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8 de diciembre de 2016

Cómo trabajar con tu enemigo

Trepas, pelotas, escaqueados y caraduras son los más indeseables de la oficina. Convivir con ellos es algo sencillo hasta que se convierten en enemigos


Pasamos buena parte de nuestra vida en la oficina, rodeados de personas de toda índole, clase y condición a las que apenas conocemos. 


Las relaciones laborales son eso, laborales y conviene no confundirlas con las personales. En momentos tan duros como los que vivimos, en los que los despidos, las bajadas de sueldo y las promociones inexplicables están a la orden del día, mantener el puesto de trabajo despierta el instinto de supervivencia profesional. 

Cómo trabajar con tu enemigo
Cómo trabajar con tu enemigo
¿Qué actitudes convierten a tu mejor colega en un enemigo? Eva Rimbau, profesora de la UOC y experta en dirección de recursos humanos, tiene la respuesta: “Es especialmente peligroso el compañero que parece simpático y comprensivo, que te invita a contarle tus problemas y que luego utiliza esta información en tu contra”. Pero lo peligroso viene después: “La información que habrá dado de ti no será del todo falsa, sino una interpretación malévola de la realidad, lo que hace difícil poder negarla”.

Lo más duro de vivir situaciones de este tipo es que dejan poco margen para la réplica. Corres el peligro de salir perdiendo si tratas de defenderte del presunto agravio. Esos personajes son especialmente maquiavélicos y es complicado pillarles en un renuncio. José Manuel Chapado, socio de Isavia, advierte que su ambición desmedida y la envidia les delata: “Las personas pierden el norte cuando su ego les puede y les domina. Viven hacia fuera y acaban padeciendo la desconexión con su propio interior, que es el lugar donde anidan los principios y los valores de las personas”. 

Cómo vencerle


Conseguir acorralar al enemigo es fundamental para ganarle la batalla. Una de las pistas SIGUE LEYENDO...

6 de diciembre de 2016

El puente

Había una vez dos hermanos, Tomás y Javier. Vivían uno al frente del otro en dos casas de una hermosa campiña.


Por problemas pequeños, que al acumularse sin resolverse se fueron haciendo grandes con el tiempo, los hermanos dejaron de hablarse. Incluso evitaban cruzarse en el camino.

El puente
El puente
Cierto día llegó a la casa de Tomás un carpintero y le preguntó si tendría trabajo para él. Tomás le contestó:

-¿Ve usted esa madera que está cerca de aquel riachuelo? Pues la he cortado ayer. Mi hermano Javier vive en frente y, a causa de nuestra enemistad, desvió ese arroyo para separarnos definitivamente. Así que yo no quiero ver más su casa. Le dejo el encargo de hacerme una cerca muy alta que me evite la vista de la casa de mi hermano.

Tomás se fue al pueblo y no regresó sino hasta bien entrada la noche.

Cuál no sería su sorpresa al llegar a su casa, cuando, en vez de una cerca, encontró que el carpintero había construído un hermoso puente que unía las dos partes de la campiña.

Sin poder hablar, de pronto vio en frente suyo a su hermano, que en ese momento estaba atravesando el puente con una sonrisa:

- Tomás, hermano mío, no puedo creer que hayas construído este puente, habiendo sido yo el que te ofendió. Vengo a pedirte perdón. Los dos hermanos se abrazaron.

Cuando Tomás se dio cuenta de que el carpintero se alejaba, le dijo:

- Buen hombre, ¿cuánto te debo? ¿Por qué no te quedas?

- No, gracias —contestó el carpintero—. ¡Tengo muchos puentes que construir!


5 de diciembre de 2016

El pago a los héroes de Filipinas


En 1898, unos héroes españoles resistieron en Filipinas siendo los últimos en defender lo poco que quedaba del Imperio español.


Ahora se ha vuelto a realizar otra película y estos hechos heroicos vuelven a estar de actualidad.  No he visto la película, aunque he investigado cierta parte de la historia que tal vez no sea muy conocida y que voy a contar sin entrar en demasiados detalles.


Tal como se cita en la Wikipedia: El sitio de Baler (30 de junio de 1898 — 2 de junio de 1899) fue un asedio al que fue sometido un destacamento español por parte de los insurrectos filipinos en la iglesia del pueblo de Baler, en la isla filipina de Luzón, durante 337 días. Desde diciembre de 1898, con la firma del Tratado de París entre España y Estados Unidos, se ponía fin formalmente a la guerra entre ambos países (que habían firmado un alto el fuego en agosto) y España cedía la soberanía sobre Filipinas a Estados Unidos. Debido a esto, los sitiados en Baler son conocidos como los últimos de Filipinas.

El pago a los héroes de Filipinas
El pago a los héroes de Filipinas
Martín Cerezo, oficial al mando, recibió la máxima condecoración y una pensión vitalicia. Alcanzó el empleo de General, pero nunca volvió a mandar tropa ya que era un personaje incómodo al estar peleando incansablemente para que a sus subordinados en Filipinas se les recompensara como es debido. Valga como ejemplo que sus subordinados tuvieron que esperar diez años para poder cobrar sus pensiones vitalicias. Años más tarde y al empezar la última (por ahora) guerra civil de 1936, recibió en su casa la visita de unos milicianos a los que espetó que si querían matarle lo hicieran en la cama donde yacía enfermo. Los asesinos se conformaron con llevarse a su único hijo varón, de 18 años, y le mataron en Paracuellos. En ese mismo año y en el otro bando de esa guerra, un sargento de la Guardia Civil mató a otro héroe de Filipinas por envidias.

Resulta del todo inexplicable por qué no se concedió una Laureada colectiva a los hombres que junto al teniente Martín Cerezo defendieron con tanto arrojo y entrega la fortaleza de Baler.

El teniente médico Vigil de Quiñones recibió la Cruz de primera clase de la regente María Cristina. Al resto de supervivientes le concedieron a cada uno la Cruz de Plata del Mérito Militar con distintivo rojo y, en 1908, el Estado les concedió una pensión mensual vitalicia de 60 pesetas. La misma pensión recibieron las viudas (las familias en caso de los solteros) de los soldados muertos en el asedio por las heridas recibidas o por enfermedad.

De los supervivientes, tres de ellos murieron poco después de llegar a España, otros murieron como mendigos en las calles de esa misma España, doce llegaron a combatir en nuestra Guerra Civil e incluso alguno de aquellos murió fusilado en esta atroz e "incivil" Guerra.

Acabada esa guerra, y tras el estreno de la película “Los últimos de Filipinas” en 1945, el gobierno franquista promulgó una ley ascendiendo a tenientes honorarios a los militares supervivientes de Baler que hubiesen militado en el bando franquista durante la Guerra Civil. De los ocho que aún vivían, sólo tres cumplían los requisitos, puesto que el resto tenían hijos o nietos que habían combatido en el bando republicano.

Triste final de esta heroica gesta en esta España nuestra, que como dice la canción, a veces es madre y siempre es madrastra.



30 de noviembre de 2016

La mariposa azul

Había una vez un viudo que vivía con sus dos hijas curiosas e inteligentes. Las niñas siempre hacían muchas preguntas; alguna de ellas, él sabía responder, otras no.


El pretendía ofrecerles la mejor educación, por tanto mandó a las niñas de vacaciones con un sabio que vivía en lo alto de una colina.

La mariposa azul
La mariposa azul 
El sabio siempre respondía a todas las preguntas sin ni siquiera dudar.

Impacientes las niñas decidieron inventar una pregunta que él no sabría responder.

Entonces, una de ellas apareció con una linda mariposa azul que usaría para engañar al sabio.

“¿Qué vas a hacer?”-

Preguntó la hermana, a lo cual le respondió:

“Voy a esconder la mariposa en mis manos y preguntarle al sabio si está viva o muerta”

“Si él dijese que está muerta, abriré mis manos y la dejaré volar. Si dice que esta viva la apretaré y la aplastaré.

Y así, cualquiera que sea su respuesta, ¡Será una respuesta equivocada!”

Las dos niñas fueron entonces al encuentro del sabio, que estaba meditando.

-“Tengo aquí una mariposa azul. Dígame, sabio ¿está viva o muerta?”

Muy calmadamente el sabio sonrió y respondió:

“Depende de ti… Ella está en tus manos.”

Así es nuestra vida, nuestro presente y nuestro futuro.

No debes de culpar a nadie cuando algo falle: somos nosotros los responsables por aquello que conquistamos (o no conquistamos).

Nuestra vida está en nuestras manos. Dios nos la dio, como la mariposa azul… Nos toca a nosotros escoger que hacer con ella.


29 de noviembre de 2016

Lo que enseñaba el ermitaño

Se cuenta lo siguiente de un viejo anacoreta o ermitaño, es decir, una de esas personas que por amor a Dios se refugian en la soledad del desierto, del bosque o de las montañas para solamente dedicarse a la oración y a la penitencia.


Se quejaba muchas veces que tenía demasiado quehacer. La gente preguntó cómo era eso de que en la soledad estuviera con tanto trabajo.

Lo que enseñaba el ermitaño
Les contestó:

“Tengo que domar a dos halcones, entrenar a dos águilas, mantener quietos a dos conejos, vigilar una serpiente, cargar un asno y someter a un león”.

No vemos ningún animal cerca de la cueva donde vives.

¿Dónde están todos estos animales?

Entonces el ermitaño dio una explicación que todos comprendieron.

Porque estos animales los tienen todos los hombres, ustedes también.

Los dos halcones, se lanzan sobre todo lo que se les presenta, bueno y malo. Tengo que domarlos para que sólo se lanzan sobre una presa buena, son mis ojos.

Las dos águilas con sus garras hieren y destrozan. Tengo que entrenarlas para que sólo se pongan al servicio y ayuden sin herir, son mis dos manos.

Y los conejos quieren ir adonde les plazca, huir de los demás y esquivar las cosas difíciles. Tengo que enseñarles a estar quietos aunque haya un sufrimiento, un problema o cualquier cosa que no me gusta, son mis dos pies.

Lo más difícil es vigilar la serpiente aunque se encuentra encerrada en una jaula de 32 varillas. Siempre está lista por morder y envenenar a los que la rodean apenas se abre la jaula, si no la vigilo de cerca, hace daño, es mi lengua.

El burro es muy obstinado, no quiere cumplir con su deber. Pretende estar cansado y no quiere llevar su carga de cada día, es mi cuerpo.

Finalmente necesito domar al león, quiere ser el rey, quiere ser siempre el primero, es vanidoso y orgulloso, es mi corazón.