Usamos cookies propias y de terceros que entre otras cosas recogen datos sobre sus hábitos de navegación para mostrarle publicidad personalizada y realizar análisis de uso de nuestro sitio.
Si continúa navegando consideramos que acepta su uso.
OK | Más información | Y más

9 de noviembre de 2011

Estrategia. Las 48 leyes del Poder. Ley nº 6

LEY N° 6 BUSQUE LLAMAR LA ATENCIÓN A CUALQUIER PRECIO
Todo es juzgado por su apariencia; lo que no se ve no cuenta. Nunca acepte perderse en el anonimato de la multitud o ser sepultado por el olvido. Ponga toda su fuerza en destacarse. Conviértase en un imán que concentre la atención de los demás, mostrándose más grande, más atractivo y más misterioso que la gran masa, tímida y anodina.

"Incluso cuando se realiza una manifestación en mi contra, obtengo mi cuota de renombre" .PIETRO ARETINO, 1492-1556

Las 48 leyes del Poder
LEY N° 6 BUSQUE LLAMAR LA ATENCIÓN
A CUALQUIER PRECIO.
Madonna y Britney Spears
El conde Víctor Lustig, el aristócrata de los estafadores, era un maestro en ese juego. Siempre hacía cosas que se apartaban de lo tradicional o que parecían carecer de sentido. Se presentaba en los mejores hoteles en una limusina conducida por un chofer japonés; nunca nadie había visto un chofer japonés, de modo que resultaba algo extraño y exótico. Lustig se vestía con la ropa más cara pero en su vestimenta siempre había algo fuera de lugar o no convencional: una medalla, una flor, un brazalete. Esto no era visto como de mal gusto, sino como algo llamativo y misterioso. En los hoteles se lo veía recibir telegramas a cualquier hora, uno tras otro, que le alcanzaba su chofer japonés... y que él rompía a la vista de todos con un aire de absoluta displicencia. (En realidad, eran telegramas en blanco.) Se sentaba solo en el comedor, a leer un libro de aspecto imponente, y sonreía a la gente aunque manteniendo siempre un aire de distancia. A los pocos días, por supuesto, todo el hotel hablaba, intrigado, de aquel hombre extraño y misterioso.

Toda esta atención que despertaba permitía a Lustig atraer con gran facilidad a sus víctimas, que buscaban su confianza y su compañía. Todos querían que los vieran en compañía del misterioso aristócrata. Y, ante ese enigma que los encandilaba, ni siquiera se daban cuenta de que eran timados y robados.

Para saber mas:

1 comentario:

  1. No sé porque este Conde, me recuerda a Mister Madoff...y solo por nombrar a uno de los más recientes...

    Saludos Carolus

    ResponderEliminar