Una anciana de Florida estaba de compras y, al regresar a su automóvil, encontró a cuatro hombres que se iban con su vehículo.
Dejó caer sus bolsas de la compra y sacó su pistola, gritando a todo pulmón:
"¡Tengo un arma y sé cómo usarla! ¡Salgan del coche, AHORA!"
Los cuatro hombres no esperaron una segunda amenaza. Salieron y corrieron como locos. La mujer, algo conmocionada, cargó sus bolsas de la compra en la parte trasera del coche y se puso al volante. Estaba tan alterada que no pudo insertar la llave en el contacto. Lo intentó varias veces y finalmente entendió por qué. Era por la misma razón que se había preguntado por qué había una pelota de fútbol, un frisbee y dos paquetes de 12 cervezas en el asiento delantero.
Unos minutos más tarde, encontró su propio coche aparcado a cuatro o cinco plazas de distancia. Cargó sus bolsas en su coche y fue a la comisaría para denunciar su error. ¡El sargento a quien le contó la historia no pudo evitar reírse! Señaló el otro extremo del mostrador, donde cuatro hombres pálidos denunciaban el robo de un coche cometido por una mujer mayor y loca, descrita como blanca, de menos de un metro sesenta de altura, con gafas, pelo blanco rizado y una pistola grande.
No se presentaron cargos.
¿Moraleja de la historia? Si estás experimentando un momento de senilidad, ¡hazlo memorable!
Y tú, ¿qué opinas?
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Muy buenaáa
ResponderEliminarJa..ja ..ja...Me iba maginando toda esa acción..y me hizo recordar algo similar que me paso..fue que me monté en la guagua equivocada y el conductor se dió tremendo susto y me dijo..Señora esta no es su guagua..
ResponderEliminarMi esposo lo vio todo desde mi guagua .pues esperaba que yo llegara de la tienda. Primero me regañó..para que fuera mas cuidadosa..pero luego se reía
y se reía.
Pasaron como 5 meses cuando la que me rei fui yo...a el le pasó lo mismo..y yo acá...ja..ja..ja....cosas de viejitos...