Un manual imprescindible para entender el poder desde Maquiavelo hasta el siglo XXI Si alguna vez te has preguntado cómo funciona realmente el poder, este libro es para ti. Maquiavelo y sus excelentes discípulos es la radiografía lúcida y sin filtros que necesitas para dejar atrás la ingenuidad. No es solo un recorrido histórico; es un manual estratégico que te enseña a reconocer, entender y navegar las complejidades de la manipulación, desde el Renacimiento hasta la era de los algoritmos y el populismo del siglo XXI. ¿Por qué este libro es crucial para ti? Este no es un texto académico aburrido, sino una narrativa envolvente que disecciona la estrategia detrás de los movimientos de los líderes más influyentes de la historia, desde Maquiavelo y César Borgia hasta Napoleón, Bismarck y Kissinger. Comprenderás la verdad incómoda: Te ofrece una comprensión mucho más clara del mundo en que vivimos, mostrándote que el maquiavelismo sigue vivo, oculto detrás de discursos emoc...
He aquí una rana que había vivido siempre en un mísero y estrecho pozo, donde había nacido y habría de morir.
Pasó cerca de allí otra rana que había vivido siempre en el mar. Tropezó y se cayó en el pozo.
—¿De dónde vienes? —preguntó la rana del pozo.
—Del mar.
—¿Es grande el mar?
—Extraordinariamente grande, inmenso.
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| Las dos ranas |
La rana del pozo se quedó unos momentos muy pensativa y luego preguntó:
—¿Es el mar tan grande como mi pozo?
—¡Cómo puedes comparar tu pozo con el mar! Te digo que el mar es excepcionalmente grande, descomunal.
Pero la rana del pozo, fuera de sí por la ira, aseveró:
—Mentira, no puede haber nada más grande que mi pozo; ¡nada! ¡Eres una mentirosa y ahora mismo te echaré de aquí!

Esa gente de cortas entendederas que, como decía Machado, "desprecia cuanto ignora". Muy típico.
ResponderEliminarUn saludo.
Típico de cazurros y de gente estrecha de miras. Personas, que por otra parte, cada vez abundan mas.
EliminarUn saludo
Ojos cortos, mentes cortas...Un ejemplo que demuestra el fanatismo más radical...
ResponderEliminarSaludos Carlos
Como siempre, el fanatismo lo da viajar poco y quedarse dentro del pozo.
Eliminarsaludos, Manuel