30 de noviembre de 2011

Estrategia. Las 48 leyes del Poder. Ley nº 8

LEY N° 8 HAGA QUE LA GENTE VAYA HACIA USTED Y, DE SER NECESARIO, UTILICE EL CEBO MÁS ADECUADO PARA LOGRARLO

Cuando obligue a otro a actuar, deberá ser usted quien en todo momento ejerza el control. Siempre es mejor lograr que su contrincante se acerque a usted y abandone, en este proceso, sus propios planes. Use la estrategia de atraerlo con ganancias fabulosas... y después proceda a atacar. Usted tiene todos los ases en la mano.


Estrategia. Las 48 leyes del Poder. Ley nº 8
Guerra Ruso-Japonesa

En 1905, Rusia y Japón estaban en guerra. Hacía muy poco que los japoneses habían comenzado a modernizar sus buques de guerra, de modo que Rusia poseía una armada mucho más poderosa; sin embargo, haciendo circular información falsa, el mariscal japonés Togo Heihachiro indujo a los rusos a dejar su puerto en el mar Báltico, pues les había hecho creer que con un ataque sorpresivo podrían borrar del mapa a la flota japonesa. La flota rusa no podía llegar a Japón por la ruta más corta —la que pasa por el estrecho de Gibraltar y el canal de Suez hacia el océano Índico—, porque ese paso estaba controlado por los ingleses y Japón se había aliado con Gran Bretaña.

Los buques rusos tuvieron que rodear el cabo de Buena Esperanza, en el extremo sur de África, agregando más de seis mil millas de recorrido. Una vez que la flota pasó el cabo de Buena Esperanza, los japoneses hicieron circular otro rumor, según el cual la flota japonesa se dirigía al encuentro de los rusos para atacarlos.

Estrategia. Las 48 leyes del Poder. Ley nº 8
Guerra Ruso-Japonesa

Como consecuencia, los rusos hicieron todo el viaje hasta Japón en estado de alerta de combate. Cuando llegaron a destino, los marineros se hallaban tensos y agotados por el exceso de trabajo, mientras que los japoneses, distendidos y descansados, no habían hecho sino esperarlos. A pesar de su falta de experiencia en las técnicas del moderno combate naval, los japoneses aplastaron a los rusos.

El buen guerrero hace que los demás vayan hacia él, y no va él hacia los demás. Éste es el principio de la plenitud y el agotamiento de usted y de los otros. Cuando induce a su contrincante a ir hacia usted, las fuerzas del otro siempre estarán agotadas; mientras usted no vaya hacia el otro, conservará la plenitud de sus fuerzas. Atacar el agotamiento con la plenitud es como arrojar piedras sobre huevos. (Zhang Yu, en un comentario sobre El arte de la guerra, de Sun Tzu).

Para saber mas:
http://www.elartedelaestrategia.com/las_48_leyes_del_poder_robert_greene.html

1 comentario:

  1. De este arte saben mucho los japoneses...

    Un episodio poco difundido de la II guerra mundial (Porque esta involucrado MacArthur), narra sobre los señuelos que los japoneses ponían en el pacífico. Le hicieron pensar a los americanos que habían hundido los 3 portaaviones que la armada japonesa tenía. Lo cierto del caso es que se percataron cuando la antena de radar, que entonces tenía un diámetro de 30 metros, flotaba en el mar...Y un ataque en las islas Guam, con los portaaviones hundidos...

    Saludos

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