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7 de noviembre de 2016

La moral del banquero

Una tarde un famoso banquero iba en su limusina cuando vio a dos hombres a la orilla de la carretera comiendo césped. 

Preocupado, ordenó a su chófer detenerse y bajó a investigar.


La moral del banquero
La moral del banquero


Le preguntó a uno de ellos:

– ¿Por qué están comiéndose el césped?

– No tenemos dinero para comida. – dijo el pobre hombre – Por eso tenemos que comer césped.

– Bueno, entonces vengan a mi casa que yo los alimentaré – dijo el banquero.

– Gracias, pero tengo esposa y dos hijos conmigo. Están allí, debajo de aquél árbol.

– Que vengan también, – dijo nuevamente el banquero.

Volviéndose al otro pobre hombre le dijo:

– Usted también puede venir.

El hombre, con una voz lastimosa dijo: – Pero, Sr., yo también tengo esposa y seis hijos conmigo!

– Pues que vengan también. – respondió el banquero.

Entraron todos en el enorme y lujoso coche. Una vez en camino, uno de los hombres miró al banquero y le dijo:

– Señor, es usted muy bueno. ¡Muchas gracias por llevarnos a todos!

El banquero le contestó:

-¡Hombre, no tenga vergüenza, soy muy feliz de hacerlo!. Les va a encantar mi casa: ¡el césped está como a veinte centímetros de alto!

Moraleja:  Cuando creas que un banquero te está ayudando, ¡piénsalo dos veces!


10 comentarios:

  1. Como para fiarse de un banquero.
    Saludos.

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    1. Ni de los que te dicen que te van a ayudar.

      Saludos

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  2. Me parece muy interesante tu contenido te invito a mi pagina http://blogtopvenynotevayas.blogspot.com.co/

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  3. Jajaja....y la gente es FELIZ cuando les dan una tarjeta de credito...y no saben en el infierno que se estan metiendo....

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    1. AL infierno se va de forma voluntaria, conviene no olvidarlo.

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  4. La única mano que te ayudará se encuentra al final de tu brazo.

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  5. Si lo que le interesa al banco, no le interesa a uno...Siempre lo he dicho y pensado...

    Saludos

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    1. En muy raras ocasiones han coincidido los intereses de los bancos y de las personas. No es nada personal, son negocios.

      Saludos

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    2. Exacto...Y uno cae por tonto (o por falta de educación económica...)

      Saludos

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