Si hay una habilidad que todos deberían aprender en la vida, esa es tomar buenas decisiones . La calidad de nuestras decisiones define nuestro futuro en todos los ámbitos: financiero, profesional, emocional y personal. Saber decidir bien implica pensar de forma crítica, analizar riesgos y consecuencias, gestionar las emociones y actuar con inteligencia estratégica . Muchas personas fracasan no por falta de talento o esfuerzo, sino porque toman decisiones impulsivas, mal informadas o basadas en emociones pasajeras. Para mejorar esta habilidad, es clave aprender a gestionar la incertidumbre , ya que muchas veces no tendremos toda la información antes de elegir. También es fundamental saber priorizar , distinguiendo lo urgente de lo importante y enfocándonos en lo que realmente genera valor. El pensamiento analítico y la capacidad de resolver problemas son parte de esta habilidad. No basta con reaccionar a los problemas, hay que anticiparse, buscar soluciones creativas y adaptarse rá...