectividad, no puede afectarnos, y es irracional temerla: después de la muerte no hay nada; estamos muertos, eso es todo. Lejos de desesperarnos, esta convicción debería salvarnos y hacer de nuestras vidas una fiesta; de hecho, dado que no hay nada que esperar y nada que temer, somos totalmente libres. Liberados de la angustia, podemos aplicarnos a vivir el momento presente lo más intensamente posible, y lo lograremos con mayor facilidad al admitir que somos mortales.

El poeta Horacio, un discípulo de Epicuro, irá aún más lejos: “carpe diem” nos dice. Permitámonos disfrutar plenamente el momento, ya que el presente solo es el tiempo de la felicidad pura para existir.

Felicidad y deseos


Pero la felicidad no puede ser perfecta si no distinguimos cuidadosamente los deseos que nos asaltan y que a menudo nos perturban. Algunos son naturales y necesarios (beber, comer, aparearse...) y deben estar satisfechos, otros son naturales pero no necesarios (fantasías culinarias o sexuales, por ejemplo, y más generalmente todo lo que pertenece al ilimitado mundo de los deseos naturales y necesarios), otros son vanos (son los deseos sociales: los honores, la riqueza, el poder, la gloria...).

¡A primera vista, la sabiduría epicúrea parece bastante ascética! Pero si el sabio epicúreo no es el libertino que tan a menudo se ha descrito, tiene el mérito de exonerar el deseo (que Platón y Aristóteles habían calificado como indigno), que practica con moderación.

¿Qué es necesario para obtener la felicidad como un epicúreo aquí y ahora?


  1. Buscar la felicidad, concebida como la eliminación de lo que nos hace sufrir.
  2. No temer a la muerte.
  3. Vivir en el presente y no en los recuerdos del pasado o en la expectativa del futuro.
  4. Negarse a creer en los dioses, la providencia o cualquier otro propósito (nada es premeditado, ni siquiera el orden y la belleza del mundo).
  5. Admitir la existencia de una infinidad de mundos más allá del nuestro.
  6. Adoptar un estilo de vida basado en el equilibrio natural: la naturaleza es la única guía.
  7. Considerar que cada búsqueda, porque es la búsqueda es interminable, nos lleva más allá de lo que es natural en nosotros, y así nos separa de la felicidad.
  8. Filosofar, ya que pensar es la única actividad que puede tranquilizar al hombre, disipar la oscuridad del alma y permitirle alcanzar la tranquilidad que es la condición de la felicidad.

3 tipos de felicidad

Todos queremos la felicidad. Hay al menos 3 tipos diferentes de felicidad. 


¿Qué tipo de felicidad quieres? ¿Has encontrado correcta o necesitas cambiar? 


La felicidad es un concepto complejo que no puede ser catalogado en una dimensión simple. Daniel Nettle describe en Psicología tres niveles o tipos de felicidad cada que representan diferentes aspectos de las emociones positivas que anhelamos como seres humanos.


3 tipos de felicidad
3 tipos de felicidad


Nivel 1 de felicidad: representa sentimientos momentáneos de alegría y placer 


El primer nivel de la felicidad representa las emociones positivas a corto plazo y que a veces se denomina "placeres sencillos". Pueden ser resultado de una buena comida, de un pasatiempo que disfrutamos, ver una buena película, escuchar música que nos gusta, el sexo y así sucesivamente.

Es muy fácil observar que este nivel de felicidad debido a los sentimientos inmediatos la gente experimenta alegría. Estos tipos de emociones también son bastante fáciles de medir y comparar ya que las exploraciones de ciertas partes del cerebro están activas cuando tenemos estas emociones.

Este nivel de felicidad es placentero pero estos buenos sentimientos no duran mucho tiempo y tendemos a volver muy rápidamente a nuestro estado mental de "base". 

Nivel 2 de felicidad: representa SIGUE LEYENDO...


Comportamiento tóxico que afecta a tus relaciones

Si tu comportamiento tóxico es algo habitual, es fundamental para tu felicidad que seas capaz de reconocerlo y cambiar tu actitud cuando sea necesario


Tu comportamiento es esa pequeña cosa que hace una gran diferencia. 


Hay multitud de comportamientos tóxicos que empujan a la gente a rechazarse unos de otros. Estos comportamientos causan una gran devastación en relaciones y en crecimiento personal y profesional. 

Seamos honestos, todos hemos tenido algún comportamiento tóxico, dañando a alguien en un momento u otro. Ninguno de nosotros es inmune a los cambios de humor y de comportamiento tóxico ocasional.  Hay muchas personas que son más evolucionadas, equilibradas y conscientes, y estos comportamientos solo ocurren raramente en sus vidas.

Comportamiento tóxico que afecta a tus relaciones
Comportamiento tóxico que afecta a tus relaciones
Los diez comportamientos tóxicos más comunes son los que siguen a continuación.

1. Comportamiento tóxico de envidiar a los demás


No dejes que la envidia (o los celos) te impidan obtener lo mejor de ti. La envidia es el arte de contar las bendiciones de otra persona en tu propio lugar. No hay nada atractivo o admirable en este comportamiento. Así que deja de comparar tu vida con todas las demás. Tu vida es tu vida, no es un concurso. Estás en competencia con una persona y solo una persona: tú mismo. Estás compitiendo por ser el mejor que puedas ser. Si quieres medir tu progreso, compárate a ti mismo con el que fuiste ayer.

2. Comportamiento tóxico de tomártelo todo de forma demasiado personal


Las personas son tóxicas para todos los que les rodean cuando creen que todo lo que sucede a su alrededor es un ataque directo contra ellos. La verdad es que lo dices y haces sobre la gente dice mucho más acerca de ti que de ellos. Reaccionas a lo que la gente dice sobre tus perspectivas, heridas y experiencias.  Si piensan que eres increíble, o creen que eres lo peor, es solo una opinión. No estoy sugiriendo que deberíamos ser narcisistas e ignorar todos los comentarios. Estoy diciendo que tanto daño, decepción y tristeza en nuestras vidas proviene de cómo nos tomamos personalmente las cosas. En la mayoría de los casos es mucho más productivo y saludable ignorar una opinión buena o mala de otras personas sobre ti y funcionar con tu propia intuición y sabiduría como guía. SIGUE LEYENDO...



Ser más feliz engañando a tu cerebro

Un neurólogo nos explica cómo ser más feliz engañando a tu cerebro y la forma de aumentar rápidamente el nivel de felicidad en nuestras vidas. 


1. Para ser más feliz, escucha la música de los mejores momentos de tu vida


La música tiene el poder de transportarte a donde y cuando la escuchabas. Por lo tanto, si estabas contento cuando oíste una canción de este tipo, es suficiente el escucharla para tener la sensación de vivir las emociones de ese día. Un sonido es en sí mismo el ejemplo de la magdalena de Proust

Ser más feliz engañando a tu cerebro
Ser más feliz engañando a tu cerebro

2. Sonríe... y usa gafas de sol para ser más feliz


 De hecho, es fácil "engañar" al cerebro con una sonrisa. Él va a decir: “¡si sonrío, es que debo ser feliz!”. Y esto te hará sentir alegría. Mejor aún, las investigaciones demuestran que la sonrisa da tanto placer ¡como 2000 barras de chocolate y  25,000$!

Del mismo modo, si te ves obligado a entrecerrar los ojos porque el sol te deslumbra, el cerebro lo asocia con un signo de ansiedad y hace que sientas esa emoción. Así que lo mejor es usar gafas de sol. Así se te verá fresco y feliz. SIGUE LEYENDO...




Las llaves de la felicidad

En una oscura y oculta dimensión del Universo se encontraban reunidos todos los grandes dioses de la antigüedad dispuestos a gastarle una gran broma al ser humano. 


En realidad, era la broma más importante de la vida sobre la Tierra.


Para llevar a cabo la gran broma, antes que nada, determinaron cuál sería el lugar que a los seres humanos les costaría más llegar. Una vez averiguado, depositarían allí las llaves de la felicidad.

Las llaves de la felicidad
Las llaves de la felicidad

-Las esconderemos en las profundidades de los océanos -decía uno de ellos-.

-Ni hablar -advirtió otro-. El ser humano avanzará en sus ingenios científicos y será capaz de encontrarlas sin problema.

-Podríamos esconderlas en el más profundo de los volcanes -dijo otro de los presentes-.

-No -replicó otro-. Igual que sería capaz de dominar las aguas, también sería capaz de dominar el fuego y las montañas.

-¿Y por qué no bajo las rocas más profundas y sólidas de la tierra? -dijo otro-.

-De ninguna manera -replicó un compañero-. No pasarán unos cuantos miles de años que el hombre podrá sondear los subsuelos y extraer todas las piedras y metales preciosos que desee.

-¡Ya lo tengo! -dijo uno que hasta entonces no había dicho nada-. Esconderemos las llaves en las nubes más altas del cielo.

-Tonterías -replicó otro de los presentes-. Todos sabemos que los humanos no tardarán mucho en volar. Al poco tiempo encontrarían las llaves de la Felicidad.

Un gran silencio se hizo en aquella reunión de dioses. Uno de los que destacaba por ser el más ingenioso, dijo con alegría y solemnidad:

-Esconderemos las llaves de la Felicidad en un lugar en que el hombre, por más que busque, tardará mucho, mucho tiempo de suponer o imaginar...

-¿Dónde?, ¿dónde?, ¿dónde? -preguntaban con insistencia y ansiosa curiosidad los que conocían la brillantez y lucidez de aquel dios-.

-El lugar del Universo que el hombre tardará más en mirar y en consecuencia tardará más en encontrar es: en el interior de su corazón.

Todos estuvieron de acuerdo. Concluyó la reunión de dioses. 

Las llaves de la Felicidad se esconderían dentro del corazón de cada hombre.


Fuente: http://bit.ly/1ROu4Iu



¿El dinero te da la felicidad? 3 formas de conseguirlo

Esta pregunta sobre si el dinero te da la felicidad muy a menudo es objeto de debate. 


La mayoría de la gente va a admitir que estarían encantados con un considerable aumento de sueldo o con un premio en la lotería. Sin embargo, cuando se trata de tratar de entender por qué algunas personas ricas no parecen nadar en la felicidad, es fácil llegar a la conclusión de que el dinero no compra la felicidad. ¿Paradójico?

¿El dinero te da la felicidad? 3 formas de conseguirlo

¿El dinero te da la felicidad? 3 formas de conseguirlo

En un estudio llevado a cabo por el psicólogo Daniel Kahneman hace unos años averiguó que a partir de un ingreso anual de  70.000 euros, una cantidad adicional no añadía más alegría y felicidad a la vida de una persona. En otras palabras, comprar una variedad de bienes materiales que no son esenciales no contribuiría a un aumento de la satisfacción.

Nótese que, en muchos casos, la definición de la felicidad corresponde aproximadamente a la compra de unos bienes deseados para consumo. Sin embargo, según un artículo publicado recientemente en el Wall Street Journal, el vínculo entre satisfacción y dinero se explicaría más por el ''cómo'' se gasta en lugar de la “cantidad” de lo gastado.

En resumen, existen tres grandes categorías que definen los gastos. La primera se refiere a la compra de una propiedad. ¿Quieres una casa más grande? El hecho de obtenerla sin duda contribuye a que tengas una mayor satisfacción, al menos en el corto plazo.

Hay algo más que los bienes materiales


En cuanto a la segunda categoría, se incluyen los gastos en experiencias vitales. Esto incluye excursiones, actividades y proyectos. Se menciona en el artículo que las experiencias traen más felicidad que los bienes materiales, a pesar de una percepción inicialmente menos favorable. Como son más duraderos los bienes materiales, el reflejo es asignarles un valor más alto. Por ejemplo, con 5.000 euros, te puedes permitirse un viaje a Asia o un hermoso conjunto de muebles para tu casa. Cuando el viaje ha terminado, no existe nada, mientras que el mobiliario está todavía allí.

Sin embargo, si has hecho un viaje, éste permanece en tu memoria. Es una experiencia gratificante que cambia tus percepciones de la vida, te aumenta el conocimiento y que puedes compartir con los demás. Hablar de viajes con los amigos es a menudo más interesante que comparar los activos físicos de unos y otros.

La tercera categoría de gastos se refiere a las donaciones y proyectos filantrópicos. Como te puedes imaginar, estos tres tipos de gastos se enumeran por orden ascendente en la contribución a la felicidad. Por lo tanto, ayudar a los demás con tu dinero sería la actividad más gratificante en términos de satisfacción personal. Ten en cuenta también que no es necesario ser rico o muy rico para disfrutar de esto. De acuerdo con estudios realizados por Elizabeth Dunn, profesora de psicología de la Universidad de la Columbia Británica, donar dinero produce un impacto similar tanto entre los pobres que entre los ricos.

Por lo tanto, hay que evaluar el nivel de satisfacción entre los mejor situados para considerar su estilo de vida. ¿Se centran excesivamente en los bienes materiales para su propio consumo, o participan en grandes proyectos para mejorar la vida de sus semejantes? Desde esta perspectiva, el valor neto total de los ingresos obtenidos asumirá más importancia de lo que muchos imaginan.

¿El dinero te da la felicidad? 3 formas de conseguirlo

¿El dinero te da la felicidad? 3 formas de conseguirlo

Privarse de cosas para apreciarlas mejor


Según los experimentos realizados por Elizabeth Dunn, el hecho de privarse temporalmente de una propiedad o de una experiencia aumenta sustancialmente la tasa de apreciación de ese objeto de deseo. Probablemente, ¡esto no sorprenda a nadie! Si te racionas la cantidad de chocolate que comes, más vas a disfrutar de cada que te lo permitas. Por este motivo se recomienda explotar este hecho al refrenarse en algunos de nuestros impulsos para disfrutarlos mejor.

Ese es el principio del ahorro, que consiste en posponer el consumo mediante la asignación de una parte de nuestros ingresos para obtener un beneficio en el futuro. Hemos oído tantas veces el viejo refrán según el cual hay que disfrutar de la vida en el presente que el ahorro se percibe con frecuencia de una forma peyorativa. Ten en cuenta que este argumento es muy popular entre las personas que odian ahorrar. Si además de los rendimientos devengados por el capital, el ahorro te lleva a tener más aprecio por las cosas y una mayor felicidad,  ¿no es una buena razón para adoptar una cierta disciplina en este sentido?

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Tu mente te está engañando

¿Está tu mente haciendo trucos contigo y te engaña para robar tu felicidad? 


Nuestras mentes son complejas y a menudo son nuestro peor enemigo cuando se trata de ser feliz. Nuestras propias mentes nos engañan con el pensamiento de algo es justo cuando está realmente mal, o que estamos enamorados cuando no realmente no lo estamos, etc. 

Tu mente te está engañando
Tu mente te está engañando
Reconocer y desactivar estas trampas en tu mente te llevará a obtener la felicidad duradera, la creación de relaciones más fuertes y a tener éxito en tu carrera. 

Echa un vistazo a esta lista para ver si estás siendo engañado por ti mismo. Estaría dispuesto a apostar que ha sido así.

1. Sería más feliz si no tuviera que trabajar 


Nuestras mentes a menudo tratan de engañarnos haciéndonos pensar que seríamos más felices si no tuviéramos que trabajar. Nos imaginamos una vida de ocio y nos engañamos a nosotros mismos pensando este tipo de estilo de vida es el que nos hace felices. Sin embargo, la verdad es que la ociosidad a menudo conduce al aburrimiento y la depresión. Somos seres laboriosos, creativos. Necesitamos retos y el desafío de lograr ser felices. Levántate e invierte en ti mismo en algo significativo y ¡encontrará que aumentará tu factor de felicidad!

2. ¡No es culpa mía, es tuya! 


Muchas veces nuestra mente nos lleva a creer que somos infelices debido a nuestro cónyuge, padres o alguna otra persona de nuestra vida. Nos echamos la culpa los unos a los otros. Por supuesto, se necesitan dos para bailar un tango. En general, tendemos a culpar a los demás de todo lo malo de nuestras vidas. Tenemos que aceptar la responsabilidad de nuestra situación y hacer nuestra parte para hacer lo mejor. Asumir la responsabilidad personal por nuestras acciones es el comienzo de la verdadera felicidad.

3. Sólo tengo que descubrir el secreto del éxito para ser feliz 


Estoy convencido de que...

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40 máximas de sabiduría

Epicuro preconiza que el objetivo de la sabiduría es suprimir los obstáculos que se oponen a la felicidad. Ello no significa, sin embargo, la búsqueda del goce desenfrenado, sino, por el contrario, la de una vida mesurada en la que el espíritu pueda disfrutar de la amistad y del cultivo del saber. 


La felicidad epicúrea ha de entenderse como el placer reposado y sereno, basado en la satisfacción ordenada de las necesidades elementales, reducidas a lo indispensable.
40 máximas de sabiduría. Epicuro
40 máximas de sabiduría. Epicuro

Máximas Capitales. Epicuro


1. El ser dichoso e incorruptible ni tiene él preocupaciones ni se las proporciona a otro, de suerte que no se ocupa de enojos ni agradecimientos. Pues todo ello se da en el débil.

Escolio: En otros escritos dice que los dioses son visibles a la razón, apareciendo unos según su número, y otros en figura humana, por semejanza a partir del continuo flujo de imágenes semejantes convertidas en la misma.

2. La muerte no es nada para nosotros. Porque lo aniquilado es insensible y lo insensible no es nada para nosotros.

3. El límite de la grandeza de los placeres es la eliminación de todo sufrimiento. Donde haya placer, durante el tiempo que sea, no hay pesar ni sufrimiento ni la mezcla de ambos.

4. No se detiene el sufrimiento ininterrumpidamente en la carne, sino que el más agudo permanece el más breve tiempo, y el que sólo aleja el placer de la carne no perdura muchos días. Las enfermedades muy prolongadas ofrecen en la carne aún más placer que dolor.

5. No es posible vivir placenteramente sin vivir prudente, honesta y justamente, ni vivir prudente, honesta y justamente sin vivir placenteramente. A quien no alcanza esto, no le es posible vivir placenteramente

6. A fin de tener seguridad en relación a los hombres, sería un bien según naturaleza la existencia del poder y la realeza, a partir de los cuales sería tal vez posible obtenerla.

7. Algunos quisieron llegar a ser famosos y admirados, considerando que así conseguirían la seguridad en relación a los hombres. De suerte que, si la vida de aquellos es segura, han conseguido el bien de la naturaleza. Pero si no es segura, no tienen aquello por lo que se esforzaron desde el principio según lo propio de la naturaleza.

8. Ningún placer es por sí mismo malo. Pero lo producido por ciertos placeres comporta muchas más perturbaciones que placeres.

9. Si se condensase cada placer y lo hiciera tanto en el tiempo como en relación a la totalidad o a las partes más importantes de nuestra naturaleza, entonces los placeres no diferirían unos de otros.

10. Si aquello que produce los placeres de los corruptos les desligara de los miedos de su pensamiento respecto a los fenómenos celestes, la muerte y el dolor, e incluso les enseñara el límite de los deseos, nada tendríamos entonces que censurar a aquellos, colmados por todas partes de placeres y carentes absolutamente de sufrimiento y pesar, aquello que es precisamente el mal.

11. Si nada nos inquietaran las aprensiones ante los fenómenos celestes y ante la muerte -no fuera ella acaso algo para nosotros-, y también el no conocer los límites de los dolores y los deseos, no necesitaríamos de la investigación de la naturaleza.

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La fe en ti mismo

Salvo situaciones de limitaciones mentales extremas, todos los seres humanos estamos capacitados para llevar una vida de éxito y felicidad. Desde el momento que el encéfalo se ha desarrollado completamente, las capacidades mentales y afectivas están listas para ser activadas. 


La fe en ti mismo
La fe en ti mismo 
Muchas personas crecen con la convicción que no tienen condiciones o capacidades para realizar determinadas actividades o para seguir algunos oficios o profesiones. Sin embargo, esto es algo adquirido. Es decir, los condicionamientos negativos de los que hemos hablado muchas veces en estas páginas son los responsables de no sentirse capaz. Todas aquellas frases negativas y perturbadoras recibidas por los otros o por sí mismo, en un autodiálogo destructivo, son las causantes. Pero las facultades personales están intactas esperando su oportunidad.

Una vez que se van...

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Tomarse la vida con humor


¿Cuánto hace que no se ríe? Un adulto medio se ríe unas 15 veces al día y eso en su mejor momento, pero basta con subirse en el metro de una gran ciudad en hora punta para entender qué esta cifra puede pecar de excesivamente optimista.


Es verdad que a veces no hay motivos, que a veces las cosas que nos pasan dejan muy poco espacio para la risa, pero ¿acaso tenemos algo que perder si nos reímos un poco más?

El hombre siempre conserva el suficiente sentido del humor como para reír de los males que no puede evitar. Goethe 

Tomarse la vida con humor
Tomarse la vida con humor
Probablemente los problemas no se irían, ni tendrían porqué cambiar las cosas que no nos gustan, pero podríamos sentirnos mucho mejor mientras vamos haciendo todo aquello que esté en nuestra mano para que cambien. Si hace mucho que no se ríe es probable que usted haya perdido el sano hábito de reírse  de tomarse la vida con humor, pero tranquilo, volver a reír es fácil y ante todo divertido.

La risa es la causante de una cantidad importante de efectos positivos. Cuando nos reimos nuestro cerebro produce una serie de sustancias estrechamente relacionadas con el bienestar y que funcionan como protectoras ante los efectos negativos del estrés. Por si esto fuera poco, sabemos que la risa nos hace más resistentes al dolor, es decir, nos permite soportar el dolor con mayor eficacia, interesante ¿verdad?. Pues eso no es todo. La risa comparte algunos mecanismos neurales con el orgasmo, es decir que cuando nos reímos podemos... ¡no!, no es que podamos tener un orgasmo solo por reírnos  sencillamente podemos llegar a experimentar una intensa y agradable sensación de placer, que no está nada mal.

La risa aparece cuando algo nos sorprende. Si todo ocurre tal y como esperábamos es poco probable que nos haga reír. La clave del humor es la sorpresa, la incongruencia y la ocurrencia de lo inesperado. El humor aparece cuando algo en nuestro entorno o en nosotros mismos, que pensamos o esperamos que fuera de una determinada manera, se nos presenta de otra forma inesperada, deformado o de manera absurda. Por eso podemos reirnos de casi todo, aunque no todo tenga la misma gracia. Por tanto, para reirnos necesitamos estar dispuestos a romper nuestros propios esquemas y a permitir que los demás nos los rompan.

Si reír es tan bueno, y hacer reír no parece dificil, ¿porqué nos reímos tan poco?. Existen algunas características personales que podrían llegar a convertirse en auténticos enemigos de la risa. La primera es esa combinación de rigidez, perfeccionsimo y exceso de adhesión a las normas que en ocasiones las personas mantenemos. Este patrón suele hacer que nos sintamos frecuentemente irritables, enfadados y con un constante y difícilmente soportable mal humor. Generalmente adoptamos estilos de comportamiento como estos por necesidad, es decir, porque en algún momento nos hizo falta exigirnos controlar nuestro entorno y responsabilizarnos excesivamente de alguien o algo.

La segunda gran fuente de incapacidad para la risa tiene que ver con la vergüenza, con la timidez, con la excesiva sensibilidad a la crítica o a la evaluación negativa de los demás. Probablemente el temor a hacer el ridículo es el síntoma más característico de este patrón de comportamiento. Nos inquieta que pueden pensar de nosotros, especialmente cuando es negativo.

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Las Fórmulas científicas de la felicidad


Las Fórmulas científicas de la felicidad. Si tanto nos afanamos en calcular la cesta de la compra, ¿no merece unos minutitos la gestión de nuestra felicidad? Decía la canción: “Tres cosas hay en la vida: salud, dinero y amor”, pero hoy sabemos, gracias a dos investigadores británicos, que estos tres términos no son más que uno de los componentes de la dicha.


Las Fórmulas científicas de la felicidad
Las Fórmulas científicas de la felicidad 
La fórmula de tan ansiado sentimiento responde al título que se ve aquí: F=P+5E+3H. Si crees en las estadísticas, claro. Y si te fías de la lectura que de ellas hacen los investigadores británicos Carol Rothwell y Pete Cohen, una psicóloga y un “asesor de estilos de vida”, que anunciaron el pasado enero el “hallazgo” de la ecuación de la felicidad. Para obtenerla, encuestaron a 1.000 voluntarios, y de sus respuestas infirieron que el nivel de felicidad de una persona tiene los siguientes ingredientes, y en las siguientes proporciones (casi culinarias): la felicidad es igual a P (lo que denominan “características personales”, que engloban el optimismo, la flexibilidad, la extraversión), a la que se suma, multiplicada por 5, E (necesidades básicas: “salud, dinero y amor”, seguridad personal...), más 3 por H, que se refiere a las necesidades “de alto rango” (la autoestima, las expectativas, las relaciones profundas y las ambiciones).

El tipo y el equipo de fútbol 


Así de fácil. Para Rothwell, su “descubrimiento” tiene el mérito de “ser la primera ecuación que permite a las personas poner cifras a su estado emocional”. No todos están de acuerdo. El director del Centro de Estudios Neurobiológicos de Madrid, y autor del libro La felicidad, José Manuel Rodríguez Delgado, se muestra así de tajante: “Es una estupidez: ninguna ecuación matemática podrá definir la felicidad”. Quizá el mérito de Rothwell y Cohen sea el de aportar algunos datos estadísticos. Gracias a ellos, sabemos que hombres y mujeres obtienen de forma diferente su felicidad –ellos, del sexo y el triunfo deportivo (de su equipo, claro); y ellas, de la familia y de... ¡adelgazar!–. Otros estudios apuntan que lo más indicado para ser feliz es ser mujer y mayor de 30, que la inflación nos entristece y la democracia nos alegra, y existe incluso una base mundial de la felicidad, en la que España, con un 6,5 (en una escala del 1 al 10), está en mitad de la lista, liderada por Suiza (8,1). El farolillo rojo es Moldavia, con 3.

“Qué voy a hacerle, soy feliz”, confesaba avergonzado Pablo Neruda. La felicidad ha tenido a menudo mala prensa, como si el desgraciado fuera más lúcido, más digno de estudio. La psicología ha sido durante mucho tiempo una ciencia de la enfermedad que ha ignorado un aspecto del ser humano más frecuente de lo que se pensaba (un 74% de los españoles se considera bastante o muy feliz, según datos de 2002). ¿La prueba? Desde 1887, Psychological Abstracts (una de las guías más importantes) ha incluido 140.000 artículos sobre la cólera, la ansiedad y la depresión, y sólo 3.000 sobre emociones positivas. Como apuntan los psicólogos María Dolores Avia y Carmelo Vázquez en su obra Optimismo inteligente,...

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El hombre feliz

Había una vez un rey cuya riqueza y poder eran tan inmensos, como eran de inmensas su tristeza y desazón.



El hombre feliz
El hombre feliz

-Daré la mitad de mi reino a quien consiga ayudarme a sanar las angustias de mis tristes noches- dijo un día.

Quizás más interesados en el dinero que podían conseguir que en la salud del Rey, los consejeros de la corte decidieron ponerse en campaña y no detenerse hasta encontrar la cura para el sufrimiento real. Desde los confines de la tierra mandaron traer a los sabios más prestigiosos y a los magos más poderosos de entonces, para ayudarles a encontrar el remedio buscado.

Pero todo fue en vano, nadie sabía cómo curar al monarca.

Una tarde, finalmente, apareció un viejo sabio que les dijo: -si encontráis en el reino un hombre completamente feliz, podréis curar al rey. Tiene que ser alguien que se sienta completamente satisfecho, que nada le falte y que tenga acceso a todo lo que necesita.

-Cuando lo halléis- siguió el anciano- pedidle su camisa y traedla a palacio. Decidle al rey que duerma una noche entera vestido solo con esa prenda. Os aseguro que mañana despertará curado.

Los consejeros se abocaron de lleno y con completa dedicación a la búsqueda de un hombre feliz, aunque ya sabían que la tarea no resultaría fácil.

En efecto, el hombre que era rico, estaba enfermo; el que gozaba de buena salud, era pobre. Aquel, rico y sano, se quejaba de su mujer y ésta, de sus hijos.

Todos los entrevistados coincidían en que algo les faltaba para ser totalmente felices aunque nunca se ponían de acuerdo en aquello que les faltaba.


El hombre feliz
El hombre feliz

Finalmente, una noche, muy tarde, un mensajero llegó al palacio. Habían encontrado al hombre tan interesantemente buscado. Se trataba de un humilde campesino que vivía al norte en la zona más árida del reino. Cuando el monarca fue informado del hallazgo, se llenó de alegría e inmediatamente mandó que le trajeran la camisa de aquel hombre, a cambio de la cual deberían darle al campesino cualquier cosa que pidiera.

Los enviados se presentaron a toda prisa en la casa de aquel hombre para comprarle la camisa y, si era necesario –se decían- se la quitarían por la fuerza...

El rey tardó mucho en sanar en sanar de su tristeza. De hecho su mal se agravó bastante cuando se enteró de que el hombre más feliz de su reino, quizás el único totalmente feliz, era tan pobre, tan pobre... que no tenía ni siquiera una camisa.

Se va el titular y llega el sucesor

Yang Shuxian, mandarín natural de Meizhou, contó la siguiente historia: «Un perfecto recién llegado a su cargo ofreció un gran banquete a los notables de la ciudad. En medio de los vinos y del regocijo, un cantor saludó en estos términos al recién llegado:

Se va el titular y llega el sucesor
Se va el titular y llega el sucesor

- Al antiguo magistrado uno nuevo lo reemplaza, a la estrella de la desgracia, una estrella de felicidad la sucede.»

Al oírse llamar “estrella de felicidad”, nuestro prefecto, lleno de júbilo, se apresuró en preguntarle al cantor:

- ¿Quién es el autor de esos versos?

- Es tradición la de cantar de esta manera después de la partida de un prefecto y a la llegada de su sucesor. A todos los saludamos con esa misma canción – contestó el cantor.

Xiang Shan Ye Lu

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El Arte de la Felicidad


La felicidad según Schopenhauer. 


Tallulah Murphy recupera algunos consejos para alcanzar la felicidad del gran pesimista: Schopenhauer. En el libro El arte de ser feliz (Herder), se disfraza de optimista. No todos los filósofos han escrito un manual para conseguir la felicidad. Con frecuencia, la felicidad es tomada como una aspiración fútil, frívola, propia de gentes sin grandes alcances. 


El Arte de la Felicidad
El Arte de la Felicidad
Me cuentan en la redacción de Filosofia Hoy que el concepto de “felicidad” a nuestros lectores les parece subproducto de la literatura de autoayuda. Por llevar la contraria, ya que desde Nueva York no voy a oír las críticas, me he sumergido en los consejos de autoayuda escritos por el maestro supremo del pesimismo; convencido como estaba de que la vida de los humanos oscila entre el dolor y el aburrimiento.

Schopenhauer no se lanza alegremente a una carrera de escritor de libros de autoayuda. De modo resignado pone su talento al servicio de la prudencia, no con la alegría atolondrada de los manuales al uso. Ni siquiera se promete a sí mismo alcanzar la felicidad (eudemonología, eudaimonia o arte de ser feliz en la medida de lo posible), sino meramente evitar las penurias y los golpes del destino con la esperanza de que al menos la ausencia de dolor nos proporcione bálsamo para nuestro corazón decepcionado.

Si puedo tratar de hallar la columna esencial del pensamiento de nuestro Arthur más querido sería: nada como la prudencia para no ser atrapado por la desdicha. ¿No es delicioso? Lejos de nosotros la loca seducción por el riesgo; solo la contemplación puede proporcionar alguna felicidad; la volición es como jugar con un revólver cargado; contemplar la vida y reducir nuestros actos a la mínima exigencia de la búsqueda del sustento imprescindible.

A continuación os propongo una selección de entre las 50 reglas de Schopenhauer para conseguir la eudaimonia:

Regla número 2 de la felicidad: 

Evitar la envidia. Sabemos cuán cruel e implacable es la envidia y, sin embargo, nos esforzamos sin cesar en suscitarla en los demás. ¿Por qué?

Regla número 4 de la felicidad: 

La resumiría en: contén tus pretensiones en los límites de lo que posees.

Regla número 5 de la felicidad: 

La medida del dolor, o de su ausencia, está en nuestro interior y no en las circunstancias externas, de modo que evitar ilusiones o comparaciones injustificadas prepara tu ánimo para entender el conjunto de tu vida con ecuanimidad inalterable.

El Arte de la Felicidad
El Arte de la Felicidad

Regla número 6 de la felicidad:

Hacer con buena voluntad lo que se puede y tener la voluntad de soportar el sufrimiento inevitable.

Regla número 7 de la felicidad: 

Reflexionar a fondo sobre una cosa antes de emprenderla y una vez llevada a cabo no angustiarse con los resultados, sino desprenderse plenamente del asunto.

Regla número 10 de la felicidad:

Sométete a la razón si quieres someterlo todo.

Regla número 12 de la felicidad: 

Nada será tan provechoso como comportarse de manera no llamativa y hablar muy poco con los demás, pero mucho consigo mismo.

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Prometo estarte agradecido

Cómo trabajar la gratitud para ser más felices



Prometo estarte agradecido
Prometo estarte agradecido

Cuando el rockero madrileño Rosendo Mercado cantaba aquello de “prometo estarte agradecido” quizás no sabía que la gratitud, el “sentimiento que nos obliga a estimar el beneficio o favor que se nos ha hecho o ha querido hacer, y a corresponder a él de alguna manera”, tal como lo define el diccionario, no sólo es beneficioso para el que lo recibe, también para el que lo genera. Tal como han atestiguado numerosos estudios al respecto, la gratitud es el aspecto de nuestro carácter más fuertemente asociado a la satisfacción vital y todas las cosas buenas que se derivan de ella.

La gratitud tiene la peculiaridad de que funciona en dos direcciones, para el que la da y para el que la recibe, y sirve como un mecanismo de integración social, creando lazos afectivos que son fundamentales en nuestro día a día. Además, es algo común a todas las edades. Un estudio de Jeffrey Froh, Giacomo Bono, y Robert Emmons (publicado en la revista Motivation and Emotion en 2010), mostró que la gratitud es fundamental en una época de la vida donde parece que brilla por su ausencia: la adolescencia. Al contrario de lo que muchos piensan, para los adolescentes la gratitud es un sentimiento fundamental. Los investigadores realizaron una serie de pruebas a 700 estudiantes de secundaria, en las que se medía su gratitud, su satisfacción vital y su integración social. Los resultados fueron muy claros: la gratitud va de la mano de la satisfacción e integración en la comunidad, tal como mostraban anteriores estudios.

La gratitud ayuda a dormir mejor


Prometo estarte agradecido
Prometo estarte agradecido

Los sentimientos de gratitud no sólo tienen un importante efecto sobre nuestras relaciones y nuestro día a día, también son un importante condicionante del descanso nocturno, tal como ha demostrado un reciente estudio publicado en la revista Applied Psychology: Health and Well-Being. Según la investigación, liderada por el psicólogo Nacy Digdon, escribir un diario de gratitud durante 15 minutos al día todas las noches –en el que se debe anotar todo lo bueno que ha ocurrido ese día– puede ayudar a la gente a preocuparse por menos asuntos en la cama y dormir más y mejor.

No es muy difícil entender por qué la gratitud tiene este efecto: ser agradecido hace que estemos al tanto de todas las cosas buenas que nos pasan a diario. Ser conscientes de esto nos hace ser más positivos. Teniendo en cuenta que la principal causa del insomnio es la ansiedad, provocada por las preocupaciones diarias, el estrés, y el “darle vueltas a todo”, no es de extrañar que mostrar gratitud nos ayude a construir nuestra paz interior, lo que nos permite dormir más plácidamente.

Digdon no es el único que ha estudiado la intensa relación que parece existir entre gratitud y descanso nocturno. En 2009, un equipo de la Universidad de Manchester invitó a 400 adultos de todas las edades –el 40% de ellos con trastornos del sueño– a completar unos cuestionarios en los que se les preguntaba por su gratitud, su sueño y lo que pensaban antes de dormir. La gratitud aparecía relacionada con el hecho de tener más pensamientos positivos, y menos negativos, al irse a la cama. En definitiva, estar agradecido les ayudaba a dormir mejor, en la medida en que se acostaban más tranquilos y menos preocupados. Si se cultiva la gratitud a lo largo del día es más probable que los pensamientos positivos sean mayoría en el momento de irse a la cama.

Consejos para trabajar la gratitud


Prometo estarte agradecido
Prometo estarte agradecido

Como dice el refrán, “es de bien nacidos ser agradecidos”, pero la gratitud, como todo en esta vida, se puede trabajar, para que esté presente en nuestro día a día. La periodista y psicóloga, Linda Wasmer Andrews, publicó recientemente en su blog de Psychology Today una serie de herramientas, que son de utilidad para aquellas personas que quieran ser más agradecidas (y ya de paso, dormir mejor).

•Una vez al día: Todas las noches anota entre tres y cinco cosas que te hayan pasado en el día por las que puedas estar agradecido.
•Una vez a la semana: No está de más dar las gracias cuando alguien haga algo por ti, pero de vez en cuando es mejor ir más allá. Reserva un tiempo a la semana para decirle a alguien lo mucho que ha significado su apoyo o favor en un determinado momento.
•Una vez al mes: Escribe una carta agradeciendo a alguien lo que ha hecho por ti a lo largo de tú vida, y lo mucho que ha significado su generosidad. Mandar la carta por e-mail o correo está bien, pero siempre será más emotivo si se entrega en mano.

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