10 de diciembre de 2015

Por qué nuestras parejas ideales se parecen tan poco a las reales: una explicación

Juramos que nunca volveríamos a caer en la misma piedra y sin embargo nos encanta tropezar. 


¿Por qué nos enamoramos de la persona errónea? 


Una historia sin margaritas que deshojar. En el pasado, cuando la pareja, más que una unidad sexual o amorosa, era una asociación económica, no quedaba demasiado espacio para el romanticismo. Aunque existía, pero era un amor platónico, como la relación de vasallaje que existía entre un caballero y su dama en la Europa del Medievo. 

Y de esa contención, de esos suspiros que nunca se consumaron en un beso, ni mucho menos en una sesión de sexo palaciego, la poesía se alimentó y más tarde lo hizo Hollywood. Y aunque hoy ha llovido mucho desde aquello y creemos poder encontrar a esa media naranja con la que exprimir juntos toda una vida, lo cierto es que acabamos emparejándonos con una persona a la que no le gusta el zumo, es decir, que no encaja para nada con nuestras expectativas.



Este es el caso de Maribel, que odiaba a los gordos hasta una punto casi patológico, pero acabó casada con uno de ellos; o de Sandra, una encendida feminista que siempre terminaba saliendo con hombres a los que incluso les ataba los cordones de los zapatos; y Javier, que juró que nunca se enamoraría de una pija y se casó nada menos que con tres (y tuvo que romper el cerdito, claro).

Según un estudio realizado en 2005 por Shackelford, Schmitt y Buss, en el que participaron 4,499 hombres y 5,310 mujeres de al menos 37 culturas, las preferencias de varones y féminas para encontrar el amor giran en torno a los siguientes aspectos: la posición social, la estabilidad y madurez emocional de la persona, su inteligencia y nivel educativo, y si es sociable y comparten religión. La investigación concluyó que, aunque mujeres y hombres buscan de manera consciente una pareja 'ideal'-ellos las quieren jóvenes y atractivas; ellas, que tengan posibles y que sean inteligentes-, estas generalidades se quedan cortas cuando Cupido "clava" con inquina sus flechas.

¿Por qué con tanta frecuencia nos enamoramos de la persona equivocada o de alguien con quien nunca nos imaginaríamos casados? ¿Es una cuestión de magnetismo, una forma de 



4 comentarios:

  1. Es una lotería. Además, el paso del tiempo puede hacer que las dos personas evolucionen en sentido contrario y la convivencia se haga más difícil. Tocaremos madera los que vamos teniendo suerte.
    Un saludo.

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    1. Tienes mucha suerte, a otros no nos ha ido tan bien. Muchas veces está en manos de la Diosa Fortuna, así de sencillo.

      Un saludo

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  2. Yo pienso que es cuestión de comunicación. Cuando esto falta, se llega a donde no se quería llegar. La relación de pareja siempre es un contrato, donde hay que cumplir y ceder siempre, sin embargo...No siempre ocurre así.

    Saludos

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    1. Lo que comentas es un ingrediente muy importante del guiso, pero sospecho que hay mas cosas a tener en cuenta en al receta...

      Saludos

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