Mostrando entradas con la etiqueta tonto. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta tonto. Mostrar todas las entradas

Cómo usar a una persona estúpida

Tener cerca a una persona estúpida puede ser una fuente de problemas. Pero si sabes usar a esta persona, sorprendentemente, te puede dar muchas soluciones


Todas las personas somos estúpidas de vez en cuando, hay que reconocerlo. Todos hacemos breves incursiones en el terreno de la estupidez, pero generalmente, abandonamos pronto estos territorios. Sin embargo, hay personas que se instalan de forma permanente en el reino de la estupidez y solo lo dejan de forma esporádica.

Para saber si una persona es estúpida, hay una forma bastante sencilla de comprobarlo.


Usa el razonamiento de Carlo Cipolla (puedes ver el libro en este enlace) y discrimina rápidamente si de verdad estas cerca de una persona estúpida. Por si acaso, pásate a ti mismo el test, y si das positivo, no sigas leyendo, pues tal vez no vas a entender lo que sigue.

Usar a una persona estúpida
Cómo usar a una persona estúpida. Fotograma de la película "Dos tontos muy tontos"

Localiza a un estúpido (o mejor dos)


Bueno, ya has localizado una persona estúpida para usar en tu beneficio. Te preguntarás para qué demonios la quieres emplear. Me explicaré.  Hace años, solo había un tonto por pueblo o por barrio, estaba identificado y se le trataba como tal. Actualmente, gracias a los medios de comunicación, la política y a las redes sociales, millones de estúpidos han salido del armario, llegando a colapsar grandes parcelas de la sociedad. La sociedad vive en un estado cada vez mayor de estupidez, y lo que hace pocas décadas nos parecía una gran tontería, ahora se ve como algo normal, a veces casi obligatorio. No hay más que ver la televisión para entender lo que te digo.

En fin, que debido a todo lo que cito, hay ocasiones en las que, por presión social, tengo dudas razonables si lo que voy a hacer o lo que opino sobre cierto asunto es o no es una estupidez. Y ahí entra en juego el cómo usar a una persona estúpida. Por ejemplo, si le pregunto si cree que llenarse la cara de remaches, agujeros, tatuajes y demás adornos irreversibles es una tontería, y éste responde que no lo cree así, por los motivos que sean, es evidente que es una gran gilipollez. Y no pienso discutirlo con nadie.

Para asegurarte de que estas en lo cierto, y por aquello de un control de calidad, conviene usar a una segunda persona estúpida. Si los dos coinciden, ya no hay duda. Si entre ellos discrepan, o los has elegido mal, o el tema es delicado. Lo que de verdad asusta es si están de acuerdo contigo: o te estás volviendo tonto, o te has pasado de listo, lo que viene a ser lo mismo.

Otro uso de los tontos


Hay una segunda forma de usar a una persona estúpida que empleo desde hace muchos años. Si tengo que dar instrucciones, me aseguro de que hasta el más tonto las entienda. Así que antes de ponerlas en marcha, se las doy al tonto de turno. Si lo entiende, todo perfecto. Si no es el caso, toca corregir lo que no entendió el imbécil. Lo malo es que algunas veces el tonto lo entendió… y el listo no. Lo que da que pensar.

Si te interesa el tema de los tontos y la estupidez, te recomiendo este libro: Nunca discutas con un tonto, de Leonardo Ferrari  Lo de la estupidez es todo un mundo que deberías tener muy en cuenta, nos tienen rodeados y hay que saber qué hacer con ellos.


Las diferencias entre un tonto util y tu mismo

Según cita la wikipedia, un tonto útil es una expresión política generada en los escritos de Carlos Marx y describe a personas que al luchar por un ideal pueden transformarse en instrumentos de otros grupos políticos. 


De forma más explícita, se refiere a personas que colaboran involuntariamente de acuerdo a intereses creados por parte de terceros. 

Esta expresión también puede ser empleada para designar a personas que colaboran con cambios, reformas o revoluciones lideradas por otros o por personas que mantienen un sistema que no les beneficia.

Las diferencias entre un tonto util y tu mismo
Las diferencias entre un tonto util y tu mismo
Desde siempre se han visto y se siguen viendo por todo el planeta multitud de manifestaciones contra el poder establecido. Muchas personas asisten de buena fe, creyendo que defienden sus ideales o sus intereses. Otras, como los políticos y demás gente de similar calaña, se ponen en cabeza en cuanto ven a un grupo de personas con carteles y coreando eslóganes. Como la foto suele ser de la cabecera de la manifa; al final, lo que sale en los medios son las declaraciones de los que están al principio y que muchas o demasiadas veces no coinciden con lo que los demás reclaman.

En otros casos, grupos violentos infiltrados revientan algo que en principio es pacífico. Y como una pirueta mas, estos terroristas urbanos dicen que los violentos son policías o paramilitares que se hacen pasar por violentos para deslegitimizar la concentración. Esto a veces es verdad y otras veces es otra manipulación sobre manipulación, como un infinito juego de espejos.

Si el tema no es social, laboral o económico - que al dar lugar a una mayor emotividad a veces acaba en violencia - y su finalidad es simplemente algo así como "salvemos el planeta", "salvemos los dinosaurios" o algo igual de guay, etéreo e indefinido, aquí el truco es más bien económico. Tú pones tu tiempo y tus energías y otro cobra por ello por parte de su ONG o ente similar.

Entonces, cuando te la juegas o dedicas parte de tu tiempo junto a otras personas para defender tus ideales o intereses, ¿cómo saber si no estás siendo reclutado bajo una falsa bandera? 

En primer lugar, haciéndote...

CONTINUA EN:

Consejos para hacer frente a un jefe idiota

Cada cual tiene que lidiar con sus jefes ya sean inteligentes o tontos. Si tienes un buen jefe eres muy afortunado. ¿Qué pasa si tienes un jefe malo y tonto? ¿Cómo vas a tratarlo?


Me gustaría compartir algunas cosas que he aprendido sobre la manera de lidiar con un jefe idiota. 

 Consejos para hacer frente a un jefe idiota
 Consejos para hacer frente a un jefe idiota

Tu jefe es un idiota 


Si te pide que hagas un trabajo que entra dentro de tus tareas, a continuación dile que "no", incluso si puedes hacerlo. Sé prudente al aceptar una tarea adicional porque este tipo de jefe no apreciará tu esfuerzo extra después de todo.

No muestres todas tus habilidades y capacidades 


Los jefes idiotas también son personas inteligentes. Te acabará robando el conocimiento y las ideas que tienes. Una vez que han aprendido de ti, siempre estarán listos para disparar en cualquier momento. Siempre van a soplar su propio cuerno para recibir elogios de la alta dirección. ¿Ves lo inteligentes que son?

CONTINUA EN:


5 peligrosos errores en seducción que te hacen aparecer como un tonto (y cómo evitarlos)

Aquí verás los 5 grandes errores de seducción más comunes que los hombres hacen y siguen haciendo cada vez que están frente a una mujer hermosa.


Por ejemplo: ¿qué se puede decir de un hombre que dice "Te amo" en la primera cita?

Las mujeres son tu única motivación 


Es el error más grande que un hombre puede hacer. Conozco hombres que llegan tan lejos como para considerar a las mujeres su primera y única razón para vivir.

5 peligrosos errores en seducción que te hacen aparecer como un tonto (y cómo evitarlos)
5 peligrosos errores en seducción que te hacen aparecer como un tonto (y cómo evitarlos)
¿Sabes lo que quiero decir? Sé que algunos chicos lo hacen todo para las mujeres. Al igual que el que compra ropa nueva sólo para mostrarse y lucirse bien frente a otra chica. Otros hombres desperdician dinero descuidadamente para conocer mujeres, como los que se apuntan a diferentes clubes (yoga, musculación, equitación...), cuando realmente no les importa nada este tipo de actividades y aficiones... Pero están ahí, tomándoselo con calma y orgullosos de sí mismos... "lo hago para conocer a mujeres hermosas ", responden con valentía.

Por no citar de los que hablan de otra cosa que las mujeres, cuando no saben nada sobre el tema. Durante todo el día te estarán molestando con ese tema y con sus historias inventadas Así que...

Primero, piensa en tu carrera profesional y disfruta cada vez que tienes la oportunidad de pasar el tiempo sin estar rodeado de mujeres. Si un amigo te invita a una noche de fiesta, nunca te niegues con la excusa de que no tiene una mujer para salir con ella, simplemente ve allí y disfruta... ¡Las mujeres vendrán después!

2. Eres demasiado agradable 


Cuando eres demasiado amable con las mujeres, eres... ¡un dolor de muelas!

Recientemente conocí a...

CONTINUA EN:

10 consejos para mejorar a un tonto con iniciativa

Se dan en todo tipo de trabajos y empresas, pero destacan mucho más en puestos técnicos, creativos o de organización, que es donde se revela más crudamente el daño que generan. Los resultados que producen son chapuceros, esperpénticos y a un coste exorbitante. 


"La tontería se coloca siempre en primera fila para ser vista; la inteligencia detrás para ver". Isabel de Rumanía

Es inútil, y lleva a la melancolía, reflexionar sobre cómo han conseguido llegar, y mantenerse en un puesto que les viene grande y que revela cada día su incapacidad y su falta de talento: la realidad es que ya están allí y quieren quedarse.

Son individualistas, incansables y jamás se auto cuestionan. Muchos tienen experiencia y titulación, pero cada día se delatan como incompetentes activos saboteando con entusiasmo el trabajo propio y el ajeno. Actúan por su cuenta, no piden ayuda ni consultan, y para que nadie les detenga, se saltan las normas y la cultura de la organización.

10 consejos para mejorar a un tonto con iniciativa
10 consejos para mejorar a un tonto con iniciativa

La teoría del “saber - poder - querer” para conseguir un objetivo, salta hecha añicos cuando ellos intervienen. En demasiadas ocasiones, no saben y no pueden, pero desean con toda su alma sobresalir.

"Con tontos, ni a coger hongos". Anónimo

Se dan en todo tipo de trabajos y empresas, pero destacan mucho más en puestos técnicos, creativos o de organización, que es donde se revela más crudamente el daño que generan. Los resultados que producen son chapuceros, esperpénticos y a un coste exorbitante. Si además ocupan un puesto de alta responsabilidad, nunca hay que subestimar su capacidad de generar catástrofes.

Sus jefes y compañeros...

CONTINUA EN:

Grandes torpes de la humanidad

Estos son los políticos, reyes y científicos que han cometido las mayores y más célebres meteduras de pata de todos los tiempos.


Los técnicos del CERN

Hace unos meses nos desayunábamos con la noticia de que el experimento OPERA realizado en el CERN había dado como resultado que los neutrinos eran 60 nanosegundos más rápidos que la luz. Las implicaciones de dicha investigación eran revolucionarias ya que suponían que Einstein se había equivocado en su Teoría de la Relatividad y se revolucionaba todo el mundo de la Física. Hay que reconocer que los propios autores de dicho experimento se mostraban un tanto excépticos con el resultado y presuponían que tenía que haber algún fallo. Pues bien, parece que ahora lo han encontrado. Al parecer, un cable mal conectado en el GPS que mide la velocidad de los neutrinos es el responsable de que estos parezcan tan rápidos. Y uno se pregunta: ¿han contratado a Pee Gotera y Otilio en el CERN?



Grandes torpes de la humanidad
Grandes torpes de la humanidad


Stanley Kubrick

Adenás de metepatas era un megalómano de narices. Y poco ético. Cuando rodó Espartaco, película producida y protagonizada por Kirk Douglas, se ofreció a que el guión apareciera firmado con su nombre. Todo un descaro, ya que el auténtico guionista era Dalton Trumbo, quien no podía firmar el libreto con su auténtico nombre debido a que había sido incluído en la lista negra durante la caza de brujas del senador McArthy. Afortunadamente, Kirk Douglas no le permitió a Kubrick que realizara algo tan egoista como apropiarse del trabajo de otro creador.


Warren Austin

Secretario para la Paz del gobierno de EEUU en la ONU. Además de su sonoro error en lo referente al conflicto palestino-israelí, se vio envuelto en una trifulca local debida a los límites que separan Vermont (su estado natal) de New Hampshire. Y declaró que estaría dispuesto a defender a tiros las fronteras de Vermont. Vamos, que muy pacífico, muy pacífico, como que no era.

Richard Nixon

Además de la metedura de pata en el funeral de Charles de Gaulle, y de estar pringado en el escándalo Watergate, Richard Nixon fue un mentiroso redomado. Ganó las elecciones a la Casa blanca prometiendo que sacaría a los norteamericanos de Vietnam (la intervención militar ya había comenzado en ese país de manera extraoficial durante el mandato de Kennedy), y al final hizo todo lo contrario: declarar la guerra abierta contra los comunistas.

Muhamed Alí

Todo un prodigio de la diplomacia. Durante una recepción celebrada en londres en 1899, este Shah de Persia, le comentó al Príncipe de Gales, refiriéndose a la fealdad de las cortesanas. "Si estas son sus esposas, más le valdría cortarles la cabeza a todas".

Menelik II

Dos anécdotas sobre este soberano etíope que Gregorio Doval cita en su obra El libro de los hechos insólitos«Poco después de que fuera probada con éxito en 1887 la primera silla eléctrica de la historia, los fabricantes recibieron un pedido de tres unidades del negus de Abisinia (Etiopía) Menelik II (1844-1913). Cumplido el encargo, el emperador abisinio, comprometido con un programa de modernización de su país, no pudo llegar a estrenarlas por la sencilla razón de que Abisinia no contaba por entonces con energía eléctrica. El emperador, una vez superado el enfado con sus asesores, utilizó aquellas sillas como tronos imperiales. En otra ocasión, se cuenta que Menelik dudaba de la posible solidez de un futuro puente cuya maqueta le presentaban para su aprobación. El monarca, decidido a probar, se acercó a la maqueta y la golpeó con el puño, causando el natural estropicio en el modelo, lo que, a sus ojos, demostraba la falta de solidez del futuro puente. Sus consejeros, ya escarmentados, prepararon un segundo modelo, esta vez con sólida madera; Menelik inmediatamente intentó aplastarlo, y como no pudo, aprobó el proyecto.»


Grandes torpes de la humanidad. El cuarto Rey Mago
Grandes torpes de la humanidad. El cuarto Rey Mago
 

El cuarto Rey Mago

Una leyenda oriental cuenta que los Reyes Magos no fueron tres, sino cuatro; y a los nombres de Melchor, Gaspar y Baltasar habría que sumar el de Artabán. ¿Y por qué casi nadie ha oído hablar de él? Por la sencilla razón de que nunca llegó al Portal de Belén. Era tan torpe que, por el camino, dejó que le liaran para solucionar diversos pleitos. Los otros tres soberanos se cansaron de esperarle en el punto que habían acordado para reunirse, y decidieron seguir el camino sin él, siguiendo el rastro de la Estrella Mágica. El pobre Arbatán perdió así su oportunidad de coger “el tren” que le habría hecho entrar en la historia… o en la leyenda.

Pero el suyo no es un caso único. Porque existen numerosos ejemplos reales de personajes que, por su ineptitud, dejaron escapar oportunidades únicas para alcanzar la gloria. Y peor aún: existen muchísimos más cuyos nombres se han hecho famosos y han pasado a la posteridad. Pero no por su talento y grandeza, sino por su notable estupidez y falta de tacto. Unos y otros forman el peculiar club de los mayores “metepatas” y tontos de todos los tiempos.

Hitler fue ídolo de pacifistas

Nadie va a negar aquí el prestigio de la revista estadounidense Time, pero seguro que su propietario y fundador, Henry Luce, sentía deseos de que le tragase la tierra cada vez que alguien le recordaba que su publicación había elegido como Hombre del Año de 1938 a ¡Adolf Hitler! Aunque en su descargo se podría argumentar que en aquel entonces todavía abundaban los ingenuos que creían en las buenas intenciones del dictador alemán.

Sin ir más lejos, el propio primer ministro británico, Neville Chamberlain, proclamó en 1938, tras regresar de su viaje a Berlín para firmar el llamado Pacto de Munich: “Si hubiera más hombres cómo Hitler, la paz estaría garantizada en Europa”. Y un año después, los nazis invadieron Polonia.

Parecida sensación de ridículo debió sentir años después Sylvester Stallone tras los atentados del 11-S en Nueva York. En 1988, el actor había rodado Rambo III, sobre las aventuras del musculoso héroe luchando contra los soviéticos en Afganistán. Y hoy día nadie se acordaría de aquella mala película si no fuera porque Stallone tuvo la desafortunada ocurrencia de acabarla con una dedicatoria, una voz en off que decía: “A los talibanes, heroicos luchadores por la libertad de su pueblo”.

Los espías más torpes

No hay nada como creerse muy listo para que las meteduras de pata resulten aún más clamorosas. Un ejemplo es la llamada Operación Cicerón, considerada uno de los episodios más ridículos de la historia del espionaje mundial, y en el que todos los personajes involucrados parecieron esforzarse por demostrar que eran más inútiles que el resto.

El protagonista principal de este vodevil de intriga fue Elyeza Bazna,  un albanés que trabajaba como ayudante de cámara de sir Hugh Knatchbull, embajador británico en Ankara (Turquía) durante la II Guerra Mundial. Ambicioso y con pocos escrúpulos, comenzó a trabajar como espía para la embajada alemana.

Usando el apodo de Cicerón, Bazna les vendía planos de ingenios electrónicos que su jefe guardaba en su caja fuerte. Los alemanes le pagaron muy bien por aquellos planos, pero su contenido les desconcertaba. Lógico. El embajador británico era una especie de inventor chiflado que en su tiempo libre diseñaba circuitos y disparatados modelos de electrodomésticos que nunca funcionaban. Y lo que Bazna les estaba vendiendo a los nazis (sin saberlo) eran justo aquellos planos (años después, Graham Greene se inspiró en este personaje para escribir su novela Nuestro hombre en La Habana).

Como era de esperar, los nazis empezaron a desconfiar del albanés. Y la consecuencia fue que, cuando el traidor les facilitó otros documentos auténticos y muy valiosos –entre ellos, los informes sobre las cumbres de los líderes aliados en Casablanca y Teherán–, los alemanes dudaron de su autenticidad.

Finalmente, los británicos acabaron descubriendo los manejos de Bazna y montaron un operativo para atraparle. Pero la suerte sonrió una vez más al espía, quien les dio esquinazo y escapó a Brasil llevándose el dinero que le habían pagado previamente los nazis.

En el país sudamericano, el albanés se dedicó a vivir como un rey, pero la historia tampoco tuvo final feliz para él. Al cabo de un mes, la Policía se presentó en su domicilio con una orden de arresto por fraude. Y es que, haciendo bueno el célebre dicho “Roma no paga traidores”, los alemanes habían remunerado los servicios del espía con dinero falso.

Otro personaje que también se creía muy listo pero que, como Bazna, acabó siendo víctima de un caso de “justicia poética”, fue John Coffee, un constructor irlandés al que, en 1873, las autoridades contrataron para edificar una prisión en la localidad de Dundalk.

Coffee finalizó las obras en el plazo acordado, pero al revisar las cuentas, los funcionarios gubernamentales descubrieron que el empresario había falsificado todas las partidas para cobrarles mucho más dinero. El truhán fue condenado por estafa y, cosas de la vida, cumplió su condena en el mismo penal que él mismo habia construido.

El rey que creía que el café era mortal

Ni siquiera algunos reyes, portadores de la dignidad más majestuosa, se libran de inscribir su nombre en los anales de la historia de la estupidez humana. Es el caso de Gustavo III de Suecia, un monarca que detestaba el café hasta el punto de creer que se trataba de una bebida letal y que su consumo prolongado podía causar la muerte.

Para demostrarlo, se le ocurrió una absurda idea. Condenó a un reo de asesinato a ser ejecutado lentamente, bebiendo doce tazas de café diarias, mientras un grupo de médicos iba comprobando su progresivo deterioro físico. Pero el soberano nunca vio el desenlace del experimento, ya que murió casi diez años después, en 1792, asesinado por un disidente que se llamaba Anckarström. Y en los años sucesivos fueron muriendo uno a uno los médicos que el rey había designado.

De hecho, al final el único que quedó vivo fue el reo, quien acabó siendo indultado y murió mucho tiempo después, por causas perfectamente naturales. Aunque eso sí, nunca dejó de tomarse sus tacitas diarias de café.


Grandes torpes de la humanidad
Grandes torpes de la humanidad



‘El hombre nunca pisará la luna’

La historia está repleta de bocazas y profetas de pacotilla que, por su ceguera, rechazaron adelantos e inventos que estaban llamados a cambiar el mundo. Es el caso de Rutherford Richard Hayes, uno de los directivos de la compañía de telégrafos Western Union, que en 1876, cuando Alexander Graham Bell quiso venderle la patente de su nuevo invento, el teléfono, le respondió con una carta que decía: “Su invento parece interesante, señor Bell, pero sinceramente no acabo de verle su  posible utilidad práctica.”

Y los ejemplos de visionarios similares abundan en todos los campos. El físico estadounidense Lee DeForest sentenció en 1957: “El hombre nunca pisará la Luna, al margen de los posibles adelantos científicos”. Solamente doce años después, el astronauta Neil Armstrong se paseaba por nuestro satélite.

Igualmente, el padre del cine, Louis Lumière, sentenció que su gran invento no pasaba de ser una curiosidad científica y que no le veía “ninguna posibilidad de ser explotado comercialmente”. Años después, el productor Irving Thalberg tomó el testigo de Lumière y vaticinó en 1927 el fracaso del cine sonoro, alegando que “nadie en su sano juicio puede soportar dos horas escuchando a un grupo de personas hablando sin parar”.

Otro que dejó escapar el negocio de su vida fue Dick Rowe, un ejecutivo de la compañía discográfica Decca Recording Company, quien en 1962, tras escuchar las ma­quetas de un grupo de muchachos melenudos, sentenció: “No me gusta cómo suenan; además, la música de guitarra ya está pasada de moda”. Pero, claro, si hubiera sabido entonces que aquellos jóvenes eran The Beatles…

Un desprecio similar lo sufrió en su propia carne Ronald Reagan cuando en 1964 se presentó a una prueba para el papel de presidente de los EEUU en el filme El mejor hombre. El productor, Walter R. Hagen, le rechazó alegando que “no parece lo suficientemente inteligente como para resultar creíble como mandatario”. Se ve que, años después, los votantes no pensaron lo mismo.

Reagan, el mejor amigo del chimpancé

Precisamente, de Reagan se han dicho y escrito muchas cosas, y muy pocas de ellas buenas. No es nuestra intención juzgar aquí a tan controvertido personaje, pero ni sus más acérrimos detractores pueden negar que su historia tiene semejanzas con la de Forrest Gump: sus enemigos se empeñaban en demostrar que era tonto, pero el destino siempre le echaba una mano haciendo que sus rivales acabaron pareciendo más idiotas que él.

Es innegable que su carrera cinematográfica (salvo dos o tres títulos) no fue demasiado brillante, pero probablemente la película más patética que protagonizó en su vida fue Bedtimes for Bonzo (1945), una ridícula comedia en la que era un estudiante universitario que tenía que compartir apartamento con un ¡chimpancé parlanchín!

La historia viene al caso porque, cuando en 1965 Reagan se presentó como candidato republicano al cargo de gobernador de California, su rival, el demócrata Patrick Brown, trató de ridiculizarle resucitando aquella vieja película. Financió de su propio bolsillo la reposición del filme, y al cartel, en el que se veía a Reagan y al mono, se le añadió un nuevo eslogan: “Adivine cuál de los dos está más preparado para ser gobernador”.

Pero al tal Brown el plan le estalló en sus mismas narices, porque, cuando le preguntaban a la gente que salía del cine, todos respondían que iban a votar a Reagan. ¿Cuál era la razón? Pues porque estaban convencidos de que alguien que era capaz de mostrarse tan tierno con un chimpancé no podía ser en el fondo una mala persona.

Pero las tonterías no son solo patrimonio de los tontos, y ni siquiera los representantes más brillantes y geniales del arte y la ciencia se han librado de meter la pata hasta la ingle.

Un seguro contra extraterrestres

Es el caso del cineasta Stanley Kubrick, quien creía firmemente en la existencia de extraterrestres. Por eso, cuando inició el rodaje de 2001, una odisea del espacio (1968) quiso suscribir un seguro con la Lloyd’s de Londres, temiendo que en ese período se pudiera producir un contacto con seres de otros mundos que echara por tierra las tesis de su carísima película y le arruinase. Pero lo gracioso del caso es que la Lloyd’s no firmó el trato alegando “altas posibilidades de riesgo”.

Peor fue lo de Theodor von Bischoff, un fisiólogo alemán y experto en Anatomía de la Universidad de Heidelberg que, a finales del siglo XIX, estudió la diferencia entre los cerebros del hombre y de la mujer. Terminadas sus investigaciones, llegó a la conclusión de que el cerebro masculino pesaba una media de 1.350 g, mientras que el femenino solo llegaba a los 1.250 g. El investigador se basó en esa diferencia de peso para afirmar la superioridad intelectual del varón sobre la mujer. Conviene señalar que es cierto que los cerebros masculinos suelen pesar más que los femeninos, aunque ese hecho no tiene ninguna relación con la capacidad intelectual de las personas.

Pero von Bischoff no lo creía así, y defendió su tesis machista hasta el final de su vida. La lástima es que, tras su muerte, uno de sus discípulos quiso pesar el cerebro del científico. ¿Y adivinas cuál fue el resultado? 1.245 g. Menos mal que el pobre Bischoff ya no estaba vivo para afrontar semejante ridículo.

Mucho más fácil de disculpar fue el caso de George Atwood, un brillante matemático que no solo ha pasado a la historia por sus investigaciones, sino también por un desafortunado e involuntario desatino. Se cuenta que estaba tan absorto en su trabajo que, cuando vinieron a comunicarle que su esposa había fallecido en un accidente, respondió: “Está bien, pero que espere a que termine con esto”.

Y es que, como dijo Descartes, “Dios dispuso que las estupideces de los hombres fueran efímeras, pero algunas veces sus palabras las condenan a ser eternas”.

¿Conoce usted algún gran torpe de la Humanidad que no hayamos citado? ¿Y algún ejemplo de la vida diaria?




El lobo y el maestro

Zhao Jianzi, un alto funcionario, organizó una gran cacería en la montaña. Al divisar a un lobo, lanzó su carro en su persecución.


         Ahora bien, el maestro Dongguo, viejo letrado conocido por su buen corazón, venía en camino para abrir una escuela en Zhongshan, y se extravió en esa misma montaña. En camino desde el alba, seguía a pie al asno cojo que cargaba su saco lleno de libros, cuando vio llegar al lobo que huía aterrorizado y que le dijo:


El lobo y el maestro
El lobo y el maestro


         - Buen maestro, ¿no está usted siempre dispuesto para socorrer a su prójimo? Escóndame en su saco ¡y me salvará la vida! Si me saca de este mal paso, yo le quedaré eternamente agradecido.
         El maestro Dongguo sacó sus libros del saco y ayudó al lobo a meterse en él. Cuando Zhao Jianzi llegó y no encontró al animal, volvió sobre sus pasos. Al notar el lobo que el cazador estaba lo suficientemente lejos, gritó a través del saco.
         - ¡Buen maestro, sáqueme de aquí!
         Apenas estuvo en libertad, el lobo empezó a chillar:
         - Maestro, usted me salvó hace un rato, cuando los hombres del Reino de Yu me perseguían y yo se lo agradezco, pero ahora, casi estoy muriéndome de hambre. ¿Si su vida puede salvar la mía, no la sacrificaría usted por mí?
         Se abalanzó con el hocico abierto y las garras afuera sobre el maestro Dongguo. Este, trastornado, se estaba defendiendo lo mejor que podía, cuando de repente divisó a un anciano que avanzaba apoyándose en un bastón. Precipitándose hacia el recién llegado, el maestro Dongguo se arrodilló ante él y le dijo llorando:
         - Anciano padre, ¡una palabra de su boca puede salvar mi vida!
         El anciano quiso saber de qué se trataba.
         - Este lobo era perseguido por cazadores y me pidió que lo socorriera, le salvé la vida y ahora quiere devorarme. Le suplico que interceda en mi favor y le explique su error.
         El lobo dijo:
         - Hace un rato, cuando le pedí socorro, él me amarró las patas y me metió en su saco, poniendo encima de mí sus libros; aplastado bajo todo ese peso, apenas podía respirar. Después, cuando llegó el cazador, habló largo rato con él; él deseaba que yo muriera asfixiado dentro del saco, de esa manera habría sacado provecho de mi piel. ¿Un traidor semejante no merece acaso que lo devoren?

El lobo y el maestro
El lobo y el maestro
         - ¡No creo nada! – contestó el anciano –. ¡Vuelva a meterse en el saco, para que yo vea con mis propios ojos si usted estaba tan incómodo como dice!
         El lobo aceptó con alegría y se metió de nuevo dentro del saco.
         - ¿Tiene usted un puñal? – preguntó el anciano al oído del maestro.
         - Sí – contestó mostrando el objeto pedido.
         Inmediatamente el anciano le hizo señas para que lo clavara en el saco. El maestro Dongguo exclamó:
         - ¡Pero le voy a hacer daño!
         El anciano se echó a reír:
         - ¿Usted vacila en matar a una bestia feroz que acaba de demostrarle tanta ingratitud? ¡Usted es bueno, maestro, pero también es muy tonto!
         Entonces le ayudó al maestro Dongguo a degollar al lobo, y dejando el cadáver a la orilla de la senda, los dos hombres siguieron su camino.

Tambien le puede interesar:



Muchos, muchísimos tipos de tontos


Estupidez humana. Humana sobra, realmente los únicos estúpidos son los hombres. Jules Renard


Muchos, muchísimos tipos de tontos.Estupidez Humana
Muchos, muchísimos tipos de tontos.
Estupidez Humana

En el libro chino de las transformaciones, el I Ching, se clasifica a los hombres en superior (el que practica los preceptos y las reglas del libro) y después a los demás, los que, por destino, están condenados a la ruina.

En la Biblia (Proverbios y Salmos), se mencionan dos grandes categorías humanas, el sabio y el necio.

Con el desarrollo de la sociedad, dos categorías no fueron suficientes para clasificar a la humanidad. Maquiavelo, en su muy famoso libro El Príncipe, clasifica a los hombres en tres categorías: “Porque hay tres clases de cerebros, uno que comprende por sí mismo, otro que discierne por lo que se le dice y un tercero que no entiende ni por sí ni con la ayuda ajena, siendo el primero superior en todo, el segundo excelente y el tercero inútil”.

Confucio hablaba de cuatro categorías: los que nacen dotados de una gran inteligencia; aquellos que han adquirido muchos conocimientos con esfuerzo y estudio; luego están los que, a pesar de haber dedicado mucho esfuerzo al estudio, poseen poco conocimiento y, finalmente, se encuentran aquellos que, careciendo de inteligencia y sin haberse esforzado por estudiar, permanecen toda su vida en la más absoluta ignorancia.

El historiador y crítico francés, Hyppolite-Adolphe Taine también establecía una clasificación de cuatro grupos. Cuatro especies de personas hay en el mundo: los enamorados, los ambiciosos, los observadores y los imbéciles; y los más felices son estos últimos.

Ya hemos visto en otros capítulos que otros sabios ilustres interesados por el tema como Santo Tomás de Aquino o Baltasar Gracián intentaron hacer una somera clasificación sobre este género de personas. Sus clasificaciones siguen en vigor y la que sigue simplemente se limita a ampliarla y adaptarla al presente.

1.- Tonto de pacotilla. Persona de tontería vulgar.

2.- Tontorrón. Adjetivo. Aumentativo de tonto.

3.- Tontaina. Nombre común coloquial. Persona tonta.

4.- Tontico. Nombre común coloquial. Persona con algún retraso mental.

5.- Tontucio. Adjetivo. Medio tonto.

6.- Tontuzo. El que tiene la otra mitad de la tontería del tontucio.

7.- Tonto del bote. Persona a la que le ha sonreído la suerte sin haber hecho nada para merecerlo. Debemos esta expresión a un mendigo madrileño del primer tercio del siglo XIX que llevaba un bote de cuero para recoger las limosnas. Tuvo su “puesto de pedir” a las puertas del desaparecido convento de San Antonio del Prado. En cierta corrida de toros, uno de los astados saltó la barrera y enfiló la Carrera de San Jerónimo. Venía bufando, haciendo destrozos, y volteando a los paseantes. Al llegar frente al mendigo, que desconociendo el peligro permaneció inmóvil, el animal le acercó el testuz, le husmeó y, al cabo, volvió grupas, sin causarle el menor daño.
Nunca discutas con un tonto. Estupidez Humana
Nunca discutas con un tonto. Estupidez Humana

8.- Tonto de capirote. Aplicado a la persona muy necia o incapaz. Miguel de Unamuno, en un artículo publicado en 1923, decía que tonto de capirote “es el que con un capirote o bonete puntiagudo, hace de tonto en las fiestas. Es un tonto de alquiler y casi oficial”.

9.- Tonto de campeonato. El más tonto entre los tontos.

10.- Tonto de las pelotas. Persona estúpida e irritante.

11.- Tontolapolla. Contracción lingüística de “tonto de la polla”. Persona idiota y odiosa.

12.- Tontolaba. Esta palabra tiene su origen en la costumbre de poner en los roscones de reyes un haba y un regalo. Al que le tocaba el regalo le coronaban como rey de la fiesta, y al que le tocaba el haba tenia que pagar el roscón; se le llamaba “el tonto del haba”.

13.- Tonto del culo. Que parece razonar con sus posaderas.

14.- Tonto del puto culo. Que parece razonar con sus putas posaderas.

15.- Tonto con suerte. El que es tonto y a pesar de ello todo le sale bien.

16.- Tonto feliz. Persona sin...

CONTINUA EN:




Sólo los tontos hacen tonterías

Infinito es el número de los tontos. Eclesiastés.


Todos somos tontos de vez en cuando (generalmente más veces y más tontos de lo que creemos) y además tratamos con gente que hace tonterías.

Sólo los tontos hacen tonterías
Sólo los tontos hacen tonterías

Además, es justo reconocer que quienes parecían tontos en realidad nos hicieron quedar a nosotros como tales. Por este motivo hay que intentar detectar la tontuna propia y la ajena, evitando disgustos y aprovechando las ocasiones que la sociedad que nos regala al estar rodeados de tontos.

El mismísimo Albert Einstein también creía en el poder de los tontos. Suya es la cita de que "sólo hay dos cosas infinitas; la estupidez humana y el universo. Y no estoy muy seguro acerca de lo último."

Aunque la mejor definición la da Baltasar Gracián cuando dice que “son tontos todos los que lo parecen y la mitad de los que no lo parecen”. Un poco pesimista, pero cierta y avalada por la experiencia del trato con tontos.

Sólo los tontos hacen tonterías
Sólo los tontos hacen tonterías
El ser humano, ya sea de forma individual o colectiva ha dado infinitas pruebas de hacer tonterías. Tal vez sea por aquello de que somos una especie inteligente y con libre albedrío. Por eso somos libres de equivocarnos y caer en la tontuna, al contrario de otras especies sin estos atributos. Asusta pensar cuan tontos serían una especie alienígena con miles de años de ventaja en las mismas cualidades de los humanos. Sus tonterías deberán ser astronómicas. Quizás por eso no hemos contactado aún. Por tontos.

Dejo esta idea para pensadores y filósofos, pues por más que he investigado, no he visto abierta esa línea de pensamiento. Marco Aurelio y Baltasar Gracián mencionan de pasada la estupidez humana, Erasmo de Rotterdam escribe todo un libro sobre el tema y Santo Tomas de Aquino redactó un tratado sobre la estulticia. Sólo he encontrado a un autor, Pino Aprile, que aunque no indica por qué existe la estupidez, por lo menos nos sugiere para qué pudiera existir.

Pese a que muchos autores como Peter o Dilbert han abordado esta cuestión en tono humorístico, el tema no deja de ser tragicómico, pues un tonto en acción genera más catástrofes que cualquier otra cosa en el mundo. Aun así, tengo fe en nuestra especie, pues pese a todo este lastre de la estupidez, seguimos vivos. Y hasta se podría decir que avanzamos, aunque a veces no queda uno muy convencido.

CONTINUA EN:

Un viejo tonto que mueve montañas

Las montañas Taihang y Wangwu tienen una altura considerable.



Montañas
Montañas

Al norte de estos montes vivía un anciano de unos noventa años al que llamaban El Viejo Tonto.


Su casa miraba hacia estas montañas y él encontraba bastante incómodo tener que dar un rodeo cada vez que salía o regresaba; así, un día reunió a su familia para discutir el asunto.

- ¿Y si todos juntos desmontásemos las montañas? – sugirió –. Entonces podríamos abrir un camino hacia el Sur, hasta la orilla del río Hanshui.

Todos estuvieron de acuerdo. Sólo su mujer dudaba.

- No tienen la fuerza necesaria, ni siquiera para desmontar un cerrejón – objetó –. ¿Cómo podrán remover esas dos montañas? Además, ¿dónde van a vaciar toda la tierra y los peñascos?

- Los vaciaremos en el mar – fue la respuesta.

Entonces el Viejo Tonto partió con sus hijos y nietos. Tres de ellos llevaron balancines. Removieron piedras y tierra y, en canastos los acarrearon al mar. Una vecina, llamada Jing, era viuda y tenía un hijito de siete u ocho años; este niño fue con ellos para ayudarles. En cada viaje tardaban varios meses.

Un hombre que vivía en la vuelta del río, a quien llamaban El Sabio, se reía de sus esfuerzos y trató de disuadirlos.

Viejo Tonto
¿Viejo Tonto?

- ¡Basta de esta tontería! – exclamaba –. ¡Qué estúpido es todo esto! Tan viejo y débil como es Ud. no será capaz de arrancar ni un puñado de hierbas en esas montañas. ¿Cómo va a remover tierras y piedras en tal cantidad?
El Viejo Tonto exhaló un largo suspiro.

- ¡Qué torpe es Ud.! – le dijo –. No tiene Ud. ni siquiera la intuición del hijito de la viuda. Aunque yo muera, quedarán mis hijos y los hijos de mis hijos; y así sucesivamente, de generación en generación. Y como estas montañas no crecen, ¿por qué no vamos a ser capaces de terminar por removerlas?

Entonces El Sabio no tuvo nada que responder.
 
 
También le puede interesar: