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“Las 33 estrategias de la guerra”, de Robert Greene

El estadounidense Robert Greene ofrece con el libro "Las 33 estrategias de la guerra" una visión global de las principales estrategias militares.


Basa su síntesis en los cinco tipos principales de la psicología militar - la guerra contra uno mismo, guerra en equipo, la guerra defensiva, la guerra ofensiva y la guerra no convencional - y identifica lo que llama "Las 33 estrategias de la  guerra" como treinta y tres principios que cualquier líder debe tener absolutamente en cuenta tanto en la preparación como en las operaciones militares.


Estos treinta y tres axiomas son cada uno el objeto de un capítulo, siempre estructurado de la misma manera: un resumen muy breve como introducción, varios ejemplos históricos puestos en perspectiva con citas e interpretados por el autor, un relato corto sobre estas imágenes, un argumento de autoridad prestado de un gran estratega, y finalmente un párrafo que contradice algún matiz de la ley universal de la indicada estrategia.

“Las 33 leyes de la guerra”, de Robert Greene
“Las 33 leyes de la guerra”, de Robert Greene

Los más interesante de este enfoque tanto analítico y sintético es que Robert Greene se fija en cualquier momento histórico y todos los pensadores, refiriéndose, entre otros, tanto a la Guerra Civil de EEUU o la guerra de Vietnam como a las guerras griegas, y en autoridades tan diversas como Napoleón, Sun Tzu, Julio César, Aníbal, etc. Del mismo modo, también usa algunas lecciones militares de áreas que no son sólo objeto de los estudios sobre la guerra.

Toma prestado el cine (Hitchcock), boxeo (Mohammed Ali), la política (Roosevelt), la diplomacia (De Gaulle), pintura (Dali), etc. Este enjambre de referencias, siempre usado con prudencia, te cautiva y pone de relieve la importancia de la psicología militar. Donde el autor es menos convincente es la hora de extrapolar sus axiomas militares para hacer frente a la psicología mundana del día a día. Su tendencia a divergir también una reminiscencia de “Las 48 leyes del poder” y “El arte de la seducción”, y en nada contribuyen a su análisis polemológico. De todos modos, “Las 33 estrategias de la guerra” es una mina de información para cualquier persona que se quiera adentrar en los misterios del arte de la guerra. Es un libro extenso del que podemos leer en orden de sus capítulos o hacerlo con un capítulo o dos que nos interesen.

Estas son las 33 estrategias de la guerra, según Robert Greene

1. Declara la guerra a tus enemigos
2. No des la guerra pasada.
3 En la confusión de los hechos, no pierdas tu presencia de ánimo.
4 Genera una sensación de urgencia y desesperación.
5. Evita las trampas del pensamiento grupal.
6. Segmenta tus fuerzas.
7. Transforma tu guerra en una cruzada.
8. Elige cuidadosamente tus batallas.
9. Invierte las posiciones.
10. Crea una presencia amenazante.
11. Cambia espacio por tiempo.
12. Pierde batallas pero gana la guerra.
13. Conoce a tu enemigo.
14. Aplasta la resistencia con celeridad y de improviso.
15. Controla la dinámica.
16. Dales donde más les duele.
17. Derrótalos minuciosamente.
18. Descubre y ataca el flanco débil de tu adversario.
19 Envuelve al enemigo.
20. Maniobra para debilitarlos.
21 Negocia mientras avanzas.
22. Aprende a terminar las cosas.
23. Teje una mezcla inconsútil de realidad y ficción.
24. Adopta la línea menos esperada.
25. Ocupa el trono moral.
26. Niégales blancos de ataque.
27. Simula defender los intereses ajenos mientras promueves los tuyos.
28. Da suficiente cuerda a tus rivales para que se ahorquen.
29. Muerde poco a poco.
30. Penetra su mente.
31. Destruye desde dentro.
32. Domina mientras simulas sumisión.
33. Siembra incertidumbre y pánico con actos de terror.

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Planifique sus acciones de principio a fin

Un final brillante constituye el corolario que da énfasis a todas sus acciones. Planifique su camino teniendo en cuenta todas las consecuencias posibles, todos los obstáculos y todos los giros del azar que puedan incidir de manera negativa sobre su trabajosa elaboración y otorgar la gloria a otros.


Planificar todo un proceso, de principio a fin, evitará que lo abrumen los factores negativos y le permitirá saber con exactitud cuándo detenerse. Maneje la fortuna con cuidado y determine el futuro planificando a largo plazo. 

Planifique sus acciones de principio a fin
Planifique sus acciones de principio a fin
En 1863, el primer ministro prusiano Otto von Bismarck hizo un análisis del tablero de ajedrez del poder europeo en aquel momento. Los principales protagonistas en escena eran Inglaterra, Francia y Austria. Prusia no era más que uno de los estados de la no muy unida Federación Germánica. Austria, el miembro dominante de la Federación, hacía lo posible para que los demás estados alemanes siguieran siendo débiles, divididos y sumisos. Bismarck creía que Prusia estaba destinada a ser algo más que un simple lacayo de Austria.

Por lo tanto, jugó de la siguiente manera: como primer paso, inició una guerra con la humilde Dinamarca, a fin de recuperar las tierras de Schleswig-Holstein, que antes habían pertenecido a Prusia. Sabía que esos amagues de independencia prusiana podían preocupar a Francia e Inglaterra, de modo que comprometió a Austria en la guerra, con la excusa de que recuperaría Schleswig-Holstein para beneficio de ese estado. A los pocos meses, una vez ganada la guerra, Bismarck exigió que las tierras recuperadas fueran incorporadas a Prusia. Los austríacos, por supuesto, se pusieron furiosos, pero luego cedieron: primero aceptaron ceder Schleswig, y un año después vendieron Holstein a los prusianos. El mundo comenzó a ver que Austria se debilitaba y que Prusia ascendía.

El paso siguiente de Bismarck fue el más audaz: en 1866 convenció al rey Guillermo de Prusia de retirarse de la Federación Germánica y, al hacerlo así, declarar la guerra a la mismísima Austria. La esposa del rey Guillermo, su hijo, el príncipe heredero, y los príncipes de los demás reinos alemanes se opusieron con vehemencia a semejante guerra, pero Bismarck, impertérrito, logró forzar el conflicto, y el ejército prusiano, muy superior, derrotó a los austríacos en la brutal y breve guerra de las Siete Semanas. El rey y los generales prusianos querían marchar sobre Viena y anexionarse la mayor cantidad de tierras posible. Sin embargo, Bismarck los detuvo, al presentarse de pronto, como partidario de la paz. Como resultado, logró firmar con Austria un tratado que concedía total autonomía a Prusia y a los demás estados alemanes. Con esto consiguió que Prusia pasara a ser el poder dominante en Alemania y cabeza jefe de la recién formada Confederación Germánica del Norte.

Los franceses y los ingleses comenzaron a comparar a Bismarck con Atila y a temer que planeara dominar otras partes de Europa, pues una vez que hubiera emprendido sus campañas de conquista, no habría forma de saber cuáles serían sus siguientes objetivos. Y, en efecto, tres años más tarde Bismarck provocó una guerra con Francia. En un principio pareció acceder a que Francia se anexionara Bélgica, pero en el último momento cambió de idea. Jugando al gato y al ratón, enfureció al emperador francés, Napoleón III, y predispuso a su propio rey contra los franceses. Nadie se sorprendió cuando, en 1870, estalló la guerra entre ambos países. La nueva Federación Germánica se unió con entusiasmo a la guerra contra Francia, y una vez más el aparato militar prusiano y sus aliados lograron destruir al ejército enemigo en cuestión de meses. A pesar de que Bismarck se opuso a la anexión de territorios franceses, los generales lo convencieron de que Alsacia-Lorena pasara a formar parte de la Federación.

Ahora toda Europa temía el próximo paso que daría el monstruo prusiano, liderado por Bismarck, el "Canciller de Hierro". De hecho, un año más tarde Bismarck...

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http://www.elartedelaestrategia.com/las_48_leyes_del_poder_ley_29_planifique_sus_acci.html

Sea audaz al entrar en acción o cómo vender la Torre Eiffel

Si se siente inseguro frente a determinado curso de acción, no lo intente. Sus dudas y titubeos se transmitirán a la ejecución del plan. La timidez es sumamente peligrosa; lo mejor es encarar toda acción con audacia.


Cualquier error que usted cometa por ser audaz se corregirá con facilidad mediante más audacia. Todo el mundo admira al audaz; nadie honra al timorato.


En mayo de 1925, cinco de los más exitosos comerciantes en chatarra de Francia fueron invitados a una reunión "oficial" pero "altamente confidencial" con el director general del Ministerio de Correos y Telégrafos en el hotel Crillon, en aquel entonces el más lujoso de París. Cuando los comerciantes llegaron al hotel, el director general en persona, un tal Monsieur Lustig, los recibió en una elegante suite del último piso.

Sea audaz al entrar en acción. Víctor Lustig
Sea audaz al entrar en acción. Víctor Lustig
Los hombres, que no tenían idea de por qué habían sido convocados a aquella reunión, estallaban de curiosidad. Después de servir las bebidas, el director les dijo: "Señores, éste es un asunto urgente que exige absoluta confidencialidad. El gobierno tendrá que demoler la torre Eiffel". Los comerciantes escucharon en atónito silencio mientras el director explicaba que, tal como se había informado hacía poco en los medios, la torre exigía urgentes reparaciones. En un principio había sido levantada como una estructura temporaria (para la Exposición Mundial de 1889), pero los costos de mantenimiento habían crecido de manera exagera-da durante los últimos años, y ahora, en un momento de crisis fiscal, el gobierno tendría que gastar millones para repararla. Muchos parisienses consideraban que la torre Eiffel era una ofensa a la estética y verían con agrado que desapareciera. Con el tiempo, hasta los turistas la olvidarían, y sólo perduraría en las tarjetas postales y en las fotos de época. "Señores -concluyó Lustig-, están invitados a presentar al gobierno sus ofertas por la torre Eiffel."

Lustig les entregó unas hojas que mostraban el membrete del ente estatal; en ellas figuraban las cifras correspondientes al proyecto, como el tonelaje de metal de la torre. Los comerciantes agrandaron los ojos cuando calcularon cuánto podrían ganar con aquella chatarra. Luego Lustig los condujo a una limusina que los aguardaba delante del hotel y los llevó hasta la torre Eiffel. Tras presentar un pase oficial, los guió por la construcción, matizando la visita con divertidas anécdotas. Al final de la recorrida, les agradeció y les pidió que, en el término de cuatro días, le hicieran llegar las ofertas a su suite del hotel.

Sea audaz al entrar en acción. Víctor Lustig vendiendo la Torre Eiffel
Sea audaz al entrar en acción. Víctor Lustig vendiendo la Torre Eiffel

Varios días después de presentadas las ofertas, uno de los cinco comerciantes, un tal Monsieur P., fue notificado de que su oferta había ganado la licitación y que, para asegurar la venta, debía presentarse en la suite del hotel en dos días, con un cheque certificado por más de 250.000 francos (lo que equivaldría hoy a 1.000.000 de dólares), es decir, una cuarta parte del precio total. Contra la entrega de dicho cheque, recibiría los documentos que le transferirían la propiedad de la torre. Monsieur P. estaba excitadísimo: pasaría a la historia como el hombre que compró y demolió el antiestético monumento. Pero al llegar al hotel, cheque en mano, comenzó a dudar del negocio. ¿Por qué tenían que encontrarse en un hotel, y no en un edificio gubernamental? ¿Por qué nunca había tratado con otros funcionarios del gobierno? ¿Se trataba de una farsa o una estafa? Mientras Lustig hablaba de las medidas que debían tomarse para demoler la torre, el comerciante, aún dudoso, contemplaba la idea de echarse atrás.

Sin embargo, de pronto se dio cuenta de que...

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Mantener limpias las manos

Es necesario que, en todo momento, usted aparezca como paradigma de la corrección y la eficiencia. Sus manos nunca se ensuciarán por actos ilícitos o por descuidos. Mantenga esa apariencia impecable, utilizando a otros como testaferros o pantallas para ocultar, cuando sea necesario, su participación personal en hechos de esta índole. 


Hacia fines del siglo II d.C., cuando el poderoso imperio Han, de la China, comenzó a derrumbarse, el gran general y ministro imperial Cao Cao surgió como el hombre más poderoso del país. Buscando ampliar su base de poder y librarse del último de sus rivales, Cao Cao inició una campaña para obtener el control de la Planicie Central, de gran importancia estratégica. Durante el sitio a una de las ciudades clave, Cao Cao calculó mal el tiempo que tardaría en llegarle, desde la capital, el aprovisionamiento de grano. Mientras esperaba el cargamento, entre las tropas comenzó a escasear el alimento, y Cao Cao se vio obligado a ordenar al intendente en jefe que redujera las raciones.
Mantener limpias las manos
Mantener limpias las manos 

Cao Cao, que dirigía su ejército con riendas firmes, disponía de una red de informantes. Los espías pronto le informaron que sus hombres estaban muy disconformes y murmuraban que el general imperial llevaba una buena vida mientras que ellos apenas si tenían suficiente para comer. Además, sospechaban que quizá Cao Cao acaparaba las raciones para él. Si tales protestas se generalizaban, Cao Cao se debería enfrentar a un motín. Entonces llamó a su puesto de mando al intendente jefe.

"Necesito pedirte algo, y no debes negármelo", dijo Cao Cao al intendente. "¿De qué se trata?", preguntó éste. "Quiero que...

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El Arte de la Maestría personal en 20 lecciones

Estos son 20 de los conceptos más importantes extraídos del nuevo libro "Maestría" de Robert Greene. Trata sobre lo que necesitas para convertirte en un maestro en cualquier campo de tu vida y cómo lo hicieron los grandes hombres 


Robert Greene realizó muchas entrevistas con individuos de talento y estudió las biografías de numerosas figuras influyentes, como Leonardo Da Vinci, Mozart, Charles Darwin, Benjamin Franklin, y otros personajes influyentes. Robert Greene es el autor de varios libros de desarrollo personal muy populares, como las "48 leyes del poder", "El arte de la seducción" y "La Ley número 50 de 50 Cent".

El Arte de la Maestría personal en 20 lecciones
El Arte de la Maestría personal en 20 lecciones
20 lecciones de Maestría aprendidas de Robert Greene 

1 - Entender quien eres realmente, y qué tipo de vocación o carrera que te sientes llamado a realizar.

2 - Comprométete a un aprendizaje, en el que te sometas a años de observación humilde, a la adquisición de habilidades y a la experimentación.

3 - Adquiere un sentimiento de inferioridad y profunda humildad así como ganas de aprender de los demás.

4 - Muévete hacia la resistencia y el dolor, abandona la comodidad y la seguridad, y cruza el umbral más allá de las tediosas etapas iniciales del aprendizaje.

5 - Después de la fase de aprendizaje debes llegar a ser audaz, confiado y dispuesto a poner a prueba tus habilidades adquiridas y hacer conexiones entre diferentes ideas.

El Arte de la Maestría personal en 20 lecciones
El Arte de la Maestría personal en 20 lecciones

6 - Aprende a aceptar las críticas y el fracaso, y a estar agradecido por la oportunidad de aprender y mejorar como resultado de sus errores.

7 - Entiende que hay un componente emocional, no intelectual, que separa a los verdaderos maestros de los demás.

8 - Desarrolla tu inteligencia social y tu capacidad de empatía de ponerte en los zapatos de otra persona así como ver y entender las cosas desde una perspectiva ajena.

9 - Muévete más allá de la habitual tendencia a juzgar a los demás o idealizar y demonizar a al extraño, y simplemente obsérvalos en lugar de proyectar tus propios pensamientos, emociones o inseguridades sobre ellos.

10 - Debes tener cuidado con las tendencias de muchas personas de mostrar ciertos vicios que podrían obstaculizar tu progreso, tales como: la envidia, el conformismo, la rigidez, la auto-obsesión, la pereza, la frivolidad y la agresión pasiva.

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Picasso y el arte de ser impredecible

El ser humano es hijo del hábito y tiene una necesidad insaciable de sentirse familiarizado con las actitudes de quienes lo rodean. Si usted se muestra predecible, confiere a los demás la sensación de tener cierto control sobre usted. Invierta los papeles: muéstrese deliberadamente impredecible.  

Las actitudes que en apariencia carecen de coherencia o propósito desconcertarán a los demás, que se agotarán tratando de explicarse sus movimientos y acciones. Llevada a un extremo, esta estrategia puede intimidar y aterrorizar.
El otro siempre trata de interpretar los motivos que se ocultan detrás de las acciones de usted, para utilizar su predictibilidad contra usted. Haga algo por completo inexplicable, y los pondrá a la defensiva. No entender qué es lo que usted está haciendo los sacará de las casillas; en ese estado de ánimo resultará muy fácil intimidarlos.

Picasso y el arte de ser impredecible
Picasso y el arte de ser impredecible
Pablo Picasso dijo en cierta oportunidad: "El mejor cálculo es la ausencia de cálculo. Una vez que ha logrado cierto nivel de reconocimiento, los demás, por lo general, piensan que si usted hace algo es por alguna razón inteligente. De modo que es necio planificar con demasiada exactitud qué es lo que va a hacer. Es mucho mejor actuar caprichosamente".
Durante un tiempo, Picasso trabajó con el marchante Paul Rosenberg. Al principio le permitió bastante libertad en el manejo de sus cuadros, hasta que un día, en apariencia sin motivo alguno, le dijo que no le daría más obras para vender. Picasso explicó su proceder de la siguiente manera: "Durante las cuarenta y ocho horas siguientes, Rosenberg trataría de comprender el porqué de mi decisión. ¿Estaría yo reservando obras para otro? Yo seguiría trabajando y durmiendo, mientras Rosenberg seguía pensando. A los dos días acudiría a verme, con los nervios deshechos, angustiado, para decirme: 'Después de todo, mi amigo, no me rechazará si le ofrezco esta suma [mencionó una cantidad de dinero sustancialmente más elevada que la ofrecida anteriormente] por esos cuadros, en lugar del precio que suelo pagarle, ¿verdad?".
La impredecibilidad no es sólo un arma destinada a inspirar terror. Si usted modifica sus esquemas día a día, causará una conmoción a su alrededor y estimulará el interés de los demás. La gente hablará de usted, le atribuirá motivos y buscará explicaciones que no tienen nada que ver con la verdad, pero que harán que usted esté constantemente presente en los pensamientos de los demás. Cuanto más caprichoso parezca, más respeto recogerá. Sólo los subordinados sin remedio actúan de manera predecible.

Las 48 leyes del Poder. Robert Greene
Para saber mas sobre el tema en:

El arte de atraer a los demás

Cuando obligue a otro a actuar, deberá ser usted quien en todo momento ejerza el control. Siempre es mejor lograr que su contrincante se acerque a usted y abandone, en este proceso, sus propios planes. Atráigalo con ganancias fabulosas... y después proceda a atacar. Usted tiene todos los ases en la mano.

Felipe Brunelleschi, el gran artista y arquitecto del Renacimiento, cultivó el arte de hacer que los demás fueran a él, como señal de su poder. En cierta ocasión lo habían contratado para reparar la cúpula de la iglesia Santa María del Fiore, en Florencia. Se trataba de un trabajo importante, que le daría prestigio. Pero cuando los funcionarios de la ciudad contrataron a un segundo hombre, Lorenzo Ghiberti, para que trabajara con Brunelleschi, el gran artista se sintió ofendido. Sabía que Ghiberti había obtenido aquel trabajo sólo gracias a sus relaciones, que no haría nada y aun así se llevaría la mitad de los laureles.

El arte de atraer a los demás
El arte de atraer a los demás

En un momento crítico de la construcción, Brunelleschi comenzó de pronto a padecer una misteriosa enfermedad. Se vio obligado a suspender su trabajo pero tranquilizó a los funcionarios diciéndoles que, como habían contratado a Ghiberti, éste podría continuar solo. Pronto resultó evidente que Ghiberti era un inepto total, y los funcionarios fueron a rogarle a Brunelleschi que reanudara su trabajo. Brunelleschi ignoró sus ruegos e insistió en que Ghiberti debía terminar el proyecto. Por último sus empleadores se dieron cuenta de cuál era el problema y despidieron a Ghiberti.
En forma milagrosa, Brunelleschi se recuperó al cabo de pocos días. No tuvo necesidad de manifestar su ira ni de ponerse en ridículo; simplemente aplicó la táctica de "hacer que los demás vayan hacia usted". Si, en un momento dado, usted insiste, por amor propio y por conservar su dignidad, en que los demás deben ir hacia usted y lo logra, seguirán haciéndolo en el futuro, aun cuando usted no haga nada para obligarlos.  
El buen guerrero hace que los demás vayan hacia él, y no va él hacia los demás. Éste es el principio de la plenitud y el agotamiento de usted y de los otros. Cuando induce a su contrincante a ir hacia usted, las fuerzas del otro siempre estarán agotadas; mientras usted no vaya hacia el otro, conservará la plenitud de sus fuerzas. Atacar el agota-miento con la plenitud es como arrojar piedras sobre huevos. Zhang Yu, crítico del siglo xi, en un comentario sobre El arte de la guerra.
Fuente: Las 48 leyes del poder, de Robert Greene
Para saber mas:

El Emperador que transformaba a sus enemigos

Durante varios siglos después de la caída de la dinastía Han (año 222 d.C.) la historia china presenta una serie de golpes de Estado violentos y sangrientos, uno tras otro. Los hombres del ejército conspiraban para asesinar a un emperador débil, para luego reemplazarlo por un general fuerte y colocarlo en el trono del dragón.


El general iniciaba una nueva dinastía y se hacía coronar emperador. Para asegurar su supervivencia, asesinaba a los generales que lo habían acompañado en el golpe. Algunos años más tarde, sin embargo, el modelo volvía a repetirse: nuevos generales volvían a levantarse y asesinaban al emperador o a sus hijos. Ser emperador de China significaba estar solo, rodeado por una jauría de enemigos. Era la posición de menor poder y seguridad que existía.

En el año 959 d.C., el general Chao K'uang-yin se convirtió en el emperador Sung. Tenía plena conciencia de que era muy probable que, en el término de uno o dos años, lo asesinaran. ¿Cómo podía hacer para romper ese esquema? Al poco tiempo de haber sido entronizado como emperador, Sung ordenó que se realizara un banquete para celebrar el advenimiento de la nueva dinastía, al que invitó a los más poderosos comandantes del ejército. Después de que todos bebieron mucho vino, Sung despidió a los guardias y a todos los demás invitados, menos a los generales, que empezaron a temer que el emperador los asesinara de un solo golpe.


El Emperador que transformaba a sus enemigos
El Emperador que transformaba a sus enemigos

El emperador, en cambio, les dijo: "Paso todo el día temiendo por mi vida, y me siento desdichado, tanto a la mesa como en mi cama. Porque, ¿quién de ustedes no sueña con arrebatarme el trono? No es que dude de su lealtad, pero si, por una de esas casualidades, sus subordinados, buscando riqueza y poder, obligaran a alguno de ustedes a vestir la túnica amarilla, ¿quién podría rehusarse?". Ebrios y temerosos por su vida, los generales reiteraron, una y otra vez, su inocencia y su lealtad. Pero Sung tenía otros planes. "La mejor forma de pasar los días es disfrutando en paz de las riquezas y los honores. Si ustedes están dispuestos a renunciar a sus mandos, yo, por mi parte, estoy dispuesto a brindarles prósperas tierras y bellas viviendas, donde puedan disfrutar del placer, acompañados por cantantes y mujeres hermosas."

Los generales, atónitos, comprendieron que, en lugar de luchas y angustias, Sung les ofrecía riquezas y seguridad.


Al día siguiente, todos los generales presentaron su renuncia y se retiraron como nobles a las propiedades que Sung les había obsequiado. En un golpe magistral, Sung convirtió a una manada de "amigables" lobos, que sin duda lo habrían engañado y atacado por la espalda, en un grupo de dóciles corderos, alejados de todo poder.

Durante los arios siguientes, Sung continuó su campaña para asegurar su poder absoluto. En 971 d.C., King Liu, oriundo de la sureña provincia de Han, al fin se rindió ante él, al cabo de arios de rebelión. Para gran sorpresa de Liu, Sung le otorgó una posición de alto rango en la corte imperial y lo invitó al palacio para sellar su nueva amistad con una copa de vino. Cuando Liu tomó la copa, titubeó un instante, temiendo que contuviera veneno. "Los crímenes de este súbdito sin duda merecen la muerte —exclamó—, pero yo pido a Su Majestad que perdone la vida a este súbdito. No me atrevo a probar este vino." El emperador Sung se echó a reír y, tras tomar la copa de manos de Liu, la vació de un solo trago. El vino no estaba envenenado. A partir de ese momento, Liu se convirtió en el amigo más confiable y leal de Sung.

En aquel tiempo, China se había dividido en numerosos pequeños reinos. Cuando Ch'ien Shu, rey de uno de ellos, fue derrotado, los ministros de Sung aconsejaron al emperador encarcelar al rebelde. Le presentaron documentos que probaban que Ch'ien Shu seguía conspirando para asesinar a Sung. Sin embargo, cuando Ch'ien Shu fue a visitar al emperador, éste, en lugar de encerrarlo en una cárcel, lo recibió con todos los honores. También le obsequió un paquete y le pidió al rey que sólo lo abriera cuando estuviese a mitad del camino hacia su casa. Ch'ien Shu abrió el envoltorio durante su viaje de regreso, y vio que contenía toda la documentación referente a su conspiración. Se dio cuenta, entonces, de que Sung sabía de sus planes asesinos y que, sin embargo, le había perdonado la vida. Esa generosidad lo convirtió y pronto fue uno de los súbditos más leales de Sung.

Un proverbio chino compara a los amigos con las mandíbulas y los dientes de un peligroso animal: si uno se descuida, se encuentra con que terminan masticándonos.


El emperador Sung conocía las mandíbulas que lo rodeaban cuando asumió el trono: Sus "amigos" del ejército lo masticarían como si fuese un trozo de carne y, si llegaba a sobrevivir, sus "amigos" del gobierno se lo comerían para la cena.

El emperador Sung no quiso tener trato con sus "amigos", sino que sobornó a sus generales colegas con espléndidas propiedades y los mantuvo bien alejados. Ésta era una forma mucho mejor de anularlos que matándolos, -lo que sólo hubiese provocado la venganza de otros generales. Sung tampoco quiso tener nada que ver con ministros "amistosos". Más de una vez, terminarían bebiendo su famosa copa de vino envenenado.

En lugar de confiar en sus amigos, Sung utilizó a sus enemigos, uno tras otro, transformándolos en súbditos mucho más confiables. Mientras que un amigo espera más y más favores y hierve de celos y envidia, los ex enemigos no esperaban nada y recibieron todo. Un hombre que se encuentra con que de pronto le perdonan la vida es, sin duda, un hombre agradecido e irá hasta el fin del mundo por el hombre que le concedió esa gracia. Con el correr del tiempo, sus antiguos enemigos se convirtieron en los más confiables amigos de Sung.

Y, por último, Sung logró romper con el ciclo continuo de golpes de Estado, violencia y guerra civil: la dinastía Sung gobernó la China durante más de trescientos años.
Fuente: Las 48 leyes del Poder, de Robert Greene
Ley nº 2: Nunca confíe demasiado en sus amigos; aprenda a utilizar a sus enemigos

Las 48 leyes del poder. Ley 24 SEA EL CORTESANO PERFECTO


El cortesano perfecto, adulador e intrigante, prospera y alcanza su plenitud en un mundo en el cual todo gira en torno del poder y de la habilidad política. Domina a la perfección el arte de la oblicuidad. Adula, se somete a sus superiores y reafirma su poder sobre los demás de la forma más encantadora y graciosamente indirecta y falsa. Aprenda a aplicar las leyes del cortesano, y su ascenso dentro de la corte no conocerá límites. 


La sociedad cortesana 

Es una realidad de la naturaleza humana que la estructura de una sociedad cortesana se conforma en torno del poder. En el pasado, la corte se reunía alrededor del gobernante de turno y cumplía diversas funciones: además de divertir y entretener al soberano, era una forma de reafirmar las jerarquías de la realeza, la nobleza y las clases altas de la sociedad, así como de mantener a la nobleza a la vez subordinada y cercana al gobernante, a fin de que éste pudiese controlarla. La corte sirve al poder de muchas maneras, pero sobre todo glorifica al soberano, al rodearlo de un microcosmos obligado a esforzarse por complacerlo.

Las 48 leyes del poder. Ley 24 SEA EL CORTESANO PERFECTO
Las 48 leyes del poder. Ley 24 SEA EL CORTESANO PERFECTO


Ser un cortesano era un juego peligroso. Un viajero árabe del siglo XIX, que había llegado a la corte de Darfur, (hoy Sudán), relató que allí los cortesanos debían hacer todo lo que hacía el sultán: si éste se había lastimado, debían infligirse la misma herida, si se caía del caballo durante una expedición de caza, también ellos debían caerse. Esta mimetización solía observarse en las cortes de todo el mundo. Aun así, se corrían graves riesgos de desagradar al soberano: un movimiento en falso podía causar la muerte o el exilio. El cortesano exitoso dominaba el arte de hacer equilibrio sobre la cuerda floja: debía complacer, pero no demasiado, obedecer pero diferenciándose de algún modo de los demás cortesanos, evitar distinguirse tanto que provocara inseguridad en el gobernante.

Los grandes cortesanos de la historia han dominado la ciencia de la manipulación. Son quienes hacen que el rey se sienta más real y que todos los demás teman su poder de cortesano. Son los magos de la apariencia, pues saben que en la corte la mayoría de las cosas se juzgan según lo que parecen. Los grandes cortesanos son amables y corteses. Su agresión es indirecta y velada. Son maestros de la palabra, nunca dicen más de lo estrictamente necesario y sacan el mayor beneficio tanto de un cumplido como de un insulto velado. Son imanes del placer, la gente busca su presencia porque saben cómo agradar, aunque nunca recurren a la lisonja servil ni se humillan. El gran cortesano se convierte en el favorito del rey y disfruta de todos los beneficios de tal posición. A menudo, termina siendo más poderoso que el propio soberano, pues es un mago de la acumulación de influencia.

Hoy en día, muchos consideran la vida cortesana como una reliquia del pasado, una curiosidad histórica. Según Maquiavelo, razonan "como si los cielos, el Sol, los elementos y los hombres hubiesen cambiado el orden de sus movimientos y su potencia, y fuesen diferentes de lo que eran en otros tiempos". Si bien ya no existe ningún Rey Sol, todavía hay muchas personas que creen que el Sol gira en torno de ellas. La corte real podrá haber desaparecido, o al menos perdido su poder, pero las cortes y los cortesanos todavía existen, por el simple hecho de que sigue existiendo el poder. Hoy es muy raro que se le exija a un cortesano caerse del caballo como su amo, pero las leyes que gobiernan las políticas de la corte son tan atemporales como las leyes del poder. Por lo tanto, hay mucho que aprender de los grandes cortesanos, tanto del pasado como del presente.

Las 48 leyes del poder. Ley 24 SEA EL CORTESANO PERFECTO
Las 48 leyes del poder. Ley 24 SEA EL CORTESANO PERFECTO

El delicado juego del cortesano: una advertencia 

Talleyrand fue el prototipo del cortesano consumado, sobre todo en lo relativo a servir a su amo, Napoleón. Cuando los dos hombres recién comenzaban a conocerse, Napoleón dijo una vez, como al pasar: "Uno de estos días iré a almorzar a su casa". Talleyrand poseía una casa en Auteuil, en los suburbios de París. "Encantado, mon général -respondió el ministro-. Y, dado que mi casa está cerca del Bois de Boulogne, por la tarde podrá entretenerse practicando tiro."

"No me gusta practicar tiro -contestó Napoleón-, pero me encanta cazar. ¿En el Bois de Boulogne hay jabalíes?" Napoleón era oriundo de Córcega, donde la caza del jabalí era uno de los deportes más importantes. Al preguntar si había jabalíes en un parque parisiense, quedaba como un aldeano rústico, carente de cultura ciudadana. Talleyrand no se echó a reír pero no pudo resistir la tentación de...

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Concentre sus fuerzas


Conserve sus fuerzas y su energía manteniéndolas concentradas en su punto más fuerte.


Concentre sus fuerzas
Concentre sus fuerzas
Ganará más descubriendo un rico yacimiento y explotándolo en profundidad, que pasando de un yacimiento pobre a otro: la intensidad siempre triunfa sobre la dispersión. Cuando busque fuentes de poder que puedan promoverlo, procure encontrar siempre el patrón clave único, la vaca lechera que pueda ordeñar durante largo tiempo.

En China, a principios del siglo VI a.C., el reino de Wu inició tina guerra con las vecinas provincias del norte del Reino del Medio. Wu era una potencia en expansión pero carecía de la gran historia y civilización del Reino del Medio, que durante siglos había sido el centro de la cultura china. Al derrotar al Reino del Medio, el rey Wu elevaría de inmediato su posición. 

La guerra comenzó con grandes fanfarrias y varias victorias, pero pronto se estancó. Una victoria en un frente sólo lograba que los ejércitos de Wu quedaran vulnerables en el otro. El principal ministro y asesor del rey, Wu Tzu-hsiu, le advirtió que el estado bárbaro de Yueh, ubicado hacia el sur, estaba comenzando a advertir los problemas del reino de Wu y planeaba invadirlo. El rey rió: una victoria importante más y el gran Reino del Medio sería suyo.

En el año 490, Wu Tzu-hsiu envió a su hijo al reino de Ch'i, donde se hallaría a salvo. Con este proceder dio al rey una clara señal de que desaprobaba la guerra y creía que la ambición egoísta del soberano estaba conduciendo a Wu a la ruina. El rey, que se sintió traicionado, se volvió contra su ministro, lo acusó de deslealtad y, en un acceso de ira, le ordenó suicidarse. Wu Tzu-hsiu obedeció, pero antes...

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Hacerse el tonto


A nadie le gusta sentirse más estúpido que los demás. Por lo tanto, el truco consiste en hacer sentir sagaces e inteligentes a sus víctimas y, sobre todo, más sagaces e inteligentes que usted. Una vez que las haya convencido de esto, nunca sospecharán que usted tiene motivaciones ocultas contra ellos. 


Hacerse el tonto. Forrest Gump
 Hacerse el tonto. Forrest Gump
La sensación de que alguien es más inteligente que nosotros es casi intolerable. En general procuramos justificar esa diferencia de distintas maneras: "Sólo es una persona muy leída, mientras que yo tengo conocimientos reales y concretos". "Sus padres tenían dinero como para darle una buena educación. Si mis padres hubiesen sido ricos, yo no tendría nada que envidiarle..." "No es tan inteligente como cree." Y, por último, el conocido comentario: "Podrá saber mucho más que yo sobre su especialidad, pero, más allá de eso, no es nada inteligente. Hasta Einstein era de inteligencia mediocre cuando actuaba fuera del campo específico de la física".

En vista de lo importante que es la idea de ser inteligente para la vanidad de la mayoría de la gente, resulta fundamental no insultar nunca inadvertidamente o impugnar la capacidad intelectual de una persona. Esto constituye un pecado imperdonable. Pero si usted logra sacarle provecho, esta regla de oro le abrirá todo tipo de caminos hacia el engaño. Asegure a los demás, de manera subliminal, que son más inteligentes que usted, o muéstrese algo corto de entendederas, y podrá manejarlos a su antojo. La sensación de superioridad intelectual que usted les brinda desactivará por completo su desconfianza y les impedirá sospechar de usted.

Hacerse el tonto. Otto Von Bismarck
Hacerse el tonto. Otto Von Bismarck
En 1865, el canciller de Prusia, Otto von Bismarck, quería que Austria firmara un tratado que favorecía, en todos sus aspectos, los intereses de Prusia, contra los intereses austriacos  Bismarck tendría que hacer gala de una sutil estrategia para lograr que los austriacos accedieran a firmarlo. El negociador austriaco  el conde Blome, era un ávido jugador de naipes; su juego preferido era el quinze, y a menudo decía que era capaz de juzgar el carácter de un hombre por la forma en que jugaba al quinze. Bismarck sabía de esas expresiones de Blome.

La noche anterior al comienzo de las negociaciones, Bismarck, con aire inocente, propuso a Blome jugar una partida de quinze.


Ver también: Nunca discutas con un tonto


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Nunca des la impresión de que buscas algo

En todas las esferas de la vida, nunca des la impresión de que buscas algo; esto producirá una resistencia que nunca someterás.



Nunca des la impresión de que buscas algo
Nunca des la impresión de que buscas algo

Aprende a acercarte a la gente de lado. Apaga tus colores, pasa inadvertido, finge ser inocuo y tendrás más margen de maniobra. Lo mismo sucede en política, donde la ambición manifiesta suele asustar a la gente.

A primera vista, Vladimir Ilich Lenin parecía un ruso común: vestía como obrero, hablaba con acento campesino, no se daba aires de grandeza. Esto hacía sentir a gusto a la gente, e identificarse con él. Pero bajo ese aspecto aparentemente insulso había por supuesto un hombre muy hábil, que no cesaba de maniobrar. Cuando la gente se percató de esto, ya era demasiado tarde.

Duke Ellington, el gran jazzista y consumado seductor, deslumbraba inicialmente a las damas con su buena apariencia, ropa elegante y carisma. Pero una vez a solas con una mujer, retrocedía un poco y se volvía excesivamente cortés, ocupándose sólo de cosas insignificantes. La conversación banal puede ser una táctica brillante: hipnotiza al objetivo. La monotonía de tu fachada confiere mayor poder a la sugerencia más sutil, la más leve mirada. Si nunca hablas de amor, volverás expresiva su ausencia: tu víctima se preguntará por qué no aludes jamás a tus emociones; y al pensar en eso, llegará más lejos aún, e imaginará qué más ocurre en tu mente. Ella será quien saque a colación el tema del amor o el afecto. La monotonía deliberada tiene muchas aplicaciones. En psicoterapia, el médico responde con monosílabos para atraer al paciente, haciéndolo relajarse y abrirse.

En negociaciones internacionales, Henry Kissinger abrumaba a los diplomáticos con detalles fastidiosos, y luego hacía audaces demandas. Al inicio de la seducción, las palabras monocromas suelen ser más eficaces que las vividas: el objetivo se desconecta, te mira a la cara, empieza a imaginar, fantasea y cae bajo tu hechizo. Llegar a tus objetivos a través de otras personas es muy eficaz: infíltrate en su círculo y dejarás de ser un extraño.

Antes de dar un solo paso, el conde de Grammont, seductor del siglo XVII, entablaba amistad con la recamarera, ayuda de cámara, un amigo e incluso un amante de su blanco. De este modo podía reunir información, y buscar la manera de acercarse a él en forma inofensiva. También podía sembrar ideas, diciendo cosas que era probable que el tercero repitiera, Cosas que intrigarían a la dama, en particular si procedían de alguien a quien ella conocía.

Ninon de L'Enclos, la cortesana y estratega de la seducción del siglo XVII, creía que disfrazar las intenciones propias no sólo era necesario: aumentaba el placer del juego. Un hombre jamás debía declarar sus sentimientos, pensaba ella, en particular al principio. Esto es irritante y provoca desconfianza. "Lo que ella adivina persuade mucho más a una mujer de estar enamorada que lo que oye", comentó una vez.

Nunca des la impresión de que buscas algo. Araña
Nunca des la impresión de que buscas algo. Araña
Con frecuencia, la prisa de una persona en declarar sus sentimientos resulta de un falso deseo de complacer, pensando que esto halagará a la otra. Pero el deseo de complacer puede ofender y molestar. Los niños, los gatos y las coquetas nos atraen por no intentarlo en apariencia, e incluso mostrarse indiferentes. Aprende a encubrir tus sentimientos, y que la gente descubra por sí sola lo que pasa.

Símbolo: La telaraña. La araña busca un inocuo rincón donde tejer su tela. Cuanto más tarda, más fabulosa es su construcción, pero pocos lo notan: sus tenues hilos son casi invisibles. La araña no tiene que cazar para comer; ni siquiera moverse. Se posa en silencio en una esquina, esperando a que sus víctimas lleguen solas y caigan en su red.

Fuente: El arte de la seducción, Robert Greene

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No se comprometa con nadie


Sólo los tontos se apresuran siempre a tomar partido. No se comprometa con ninguna posición o causa, salvo con la suya propia. El hecho de mantener su independencia lo convierte en el amo de los demás.


No se comprometa con nadie
No se comprometa con nadie

Obtenga beneficios oponiendo a las personas entre sí. Ubíquese entre dos potencias competidoras. 

Seduzca a una de las partes con promesas de ayuda; la otra parte, que siempre tratará de superar al enemigo, también lo cortejará.

Mientras cada una de las partes compita con la otra por la atención de usted, usted parecerá una persona muy influyente y deseable. Logrará acumular más poder que si se hubiese comprometido con uno u otro bando. 

Para perfeccionar esta táctica, tendrá que mantenerse interiormente libre de ataduras emocionales y ver a quienes lo rodean como escalones en su ascenso a la cima del poder. Usted no puede permitirse el lujo de convertirse en lacayo de ninguna causa.

No se comprometa con nadie. Nixon y Kissinger
No se comprometa con nadie. Nixon y Kissinger
En medio de la campaña por las elecciones presidenciales de 1968, en los Estados Unidos, Henry Kissinger llamó por teléfono al equipo de Richard Nixon. Kissinger había estado aliado con Nelson Rockefeller, que había procurado, sin éxito, la nominación republicana. Ahora Kissinger ofreció brindar al equipo de Nixon valiosa información secreta sobre las negociaciones de paz con Vietnam que desarrollaban en París. Tenía a uno de sus hombres en el equipo de negociación, que lo mantenía al tanto de las últimas novedades. El equipo de Nixon aceptó de buen grado el ofrecimiento.

Sin embargo, al mismo tiempo Kissinger abordó al candidato demócrata, Hubert Humphrey para ofrecerle su ayuda. La gente de Humphrey le pidió información confidencial sobre Nixon, y Kissinger se la suministró. "Hace años que odio a Nixon" dijo Kissinger a la gente de Humphrey. La verdad era que ...

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No ofenda a la persona equivocada


En el mundo hay muchas clases de personas diferentes, y usted no puede suponer que todos reaccionarán de la misma manera frente a sus estrategias.


No ofenda a la persona equivocada.  Gengis Khan
No ofenda a la persona equivocada.  Gengis Khan  
Hay ciertas personas que, si usted las manipula o engaña, pasarán el resto de su vida procurando vengarse.

Serán, desde el momento de la ofensa, lobos con piel de cordero. Elija con cuidado a sus víctimas y a sus contrincantes, y nunca ofenda o engañe a la persona equivocada

A principios del siglo XIII, Muhammad, el Sha de Khwarezm, logró forjar, al cabo de muchas guerras, un gran imperio que se extendía hacia el oeste de la actual Turquía y el sur de Afganistán. El centro del imperio fue la gran capital asiática de Samarcanda. El Sha tenía un ejército poderoso y bien entrenado, que le permitía movilizar 200.000 guerreros en pocos días.

En 1219, Muhammad recibió una delegación enviada por un nuevo líder de Oriente, Gengis Khan. La delegación llevaba tipo de obsequios para el gran Muhammad, una muestra de los más finos productos del imperio mongólico, pequeño pero en constante expansión, liderado por  Gengis Khan . La intención de  Gengis Khan era reabrir la Ruta de la Seda hacia Europa, y ofrecía compartir los beneficios con Muhammad; además, prometió mantener la paz entre ambos imperios.

Muhammad no conocía a aquel nuevo líder de Oriente, que le pareció en extremo arrogante al tratar de hablar de igual a igual con él tan superior. Ignoró la oferta de Gengis Khan. El líder mongol intentó abordarlo de nuevo. Esta vez...

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El aislamiento es peligroso

El mundo es un sitio peligroso y los enemigos acechan por doquier; todos necesitan protegerse.


El aislamiento es peligroso
El aislamiento es peligroso


Una fortaleza se presenta como la alternativa más segura frete a un entorno peligroso.


Pero el aislamiento lo expone más de lo que lo protege de los peligros que lo rodean, ya que lo aísla de información valiosa y lo destaca como un blanco fácil para los demás. Es mucho más seguro circular, mezclarse entre la gente y buscar aliados. La multitud lo protege de sus enemigos peligrosos.

En la década de 1660, Luis XIV hizo construir, para él y su corte, el palacio de Versailles, que no se parecía a ningún otro palacio del mundo. Como en una colmena, todo giraba en torno del rey. Vivía rodeado de nobles, que ocupaban departamentos situados en torno del suyo, más o menos cercanos según el rango de cada uno.

El dormitorio del monarca ocupaba el centro geográfico del palacio y era el foco de atención de todos. Cada mañana, el rey era saludado en su aposento con un ritual denominado lever.

A las ocho de la mañana, el primer lacayo del rey, que dormía a los pies del lecho real, despertaba a Su Majestad. Luego los pajes...

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Estrategia. Las 48 leyes del Poder. Ley nº 17


Ley 17 MANTENGA EL SUSPENSO. MANEJE EL ARTE DE LO IMPREDECIBLE

El ser humano es hijo del hábito y tiene una necesidad insaciable de sentirse familiarizado con las actitudes de quienes lo rodean. 


Impredecible. Sombrerero loco de Alicia en el País de las Maravillas
Impredecible. Sombrerero loco
de Alicia en el País de las Maravillas
Si usted se muestra predecible, confiere a los demás la sensación de tener cierto control sobre usted. Invierta los papeles: muéstrese deliberadamente impredecible.

Las actitudes que en apariencia carecen de coherencia o propósito desconcertarán a los demás, que se agotarán tratando de explicarse sus movimientos y acciones.

Llevada a un extremo, esta estrategia puede intimidar y aterrorizar.

Nada resulta más aterrador que lo repentino y lo impredecible. Es por eso que nos asustamos tanto frente a un terremoto o a un tornado: no sabemos cuándo nos va a golpear. Después de que pasaron, esperamos, aterrados, a que llegue el próximo. En menor grado, el comportamiento humano impredecible produce el mismo efecto. 

Los animales se comportan de acuerdo con esquemas previsibles, lo cual nos permite cazarlos y matarlos. Sólo el ser humano tiene la capacidad de modificar de manera consciente su comportamiento, improvisar y superar el peso del hábito y la rutina. Sin embargo, la mayoría de los hombres no toman conciencia de su poder. Prefieren la comodidad de la rutina, ceder a la naturaleza animal que los impulsa a repetir, una y otra vez, los mismos actos compulsivos. Lo hacen porque...

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Utilice la ausencia para aumentar el respeto


Las 48 leyes del poder. Ley 16 UTILICE LA AUSENCIA PARA AUMENTAR EL RESPETO Y EL HONOR


Demasiada oferta reduce el precio: cuanto más lo vean y oigan, tanto menos necesario lo considerarán los demás.


Utilizar la ausencia para aumentar el valor
Utilizar la ausencia para aumentar el valor
Si ya ha afirmado su posición dentro de un grupo determinado, un alejamiento temporal hará que hablen más de usted, e incluso que lo admiren. Deberá aprender cuándo alejarse. Recuerde que la escasez de un recurso incrementa su valor 

En una aldea vivía un hombre de nombre Daiakku, que tenía fama de ser justo en sus transacciones y de poseer la habilidad para mediar en disputas y allanarlas.

De hecho, lo hacía tan bien que, muy pronto, comenzaron a pedirle que interviniera en todos los conflictos legales de la zona. Así, su poder fue aumentando. 

Mediador
Mediador
En toda la región, la ley había caído en descrédito: como los jueces eran corruptos, nadie confiaba ya sus casos a los tribunales y en cambio recurrían a la violencia. Cuando se corrió la voz sobre la sabiduría, la incorruptibilidad y la inamovible imparcialidad de Daiakku, los habitantes de las aldeas se dirigieron a él para que dirimiera todo tipo de casos. Pronto se convirtió en el único arbitrador de justicia del país.

En la cumbre de su poder, sin embargo, Daiakku decidió de repente que estaba cansado de cumplir ese papel. Ya no quería ocupar el sitial de juez, ni escuchar más denuncias, ni dirimir más disputas entre hermanos y hermanos, aldeas y aldeas. Quejándose de...

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