Futuro 2.050

¿Quiere conocer el futuro de España, pongamos que en 2.050? Por supuesto que no sé si será el que pinta Al Gore y demás acojono-ecologistas. 

Futuro 2.050
Eso, el tiempo lo dirá, tanto el tiempo metereológico como el que se mide por reloj y calendario. Pero tengo cierta idea de otras facetas de lo que nos viene. Además, ya se puede ver actualmente pues basta con arrimarse a una pequeña capital de provincias del interior, o mejor a un pueblo. Y observar el paisanaje además del paisaje.



¿Qué verá el atento viajero en el tiempo? Más bien será lo que no verá: niños. Se encontrará con una gran cantidad de ancianos, muchos ancianos. Hay comarcas enteras en las que cuatro de cada diez personas tienen más de sesenta años. A este ritmo, en 2050 estarán vacías. Ahora mismo, hay carreteras secundarias por las que se puede circular durante horas y casi no ver a un ser humano. Como en Siberia, un desierto. En pueblos de entre 1000-5000 habitantes es un pelín diferente. Hay niños, pero no se les entiende, hablan multitud de idiomas desde el árabe al rumano. Y si se les entiende, su acento es más suave y melodioso, con ritmos del Caribe o de los Andes. Ahí tal vez haya relevo generacional, aunque está por ver cómo se entenderán y convivirán entre si culturas tan diferentes. Doy por hecho que los españoles de toda la vida serán minoría. Que conste que no digo que esto sea bueno o malo, simplemente es lo que hay.

Ahora mismo, en España va a haber elecciones generales en marzo de 08. Aún estoy esperando que algún partido político saque este tema a debate. Porque no sé y nadie me ha contado cómo se sostiene un país en el que son muy pocos los que trabajan y muchos los ancianos para mantener (para 2050 se estima que un 30-40% de la población tendrá mas de 65 años, tenga además en cuenta que todos los emigrantes que ahora están viniendo también envejecen). Y Usted, querido lector, por muy joven que sea, en 2050 o ya es un entrañable abuelito que cuesta un huevo al Estado o está a punto de serlo. Todo eso, suponiendo que la economía y la paz social sigua marchando razonablemente bien como hasta ahora.

Por eso me hacen gracia todos los nacionalismos que rugen en Europa y sobre todo en España. No veo que el Sr. Mohamed ni sus hijos hablen vasco ni se sientan como tales, y lo mismo puedo decir de la Sra. Petrova ni del Sr. Xiao Pin ni de la Sra. N´guema ni de mi paisano Sr. López, dominicano de toda la vida, que baila salsa porque se lo pide el cuerpo y que no acaba de cogerle el gusto a la sardana ni a la muñeira (1). Bastante será con que se sientan algo españoles, tal y como les acogemos y para los trabajos que los contratamos.

Así que, tal y como pinta el tema, espero que los señores que antes he citado sean capaces de convivir entre ellos y con la minoría española de toda la vida en el 2.050, no sé si con mucho o poco calor, eso se lo dejo a telepredicador y cansino Al Gore. De todas formas, todo tiene sus ventajas: con este espectro social, los actuales nacionalismos tendrán poco que hacer y gritar, lo que siempre es un consuelo.

¿Cómo hemos llegado a esto? Tengo ciertas sospechas, así que espero sus comentarios. Ah, casi se me olvida, ¿qué va a pasar con Usted y conmigo? No se preocupe, ya lo están pensando y lo tienen casi a punto. Me imagino que se ha dado cuenta que construir muchas residencias de ancianos no figura en ningún programa electoral. No lo van a hacer, ¿para qué perder el tiempo y el dinero?

Cada vez suena más la palabra eutanasia. Pasiva o activa, consentida o no, qué mas da…

(1) bailes regionales españoles, poco conocidos en el extranjero, pero que aquí sirven para decir que mi región es mucho más lista que las demás. Exactamente igual que con el idioma y con cualquier otra cosa que me diferencie del prójimo, que todos sabemos que es mucho mas inferior que mi tribu.

Manolo, y la supresión de las virtudes y los defectos

Últimamente mi amigo Manolo me sigue sorprendiendo. Coincido con él en que una virtud llevada a su extremo se convierte en un defecto, generalmente en su contrario. Que hay quien, de exagerar tanto sus cualidades consigue el efecto contrario y se llega a hacer aborrecer. Dice, y suele acertar, que el que presume de puritano suele ser un libidinoso; que el que dice odiar alguna conducta, seguramente es así pero no se atreve, y así hasta el infinito. Nada es lo que parece, y menos en las personas, vaya novedad. También mantiene que las virtudes son muy peligrosas, ya que se hacen visibles al resto del mundo, suelen atraer envidias y éstas no aportan nada bueno. Opina que las personas nos odian más por lo bueno que parecemos ser más que por nuestros defectos, de los que hacen mofa y burla.

Él prefiere ir por la vida sin defectos y sin virtudes, porque dice que el que unas se tornen en otras es mas fácil de lo que pensamos y que ocurre muy a menudo. Aunque reconoce que alejarse de virtudes y defectos es muy difícil y por lo menos lo que él intenta es acercarse a ese estado, que siente como cercano a la perfección, o a algo así, si es que le he entendido bien. Y que viviendo de esta manera y practicando esta conducta le está yendo bastante bien en la vida, que nadie se fija en él y así evita muchos disgustos. Tal vez sea taoísta a su manera, por que según esta filosofía, si te implicas poco con el mundo, éste también te implicará poco a ti, de lo que también habría mucho que hablar, aunque ahora no sea el momento.

Qué quieren que les diga, no va esto con mi carácter, pero a veces, no está de mas el actuar así. Pero sólo a veces, como táctica puntual y no como estrategia de vida. Aunque a él no le vaya mal (ni bien), y a muchos otros que de forma consciente o inconsciente lo practican.

En mi entender, creo que en general es bastante sano ocultar virtudes y defectos, pero de ahí a exterminarlos, no me acaba de convencer. No me gusta el color gris ni la temperatura tibia.