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23 de diciembre de 2012

El lobo y el maestro

Zhao Jianzi, un alto funcionario, organizó una gran cacería en la montaña. Al divisar a un lobo, lanzó su carro en su persecución.


         Ahora bien, el maestro Dongguo, viejo letrado conocido por su buen corazón, venía en camino para abrir una escuela en Zhongshan, y se extravió en esa misma montaña. En camino desde el alba, seguía a pie al asno cojo que cargaba su saco lleno de libros, cuando vio llegar al lobo que huía aterrorizado y que le dijo:


El lobo y el maestro
El lobo y el maestro


         - Buen maestro, ¿no está usted siempre dispuesto para socorrer a su prójimo? Escóndame en su saco ¡y me salvará la vida! Si me saca de este mal paso, yo le quedaré eternamente agradecido.
         El maestro Dongguo sacó sus libros del saco y ayudó al lobo a meterse en él. Cuando Zhao Jianzi llegó y no encontró al animal, volvió sobre sus pasos. Al notar el lobo que el cazador estaba lo suficientemente lejos, gritó a través del saco.
         - ¡Buen maestro, sáqueme de aquí!
         Apenas estuvo en libertad, el lobo empezó a chillar:
         - Maestro, usted me salvó hace un rato, cuando los hombres del Reino de Yu me perseguían y yo se lo agradezco, pero ahora, casi estoy muriéndome de hambre. ¿Si su vida puede salvar la mía, no la sacrificaría usted por mí?
         Se abalanzó con el hocico abierto y las garras afuera sobre el maestro Dongguo. Este, trastornado, se estaba defendiendo lo mejor que podía, cuando de repente divisó a un anciano que avanzaba apoyándose en un bastón. Precipitándose hacia el recién llegado, el maestro Dongguo se arrodilló ante él y le dijo llorando:
         - Anciano padre, ¡una palabra de su boca puede salvar mi vida!
         El anciano quiso saber de qué se trataba.
         - Este lobo era perseguido por cazadores y me pidió que lo socorriera, le salvé la vida y ahora quiere devorarme. Le suplico que interceda en mi favor y le explique su error.
         El lobo dijo:
         - Hace un rato, cuando le pedí socorro, él me amarró las patas y me metió en su saco, poniendo encima de mí sus libros; aplastado bajo todo ese peso, apenas podía respirar. Después, cuando llegó el cazador, habló largo rato con él; él deseaba que yo muriera asfixiado dentro del saco, de esa manera habría sacado provecho de mi piel. ¿Un traidor semejante no merece acaso que lo devoren?

El lobo y el maestro
El lobo y el maestro
         - ¡No creo nada! – contestó el anciano –. ¡Vuelva a meterse en el saco, para que yo vea con mis propios ojos si usted estaba tan incómodo como dice!
         El lobo aceptó con alegría y se metió de nuevo dentro del saco.
         - ¿Tiene usted un puñal? – preguntó el anciano al oído del maestro.
         - Sí – contestó mostrando el objeto pedido.
         Inmediatamente el anciano le hizo señas para que lo clavara en el saco. El maestro Dongguo exclamó:
         - ¡Pero le voy a hacer daño!
         El anciano se echó a reír:
         - ¿Usted vacila en matar a una bestia feroz que acaba de demostrarle tanta ingratitud? ¡Usted es bueno, maestro, pero también es muy tonto!
         Entonces le ayudó al maestro Dongguo a degollar al lobo, y dejando el cadáver a la orilla de la senda, los dos hombres siguieron su camino.

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9 comentarios:

  1. Es que era un maestro que se creía que la nueva ley de educación era la mejor de todas las habidas y por haber, por eso casi le devora el lobo.
    Un saludo.

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    1. O que se creía que como en España no se vivía en ningún sitio...

      Saludos, Cayetano

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  2. Si a fin de cuentas, el lobo es siempre lobo...Aún pidiendo clemencia...

    Saludos Carolus

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    1. La naturaleza del lobo es siempre al misma, como la de cualquier persona.

      Saludos, Manuel

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  3. es triste saber que actuar siempre de buen corazon no es la mejor de las opciones. pero asi es la realidad y no podemos ignorarla.

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    Respuestas
    1. Hay que tener claro donde está línea que separa ser bueno de ser tonto

      Felices fiestas

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  4. Las naturalezas del lobo y la del maestro, fueron fieles a ellas mismas... Cuando hay un conflicto entre dos, y no hay una resolución favorable a ambas partes, puede ser buena la ayuda de un tercero. Sobre todo si al que se le pide un consejo es un anciano, porque el diablo sabe por diablo... pero más sabe por viejo !!!

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