Usamos cookies propias y de terceros que entre otras cosas recogen datos sobre sus hábitos de navegación para mostrarle publicidad personalizada y realizar análisis de uso de nuestro sitio.
Si continúa navegando consideramos que acepta su uso.
OK | Más información | Y más

16 de enero de 2013

Su imagen tenía un precio

¿Cuál es el precio de la imagen de cada uno? Seguramente nada, y es por nuestra culpa, sin excusas. Valemos lo que queremos valer


Su imagen tenía un precio
Su imagen tenía un precio
Debo tener imán, porque últimamente me paran por la calle un cámara de televisión y una entrevistadora preguntándome si les puedo responder a algunas cuestiones. Muy amablemente les respondo que sí, pero con unas sencillas condiciones. ¿Cuánto me van a pagar? Para hacer una entrevista hace falta entrevistador y entrevistado, por lo que para que todo el montaje funcione también pongo algo de mi parte: la mitad del espectáculo.

Como usted ya se imagina, se buscan a otro “entrevistable” que no tarda en aparecer, suele ser un jubilado ocioso con ganas de tener su minuto de gloria y comentarlo a sus colegas en el bar o la ama de casa para decirle a sus amigas en el mercado que hoy salgo en la tele en el canal 55 (por decir un canal). Por mi parte, comento la entrevista frustrada con mis colegas de trabajo o con mis amigos y me miran como a un marciano, cosa que me la trae al pairo.

Razonemos. Aunque sólo sean unos minutos de preguntas chorras (la tele no da para más), es mi imagen y mi mente la que presto para difusión ante miles de semejantes. Para mí, mi imagen tiene precio, y es muy alto.  No es porque tenga más ego que Napoleón, no, no es eso. El razonamiento es simple: si la pandilla basurera de gañanes y gañanas impresentables que se ven a todas horas en la televisión cobran a doblón, no veo porque el que esto escribe (y usted que lo lee) no podemos exigir cobrar en la misma proporción por lo menos.

Claro, que mientras haya quien se venda gratis a cambio de su minuto de gloria, siempre habrá quien pregunte si en Sevilla hace calor en agosto y quien le responda que “hase una caló que te mueres”, cosa sorprendente y un supernotición que te cagas mientras de fondo se ven a los mismos fulanos de todos los años con los pies en remojo en una fuente al lado del termómetro con 45 grados.

La verdad os hará libres que te cagas.



2 comentarios:

  1. Como apostilla... sólo hay que ver las llamadas "redes sociales" para comprender que el ciudadano medio (mundial) tiene en poca estima su imagen y privacidad. En general prefiere comportarse como una "verdulera" y cualquier cotilleo le entretiene.

    Por eso hay tantos que desean salir en TV. Aunque sea para decir nada, quedan deslumbrados por el foco de la camara.

    Será que al final somos simples polillas...

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Me gusta lo de las polillas, es una muy buena imagen

      Saludos, csc212

      Eliminar