Sin buen rollito


Hace unos días me escribió un señor de un país donde la violencia y otras aberraciones muy humanas están a la orden del día. En el encabezamiento del mensaje escribía la palabra “ayuda” hasta donde el programa de correo se lo permitía. Simplemente pedía consejo porque su trabajo de profesor le hacía convivir a diario con violencia, incesto, drogas, prostitución infantil y otras lindezas que el ser humano ha hecho en toda su historia y sigue haciendo ahora con ahínco y contumacia. Se estaba yendo abajo, no había más que leer entre líneas. No aguantaba más. No me gusta aconsejar, pero a una persona que se mete en estos berenjenales, por lo menos intento echarle una mano. Ya le he dado mi opinión, que en grandes rasgos es que una cosa es tener un trabajo y otra trabajar en el infierno. No creo que le pagaran por cambiar el mundo. Además, hasta ahora, al mundo no lo ha cambiado nadie, sigue tan cabrón como siempre. Nadie nos ha salvado de nosotros mismos. Ni Buda, ni Cristo ni Henry Ford, ni Einstein, dense una vuelta por el barrio mas tirado de su ciudad y ya me contarán. O se lo explican a los misioneros que se pasan de vueltas y al final solo creen, como mucho, en el concepto de servir a la Humanidad. O a las últimas victimas del terrorismo en España. O a ti, cuando la vida te monta una tragedia por sorpresa.

Tengo una lista de correo de 2500 personas sobre Estrategia y Mente en http://es.groups.yahoo.com/group/estrategiaymente/ que muchas personas usan para intentar poner sus pensamientos de “buen rollito” y sus presentaciones “power point” en la misma línea, tipo Pablo Conejo (Coelho, en portugués). Aproveché para que, protegida su identidad por el anonimato, se contestara sobre el mensaje de esta persona. A día de la fecha sólo uno ha dado su opinión.

De lo que se deduce lo siguiente: mientras todo va bien, somos todos muy buena gente en plan buen rollito y demás tonterías. Hasta que la puta realidad, que a veces está mas cerca de lo que creemos, te da una buena ración de “esto es lo que hay”. Y entonces no valen para nada ni esos angelitos pastelones que inundan los blogs, ni las meditaciones del tal Pablo Conejo, ni "Jesús te ama", ni sonríe que el Universo te ayuda. Y si alguno dice otra cosa, o miente como un cabrón (o cabrona, por aquello de la igualdad) o es que no se entera.

Le deseo que no se vea en una de esas. Aunque una vez recuperado, se da uno cuenta que a veces se ha aprendido algo de esta puta vida.

Debe estar bien eso de ser rico


“Riquezas, honores y orgullo conducen a la destrucción cuando el poderoso se vuelve altanero.”

Tao Te King http://www.personal.able.es/cm.perez/Tao.htm

He visto cosas que vosotros si creeríais. He visto a personas mas allá del sentido común destruyéndose por medio de papel moneda. He atacado a las personas más éticas mediante las llamas del vil metal. He visto los rayos de la envidia y la ambición brillar más que la nebulosa de Orión. Todos esos momentos nunca se perderán en el tiempo como las lágrimas en la lluvia. Es la hora del dinero.

No es muy afortunada esta adaptación del monólogo del replicante moribundo de la película Blade Runner, pero me hacía ilusión parodiarla. Qué le vamos a hacer.

Respecto al dinero, tan mala es su escasez como su abundancia. Ya sabes que si no tienes un centavo, no te conoce ni tu padre, que todo son estrecheces, quebrantos y penurias. Tal vez hayas experimentado el sentimiento de impotencia que la falta de dinero para paliar una necesidad vital. No es buena cosa la pobreza, aunque haya quien la predique como virtud y recomiende para el prójimo. Esa es una cara del dinero.

Probablemente en el término medio esté la virtud: vivir sin agobios ni sin excesivas riquezas.

Muchas personas desean dinero, mucho dinero, grandes riquezas. No sé si habrán meditado lo que les supondría. Hay que tener la cabeza muy bien amueblada para recibir de golpe un capricho de la Fortuna. Observen cuánta gente en esa situación se ha echado a perder. Nunca nos cuentan qué vida han llevado personas como Usted y como yo que un buen día se levantan de la cama y son millonarios, pero algo he oído que no acaban muy bien. Naturalmente, a Usted y a mi, no nos pasaría nada de esto, somos mucho mas cabales que esa chusma adinerada. Ya sabemos Usted y yo que nos iba a aparecer una gran corte de aduladores para ver si sacan tajada, pero sabríamos controlarlo. Y tendríamos asumido que todas las prebendas que concediéramos harían felices a muchas personas. Bueno, quizás las dejaríamos algo envidiosas y desagradecidas por mucho que les diéramos y tal vez por eso nos empezaran a odiar. Pero que mas da, somos personas de principios y estamos por encima de estas mezquindades del alma humana. Nos gastaríamos el dinero con elegancia, y no caeríamos en poses horteras. Dormiríamos tranquilos aunque alguna inversión o tipo de interés nos hiciera perder alguna vez mas dinero que el que antes no hubiéramos ganado trabajando toda la vida, para eso tenemos un temple de acero y siempre nos queda mas dinero. Porque hay que ser gilipollas para hacer como algunos que lo ponen todo en el banco y siguen haciendo la misma vida. ¿O tal vez no son tan gilis?

Haríamos el bien a quien no nos lo pidió, así adormeceríamos nuestra conciencia. Algunos de ellos nos cogerían manía por tener que aceptar a regañadientes algo que no pidieron, pero a nosotros nos daría igual, ¿verdad? ¿Y sabe una cosa? Que es curioso que aún sin haber caído en la vacía vida de los multimillonarios que sólo se limitan a fundirse su pasta gansa en sexo, drogas, lujos y demás, pues que tampoco nos sentiríamos demasiado bien.

Qué cosas le cuento, estará Usted pensando. Si me toca la lotería va a trabajar quien yo me sé, y al jefe le van a dar por donde yo le diga. Pagaré mis deudas y a vivir que son dos días. Y yo le contesto que tiene toda la razón y que hará muy bien en hacer todo lo que me cuenta. Sólo me gustaría saber qué piensa hacer con todo el dinero que aun le queda después de pagar sus deudas y comprar todo lo que se le ocurra. Y sobre todo, ahora que ya está podrido de pasta, ¿qué va a hacer con su vida? Si ya lo sabe, le ruego me lo cuente, porque trabajando no se suele llegar a rico y estoy harto de que nunca me toque la lotería, aunque nunca se sabe…

Salud, y suerte.